Relación amor-odio con la lactancia

Sí, sí. Tal vez hoy escribo des del agotamiento y la poca paciencia, pero de verdad, hay días que todo me supera y cosas tan simples y maravillosas pueden volverse pesadas y cansinas.

En concreto os hablo de mi querida hija y nuestra relación con la teta. ¿Hasta cuando seguir con la lactancia materna? Expertos recomiendan lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses (cumplido) y a partir de entonces introducir los alimentos apropiados según la edad del niño y seguir con la lactancia hasta los dos años o más. Ella ya tiene los 19 meses y no me planteo el destetarla, pues fuera de recomendaciones médicas y demás también influye el factor que las dos estemos a gusto con la lactancia.

Y nosotras estamos a gusto con ella, pero entonces ocurre ese momento en que por un segundo te niegas a seguir dándole el pecho. Y a mí me pasa sobre todo por las noches, cuando ya estoy cansada, e imagino que ella también, y va pasando de teta en teta cada pocos segundos. Como aquél que no encuentra la pose para dormir. Me pone frita con esto. Pues se pone en posición de pino-puente, se va de un lado a otro, me escala para pasar al otro lado de la cama, me coge los tirantes de la camiseta y/o del sujetador y me corta la circulación casi con ellos… En fin, que hay momentos en que le digo ¡NO, SE ACABÓ!

Me tengo que levantar y airearme un poco mientras ella me sigue con sus súplicas de teta, teta… Y le doy de nuevo, hasta que se duerme. O incluso algún día, ya agotada le he llegado a dar un biberón para poder descansar yo! Aunque luego me la pida para dormir… pero ya no tiene el movimiento inquieto que me marea y tan nerviosa me pone.

Y por otro lado está el amor, ese momento que nos miramos, que me sonríe, que me acaricia, que la acaricio… que me señala mientras me susurra teta, teta… Esos momentos de complicidad entre las dos.

Mucha gente no lo entiende, y hablo incluso de mi círculo cercano. No entiende como puedo dar el pecho a una niña ya tan crecida. Ha habido comentarios de todo tipo. de los típicos que estamos ya habituadas a escuchar muchas de las que damos el pecho hasta los que más me han podido doler a nivel personal, de los cuáles hago oídos sordos porque sé que lo que le doy es bueno, no le hace ningún mal.

Y en definitiva, que estamos a gusto las dos pero que hay momentos que pediría que por favor las acrobacias las dejara para otro momento y son en esos momentos que me dan ganas de huir y no mirar atrás.

¿No os ha pasado alguna vez?

BeFunky_null_3

Comparte la aventura de portear a tu bebé

BzaHVynCAAE9YtQComparte la aventura. Éste es el lema de este año de la Semana Internacional de la Crianza en Brazos. Cada año he ido explicando nuestra experiencia con el porteo, pues, para mí, es una de las experiencias más satisfactorias de la maternidad. Como he explicado en diversas ocasiones, descubrí el buen porteo cuando Biel tenía cuatro meses. Empecé usando una colgona, como se les llama a las mochilas portabebés no ergonómicas. Gracias a apuntarme a un curso de yoga y descubrir tiendas maravillosas de maternidad, como La Mamavaca de Gracia, me compré una mochila ergonómica que hemos usado mucho y ha sido la mejor inversión sin duda.

Con Aina no lo dudé y cuando me pidieron que qué quería de regalo para la niña pedí un fular, el portabebés ideal para los recién nacidos y, aunque al principio pensé que me haría un lío con los nudos, descubrí que era mucho más sencillo de lo que parecía y puede que haya superado con creces la experiencia de la mochila. El fular, tan amoroso y, en nuestro caso, elástico, te permite tener a tu bebé muy, muy cerca. El contacto con tu bebé desde tan pequeño crea un vínculo especial y sin duda es comodísimo tanto para la lactancia como para cargar al bebé que durante los primeros meses requieren mucho más de nuestra atención y quieren sentirse recogidos y arropados como cuando estaban dentro de su mamá.

