Revisión 18 meses y más

Ya hace tiempo que no os cuento nada de los peques en sí, así que hoy toca un poco de entrada “recogida de datos” a modo de diario.

El día 25 de marzo Aina cumplió los 18 meses y fuimos a la revisión del pediatra, como tocaba. Tanto la infermera como la pediatra se quedaron alucinadas de lo espabilada que está mi hija y no paraban de decirme lo grande que está y lo viva que es. Las preguntas sobre el desarrollo casi que las pasamos por alto porque las cumplía todas con creces. En cuanto a medidas, pesa 10,8kg y mide 82 cm. Comparándola con Biel, pesa más que él con dos años y mide igual que él a esa edad. De altura está en el percentil 80… una torre! Así que ahora ella sería el Biel a los dos años.

Dice ya varias palabras. Cada día va ampliando su vocabulario, sorprendiéndonos a todos lo que llega a decir y hacerse entender. Ya desde hace un tiempo dice frases cortitas del estilo: “Vull agua” (Quiero agua), “Vull teta”, “A dormir”, “El tete dormint”… También incorpora sonidos si no sabe decirlo y quiere hacerse entender. Es muy tozuda y tiene mucho genio. Cuando le dices “NO” a algo es capaz de montarte un pollo  en plan pataleta, tirarse al suelo, cruzarse de brazos… enfin, la “dramas” que le digo yo. Aunque por otro lado es super cariñosa y simpática. Es muy abierta a la gente y le encanta decir y que le digan cosas. Hasta me da vergüenza tener que entablar conversaciones con personas del metro o del autobus porque ya está ella en plan relaciones públicas.

Seguimos con la teta, como habréis deducido antes al decir que una de las cosas que pide es teta, aunque ya solo me la pide a modo de relax, para dormirse o cuando está cansada o se ha hecho daño. Come de todo pero en este aspecto Biel es mejor comedor que ella. Con nosotros no quiere comer ningún tipo de triturado, todo tiene que ser a trocitos y según qué. En cambio con la abuela sí que come purés y papillas.

Duerme con nosotros, ya directamente practicamos el colecho con ella desde que nació por el tema de las tomas nocturnas. Hay días que somos cuatro en la cama… ya podréis imaginar lo cómodos que estamos mi marido y yo que somos los que estamos en las puntas.

Al igual que hicimos con su hermano, tampoco va a la guardería pero como habréis deducido no es un tema que nos preocupe especialmente. Espabilada es un rato y no tiene problemas para relacionarse con otros niños. Le gusta mirar cuentos aunque al ser más movida que Biel, su capacidad de atención es menor. Así que le explicamos cuentos a modo exprés. Aunque el otro día recibí unos de una editorial nueva, El Patio, de los que hablaré más adelante, y al ser cortitos han sido los primeros que ha mantenido la atención de principio a fin. ALELUYA.

Por otra banda, el otro día tuve entrevista con la tutora de Biel y me dijo que a rasgos generales va bien en la escuela. A nivel de contenidos es un niño que tira y que tiene una gran memoria. Es un niño inteligente aunque tiene mal genio a veces… Las rabietas le pierden y es un aspecto a ir trabajando. Yo estoy muy contenta con el curso que está haciendo. Ha aprendido muchas cosas y cada día va contento y nos explica lo que va haciendo. Ha hecho amiguitos y parece ser que es querido. No puedo babear más por él porque es imposible.

Y nada, así vamos haciendo. Los dos están en plan ebullición de conocimientos y aprendiendo cada día. Los dos en etapas distintas pero similares. Los dos creciendo juntos, con sus discusiones y sus cariñitos. Pasan del amor al odio y del odio al amor en cuestión de segundos. Dan muchísimo trabajo pero no lo cambio por nada del mundo.

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¿Y por qué?

A la edad de 3-4 años empieza una etapa muy conocida, y sufrida, por todos, y ésta es la de los ¿por qué? Es un momento en que los niños, ávidos por descubrir y conocer nuevas realidades de su entorno, preguntan, preguntan y preguntan para encontrar respuestas. O para poner “a prueba” su lenguaje, practicando así la entonación de la pregunta y formar correctamente una frase. O para entablar conversación con el adulto. El caso es que empiezan a preguntar por todo y sienten interés por cualquier cosita que les suceda o que les digas.

