Relación amor-odio con la lactancia

Sí, sí. Tal vez hoy escribo des del agotamiento y la poca paciencia, pero de verdad, hay días que todo me supera y cosas tan simples y maravillosas pueden volverse pesadas y cansinas.

En concreto os hablo de mi querida hija y nuestra relación con la teta. ¿Hasta cuando seguir con la lactancia materna? Expertos recomiendan lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses (cumplido) y a partir de entonces introducir los alimentos apropiados según la edad del niño y seguir con la lactancia hasta los dos años o más. Ella ya tiene los 19 meses y no me planteo el destetarla, pues fuera de recomendaciones médicas y demás también influye el factor que las dos estemos a gusto con la lactancia.

Y nosotras estamos a gusto con ella, pero entonces ocurre ese momento en que por un segundo te niegas a seguir dándole el pecho. Y a mí me pasa sobre todo por las noches, cuando ya estoy cansada, e imagino que ella también, y va pasando de teta en teta cada pocos segundos. Como aquél que no encuentra la pose para dormir. Me pone frita con esto. Pues se pone en posición de pino-puente, se va de un lado a otro, me escala para pasar al otro lado de la cama, me coge los tirantes de la camiseta y/o del sujetador y me corta la circulación casi con ellos… En fin, que hay momentos en que le digo ¡NO, SE ACABÓ!

Me tengo que levantar y airearme un poco mientras ella me sigue con sus súplicas de teta, teta… Y le doy de nuevo, hasta que se duerme. O incluso algún día, ya agotada le he llegado a dar un biberón para poder descansar yo! Aunque luego me la pida para dormir… pero ya no tiene el movimiento inquieto que me marea y tan nerviosa me pone.

Y por otro lado está el amor, ese momento que nos miramos, que me sonríe, que me acaricia, que la acaricio… que me señala mientras me susurra teta, teta… Esos momentos de complicidad entre las dos.

Mucha gente no lo entiende, y hablo incluso de mi círculo cercano. No entiende como puedo dar el pecho a una niña ya tan crecida. Ha habido comentarios de todo tipo. de los típicos que estamos ya habituadas a escuchar muchas de las que damos el pecho hasta los que más me han podido doler a nivel personal, de los cuáles hago oídos sordos porque sé que lo que le doy es bueno, no le hace ningún mal.

Y en definitiva, que estamos a gusto las dos pero que hay momentos que pediría que por favor las acrobacias las dejara para otro momento y son en esos momentos que me dan ganas de huir y no mirar atrás.

¿No os ha pasado alguna vez?

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Revisión 18 meses y más

Ya hace tiempo que no os cuento nada de los peques en sí, así que hoy toca un poco de entrada “recogida de datos” a modo de diario.

El día 25 de marzo Aina cumplió los 18 meses y fuimos a la revisión del pediatra, como tocaba. Tanto la infermera como la pediatra se quedaron alucinadas de lo espabilada que está mi hija y no paraban de decirme lo grande que está y lo viva que es. Las preguntas sobre el desarrollo casi que las pasamos por alto porque las cumplía todas con creces. En cuanto a medidas, pesa 10,8kg y mide 82 cm. Comparándola con Biel, pesa más que él con dos años y mide igual que él a esa edad. De altura está en el percentil 80… una torre! Así que ahora ella sería el Biel a los dos años.

Dice ya varias palabras. Cada día va ampliando su vocabulario, sorprendiéndonos a todos lo que llega a decir y hacerse entender. Ya desde hace un tiempo dice frases cortitas del estilo: “Vull agua” (Quiero agua), “Vull teta”, “A dormir”, “El tete dormint”… También incorpora sonidos si no sabe decirlo y quiere hacerse entender. Es muy tozuda y tiene mucho genio. Cuando le dices “NO” a algo es capaz de montarte un pollo  en plan pataleta, tirarse al suelo, cruzarse de brazos… enfin, la “dramas” que le digo yo. Aunque por otro lado es super cariñosa y simpática. Es muy abierta a la gente y le encanta decir y que le digan cosas. Hasta me da vergüenza tener que entablar conversaciones con personas del metro o del autobus porque ya está ella en plan relaciones públicas.