Me encanta el lema de “Comparte la aventura”. Resume la sensación de explorar el mundo con tu bebé, de tenerlo cerca, de poder explicarle cositas, de darle un beso, de cargarlo hasta rincones que con un carrito no sería posible… Recoge la aventura del día a día (sobre todo en casos en que tienes dos hijos pequeños), la gran ayuda de llevar al bebé colgado mientras juegas con el mayor, o cuando lo acompañas a la escuela, o cuando incluso preparas la cena. También es la aventura de una salida, de acercarnos a más rincones, a más lugares que de otra manera no sería posible. Y si das el pecho, el porteo es un gran aliado pues puede ir mamando tranquilamente mientras haces otras actividades.

En resumen, nos unimos a esta Semana Internacional de la Crianza en Brazos porque sí creo que hay que cargar a los bebés, que ellos necesitan ese contacto y a nosotros también nos da tranquilidad; además, puedes sumar la aventura de vivir experiencias y emociones inolvidables con tu hijo o hija.

El mayor de la mano y la peque en la teta

El mayor de la mano y la peque en la teta

Definitivamente una mamá cangura :)

Definitivamente una mamá cangura 🙂

Se puede tomar teta discretamente

Se puede tomar teta discretamente

¡La mejor leche! #SMLM2014

 

A finales de agosto ya hará tres años que escribo en este blog y en todo este tiempo he dedicado varias publicaciones a hablar de la lactancia materna, desde mi experiencia. No son entradas científicas ni dan grandes datos acerca de ella, simplemente expongo mi vivencia, al principio como madre primeriza y finalmente como mamá de dos (no diré con experiencia pues cada día voy aprendiendo y sigo teniendo a veces mis dudas con algunas cosillas). Al final de esta publicación os dejaré los enlaces de mis entradas anteriores, que han sido parte de mi maternidad y parte de mis pequeños.

Actualmente llevo 10 meses de lactancia con mi hija, el doble de lo que conseguí con mi hijo. Ésta está siendo una experiencia mucho más satisfactoria y puedo dar gracias de haber dado oportunidad a la teta y confiar más en mí, algo que me falló en mi primer hijo.

Con ella he disfrutado de casi cuatro meses de lactancia materna exclusiva. Luego empecé a trabajar y le introdujimos la fruta y algún biberón de fórmula (cuando se acababa la despensa de leche extraída, que acabé cansándome de sacarla). Al introducir los primeros biberones de fórmula nos dimos cuenta que no le sentaba bien, hicimos prueba de alergia y salió positivo en la APLV. Así que siempre que está conmigo le doy de mi pecho, y la fórmula (que tiene que ser leche hidrolizada) se la dejo para cuando está con la abuela o con mi marido. No hace falta decir que leche prefiere la peque, ¿no? Y es que a parte de ser más buena por todas las razones que sabemos, es su momento de relax con la mami.

Este año sí que puedo decir que he triunfado con nuestra lactancia, y que espero poder dar el pecho el máximo de tiempo que pueda. Para ella es lo mejor y eso es lo que cuenta por encima de todas las cosas. Os dejo una imagen que he encontrado por la red que explica algunos de estos beneficios:

 

A continuación mi os dejo las entradas acerca de mi experiencia con Biel:

¿Lactancia Materna? –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2011/08/30/lactancia-materna/  

Día Mundial de la Lactancia Materna. El fin de nuestra lactancia. –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2012/08/01/dia-mundial-de-la-lactancia-materna-el-fin-de-nuestra-lactancia/

 

Y aquí las de Aina:

El inicio de mi segunda lactancia –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2013/11/24/el-inicio-de-mi-segunda-lactancia/

6 meses –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2014/03/27/6-meses/

 

Hay más, si buscáis por Lactancia Materna encontraréis todas las veces que he hablado acerca de este tema.

