Empezamos nuestra operación pañal

Hace unos meses escribía acerca de la operación pañal, más bien desde la teoría. Leí y escuché a expertos sobre el tema y ya me di cuenta que era un tema bastante complejo y complicado. El niño tenía que estar preparado fisiológicamente y neurológicamente, y deduje que mi hijo no lo estaba. Decidí esperar a volver de las vacaciones para empezar a retirarle el pañal, y eso hicimos.
Sobre el mes de agosto un día nos dijimos de quitarle el pañal y se lo explicamos a Biel. Le pusimos sus calzoncillos y le dejamos por primera vez sin pañales. La verdad es que la experiencia no duró ni un día. Enseguida nos dimos cuenta de que no estaba preparado y que tal vez nosotros tampoco. No avisaba de cuando tenía pipí, y una vez se lo estaba haciendo encima se asustaba como no sabiendo lo que pasaba y venía corriendo a mí para que le cogiera en brazos. Él sollozaba y no parecía entender nada. Le decíamos que había hecho un pipi y que no pasaba nada, que la próxima vez iríamos al orinal (le enseñábamos donde era) y que allí lo haría. Pero no, la segunda vez igual y la tercera también. Lo único que conseguimos que hiciera en el orinal fue una caca. Él mismo pidió el pañal, se lo pusimos y tan contento. 
Pensamos que no debíamos darle más vueltas y que no era el momento aún. No teníamos porque insistir, ya tendríamos tiempo. Seguimos hablando del tema durante días, y leyendo los cuentos, y él ya entendía que el orinal era para el pipi, pero cada vez que le decíamos si quería hacer uno allí nos decía que no. Pero sí que nos hemos fijado que a partir de ese día está más pendiente de cuando vamos al lavabo, de como hacemos el pipi, y ya parecía un drama el hecho de ponerle el pañal. 
Esta semana nos hemos decidido de nuevo a empezar la operación pañal, después de que se negara en redondo a ponerse el pañal el domingo por la mañana. Le dijimos de nuevo que cuando tuviera pipi que nos avisara. Y sí, fue avisando pero cuando llegábamos al orinal ya no hacía nada. Hasta que llegó la tarde y mientras él estaba jugando y yo preparando la cena, vino corriendo a la cocina y dijo “agua, agua”. Por la intensidad que lo decía entendí que no se trataba de agua sino de pipi, y me llevó al comedor, me enseñó cuatro gotitas en el suelo y él mismo dijo: “corre, corre” yendo hacia el baño y yo también le seguí diciendo “corre, corre, a fer el pipi!” (“corre, corre, a hacer el pipí!”) y se esperó a que le bajara el pantalón y los calzoncillos y empezó a hacer el pipi. Se quedó impactado e incluso le despertaba curiosidad su pipi y lo quería tocar (de hechó lo tocó…). Luego lo tiramos al wc y tiramos de la cadena. Estaba él contento y yo también. Casi me lo como a besos jaja Esto fue el primer día.
Pero el segundo día no fue tan bien y pedía hacer pipi, pero en cuanto llegábamos al orinal no salía nada. Y luego una vez vestidos de nuevo y en el comedor se le escapaban los pipis. El tercer día fue peor. Ya directamente se aguantaba los pipis y la caca, no quería sentarse en el orinal, lloraba mucho y me decía que no. Pidió de nuevo el pañal, y una vez puesto hizo la caca que llevaba como una hora aguantando. Así que me plantee volver a dejarlo para más adelante, pero al día siguiente me volví a armar de valor y volvimos al ataque. Le volví a poner sus calzoncillos y aunque tuvo algun que otro escape, también pidió hacer pipi y caca en el orinal, y los hacía. Además, ahora ha visto la gracia de despedir a los pipis y las cacas, y tenemos que andarnos con ojo para que no nos gaste todo el papel de wc o bien tire toallitas de más. Incluso que hay veces que pide simplemente para sentarse, hacer un mini pipi y poder tirar el papel y la cadena.

En fin, no es fácil. Ni para él, ni para nosotros. Lo que más nos cuesta es el hecho de salir de casa sin pañal, ya que, sinceramente, es mucho más cómodo coger el coche e ir a cualquier sitio sin pensar si se está haciendo el pipi encima o no. Pero bueno, poco a poco tendremos que ir dando el paso. Y es que ahora parece que va saliendo y veo una mejora respeto al mes de agosto: pide los pipis y/o los reconoce cuando se los está haciendo encima.

Y seguimos…

Y seguimos igual. Estoy ya de 39+3 y aún seguimos aquí. El viernes hicimos la ecografía para control de peso de la niña y resulta que ya pesa 3,500kg. ¿Cuando piensa salir? Así no me extraña que esté yo me duela todo el cuerpo. Y es que toda yo soy barriga. En este segundo embarazo he tenido suerte con los quilos que he cogido y parece ser que todo lo ha ido engordando Aina, porque yo solo me he engordado 4-5kg.
Y des del viernes por la tarde me duele mucho la ingle izquierda, parece que tenga la cabecita de mi niña apretando para allá… pero resulta que esa tarde me dediqué a andar y andar (fuimos paseando mi peque y yo) y luego tuve que subir tres pisos a pie (no tenemos ascensor) y no sé si del esfuerzo o qué, desde ese día me duele la ingle. Si ya era un suplicio el levantarme y/o moverme ahora lo es más. En fin. Con ganas de que nazca ya la “petita” Aina.
Mi barriguita de 39 semanas

Además, estos días mi pequeño parece que esté de nuevo incubando algo. Lleva un par de días con décimas, y ayer le salió una granizada tipo como la que le salió en julio (el famoso “no-sarampión”) pero con granitos más aislados. Lo llevamos de urgencias ya que hacía un par de días le pusimos la segunda dosis de la vacuna Varivax [Nota: estamos a la espera de unas pruebas de alergia: a principios de este mes hizo una reacción alérgica al amoxicilina, pero con otro cuadro (se le hinchó el labio superior)] y pensamos que también podría haberle hecho reacción alérgica. O eso o a algún alimento y no sepamos cuál. Después de mirárselo dijeron que podría ser a algún alimento, aunque no es seguro. Que aprovechemos el día que nos hagan la prueba para que también le miren este tipo de alergia, a parte de control con la pediatra. Total, que ahora además tenemos la preocupación de qué puede estar pasando a Biel para que le salgan tantas cositas en tan poco tiempo.
Ya os seguiré informando y espero que pronto os de la noticia de que la pequeña ha nacido!