Seguimos con la teta, como habréis deducido antes al decir que una de las cosas que pide es teta, aunque ya solo me la pide a modo de relax, para dormirse o cuando está cansada o se ha hecho daño. Come de todo pero en este aspecto Biel es mejor comedor que ella. Con nosotros no quiere comer ningún tipo de triturado, todo tiene que ser a trocitos y según qué. En cambio con la abuela sí que come purés y papillas.

Duerme con nosotros, ya directamente practicamos el colecho con ella desde que nació por el tema de las tomas nocturnas. Hay días que somos cuatro en la cama… ya podréis imaginar lo cómodos que estamos mi marido y yo que somos los que estamos en las puntas.

Al igual que hicimos con su hermano, tampoco va a la guardería pero como habréis deducido no es un tema que nos preocupe especialmente. Espabilada es un rato y no tiene problemas para relacionarse con otros niños. Le gusta mirar cuentos aunque al ser más movida que Biel, su capacidad de atención es menor. Así que le explicamos cuentos a modo exprés. Aunque el otro día recibí unos de una editorial nueva, El Patio, de los que hablaré más adelante, y al ser cortitos han sido los primeros que ha mantenido la atención de principio a fin. ALELUYA.

Por otra banda, el otro día tuve entrevista con la tutora de Biel y me dijo que a rasgos generales va bien en la escuela. A nivel de contenidos es un niño que tira y que tiene una gran memoria. Es un niño inteligente aunque tiene mal genio a veces… Las rabietas le pierden y es un aspecto a ir trabajando. Yo estoy muy contenta con el curso que está haciendo. Ha aprendido muchas cosas y cada día va contento y nos explica lo que va haciendo. Ha hecho amiguitos y parece ser que es querido. No puedo babear más por él porque es imposible.

Y nada, así vamos haciendo. Los dos están en plan ebullición de conocimientos y aprendiendo cada día. Los dos en etapas distintas pero similares. Los dos creciendo juntos, con sus discusiones y sus cariñitos. Pasan del amor al odio y del odio al amor en cuestión de segundos. Dan muchísimo trabajo pero no lo cambio por nada del mundo.

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Rabietas

Imagen de Takatuka.com

Imagen de Takatuka.com

Este mes de marzo, nuestra caja de My Little Book Box contenía este cuento titulado Rabietas de Susana Gómez Redondo e ilustrado por Ana Aparicio Català.

Es un cuento que habla de los sentimientos que experimenta el niño en su día a día, sobre todo en la franja de edad a la que está dirigido el libro (a partir de 3 años). Los pequeños a partir de esta edad, o incluso antes (los famosos “terribles dos años”), pasan de la felicidad a la rabia en cuestión de segundos. Y pasan de verlo todo de color de rosa a acabar rabiosos y no ver nada de nada.

Está narrado en primera persona, por lo que el niño se puede sentir identificado con el protagonista. Además, cada emoción está ligado a un color, por lo que los más pequeños podrán comprender que cada color se refiere a una emoción y los asociarán rápidamente. Por ejemplo, cuando el niño está contento y FELIZ todo es de color ROSA. Luego llega el momento en que se le niegan sus deseos más immediatos por el motivo que sea, y llega el nubarrón, la tormenta interior, la marea roja que le acaba llevando a un GRANATE y ésta es la emoción de la RABIA. En ese punto se producen las famosas rabietas, que popularmente las asociamos a los dos años pero que se producen a cualquier edad en diferentes intensidades. Y entonces el cuento explica que el niño grita y grita, y que no entiende como sus padres están en BLANCO, como si no le oyeran, impasibles a sus gritos.