 

¡No puedo más!

Esto pienso muchas veces: ¡no puedo más! Me siento agotada, sin recursos… Siento dolor de no poder controlar la situación, de no saber dar toda la atención que merecen. Es así muchas veces.

Escribo esta entrada después de haber leído el último número de la revista digital de Edúkame, que lleva como título “El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad?” Fue leer el título y pensar que lo estaban escribiendo para mí, así que lo leí sin dudar. Expondré algunos de los consejos que dan para conseguir más paciencia y evitar perderla de manera agresiva.

Comenzaré con la definición que da la psicóloga de la revista de la palabra paciencia, contextualizada en materia de educación y crianza:

“paciencia es el comportamiento que utilizamos con nuestros hijos para poder aguantar los trances, problemas o conflictos de su educación y crianza para conseguir su felicidad y su buen desarrollo”.

(Edúkame. El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad?, p.11)

Fácil, ¿verdad? Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, pero alguna que otra vez explotamos y perdemos la paciencia. ¿Dónde comprarla? La respuesta está en nosotros. Dentro de nosotros tenemos la clave para conseguir la paciencia, pero no es fácil, debemos tratar de hacer un cambio en nosotros y nuestra forma de ver las cosas.

¿Qué he sacado en claro?

1. Debo ajustar mis expectativas y ser menos exigente con mis hijos.

Tener expectativas es bueno, pero hay que ser coherente con lo que les exigimos. No sé vosotros, pero yo pierdo la paciencia si no consigo algo que me propongo o si no ocurre alguna cosa tal y como la pienso. Muchas veces espero más de lo que ellos buenamente pueden ofrecerme en esos momentos. Por ejemplo, si tras un día de trabajo en la escuela, debo acabar de hacer algunos trabajos o preparar alguna cosa para las clases, estoy pensando en eso que debo hacer y no presto atención a las necesidades de mis hijos, que requieren mi atención, a su ritmo, ellos no son para nada conscientes de los problemas de “los mayores”; así que si aquel día mi hijo cena más lento de lo habitual y además mi hija no se duerme en la toma de pecho que correspondría a la cena, tal y como yo espero, me voy poniendo nerviosa y puedo acabar gritando por cualquier cosa que hagan. Todo me puede parecer mal y parezco un ogro. En cambio, debería ser consciente de que ellos tienen otras necesidades, ellos quieren la atención de los padres, comer a su ritmo (¿por qué con prisa? Quién tiene prisa, ¿los padres o el niño?), quieren jugar, quieren hacer cosas contigo, aunque sean repetitivas y a nosotros como adultos nos cansen. A veces les llegamos exigir comportamientos que ellos no pueden llevar a cabo por falta de madurez, o por edad. Así pues, debo ser consciente que la responsabilidad de hacer el trabajo es mía, pero no debo descargar mi ira por no poder estar haciendo lo que quiero en aquel momento con mis hijos pues ellos no tienen culpa alguna. Si ajusto mis expectativas al momento o a la situación que me encuentre me ayudará a ser más paciente y no enfadarme tanto.

2. Debo deshacerme de los pensamientos negativos relacionados con mi hijo y su mal comportamiento.

Este artículo básicamente lo leía pensando en mi hijo mayor, pues es con él a menudo con quién pagamos nuestro mal humor, quién nos hace enfadar más últimamente. ¿Por qué? Lleva una temporada, que achacamos a los celos, que da golpes a su hermana, también nos desafía en la hora del baño, en la hora de la cena, en la hora de vestirse, a la hora de salir… cualquier situación de cambio es un drama (no siempre, por suerte, pero muy a menudo).  ¿Qué debo pensar entonces en estos momentos en que grita, llora, patalea, se niega…? ¿Debo conceder sus deseos? Por supuesto deben existir unos límites para los niños, así que marcaremos esos límites pero debemos intentar no enfadarnos y sacar la rabia cuando nos está desafiando. Tengo que pensar que es una etapa normal en mi hijo, está creciendo y probando sus propios límites; los padres debemos ofrecerles pautas claras con seguridad, amor y constancia.

