Yoga para bebés (II)

Como ya he ido anunciando estos días, hoy he practicado mi primera clase de yoga con mi bebé. La clase tiene una durada de hora y media, pero la verdad es que se ha hecho corta.
La valoración de mi experiencia de hoy es muy positiva, he salido muy contenta de allí, relajada y con pilas repuestas. Además, hoy, mi niño se ha portado bastante bien, no ha llorado mucho y hemos podido hacer la mayoría de los ejercicios que ha propuesto la profesora sin problemas.
Estas clases de yoga, básicamente, estan pensadas para la recuperación del parto y para manejar las emociones para con tu bebé. Así que hemos realizado ejercicios para relajar la espalda, tonificar las piernas, reforzar el suelo pélvico, abdomen y caderas… Todo esto acompañándonos de nuestro niño, ya sea moviéndonos con él, o que simplemente esté en contacto contigo, ya sea físico o visual, en el momento de realizar los ejercicios. Va muy bien porque es un momento en que te centras en realizar correctamente las posturas, de sintonía con el cuerpo, y aunque tu niño esté tumbado mirándote es relajante verle sonreir y comprobar que él también está relajándose con la repetición que hacemos de mantras y se divierte y se distrae viendo a su mamá, y a otras mamás y bebés. Pero no creáis que solo está tumbado o me acompaña en algunas posturas, también se beneficia de masajes para relajarle. 
Buscando información sobre el yoga con bebés, he encontrado varios artículos sobre esta disciplina y la mujer, ya sea relacionándolo con la maternidad, sexualidad, familia… Y uno de ellos se titula “El yoga y la recuperación después del parto“, escrito por Tere Puig. En él dice:
La práctica con el/la bebé abre nuevos canales de comunicación.
La práctica de yoga nos acerca a nuestra esencia. Desde nuestro centro todo se ve distinto. Crece nuestra seguridad y confianza en nosotros, los demás y en la Vida, somos capaces de escuchar y entender lo que no se dice (podemos llamarlo intuición). Si desarrollamos la capacidad de llegar a nuestra esencia y comunicarnos desde ella, seremos capaces de ver, escuchar y sentir la esencia del otro. Sabremos lo que necesita el/la bebé y como dárselo. Invitar al/la bebé a participar de nuestros ejercicios y meditaciones nos dará muchas oportunidades para la observación y escucha mutua. Sin duda será una invitación al descubrimiento y la experimentación que enriquecerá la relación. Acercarnos a nuestro centro aumenta nuestra percepción del entorno, nos hace más intuitivos, por tanto influirá positivamente en la comunicación entre los miembros de la familia. La maternidad hace que la mujer esté extraordinariamente sensible, abierta y receptiva, así lo ha dispuesto la Naturaleza. (…)

Bueno, seguiremos desarrollando esta intuición, que creo que ya tenía “activada” pero aún así me va bien para buscar un momento de relajación y paz con mi bebé.
Os dejo con un mantra que nos ponen en clase para la relajación:

El jueves que viene, ¡más!
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Mi pequeño gran tesoro

No cabe decir que desde el 3 de junio mi vida ha cambiado totalmente. 
Como a muchas mamás, los primeros días fueron duros, llenos de dudas (aunque quisiera aparentar que no,
que todo estaba controlado). Poco a poco, con la ayuda de familia, amigos y conocidos me he ido creciendo como mamá, aprendiendo cada día un poquito más con mi pequeño tesoro.
Tengo la suerte de poder disfrutar unos días más con mi hijo, porque las 16 semanas de permiso ya pasaron. Estos días que me quedan enteros con él los pienso disfrutar al máximo. Le achucho todo lo que puedo y más, juego con él cada vez que tengo ocasión, le lleno de besos y abrazos… Algunos me dirán que lo puedo estar mal acostumbrando por tenerlo encima gran parte del día, pero es que necesito su contacto, como él me necesita a mí también. 
Estos días, como sabéis, he ido a algunas sesiones de yoga que Fnac La Illa ha ofrecido y también fui a un taller de como explicar cuentos a los más pequeños de la casa, todo dentro del mismo ciclo cultural. Pues bien, esta tarde por fin me he decidido y he ido, junto a mi marido, al barrio de Gracia de Barcelona para informarme sobre las clases de yoga que ofrecían los dos centros que mencioné en la anterior entrada sobre el yoga: La Ludoteka y La Mamavaca. Me he apuntado para disfrutar de las clases de yoga en La Mamavaca, y empezamos este jueves por la mañana. Cada semana estaremos un ratito con otras mamás y con otros bebés. Me hace muchísima ilusión, no sabéis cuánta, de poder disfrutar estos ratitos con él. Aunque me pase todo el día con él, el hecho de hacer algo diferente y en un ambiente relajado hace que este momento juntos sea de calidad y especial. No sé, tal vez el jueves opine totalmente distinto, pero por ahora me da esta impresión.
Como he comenzado diciendo, el día 3 de junio mi vida cambió. Ya dejé de ser solo una mujer, una chica con sus preocupaciones de casa y laborales, para convertirme, además, en mamá: en un ser que ya nunca dejará de sufrir, ya sea para bien o para mal, por su hijo. Un ser en que solo desee lo mejor para su pequeño, que solo desee que no le falte de nada y que todo lo que le suceda sea positivo. Una mamá que solo desea poder disfrutar de él al máximo porque sabe que el día que empiece a trabajar y lo tenga que dejar durante unas horas, no podrá compartir esas risas, palabras o gestos que ahora sí puede.