Al cabo de un rato, el niño se va tranquilizando y va recordando lo que debe hacer para calmarse. Una de las cosas que le llegan a la cabeza son las palabras de su madre que le dice (en catalán):

I em ve al cap això que diu la mare sobre les coses boniques i els xiuxiuejos: que ser a la voreta d’algú és millor parlar en veu baixa i a cau d’orella.

I al contrari: que quan les persones xisclen s’allunyen cada vegada més, perquè ja no cal que siguin a tocar, sinó a l’inrevés.

(Traducido:

Y me viene a la cabeza aquello que dice mi madre sobre las cosas bonitas y los susurros: que para estar cerca de alguien es mejor hablar en voz baja y al oído.

Y al contrario: que cuando las personas chillan se alejan cada vez más, porque ya no hace falta que estén cerca, sino al revés.)

Y es verdad… ¿cuántas veces estando enfadados nos sentimos tan y tan lejos de todo?

Cuando llega la calma, cuando los padres le explican bajito y tranquilamente que no debe enfadarse o simplemente le dicen que le quieren, su blanco y su rojo se vuelven a juntar y todo vuelve a ser de color rosa.

Como ya he dicho es un cuento que trata sobre las emociones, sobre todo la rabia y la felicidad, pero también es un cuento que habla de las frustraciones, de las emociones desbocadas y de la importancia de saber comunicarse y escuchar a los demás.

Este cuento nos será útil para poder conversar sobre esta emoción con nuestros hijos, una vez lo hayamos leído y ya se lo conozcan. Boolino nos propone en la guía de lectura una serie de preguntas que podemos formular durante la lectura: ¿Cuándo estás contento? ¿Cuándo te enfadas? ¿Qué notas cuando estás feliz? ¿Qué hace el papá del cuento cuando el niño grita? ¿Notas cuando te viene una rabieta?… Ejemplos de preguntas para entablar un diálogo con el niño y enseñarle a reflexionar y a hablar sobre sus emociones y sentimientos. Cuanto mejor identifiquen sus emociones y antes les enseñemos a hablar sobre ellas, antes aprenderán a gestionarlas de forma más racional.

Y para completar la caja, como cada vez, boolino propone tres actividades, las tres ideales para tratar el tema de las emociones. Las dos primeras, sobre todo, se centran en la rabia:

  1. Ris-Ras rabietas: deben rasgar y recortar distintos materiales que nos facilitan, como papel de color rojo, fieltro rojo, cartón ondulado y papel celofán para crear un collage. Se trata de plasmar sobre el papel el sentimiento de rabia. Una actividad entretenida y original. Y queda muy visual la explosión de la rabia.

Comparto con vosotros algunas imágenes de esta manualidad… ¡nos lo hemos pasado super bien!

Empezamos rasgando papeles

Empezamos rasgando papeles

Aina nos ayuda

Aina nos ayuda

Luego enganchamos bolitas de celofán

Luego enganchamos bolitas de celofán

Recortamos... ¡cosa que aún nos cuesta!

Recortamos… ¡cosa que aún nos cuesta!

Pintamos un poco

Pintamos un poco

Resultado final de nuestra obra de arte

Resultado final de nuestra obra de arte

 

2. Calmar la rabia: con un globo y una señal de STOP podremos jugar a identificar la emoción de la rabia. El que tiene la señal de STOP debe intentar dialogar con el que interpreta que está enfadado (el del globo). El intercambio de roles es un ejercicio interesante porque fomenta la empatía. Además, la señal de STOP es una herramienta útil que podemos incorporar en nuestro día a día cuando sucedan los enfado.

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Jugando con la señal y el globo

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Nuestro cuento, la señal y el globo

 

 

3. ¿Cómo me siento hoy?: boolino nos proporciona tres hojas de calendario y unos gomets de colores con los que deberemos dibujar la cara correspondiente a la emoción que hayamos experimentado a lo largo del día. Cuando llega la noche podemos hacer balance del día y explicar qué ha sido lo mejor y lo peor del día, elegir una pegatina del color asociado a su sensación y pegarla al calendario. ¡Un buen ejercicio sin duda!