Así pues, aunque llore, patalee y marranee, debemos guiarles y cumplir con nuestro papel de padres sin importarnos si la imagen que damos es de “malos padres” porque en aquél momento nos esté llorando o negando lo que pedimos. Debemos ser coherentes con lo que les pedimos y cumplir con ello. Así les damos seguridad y les ayudamos a crecer sintiéndose protegidos. Si no me fijo en la imagen que doy a los demás de estos desafíos y del qué dirán, me daré cuenta que lo que hace es cosa de niños y que no lo hace ni para ofenderme ni para molestarme.

Con el tema del pegar a su hermana es más peliagudo, pues claramente aquí hay una parte que mi hijo no controla ya quiere atención hacia él y siente que ella se la está quitando. Nosotros debemos hacerle entender con amor y paciencia que le queremos igual, y que le dedicamos tiempo para él también. Necesitamos esta paciencia para hacerle entender que no debe pegar a su hermana. Y no tenemos que perderla pronto pues no será de efecto immediato que entienda que le damos la misma atención que a su hermana. Pero bueno, los celos merece un capítulo a parte.

pataletas_1_1_1297712

3. La agresividad directa (gritos, insultos, amenazas, golpes) y la agresividad desplazada (ironía, sarcasmo, pulla, rintintín…) se debe evitar a toda costa.  

Les estamos haciendo mucho daño con estos tipos de agresividad. Dañamos su autoestima, los hacemos vulnerables y a la larga también violentos. En el artículo nos propone la catarsis que nos ayuda a disminuir el impulso de agredir (de cualquiera de las maneras anteriormente nombradas), esto es, descargar emocionalmente nuestra rabia sin dañar al otro, como por ejemplo cantar fuerte, saltar y patalear, gritar al aire, irse a correr, nadar, romper papeles, etc… Para esto, se debe buscar un espacio donde no estén los niños, liberar la rabia, y luego, en todo caso, hablarlo con ellos. Explicarles que te has enfadado, el porqué… No debemos esconder la emoción de la rabia. Se debe expresar de alguna manera porque sino es cuando aparece en forma de explosión cuando nos enfadamos. Si sentimos que estamos perdiendo la paciencia debemos buscar un espacio donde liberar la rabia, nunca delante de los pequeños pues ellos no tienen la culpa y les estamos dañando.

Conclusiones, debemos aceptar que tenemos este lado oscuro, que hay veces que perdemos la paciencia. Esto no quiere decir que debamos dañar a nuestros pequeños, al contrario, tenemos que buscar la manera de comprender la situación, ajustarnos a la realidad, bajar expectativas y si aún así perdemos la paciencia buscar un espacio para poder liberar la ira sin dañar a nuestros hijos. Si acepto que tengo una nueva realidad, nuevas necesidades y relajo mi día a día, conseguiré vivir más tranquila, ser más serena, atender mejor a los dos pequeños, acompañarles en sus necesidades. Tengo deberes para este verano, y no solo son referentes a mi profesión, lo son para lo más importante: ellos. Mis deberes son ganar confianza, aplicar estos pequeños (grandes) consejos, ver a mis hijos como lo que son, niños, pensar más en sus necesidades y no exigir por encima de sus posibilidades.

 


Bibliografía:

Edúkame, El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad? (Junio 2014)

“Todo por el bien de la nena”

“Todo por el bien de la nena”, eso es lo que me repito cada vez que me tengo que enchufar el sacaleches… Y es que con la niña hemos conseguido una lactancia satisfactoria, llevaba casi cuatro meses con la lactancia totalmente a demanda, sin darle biberones ni nada. Pero tuve que ir entrenándola para mi vuelta al trabajo y le fuimos dando a probar diferentes tipos de biberones, pues la señorita parecía que las tetinas no las aceptaba.