Últimas semanas de embarazo

Ya estoy en la semana 38. Si naciera ahora la niña se podría decir que ha nacido a término, es decir, no se considera prematura. También he leído que en esta semana ya están formados sus órganos y que ahora simplemente se dedica a coger peso. Así que dicho esto: hija mía, sal ya, que queremos conocerte jeje
Desde la última vez que escribí sobre mi embarazo he tenido que volver a repetir la prueba del azúcar, por posibilidad de tener diabetes gestacional, ya que la niña estaba en el percentil 92. Así que fui una mañana al hospital, desconocedora de como sería repetir la prueba (en el otro embarazo solo hice la prueba O’Sullivan en la semana que tocaba y como salió bien y el embarazo también, no me hicieron repetir la prueba). Ahí me explicaron que la prueba como tal tenía una duración de 3 horas. 3 HORAS. Suerte que llevaba una libro, porque si no me da algo. Eso es lo que pensé primero. Luego me dijeron que me pincharían primero, para tomar muestra de sangre, luego me daban el líquido aquél, y luego tenía que esperar a cada hora, hasta 3, para irme pinchando. Así que en total cuatro pinchazos. Pero bueno, la realidad es que ese primer día solo me pincharon una vez, ya que el zumo me sentó fatal. Al cabo de media hora de habérmelo tomado me empecé a notar un sudor frío y que todo daba vueltas. Me tumbaron y devolví todo el zumo. Así que se anuló la prueba y tuvieron que volver a programármela. HORROR: solo de pensar que me tenía que volver a tomar el zumo ese… Unos días más tarde repetí la prueba. Esta vez iba acompañada de mi hermana por si me volvía a pasar el soponcio del mareo. Pero aquél día, imagino que porque estaba acompañada y distraída hablando con ella, me encontré mejor y pudieron pincharme las cuatro veces. Días más tarde me dieron los resultados y salieron bien, así que no tengo diabetes. Simplemente la niña viene grande.
Lo bueno de esos días es que hice un poco de dieta por si tenía diabetes (aunque sinceramente pasaba hambre solo de pensar en lo que no podía comer) y mantuve el peso (de hecho adelgacé unos gramos).  Así que si de una cosa estoy orgullosa en este embarazo es en el control de peso. He engordado ocho quilos, pero en realidad son cuatro, teniendo en cuenta que debido a náuseas y ascos en el primer trimestre de embarazo adelgacé cuatro quilos. Recuperé esos cuatro quilos y además he engordado otros cuatro. No está mal teniendo en cuenta que con Biel me engordé 16! Espero que en cuanto tenga a la niña mantenga el peso o incluso recupere el que tenía antes del embarazo de Biel.
Y en estas últimas semanas pues estoy pasando malas noches. Como veréis, escribir un post a las 06:30h de la mañana es lo más normal del mundo. Me levanto cada dos horas como máximo para ir al baño, y es que la niña presiona que da gusto. La barriga me pesa, con lo cual no me puedo mover con total libertad y me acaba doliendo todo, sobre todo la parte de la pelvis y cadera, donde noto todo el peso. Cada noche tengo rampas en las piernas (hay veces que incluso en las dos a la vez), muy dolorosas y que tardan en irse. Ya no me sirve lo presionar los dedos del pie hacia mí ni los masajes… Ahi queda el dolor durante un rato. Así que dolorida total y sin poder dormir. 
En cuanto a organización: ya hemos montado la cuna en la habitación pero las literas, que tenían que ponerlas hoy, no las tenemos porque calculamos mal una medida y quedaba muy justa (y no me gustaba). Así que estamos a la espera de si pueden cortar la madera o no… y según lo que nos digan pues hacemos una cosa u otra. El problema: estos 11 días que me quedan para salir de cuentas. Ya me veo practicando el colecho de 4 durante los primeros días. Tendré que cambiar mi imagen de “En mi cama somos tres” por el de somos cuatro.
Imagen de Sarai Llamas

En cuanto a síntomas de parto, poca cosa. Hubo un par de días que empecé a tener algo de contracciones, pero ni eran dolorosas, ni regulares. Pero ya me veíais ahí emocionada por si se volvían regulares. Pero que va. A seguir esperando.
Ahora, si la niña no llama a la puerta antes, el día 13 tenemos una última ecografía, en la que quieren controlar el peso del bebé y luego el día 19, que es cuando salgo de cuentas, la prueba de las correas. 
El caso es que poco queda ya. Ya han pasado casi 39 semanas y en nada habrá una nena en casa, una más en la familia, una más a quién querer con locura. Estoy deseando verla. No niego que también hay días en que todo se me hace un poco montaña arriba solo de pensar en como lo llevaré con mi hijo, ya que estamos muy unidos, pero prefiero pensar que lo llevaré con normalidad. No quiero que Biel piense que lo dejo de querer, pero también quiero que vea que se tiene que querer a la pequeña. Que su mamá ahora tiene que dar mimitos a los dos, pero que lo sigo queriendo mucho. Pero mucho.