 

Hace tiempo que no os lo recuerdo, pero ya sabéis que podéis clicar en el banner que hay en este blog para poder beneficiaros de un descuento en las cajas y además podréis disfrutar en familia de la lectura de cuentos escogidos especialmente para dialogar con nuestros peques, cuentos con valores, y de compartir tiempo en familia realizando las diferentes actividades que se proponen:

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Comparte la aventura de portear a tu bebé

BzaHVynCAAE9YtQComparte la aventura. Éste es el lema de este año de la Semana Internacional de la Crianza en Brazos. Cada año he ido explicando nuestra experiencia con el porteo, pues, para mí, es una de las experiencias más satisfactorias de la maternidad. Como he explicado en diversas ocasiones, descubrí el buen porteo cuando Biel tenía cuatro meses. Empecé usando una colgona, como se les llama a las mochilas portabebés no ergonómicas. Gracias a apuntarme a un curso de yoga y descubrir tiendas maravillosas de maternidad, como La Mamavaca de Gracia, me compré una mochila ergonómica que hemos usado mucho y ha sido la mejor inversión sin duda.

Con Aina no lo dudé y cuando me pidieron que qué quería de regalo para la niña pedí un fular, el portabebés ideal para los recién nacidos y, aunque al principio pensé que me haría un lío con los nudos, descubrí que era mucho más sencillo de lo que parecía y puede que haya superado con creces la experiencia de la mochila. El fular, tan amoroso y, en nuestro caso, elástico, te permite tener a tu bebé muy, muy cerca. El contacto con tu bebé desde tan pequeño crea un vínculo especial y sin duda es comodísimo tanto para la lactancia como para cargar al bebé que durante los primeros meses requieren mucho más de nuestra atención y quieren sentirse recogidos y arropados como cuando estaban dentro de su mamá.

Me encanta el lema de “Comparte la aventura”. Resume la sensación de explorar el mundo con tu bebé, de tenerlo cerca, de poder explicarle cositas, de darle un beso, de cargarlo hasta rincones que con un carrito no sería posible… Recoge la aventura del día a día (sobre todo en casos en que tienes dos hijos pequeños), la gran ayuda de llevar al bebé colgado mientras juegas con el mayor, o cuando lo acompañas a la escuela, o cuando incluso preparas la cena. También es la aventura de una salida, de acercarnos a más rincones, a más lugares que de otra manera no sería posible. Y si das el pecho, el porteo es un gran aliado pues puede ir mamando tranquilamente mientras haces otras actividades.

En resumen, nos unimos a esta Semana Internacional de la Crianza en Brazos porque sí creo que hay que cargar a los bebés, que ellos necesitan ese contacto y a nosotros también nos da tranquilidad; además, puedes sumar la aventura de vivir experiencias y emociones inolvidables con tu hijo o hija.

El mayor de la mano y la peque en la teta

El mayor de la mano y la peque en la teta

Definitivamente una mamá cangura :)

Definitivamente una mamá cangura 🙂

Se puede tomar teta discretamente

Se puede tomar teta discretamente

¡La mejor leche! #SMLM2014

 

A finales de agosto ya hará tres años que escribo en este blog y en todo este tiempo he dedicado varias publicaciones a hablar de la lactancia materna, desde mi experiencia. No son entradas científicas ni dan grandes datos acerca de ella, simplemente expongo mi vivencia, al principio como madre primeriza y finalmente como mamá de dos (no diré con experiencia pues cada día voy aprendiendo y sigo teniendo a veces mis dudas con algunas cosillas). Al final de esta publicación os dejaré los enlaces de mis entradas anteriores, que han sido parte de mi maternidad y parte de mis pequeños.

Actualmente llevo 10 meses de lactancia con mi hija, el doble de lo que conseguí con mi hijo. Ésta está siendo una experiencia mucho más satisfactoria y puedo dar gracias de haber dado oportunidad a la teta y confiar más en mí, algo que me falló en mi primer hijo.