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Biel no podía ser menos, y se ha sumado ya desde hace un par de días a esta nueva etapa. De momento no ando muy agobiada con sus preguntas (aún han sido pocas), al contrario, me hizo mucha gracia escucharle entonar su primer ¿y por qué? Lo malo es que no recuerdo los motivos de todos sus porqués, sólo recuerdo uno que me ha formulado esta tarde cuando le he dicho que no se asomara al hueco de la escalera del bloque de mis padres y uno de esta noche cuando le he dicho que ya tocaba ir a dormir. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Os dejo con algunos consejos, que he leído en diferentes sitios sobre el tema, para esta nueva etapa que empieza mi hijo:

  1. Dar respuesta a todas sus preguntas. No hace falta exponerles una tesis doctoral sobre el tema, pero sí dar respuestas claras y adecuadas a su nivel de entendimiento.
  2. No burlarse de las preguntas que haga, ni de las más obvias.
  3. Tener paciencia para entender las preguntas que nos hagan y si vemos que les cuesta expresarse o encontrar palabras para hacer esa pregunta, ayudarles.

Yo, sin duda, seguiré estos consejos y daré las respuestas que pueda y si no se me ocurre qué contestarle en aquél momento le diré que estoy pensando el porqué jeje

¿Cómo habéis vivido esta etapa? 

10 meses

25 de julio. 10 meses hace ya que nació Aina. No hace falta decir que ha pasado el tiempo volando, que cada vez que la miro veo menos a aquella bebé regordita del principio, con su poco pelito. Ahora está más que espabilada, no para quieta ni un segundo. Resumiendo diría que es despierta, curiosa (por no decir cotilla), inquieta, cariñosa y con mucho carácter.

No sé si lo puse ya en su día, pero lleva gateando desde los 7 meses y ahora ya ha empezado a dar sus primeros pasitos. Es bailonga como ella sola, escucha cualquier melodía y empieza a mover el cuerpo como si no hubiera mañana. Últimamente levanta los brazos y todo, imagino que el baile del gorila tiene algo que ver jeje

Dice “hola” y “adiós” con la manita, y “hablando” te dice hola a su manera: olla  o algo así dice.  También dice “gracias” a su manera (xaaa) y empieza a llamarnos a nosotros, todo a su manera, claro. Como ya he dicho antes, tiene un gran carácter, así que si algo no le gusta también lo hace sabe con gritos  y gestos. Es muy expresiva.

Seguimos con la teta, la cual ya busca y se tira a ella. De comer, come de “todo”. Verdura, carnes, frutas básicas y cereales ya son parte de su dieta. Lo único que no toma son lácteos porque tiene APLV. El 2 de septiembre estamos pendientes de su primera prueba de provocación oral en el hospital. ¡A ver qué tal va! Ahora nos andamos con ojo de no darle nada que pudiera llevar leche, y estamos también en la fase de explicarle a Biel que Aina no puede tomar según qué cosas.

Le gusta jugar con muñecos y peluches (entre los suyos y los de su hermano tenemos unos cuantos), con construcciones se entretiene bastante últimamente y con meter y sacar piezas de un sitio a otro. También se entretiene con los libros, y es que la biblioteca de Biel es tan extensa que le encanta. A Biel le pone un poco nervioso según qué libros coja, pero ya hemos elegido unos que ella sí puede y éstos están más a su alcance. Tiene ya uno favorito y todo.

Bueno, así es mi niña y con 10 meses nos ha encandilado a todos ya con su forma de ser.

Con su mirada curiosa

Con su mirada curiosa

¡No puedo más!

Esto pienso muchas veces: ¡no puedo más! Me siento agotada, sin recursos… Siento dolor de no poder controlar la situación, de no saber dar toda la atención que merecen. Es así muchas veces.