Llevo una semana y poco trabajando y mañana la niña cumple los cuatro meses. En este tiempo no le hemos podido introducir ningún otro alimento que no fuera la leche y como no quería perder nuestra lactancia me compré un sacaleches para dejarle las tomas al día.

El caso es que es la primera vez que uso un sacaleches y aunque me vaya bien y consiga extraerme leche, no sé siempre qué cantidad va a salir ni si será suficiente para la niña o no. Esto lo resolveremos el próximo martes ya que tenemos revisión de los 4 meses, según como esté de peso. Lo malo es que el pediatra que nos atenderá es el “anti lactancia” que digo yo, el mismo que en una de las primeras visitas a mi hijo me soltó la frase “menos teta y más biberón”. Así que voy un poco temerosa de lo que nos dirá, pero yo estoy convencida que mi leche es lo mejor y no quiero perder para nada esos momentos en que le doy el pecho.

A lo que iba, el uso del sacaleches es práctico para mi caso ya que hay días que plego por la tarde, así que aprovecho el mediodía para extraerme leche, y esa que me extraigo o bien la congelo o la usamos para el día siguiente. También me extraigo de un pecho por la mañana ya que suele coincidir que sobre las cinco de la madrugada la niña se despierta y toma de un pecho ya que se duerme muy plácidamente. Así que un poquito antes de las siete me suena el despertador para recordarme que me levante y prepare todos los cachivaches para la extracción. Os puedo asegurar que ese momento es mortal, con lo dormilona que soy. Pero acabo diciéndome “todo por el bien de la niña”, para así evitar darle leche de fórmula.

Y bueno, así vamos estos días que me reincorporado al trabajo, cada día con el extractor arriba y abajo, con la neverita en el trabajo, con bolsitas de leche tomando posesión de la nevera y del congelador… Todo da como mucha pereza, pero ya dicen que sarna con gusto no pica. Así que haré lo que pueda para seguir disfrutando de nuestra lactancia, de la que tan feliz estoy.

1382463285230

Como van creciendo… 31 meses y 3 meses (y medio)

El mes pasado quería hablaros de los avances de los dos peques, ya que coincidían que uno cumplía los 30 meses y la otra los 3, pero como los días han ido pasando, el mayor ya ha cumplido los 31. Como es un número bonito igual os hablo de sus avances 😉

Biel – 31 meses

El trasto de la casa. Cada día está más espabilado y poco a poco va asentando su carácter. Está en una etapa muy bonita (como todas las etapas) pero a la vez dura. Es bonita porque ves lo mayor que se está haciendo, como cada día aprende algo nuevo, como va ampliando su vocabulario, como va aprendiendo diferentes truquillos para salirse con la suya… pero a la vez es dura porque estamos de pleno en la etapa de la reafirmación del yo, por lo que a menudo tenemos encontronazos entre sus preferencias y las nuestras. Con él vamos aprendiendo como manejar distintas situaciones: hay días que tenemos más éxito y días que menos.

Lo que más ha evolucionado en estos meses es su lenguaje. Aún no tiene un vocabulario del todo claro y hay días que parece que hable su propio idioma, pero ves que está intentando formar frases más largas y darte explicaciones de sus cosas, aunque muchas veces tengas que pedirle que vuelva a repetirte lo que ha dicho porque no te has enterado de la mitad. Le cuesta aún diferenciar el género de las palabras y así que de buenas a primeras te puede decir “una capsa blau” (una caja azul; en catalán lo correcto sería decir “una capsa blava”) o cualquier otro sustantivo femenino con el adjetivo que le acompaña en masculino en vez de femenino. Conoce todos los colores, aunque mezcla catalán y castellano. No sé porqué el blanco y el verde los conoce en castellano en vez de decir “blanc” y “verd” (mira que no es dificil jaja).