Con ella he disfrutado de casi cuatro meses de lactancia materna exclusiva. Luego empecé a trabajar y le introdujimos la fruta y algún biberón de fórmula (cuando se acababa la despensa de leche extraída, que acabé cansándome de sacarla). Al introducir los primeros biberones de fórmula nos dimos cuenta que no le sentaba bien, hicimos prueba de alergia y salió positivo en la APLV. Así que siempre que está conmigo le doy de mi pecho, y la fórmula (que tiene que ser leche hidrolizada) se la dejo para cuando está con la abuela o con mi marido. No hace falta decir que leche prefiere la peque, ¿no? Y es que a parte de ser más buena por todas las razones que sabemos, es su momento de relax con la mami.

Este año sí que puedo decir que he triunfado con nuestra lactancia, y que espero poder dar el pecho el máximo de tiempo que pueda. Para ella es lo mejor y eso es lo que cuenta por encima de todas las cosas. Os dejo una imagen que he encontrado por la red que explica algunos de estos beneficios:

 

A continuación mi os dejo las entradas acerca de mi experiencia con Biel:

¿Lactancia Materna? –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2011/08/30/lactancia-materna/  

Día Mundial de la Lactancia Materna. El fin de nuestra lactancia. –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2012/08/01/dia-mundial-de-la-lactancia-materna-el-fin-de-nuestra-lactancia/

 

Y aquí las de Aina:

El inicio de mi segunda lactancia –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2013/11/24/el-inicio-de-mi-segunda-lactancia/

6 meses –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2014/03/27/6-meses/

 

Hay más, si buscáis por Lactancia Materna encontraréis todas las veces que he hablado acerca de este tema.

 

¡No puedo más!

Esto pienso muchas veces: ¡no puedo más! Me siento agotada, sin recursos… Siento dolor de no poder controlar la situación, de no saber dar toda la atención que merecen. Es así muchas veces.

Escribo esta entrada después de haber leído el último número de la revista digital de Edúkame, que lleva como título “El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad?” Fue leer el título y pensar que lo estaban escribiendo para mí, así que lo leí sin dudar. Expondré algunos de los consejos que dan para conseguir más paciencia y evitar perderla de manera agresiva.

Comenzaré con la definición que da la psicóloga de la revista de la palabra paciencia, contextualizada en materia de educación y crianza:

“paciencia es el comportamiento que utilizamos con nuestros hijos para poder aguantar los trances, problemas o conflictos de su educación y crianza para conseguir su felicidad y su buen desarrollo”.

(Edúkame. El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad?, p.11)

Fácil, ¿verdad? Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, pero alguna que otra vez explotamos y perdemos la paciencia. ¿Dónde comprarla? La respuesta está en nosotros. Dentro de nosotros tenemos la clave para conseguir la paciencia, pero no es fácil, debemos tratar de hacer un cambio en nosotros y nuestra forma de ver las cosas.

¿Qué he sacado en claro?

1. Debo ajustar mis expectativas y ser menos exigente con mis hijos.

Tener expectativas es bueno, pero hay que ser coherente con lo que les exigimos. No sé vosotros, pero yo pierdo la paciencia si no consigo algo que me propongo o si no ocurre alguna cosa tal y como la pienso. Muchas veces espero más de lo que ellos buenamente pueden ofrecerme en esos momentos. Por ejemplo, si tras un día de trabajo en la escuela, debo acabar de hacer algunos trabajos o preparar alguna cosa para las clases, estoy pensando en eso que debo hacer y no presto atención a las necesidades de mis hijos, que requieren mi atención, a su ritmo, ellos no son para nada conscientes de los problemas de “los mayores”; así que si aquel día mi hijo cena más lento de lo habitual y además mi hija no se duerme en la toma de pecho que correspondría a la cena, tal y como yo espero, me voy poniendo nerviosa y puedo acabar gritando por cualquier cosa que hagan. Todo me puede parecer mal y parezco un ogro. En cambio, debería ser consciente de que ellos tienen otras necesidades, ellos quieren la atención de los padres, comer a su ritmo (¿por qué con prisa? Quién tiene prisa, ¿los padres o el niño?), quieren jugar, quieren hacer cosas contigo, aunque sean repetitivas y a nosotros como adultos nos cansen. A veces les llegamos exigir comportamientos que ellos no pueden llevar a cabo por falta de madurez, o por edad. Así pues, debo ser consciente que la responsabilidad de hacer el trabajo es mía, pero no debo descargar mi ira por no poder estar haciendo lo que quiero en aquel momento con mis hijos pues ellos no tienen culpa alguna. Si ajusto mis expectativas al momento o a la situación que me encuentre me ayudará a ser más paciente y no enfadarme tanto.