Escribo esta entrada después de haber leído el último número de la revista digital de Edúkame, que lleva como título “El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad?” Fue leer el título y pensar que lo estaban escribiendo para mí, así que lo leí sin dudar. Expondré algunos de los consejos que dan para conseguir más paciencia y evitar perderla de manera agresiva.

Comenzaré con la definición que da la psicóloga de la revista de la palabra paciencia, contextualizada en materia de educación y crianza:

“paciencia es el comportamiento que utilizamos con nuestros hijos para poder aguantar los trances, problemas o conflictos de su educación y crianza para conseguir su felicidad y su buen desarrollo”.

(Edúkame. El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad?, p.11)

Fácil, ¿verdad? Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, pero alguna que otra vez explotamos y perdemos la paciencia. ¿Dónde comprarla? La respuesta está en nosotros. Dentro de nosotros tenemos la clave para conseguir la paciencia, pero no es fácil, debemos tratar de hacer un cambio en nosotros y nuestra forma de ver las cosas.

¿Qué he sacado en claro?

1. Debo ajustar mis expectativas y ser menos exigente con mis hijos.

Tener expectativas es bueno, pero hay que ser coherente con lo que les exigimos. No sé vosotros, pero yo pierdo la paciencia si no consigo algo que me propongo o si no ocurre alguna cosa tal y como la pienso. Muchas veces espero más de lo que ellos buenamente pueden ofrecerme en esos momentos. Por ejemplo, si tras un día de trabajo en la escuela, debo acabar de hacer algunos trabajos o preparar alguna cosa para las clases, estoy pensando en eso que debo hacer y no presto atención a las necesidades de mis hijos, que requieren mi atención, a su ritmo, ellos no son para nada conscientes de los problemas de “los mayores”; así que si aquel día mi hijo cena más lento de lo habitual y además mi hija no se duerme en la toma de pecho que correspondría a la cena, tal y como yo espero, me voy poniendo nerviosa y puedo acabar gritando por cualquier cosa que hagan. Todo me puede parecer mal y parezco un ogro. En cambio, debería ser consciente de que ellos tienen otras necesidades, ellos quieren la atención de los padres, comer a su ritmo (¿por qué con prisa? Quién tiene prisa, ¿los padres o el niño?), quieren jugar, quieren hacer cosas contigo, aunque sean repetitivas y a nosotros como adultos nos cansen. A veces les llegamos exigir comportamientos que ellos no pueden llevar a cabo por falta de madurez, o por edad. Así pues, debo ser consciente que la responsabilidad de hacer el trabajo es mía, pero no debo descargar mi ira por no poder estar haciendo lo que quiero en aquel momento con mis hijos pues ellos no tienen culpa alguna. Si ajusto mis expectativas al momento o a la situación que me encuentre me ayudará a ser más paciente y no enfadarme tanto.

2. Debo deshacerme de los pensamientos negativos relacionados con mi hijo y su mal comportamiento.

Este artículo básicamente lo leía pensando en mi hijo mayor, pues es con él a menudo con quién pagamos nuestro mal humor, quién nos hace enfadar más últimamente. ¿Por qué? Lleva una temporada, que achacamos a los celos, que da golpes a su hermana, también nos desafía en la hora del baño, en la hora de la cena, en la hora de vestirse, a la hora de salir… cualquier situación de cambio es un drama (no siempre, por suerte, pero muy a menudo).  ¿Qué debo pensar entonces en estos momentos en que grita, llora, patalea, se niega…? ¿Debo conceder sus deseos? Por supuesto deben existir unos límites para los niños, así que marcaremos esos límites pero debemos intentar no enfadarnos y sacar la rabia cuando nos está desafiando. Tengo que pensar que es una etapa normal en mi hijo, está creciendo y probando sus propios límites; los padres debemos ofrecerles pautas claras con seguridad, amor y constancia.

Así pues, aunque llore, patalee y marranee, debemos guiarles y cumplir con nuestro papel de padres sin importarnos si la imagen que damos es de “malos padres” porque en aquél momento nos esté llorando o negando lo que pedimos. Debemos ser coherentes con lo que les pedimos y cumplir con ello. Así les damos seguridad y les ayudamos a crecer sintiéndose protegidos. Si no me fijo en la imagen que doy a los demás de estos desafíos y del qué dirán, me daré cuenta que lo que hace es cosa de niños y que no lo hace ni para ofenderme ni para molestarme.