También es capaz de seguir y cantarte una canción que sepa. En este caso me quedo embobada escuchando como canta con su lengüecita de trapo y muchas veces él acaba riendo y escondiéndose de la vergüenza que le da que le mire.  Se conoce todas las canciones de los dibujos animados y alguna popular infantil. En cuanto a la numeración, se conoce todos los números del 1 al 10 y está empezando a reconocer el 11, el 12… el resto aún le cuesta aunque te los repite cuando los nombras.

A nivel motriz, va aprendiendo a subir las escaleras alternando los dos pies, incluso ya pide subir y bajar las escaleras solo (cosa que a veces los adultos pecamos de temerosos y lo único que debemos hacer estar a su lado, cerca, pero dejarle hacer para que gane confianza y autonomía — me incluyo que a veces me da miedo que caiga por las escaleras, sobre todo cuando baja, pero me ha demostrado más de una vez que es capaz de hacerlo solito y sin ayuda). Corre y salta sin dificultades. Estos días está aprendiendo a desvestirse solo (el siguiente paso será el vestirse) ya que para ir al baño aún nos solicita ayuda para bajarse los pantalones. Ya lo va controlando, falta que él acabe de sentirse seguro y confiado.

Se interesa por coger bien los colores o el lápiz. Dibuja trazos rectos y también empieza a dibujar sus primeras formas (se decanta por las redondas). Sabe pasar de una en una las páginas de un libro y si ve que se ha pasado más de una a la vez vuelve a la página inicial y las pasa con más cuidado.  Se interesa por cualquier objeto nuevo que le suponga un reto, como pueden ser las tijeras, el punzón, la cola… le gusta probar y hacer él. Sabe traspasar agua de un recipiente a otro sin derramar agua, cuando está concentrado. Sabe comer solo, tanto con el tenedor como con la cuchara (incluso las sopas, que era lo que más derramaba ¡pues giraba la cuchara!) y ya usa perfectamente el vaso.

Es un niño atento a las novedades y enseguida se queda con lo que le explican. De todas formas, hay veces que no quiere escuchar y se cierra en sí mismo y parece que no te entienda, pero lo hace perfectamente. Es capaz ya de seguir más de una orden y hacer el recado que le pidas (buscar o guardar objetos en otra habitación de la que se encuentra, ordenar los juguetes donde toca, separarlos y clasificarlos…).

Bueno, os podría decir mil y una de Biel ya que hace tiempo que no hablo de sus avances, pero son tantas las cosas que va haciendo que tampoco me acuerdo ahora mismo y no dejaré espacio para hablar de su hemana.

La alegría de la casa

La alegría de la casa

Aina – 3 meses (y medio)

Aina también está espabiladilla y es que esto de tener un hermano mayor es todo un plus. Desde bien pequeña que es muy despierta y tiene interés por lo que pasa alrededor, así que a menudo la podéis ver con la cabeza bien tiesa mirando lo que puede. Últimamente le ha dado por hacer abdominales, que digo yo: ya no solo sostiene la cabeza sin problemas sino que además, estando tumbada o sentada, curva el tronco hacia adelante, como queriéndose levantar.

Es capaz de seguirte con la mirada y mantenerla con interés. Observa con suma atención. Se puede pasar horas mirándote (lo digo por mí porque bromeo que parece que me esté vigilando y es que esté donde esté siempre la pillo mirándome jaja). Ya ha descubierto sus manitas y sus pies y a menudo juega con ellos, observando (como no) como se mueven, como se pueden juntar, como llevarlas a la boca (las manos)… Con los pies de momento solo se entretiene mirando como mover una pierna y otra y se va dando palmaditas a la pierna (me encantan los movimientos de bebé). Es capaz de coger un objeto al que haya echado ojo y llevárselo a la boca. Todo se lo lleva a la boca (tendremos que andarnos con ojo).

