Lactancia y trabajo: mi experiencia. #SMLM2015

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Empezamos la Semana Mundial de la Lactancia Materna y, como cada año, os hablo de mi experiencia con ella. Este año se han centrado con el tema de la lactancia y el trabajo, de como conciliar ambas cosas.

Dieciséis semanas son las que dan de permiso de maternidad. Cuando la madre se tiene que incorporar al trabajo, el bebé no tiene ni los cuatro meses de vida. Contradictorio con los seis meses que la OMS recomienda de lactancia exclusiva, ¿no? Pues bien, éste es un hecho que provoca cierto temor a muchas madres que hemos tenido que incorporarnos pronto al trabajo. La principal duda que surge es si podremos seguir con la lactancia exclusiva. ¿Cómo lo podremos hacer si tenemos que pasar muchas horas lejos de nuestro bebé?

A medida que se va acercando el momento surgen muchas dudas de si podrás hacerlo o no, de si aguantará el bebé tanto tiempo sin la teta, de si aguantarás tú la subida de la leche y se junta con el bajón y estrés de separarte del bebé después de tantas semanas. Así que puedes llegar a creer que ha llegado el momento del destete o que éste se producirá pronto, pero no tiene porqué ser así. De hecho, no es fácil conciliar lactancia y trabajo al principio de todo, pero es posible.

¿Qué hice yo? Yo opté por la opción más común que es la de extraerse leche en algún momento de descanso durante la jornada laboral. Era engorroso porque tenía que ir equipada cada día con el extractor, bolsitas para almacenar la leche y una neverita para transportarlas luego de camino a casa. Requería paciencia y tiempo, pues extraerse leche no siempre es fácil, y menos cuando vas estresada o agobiada. Yo había días que me desesperaba porque parecía que no sacaba suficiente leche y otros días que estaba más tranquila, la leche fluía más.

A ser posible, es conveniente que antes de que llegue el día hayas practicado de extraerte leche con el extractor y que hayas probado de darle leche en un biberón al bebé. Esto último a mí me costó pues mi niña solo quería teta. Lógicamente yo no podía darle el biberón porque se me negaba en redondo, así que lo hacía mi marido o mi suegra. Tras probar varios biberones y tetinas dimos con el que más le gustaba (más o menos).

Además, se recomienda sacarse la leche en las horas que se tiene más, que suele ser por las mañanas, así puedes reservar esa leche para cuando sea necesario. Esto también es importante de hacer cuando se haya empezado a trabajar. Yo me levantaba un pelín antes para extraerme la leche y guardarla. Si la niña estaba despierta directamente le daba el pecho.

Como he dicho, los primeros días son un poco complicados puesto que la leche sube enseguida y al llenarse los pechos vas incómoda, por eso, si es posible, debes acordar con los compañeros o con el jefe, qué momento tendrás para extraerte la leche y sobre todo, lo debes hacer en un espacio donde te sientas cómoda y estés tranquila.

Yo lo logré, y eso que sufría por la niña, tan enganchada a la teta. También logré superar el engorro de ir con el extractor todo el día e incluso llegó el momento en que la producción se leche se adaptaba a lo que la niña demandaba, así que ya siendo más mayor la niña logré no tener que extraerme la leche durante la jornada laboral y aguantaba hasta llegar a casa. Eso sí, también debes tener en cuenta que al llegar a casa debes colocarte el bebé al pecho para que te lo vacíe, porque sino puede ser doloroso y molesto el tener el pecho tan lleno.

Ahora mi bebé, que ya no es tan bebé, tiene 22 meses y seguimos con lactancia. Dentro de poco cumplirá los dos años y por esas fechas yo suelo ir de colonias y me tengo que ausentar de casa dos días y medio. El año pasado nos sucedió igual, y de hecho hablé de mis miedos sobre el tema de separarme y al final resultó que lo superamos. Tengo que reconocer que durante los días de colonias me era difícil extraerme la leche durante el día, ya que estaba más pendiente del trabajo que tenía que hacer que nada; y por la noche, que era cuando dormían, yo estaba tan cansada que poco quería ponerme con el extractor. Además sacaba muy poca leche aun teniendo los pechos duros como piedras. En ese caso opté por la extracción manual en la ducha, que fue lo que me salvó durante esos días. Así que en unos meses veré cómo irá de nuevo, si será igual que el año pasado o si irá mejor. En este caso, el hecho de separarme de mi niña durante unos días, es el que me produce bajón y tengo sentimientos encontrados: por una parte pienso en el destete y por otra parte me da una pena infinita que esto sucediera porque veo que ella aún no quiere destetarse ni yo tampoco (por mucho que reniegue a veces y tenga momentos de relación amor-odio con ella).

En definitiva, mi experiencia me dice que ES POSIBLE conciliar trabajo y lactancia. Requiere tiempo, paciencia y sobre todo un círculo cercano que te apoye en la decisión que has tomado.