Con el tema del pegar a su hermana es más peliagudo, pues claramente aquí hay una parte que mi hijo no controla ya quiere atención hacia él y siente que ella se la está quitando. Nosotros debemos hacerle entender con amor y paciencia que le queremos igual, y que le dedicamos tiempo para él también. Necesitamos esta paciencia para hacerle entender que no debe pegar a su hermana. Y no tenemos que perderla pronto pues no será de efecto immediato que entienda que le damos la misma atención que a su hermana. Pero bueno, los celos merece un capítulo a parte.

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3. La agresividad directa (gritos, insultos, amenazas, golpes) y la agresividad desplazada (ironía, sarcasmo, pulla, rintintín…) se debe evitar a toda costa.  

Les estamos haciendo mucho daño con estos tipos de agresividad. Dañamos su autoestima, los hacemos vulnerables y a la larga también violentos. En el artículo nos propone la catarsis que nos ayuda a disminuir el impulso de agredir (de cualquiera de las maneras anteriormente nombradas), esto es, descargar emocionalmente nuestra rabia sin dañar al otro, como por ejemplo cantar fuerte, saltar y patalear, gritar al aire, irse a correr, nadar, romper papeles, etc… Para esto, se debe buscar un espacio donde no estén los niños, liberar la rabia, y luego, en todo caso, hablarlo con ellos. Explicarles que te has enfadado, el porqué… No debemos esconder la emoción de la rabia. Se debe expresar de alguna manera porque sino es cuando aparece en forma de explosión cuando nos enfadamos. Si sentimos que estamos perdiendo la paciencia debemos buscar un espacio donde liberar la rabia, nunca delante de los pequeños pues ellos no tienen la culpa y les estamos dañando.

Conclusiones, debemos aceptar que tenemos este lado oscuro, que hay veces que perdemos la paciencia. Esto no quiere decir que debamos dañar a nuestros pequeños, al contrario, tenemos que buscar la manera de comprender la situación, ajustarnos a la realidad, bajar expectativas y si aún así perdemos la paciencia buscar un espacio para poder liberar la ira sin dañar a nuestros hijos. Si acepto que tengo una nueva realidad, nuevas necesidades y relajo mi día a día, conseguiré vivir más tranquila, ser más serena, atender mejor a los dos pequeños, acompañarles en sus necesidades. Tengo deberes para este verano, y no solo son referentes a mi profesión, lo son para lo más importante: ellos. Mis deberes son ganar confianza, aplicar estos pequeños (grandes) consejos, ver a mis hijos como lo que son, niños, pensar más en sus necesidades y no exigir por encima de sus posibilidades.

 


Bibliografía:

Edúkame, El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad? (Junio 2014)

6 meses

Así, como quien no quiere la cosa, ya hemos llegado al medio año. 6 meses desde que nació Aina, y con ello su revisión.

En cuanto a talla mide 68cm y pesa 7,340kg. Siempre vamos diciendo que ella abulta más que Biel a su edad, pero mirando la libreta que tengo de él, en la que voy anotando sus cositas, resulta que en el mismo tiempo medía 67cm y pesaba más que ella (7,500kg). Así que más o menos van igual… claro, que teniendo en cuenta que uno es un niño y la otra una niña pues ella de percentil está más alta.

Pero esto es lo de menos, son datos que hacen gracia saber pero luego lo que importa, al fin y al cabo, es que estén bien de salud. Pues bien, con Aina vamos aún un poco a la deriva desde que empecé a trabajar. Hasta los 4 meses hicimos lactancia materna exclusiva. Luego introducimos la fruta, a los cinco meses los cereales sin gluten y también alguna toma de biberón (con leche de fórmula). Con esto último es con lo que estamos un poco dudosos ya que cada vez que hacía una toma de biberón (o cereales) que contenía leche de fórmula, Aina la vomitaba toda. Hemos ido un par de veces al médico por este tema, por miedo a que sea algún tipo de alergia o intolerancia, y de momento solo hemos conseguido que nos digan que vayamos probando diferentes leches hasta dar con la que le siente bien. Ahora, después de haber probado una AR (anti-regurgitación) nos han dicho que probemos la hidrolizada. Tenemos que darle esta leche durante la tomasde los cereales y algun biberón cuando yo no esté y observar qué tal le sienta. Estos dos días parece que bien, no la vomita… pero bueno, espero que el día 2 de abril, que tenemos la visita de seguimiento, le puedan hacer alguna prueba de alergia o algo para salir de dudas.