Tumbada boca arriba se desplaza hacia atrás a base de apoyarse con los pies y arqueando el cuerpo hacia atrás. Es bastante molesto cuando se empieza a mover así mientras le cambias el pañal. También empieza a girar de lado, aunque aún no se ha dado la vuelta del todo por sí misma. Boca abajo aguanta perfectamente la cabeza y fija la mirada a los distintos objetos que tenga cerca. Tampoco ha probado de darse la vuelta estando tumbada así.

En cuanto al comer, solo toma teta y no quiere más que esto. Le estamos intentando dar mi propia leche en biberón, pero no hay manera. Parecía que la tetina de latex la aceptaba más que la de silicona, pero ha acabado berreando que no la quería… Así que siguiente paso a probar será el vaso y la cuchara. Me preocupa este tema especialmente porque el día 15 empiezo a trabajar y solo quiere teta para comer, a ver como haremos para que se tome la leche de otra forma. Por otra parte, estoy encantada con que solo tome teta, me la siento muy mía y es nuestro momento relax. Me encanta verla como se va abrazando y acomodando a la teta, y verla dormir en ella ya ni os cuento. De peso va muy bien, pesa 6,800kg y parece que tenga más de tres meses de lo grande que se ve.

Y el tema del dormir, es un placer, ya os lo conté el otro día. Me duerme mínimo seis horas seguidas por la noche, llegando muchas veces a ocho. Lástima que Biel no sea de tan buen dormir como ella, ¡sino estaríamos más que descansados!

Y bueno, hasta aquí la evolución de mis peques. El día 25 la peque cumplirá los cuatro meses, ya os iré informando de si añaden fruta a su alimentación (como hicieron con Biel) y a ver como se la toma… Ya os iré contando las novedades que surjan.

El inicio de mi segunda lactancia

En el 2011 empecé mis andares como mamá. Al ser primeriza pasé todos los miedos y dudas que solemos tener las madres, pues sobre todo y ante todo queremos lo mejor para nuestros hijos. Uno de los temas que más me preocupaba era la lactancia materna. De hecho abrí el blog para desahogarme y explicar mis experiencias con mi bebé, que por aquel entonces tenía casi tres meses. La primera entrada “seria” que escribí fue sobre la lactancia, que la podéis volver a leer clicando al link. Hablaba de mi primera lactancia. De cómo me creía preparada y cómo la viví finalmente. Acabé la entrada diciendo lo siguiente:

“Por lo tanto, ¿lactancia materna? De mi experiencia y de mis errores, sé que la próxima vez intentaré guiarme más por mi misma, y de las convicciones que tenía. Los médicos no se ponen de acuerdo en nada y muchas veces no se dan cuenta que una no nace sabiendo todo, por muchos libros e información que haya.” 