2. Debo deshacerme de los pensamientos negativos relacionados con mi hijo y su mal comportamiento.

Este artículo básicamente lo leía pensando en mi hijo mayor, pues es con él a menudo con quién pagamos nuestro mal humor, quién nos hace enfadar más últimamente. ¿Por qué? Lleva una temporada, que achacamos a los celos, que da golpes a su hermana, también nos desafía en la hora del baño, en la hora de la cena, en la hora de vestirse, a la hora de salir… cualquier situación de cambio es un drama (no siempre, por suerte, pero muy a menudo).  ¿Qué debo pensar entonces en estos momentos en que grita, llora, patalea, se niega…? ¿Debo conceder sus deseos? Por supuesto deben existir unos límites para los niños, así que marcaremos esos límites pero debemos intentar no enfadarnos y sacar la rabia cuando nos está desafiando. Tengo que pensar que es una etapa normal en mi hijo, está creciendo y probando sus propios límites; los padres debemos ofrecerles pautas claras con seguridad, amor y constancia.

Así pues, aunque llore, patalee y marranee, debemos guiarles y cumplir con nuestro papel de padres sin importarnos si la imagen que damos es de “malos padres” porque en aquél momento nos esté llorando o negando lo que pedimos. Debemos ser coherentes con lo que les pedimos y cumplir con ello. Así les damos seguridad y les ayudamos a crecer sintiéndose protegidos. Si no me fijo en la imagen que doy a los demás de estos desafíos y del qué dirán, me daré cuenta que lo que hace es cosa de niños y que no lo hace ni para ofenderme ni para molestarme.

Con el tema del pegar a su hermana es más peliagudo, pues claramente aquí hay una parte que mi hijo no controla ya quiere atención hacia él y siente que ella se la está quitando. Nosotros debemos hacerle entender con amor y paciencia que le queremos igual, y que le dedicamos tiempo para él también. Necesitamos esta paciencia para hacerle entender que no debe pegar a su hermana. Y no tenemos que perderla pronto pues no será de efecto immediato que entienda que le damos la misma atención que a su hermana. Pero bueno, los celos merece un capítulo a parte.

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3. La agresividad directa (gritos, insultos, amenazas, golpes) y la agresividad desplazada (ironía, sarcasmo, pulla, rintintín…) se debe evitar a toda costa.  

Les estamos haciendo mucho daño con estos tipos de agresividad. Dañamos su autoestima, los hacemos vulnerables y a la larga también violentos. En el artículo nos propone la catarsis que nos ayuda a disminuir el impulso de agredir (de cualquiera de las maneras anteriormente nombradas), esto es, descargar emocionalmente nuestra rabia sin dañar al otro, como por ejemplo cantar fuerte, saltar y patalear, gritar al aire, irse a correr, nadar, romper papeles, etc… Para esto, se debe buscar un espacio donde no estén los niños, liberar la rabia, y luego, en todo caso, hablarlo con ellos. Explicarles que te has enfadado, el porqué… No debemos esconder la emoción de la rabia. Se debe expresar de alguna manera porque sino es cuando aparece en forma de explosión cuando nos enfadamos. Si sentimos que estamos perdiendo la paciencia debemos buscar un espacio donde liberar la rabia, nunca delante de los pequeños pues ellos no tienen la culpa y les estamos dañando.