Y nada, también hemos empezado con la verdura. Así que ya estamos ampliando su alimentación.

De todas formas, me apena que haya pediatras que crean que a partir de los 6 meses ya la lactancia materna tenga que ir dejándose y que de gracias que haya tenido leche como para darle este tiempo. No saben el daño que me hizo ese comentario.

Al igual que decirme que lo natural es ir ya introduciendo más alimentos (que no lo pongo en duda) y que es normal que le den fruta, y verduras y leche de fórmula. Ahí me callé y aguanté las lágrimas hasta que la infermera dio en el clavo de mi silencio. Lo natural dice el pediatra. Cuando se sabe de sobras que se recomienda LME los seis primeros meses, no sé a que viene este pediatra a decirme que si le dan la fruta antes es porque la fibra va bien y que así su estómago se acostumbra ya que le da más nutrientes que con la leche materna sola no se tienen.

La infermera sabe que yo quería una LME y que aunque haya dado pecho no ha sido exclusiva por culpa del trabajo, por horas que estás fuera de casa, por trabajo que tienes y por tiempo que necesitas para hacerlo. Sabía que me aguantaba las lágrimas pues para mí, lo natural hubiera estado estos 6 meses dedicada a mi hija en exclusiva; y más, pero ya con estos seis que recomiendan de exclusiva ya me hubiera conformado. Sabía que estaba cansada y que me preocupaba esta posible intolerancia a la leche de vaca de mi hija. Pero al señor pediatra no le importa lo que la madre pueda sentir pues para él lo natural es otra cosa.

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En fin, que ayer salí de la consulta dolida por el comentario del pediatra, recordando la lactancia fustrada de Biel que me fastidió él al hacer mixta y no guiarme a conseguir una buena lactancia (para qué hacerlo si puede recomendarme una leche de fórmula), preocupada por la salud de la niña ya que se ha estancado de peso, con posible intolerancia a la leche… y cansada de tener siempre esta lucha interna de prioridades.

Como van creciendo… 31 meses y 3 meses (y medio)

El mes pasado quería hablaros de los avances de los dos peques, ya que coincidían que uno cumplía los 30 meses y la otra los 3, pero como los días han ido pasando, el mayor ya ha cumplido los 31. Como es un número bonito igual os hablo de sus avances 😉

Biel – 31 meses

El trasto de la casa. Cada día está más espabilado y poco a poco va asentando su carácter. Está en una etapa muy bonita (como todas las etapas) pero a la vez dura. Es bonita porque ves lo mayor que se está haciendo, como cada día aprende algo nuevo, como va ampliando su vocabulario, como va aprendiendo diferentes truquillos para salirse con la suya… pero a la vez es dura porque estamos de pleno en la etapa de la reafirmación del yo, por lo que a menudo tenemos encontronazos entre sus preferencias y las nuestras. Con él vamos aprendiendo como manejar distintas situaciones: hay días que tenemos más éxito y días que menos.

Lo que más ha evolucionado en estos meses es su lenguaje. Aún no tiene un vocabulario del todo claro y hay días que parece que hable su propio idioma, pero ves que está intentando formar frases más largas y darte explicaciones de sus cosas, aunque muchas veces tengas que pedirle que vuelva a repetirte lo que ha dicho porque no te has enterado de la mitad. Le cuesta aún diferenciar el género de las palabras y así que de buenas a primeras te puede decir “una capsa blau” (una caja azul; en catalán lo correcto sería decir “una capsa blava”) o cualquier otro sustantivo femenino con el adjetivo que le acompaña en masculino en vez de femenino. Conoce todos los colores, aunque mezcla catalán y castellano. No sé porqué el blanco y el verde los conoce en castellano en vez de decir “blanc” y “verd” (mira que no es dificil jaja).