Pues ahí me quejaba de la poca información que recibí por parte de mis médicos y comadronas durante la estancia en el hospital y durante las revisiones. Mi marido me animaba a apuntarme a grupos de soporte a la lactancia, pero no me atrevía, me sentía la bicho raro. Que equivocada iba. Así que con el blog pretendí abrirme y buscar apoyo en la red, conocer a otras madres y saber de su experiencia. Vi que no estaba sola y que muchas nos sentíamos así, y que desgraciadamente éramos muchas las que no teníamos una buena experiencia con la lactancia durante los primeros meses y que algunas, entre ellas yo, tirábamos la toalla y no conseguíamos una lactancia exclusiva (en mi caso hicimos mixta hasta casi los 6 meses y luego ya biberón).
Ahora, con mi segunda hija, sabía de mi experiencia. Sabía mis errores, como decía al final de la entrada, y esta vez sí que me dejé guiar por mi instinto y fui paciente. Ya había nacido como madre hacía dos años y aunque aún considero que no lo sé todo (¡solo faltaría!), de lactancia he ido leyendo y escuchando experiencias de otras mamás y he ido con la total tranquilidad de que esta vez sí que lo conseguiría. Y vaya sí lo he conseguido. Llevamos casi dos meses (el lunes 25 los cumple) de lactancia exclusiva. Y la experiencia es fantástica.  No niego que al principio me sentía “esclava” de la teta, pero verla enganchada a mí me quitaba los males. Y me sentía esclava, más que nada, porque tenía (y tengo) que cuidar de otra personita pequeña y aún me tenía que acoplar a la nueva situación. 
La subida de la leche se dio en el mismo hospital, primera y gran diferencia con mi primer hijo. Aún recuerdo aquella noche. Fue la segunda que pasamos en el hospital, contando que la primera fue la madrugada que nació, y se pasaba todo el rato quejándose y me la iba pasando de una teta a la otra. Recuerdo a mi marido medio tumbado durmiendo en la incómoda butaca de la habitación mientras yo estaba medio incorporada en la cama. Me la iba pasando, como he dicho, de un pecho al otro. Parecía que no salía nada de nada y que la niña estaba hambrienta… Ay, ¡cómo me sonaba eso! Vino una infermera y me dijo que si quería se la podían llevar un ratito para que yo descansara un poco (llevaba casi toda la noche quejándose, no exagero). Así que se la llevaron unos cinco-diez minutos y me la trajeron de nuevo, más calmadita. Me dijeron que tenía sed y que tenía la boquita seca… Imagino que le dieron algo de suero, pero no me preocupó ni me indignó. Cuando me la dieron me la tumbé a mi lado y dormimos un poco. Al cabo de poco despertó de nuevo quejándose y me la puse al pecho. Noté que estaba tragando. Se pasó más de diez minutos enganchada y cuando acabó se quedó dormida. Me sentí feliz pues me había subido la leche. Y todo por ponérmela en el pecho, dejar que lo estimulara aunque “no saliera nada” (solo el calostro), y sobre todo estar yo tranquila. No me puse nerviosa en ningún momento aunque me sentía cansada de irla pasando de lado a lado. Confié y salió bien.
Desde entonces solo toma teta. Soy su alimento y su calma. Sin duda uno de los mejores momentos que tenemos es cuando me tumbo en la cama y la veo con sus ojos medio cerraditos tomando su leche, con su manita paseándose tocando a la mami. He tenido suerte además de que no haya tenido aún ningún dolor importante, y si lo he tenido enseguida he buscado remedio (como me pasó que el sujetador me iba un poco ajustado y parecía que me obstruía un conducto, pues se me puso colorado y duro… Lo arreglé dándole masajes a la zona para bajar el hinchazón, dándole calor, poniéndome la niña al pecho para que vaciara lo que podía y cuando descubrí que podía ser el sujetador, me puse un extendedor y problema arreglado).
Aún así, me queda por aprender algunas cosas, como por ejemplo el maravilloso mundo de extraerse la leche, y es que aunque empiece a trabajar de aquí poco, no quiero perder la lactancia y pienso seguir dándole hasta que las dos dejemos de sentirnos a gusto.
Mi segunda lactancia está siendo más satisfactoria, me siento más mucho más tranquila y segura. Me alegro de haberme informado más y haber escuchado a tantas y tantas mamás, tanto en la vida 2.0 como en la 1.0 y que me hayan aportado tanto. Como muchas dicen, la solución es poner al bebé en la teta. Dar teta y más teta, solo así se consigue una buena lactancia. Ahora yo también seré de las que aconseje de no dejar de dar teta y sobre todo de sentirse tranquila. Si tú estás tranquila, el bebé también lo estará, y aunque al principio pueda ponerse un poco tenso por esa sensación de que “no sale nada” enseguida saldrá, el truco es estimular el pecho y no dejarse llevar por la desesperación.