Conclusiones, debemos aceptar que tenemos este lado oscuro, que hay veces que perdemos la paciencia. Esto no quiere decir que debamos dañar a nuestros pequeños, al contrario, tenemos que buscar la manera de comprender la situación, ajustarnos a la realidad, bajar expectativas y si aún así perdemos la paciencia buscar un espacio para poder liberar la ira sin dañar a nuestros hijos. Si acepto que tengo una nueva realidad, nuevas necesidades y relajo mi día a día, conseguiré vivir más tranquila, ser más serena, atender mejor a los dos pequeños, acompañarles en sus necesidades. Tengo deberes para este verano, y no solo son referentes a mi profesión, lo son para lo más importante: ellos. Mis deberes son ganar confianza, aplicar estos pequeños (grandes) consejos, ver a mis hijos como lo que son, niños, pensar más en sus necesidades y no exigir por encima de sus posibilidades.

 


Bibliografía:

Edúkame, El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad? (Junio 2014)

Los celos han aparecido

Aina ya tiene 7 meses y medio. Ahora está en esa fase en que hace cosas graciosas, soniditos, ríe y además, para más inri, ha empezado a gatear y campa por la casa a sus anchas.

Los primeros meses Aina estaba básicamente enganchada a mí y Biel respetaba ese enganche e iba más con su padre o su abuela. Al empezar a trabajar mi marido después de la baja de paternidad, y al quedarme yo sola más tiempo con los dos, fui encontrando la manera de dedicar ratos a uno y ratos al otro. Durante los dos primeros meses Biel simplemente era un observador, no quería ni tocar a su hermanita.

Luego, empezó a quererla coger, incluso tenía un exceso de “Ainitis” (es míaaaa… todo era suyo, y Aina, como no podía ser de otra manera, lo fue en su día).

En enero empecé a trabajar y ya dejé de pasar tanto rato con ellos, aunque como con todo, una vez en casa (unos días más que otros gracias a la reducción de jornada). Al llegar a casa me enganchaba a mi hija al pecho, que me buscaba como si no hubiera mañana. Mi hijo pasó una temporada que quería hacer todo lo que ella hacía, incluso mamar. Pasó una época de pedir “lleteta” (leche en diminutivo) de la mama, y se enganchaba en el pecho (más bien se posaba en el pezón y simulaba succionar) para ser como Aina y estar con la mama. Pero esto no duró más que unos días. Con todo, no deja de ser un niño respetuoso y comprende que el pecho es la comida de Aina.

Hace cosa de un mes y medio-dos que Aina ha empezado a interactuar más con la gente y Biel ha empezado a querer “llamar más la atención”: gritando, llorando sin sentido a ratos… empujando a su hermana si ve que se sienta/incorpora ella sola, se pone encima de ella, le quita cualquier cosa que coja… Ni que decir que ella no puede jugar con nada suyo (en parte comprensible por su sentimiento de apego, pero es algo que hay que ir trabajando…).

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En definitiva, los celos han aparecido y Biel hay días que está más tristón, irritable… aunque sin duda quiere a su hermana pues es un “ni contigo ni sin ti”.

Los celos es una emoción que cuesta de explicar a los peques, de decirles qué es lo que sienten. Pues cuando empieza a llorar y le preguntas si está triste, enfadado… el pobre te mira con carita de que sí y te pide su chupete como consuelo y empieza a acariciar mi oreja… Pero cuando le pides y explicas que Aina es más pequeña y que debemos cuidarla él no lo ve muy claro y vuelve a las mismas…

Intentas estar por él todo lo que puedes y más, abrazándole, diciéndole que le quieres, pasando ratos solo con él pero es difícil de llevar y a veces te sientes mal por como se está sintiendo y no te ves capaz de ayudarle lo suficiente.

¿Cómo lo habéis llevado vosotros los celos?