También es capaz de seguir y cantarte una canción que sepa. En este caso me quedo embobada escuchando como canta con su lengüecita de trapo y muchas veces él acaba riendo y escondiéndose de la vergüenza que le da que le mire.  Se conoce todas las canciones de los dibujos animados y alguna popular infantil. En cuanto a la numeración, se conoce todos los números del 1 al 10 y está empezando a reconocer el 11, el 12… el resto aún le cuesta aunque te los repite cuando los nombras.

A nivel motriz, va aprendiendo a subir las escaleras alternando los dos pies, incluso ya pide subir y bajar las escaleras solo (cosa que a veces los adultos pecamos de temerosos y lo único que debemos hacer estar a su lado, cerca, pero dejarle hacer para que gane confianza y autonomía — me incluyo que a veces me da miedo que caiga por las escaleras, sobre todo cuando baja, pero me ha demostrado más de una vez que es capaz de hacerlo solito y sin ayuda). Corre y salta sin dificultades. Estos días está aprendiendo a desvestirse solo (el siguiente paso será el vestirse) ya que para ir al baño aún nos solicita ayuda para bajarse los pantalones. Ya lo va controlando, falta que él acabe de sentirse seguro y confiado.

Se interesa por coger bien los colores o el lápiz. Dibuja trazos rectos y también empieza a dibujar sus primeras formas (se decanta por las redondas). Sabe pasar de una en una las páginas de un libro y si ve que se ha pasado más de una a la vez vuelve a la página inicial y las pasa con más cuidado.  Se interesa por cualquier objeto nuevo que le suponga un reto, como pueden ser las tijeras, el punzón, la cola… le gusta probar y hacer él. Sabe traspasar agua de un recipiente a otro sin derramar agua, cuando está concentrado. Sabe comer solo, tanto con el tenedor como con la cuchara (incluso las sopas, que era lo que más derramaba ¡pues giraba la cuchara!) y ya usa perfectamente el vaso.

Es un niño atento a las novedades y enseguida se queda con lo que le explican. De todas formas, hay veces que no quiere escuchar y se cierra en sí mismo y parece que no te entienda, pero lo hace perfectamente. Es capaz ya de seguir más de una orden y hacer el recado que le pidas (buscar o guardar objetos en otra habitación de la que se encuentra, ordenar los juguetes donde toca, separarlos y clasificarlos…).

Bueno, os podría decir mil y una de Biel ya que hace tiempo que no hablo de sus avances, pero son tantas las cosas que va haciendo que tampoco me acuerdo ahora mismo y no dejaré espacio para hablar de su hemana.

La alegría de la casa

La alegría de la casa

Aina – 3 meses (y medio)

Aina también está espabiladilla y es que esto de tener un hermano mayor es todo un plus. Desde bien pequeña que es muy despierta y tiene interés por lo que pasa alrededor, así que a menudo la podéis ver con la cabeza bien tiesa mirando lo que puede. Últimamente le ha dado por hacer abdominales, que digo yo: ya no solo sostiene la cabeza sin problemas sino que además, estando tumbada o sentada, curva el tronco hacia adelante, como queriéndose levantar.

Es capaz de seguirte con la mirada y mantenerla con interés. Observa con suma atención. Se puede pasar horas mirándote (lo digo por mí porque bromeo que parece que me esté vigilando y es que esté donde esté siempre la pillo mirándome jaja). Ya ha descubierto sus manitas y sus pies y a menudo juega con ellos, observando (como no) como se mueven, como se pueden juntar, como llevarlas a la boca (las manos)… Con los pies de momento solo se entretiene mirando como mover una pierna y otra y se va dando palmaditas a la pierna (me encantan los movimientos de bebé). Es capaz de coger un objeto al que haya echado ojo y llevárselo a la boca. Todo se lo lleva a la boca (tendremos que andarnos con ojo).

