Biel y la playa

Aunque a mi hijo no le acabe de apasionar el tema del mar, estos días hemos ido a pasar unos días al pueblo, donde hemos podido disfrutar de atardeceres en la playa y de mañanas de tomar más el sol.
Biel con la arena de la playa 

Este mes de agosto iremos algun día más a la playa… A ver si le coge el gusto poco a poco… Y si no, pues a esperar otro año!

Un viaje a San Sebastián

Vista de La Concha
Esta semana hemos ido a pasar unos días a Donostia-San Sebastián. Para nosotros ya era la quinta vez que íbamos, aunque con Biel era la primera. Y como es una ciudad que no nos cansamos de visitar ni de admirar, decidimos volver este año con él.
Al ser una ciudad cara, para que negarlo, siempre habíamos ido de pensiones (exceptuando la última vez) que salían más económicas y, además, suelen estar más céntricas. Pero esta vez, yendo con el niño, teníamos claro que debíamos ir a un hotel para más comodidad. Elegimos el hotel Barceló Costa Vasca. Lo bueno de este hotel es la tranquilidad de la zona, la amplitud de las habitaciones y los servicios que tienen. Aún así, al estar en plena cuesta de una calle, el acceso se hacía un poco pesado, sobre todo si volvías de cenar del Casco Viejo, que está a la otra punta de la ciudad. Pero bueno, lo compensaba todo lo demás.

La ciudad sigue siendo preciosa. A mí me tiene enamorada. La bahía de La Concha es espectacular tanto de día como de noche. Las callejuelas del Casco Viejo y sus bares de pinchos, siempre llenos, dan vida a esta ciudad. Además, estos días habían unas jornadas de Jazz en San Sebastián, y justo pillamos un concierto una noche en el Palacio de Miramar. Simplemente único. Además de las playas y del Casco Antiguo, también se puede visitar el Peine del Viento, impresionante escultura al pie del Monte Igeldo. También se puede pasear y perderse entre los bosques y caminos que llevan al castillo del Monte Urgull.

Mi hijo, que ya tiene 13 meses y que hace justo unas tres semanas empezó a andar, no ha parado quieto en todo el día. A menudo ya no quería sentarse en el cochecito ni ir colgado de la Manduca porque lo que él quería era andar y andar. Y sobre todo andar solo. Nada de cogerse de la manita de la mami o del papi. Menudo carácter está sacando el niño… Tozudo como él solo. Pero bueno, a ratos lo dejábamos que andara por las calles, o por los jardines del Palacio Miramar, o por el Paseo de La Concha… Un verdadero terremoto. Llamaba la atención a todos con los que se cruzaba ya que al ser tan pequeñín y con esa gracia andando más de uno se le paraba a decir cositas, ¡tanto en castellano como en vasco! Él simplemente les sonreía. Eso sí, tiene muy aprendido no irse con nadie… a tímido tampoco le gana nadie. Pero eso ya me gusta. No se deja coger ni se va con cualquiera. Ante la mínima duda viene corriendo a nosotros.
En el hotel, que tenía piscina, también fuimos para relajarnos y bañarnos un poquito. El agua de la piscina estaba helada pero aún así no pudimos resistirnos a pegarnos un baño. Al salir, él corría por todos lados, arrancando la hierba del jardín o jugando con las hamacas. Se lo ha pasado genial. 


En la playa, pero, no se lo ha pasado tan bien. Era la primera vez que íbamos con intención de bañarnos. Y no sé si es que estaba cansado o qué, pero fue llegar a la orilla del mar y ponerse a temblar y a llorar. No quería para nada acercarse al mar. Le mojamos los pies pero no quería que lo soltaramos para nada. En fin, lo dejaremos para otro día. 


En definitiva, que aunque la crisi nos ataca sin parar y que los recortes son más que notables en nuestra casa, decidimos disfrutar de estas vacaciones para desconectar. Y ahora podíamos permitirnos este viaje, otro año quién sabe… Nos lo hemos pasado muy bien y hemos estado muy a gusto. Yo, la verdad, ya lo hecho de menos.

Correteando

De vacaciones

Hace una semana que empecé por fin las esperadísimas vacaciones de verano. Y de aquí un par de días nos vamos de viaje y ahora estoy en ese punto en que sí tengo ganas de irme pero a la vez me da una pereza impresionante. Supongo que el hecho de viajar con un montón de bolsas, de perder un poco los horarios del peque, de no poder comer en casa con tranquilidad… Pero bueno, espero que este ligero mareo pre-viaje se pase una vez cojamos el coche y pongamos rumbo a…
DONOSTIA — SAN SEBASTIÁN
Prometo post explicatorio de estas casi primeras vacaciones con el peque. No son sus primeras vacaciones, porque ésas fueron el año pasado cuando él tenía un mes, pero sí que seran las primeras en que él será un poco más consciente del viaje, de las horas de coche, de la playa (ESPERO)…Será su primer viaje al País Vasco. Nosotros ya hemos ido unas cuantas veces, pero se está tan bien allí que no nos cansamos nunca de repetir.