Tumbada boca arriba se desplaza hacia atrás a base de apoyarse con los pies y arqueando el cuerpo hacia atrás. Es bastante molesto cuando se empieza a mover así mientras le cambias el pañal. También empieza a girar de lado, aunque aún no se ha dado la vuelta del todo por sí misma. Boca abajo aguanta perfectamente la cabeza y fija la mirada a los distintos objetos que tenga cerca. Tampoco ha probado de darse la vuelta estando tumbada así.

En cuanto al comer, solo toma teta y no quiere más que esto. Le estamos intentando dar mi propia leche en biberón, pero no hay manera. Parecía que la tetina de latex la aceptaba más que la de silicona, pero ha acabado berreando que no la quería… Así que siguiente paso a probar será el vaso y la cuchara. Me preocupa este tema especialmente porque el día 15 empiezo a trabajar y solo quiere teta para comer, a ver como haremos para que se tome la leche de otra forma. Por otra parte, estoy encantada con que solo tome teta, me la siento muy mía y es nuestro momento relax. Me encanta verla como se va abrazando y acomodando a la teta, y verla dormir en ella ya ni os cuento. De peso va muy bien, pesa 6,800kg y parece que tenga más de tres meses de lo grande que se ve.

Y el tema del dormir, es un placer, ya os lo conté el otro día. Me duerme mínimo seis horas seguidas por la noche, llegando muchas veces a ocho. Lástima que Biel no sea de tan buen dormir como ella, ¡sino estaríamos más que descansados!

Y bueno, hasta aquí la evolución de mis peques. El día 25 la peque cumplirá los cuatro meses, ya os iré informando de si añaden fruta a su alimentación (como hicieron con Biel) y a ver como se la toma… Ya os iré contando las novedades que surjan.

Jugando con… Duplo

En casa mi marido es un enamorado de Lego, así que enseguida que el peque se hizo un poco mayor le empezamos a regalar sus primeros Duplos (la versión Lego para los más peques, de 1 año a 3 o a 5 según la caja). A todos nos gusta mucho: son piezas grandes, fáciles de montar y de colores muy llamativos. Hay mucha variedad para regalar, desde cajas básicas de solo piezas, pasando por zoos y granjas, hasta temas Disney como pueden ser Cars o Jake y los Piratas de Nunca Jamás.

Jugando con el tren de los números

Jugando con el tren de los números

Biel tiene varias cosas de Duplo y entre los que más le han triunfado, como no, son los que tienen vehículos: un coche con remolque para el circo, el tren de números y la caja de primeros vehículos. Con el tren nos podemos pasar horas jugando con los números (su otra pasión) y montando y desmontando el tren. Nuestra última adquisición ha sido la caja de “Mis primeros vehículos” y la verdad es que está muy bien pensada. Vienen tres bases de coche y varias piezas. En la caja te adjuntan un papel con varios modelos de coches que puedes hacer con el peque. Es muy buen ejercicio para elegir un coche de los que proponen, reconocer las piezas que hacen falta para montarlo y, posteriormente, montarlo.

Imagen extraida de internet. Primeros Vehículos de Duplo

Imagen extraida de internet. Primeros Vehículos de Duplo

Duplo estimula el desarrollo psicomotor y la creatividad. Permite que los más pequeños puedan apilar las piezas para hacer sus primeras torres o bien pueden tratar de distinguir los diferentes colores y clasificarlos (durante mucho tiempo dedicación de mi hijo). Cuando son más mayores ya empiezan a traspasar la realidad en sus juegos imitando las diferentes actividades que hacemos en nuestro día a día. Se mostrará interesado por los animales y por como pueden actuar los diferentes personajes, incluso pueden combinar los diferentes tipos de Duplo y crear sus propias historias.

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p style=”text-align:justify;”>Nosotros estamos disfrutando de las primeras fases de aprendizaje y Biel va traspasando sus vivencias en el juego, que tan importante es en esta etapa de su vida. Jugando aprenden y siempre debemos darles juguetes de total confianza y que permitan desarrollar al máximo sus habilidades. A nosotros nos gusta mucho Duplo, ¿y a vosotros?