Ahora es cuando puedo disfrutar de mi pequeño gran tesoro a jornada completa.

Yoga para bebés

Esta semana el Fnac L’Illa Diagonal de Barcelona ha propuesto unas actividades especiales para compartir con madres, padres y bebés, dentro de la agenda cultural del mes de septiembre. Me interesaron en especial unas sesiones de yoga. Conozco a varias personas que lo practican y, aunque me llame la atención, nunca me he decidido a probar qué tal es.

Así que me he animado y he ido a las dos sesiones dedicadas al yoga: ayer por la tarde y esta mañana. No sabía si me encontraría con unas personas que se dedicarían a vender su centro de yoga, o si me encontraría con una charla sobre los beneficios del yoga, o de todo un poco. Pues bien, la respuesta es que de todo un poco.
Ayer la charla fue a cargo de La Ludoteka, un centro en el que se juntan diferentes espacios: cafetería, tienda, ludoteca y además se ofrecen talleres y cursos. Es un rinconcito en Barcelona dedicado a los padres y niños de 0 a 9 años, donde pueden ir a disfrutar de juegos y espacios amplios adaptados para niños de estas edades, bien diferenciados para los bebés que puedan jugar tranquilos mientras los más mayores corretean, dibujan o dejan volar su imaginación en otro espacio. Además, los padres pueden tomar algo tranquilamente en la cafetería mientras sus hijos están jugando o realizando algún taller.
Pizarra de La Ludoteka

Ayer descubrí mediante imágenes y por las propietarias del local este bonito espacio en Barcelona, que espero poder ir a visitar pronto. Pero en lo que se centró la hora que duró la actividad fue en hacer algunos ejercicios de yoga para conectar tu energía con la de tu hijo. Supongo que al haber niños de diferentes edades (de entre los dos meses a los dos años) ayer no pudieron centrarse en hacer una clase-tipo la que harían en su centro. Así que ayer sólo pude disfrutar un poco del yoga mediante sencillos ejercicios.

Esta mañana, en cambio, la actividad estaba dirigida por La Mamavaca. He llegado justa de tiempo, y cuando he entrado ya habían comenzado la actividad. Me he encontrado a la profesora de yoga encima de la tarima y a cuatro mamás sentadas en posición de relajación con sus bebés tumbados en suelo (apoyados sobre un cojín) haciendo unos ejercicios de calentamiento. 

Esta mañana en clase de yoga

Hoy si que ha sido una clase abierta en toda regla (y yo sin la ropa adecuada). Lo bueno de hoy es que las seis mamás que hemos asistido al final, todas teníamos bebés pequeños, ninguno llegaba a los seis meses. Así que la clase se ha podido centrar en ejercicios específicos para hacer con niños de estas edades. 

La clase ha ido muy bien para relajarme (y darme cuenta de lo oxidada que estoy). Me he quedado con ganas de más. Así que lo más seguro es que me anime y me apunte con mi hijo a hacer yoga. Espero que a Biel le guste, ya que hoy se ha pasado buena parte de la clase durmiendo.

Y aún no he empezado…

Hoy estoy muy cansada. 
Supongo que mi cuerpo se tiene que ir amoldando de nuevo a la rutina; mejor dicho, a una nueva rutina. Aún me queda un tiempo para disfrutar del permiso de maternidad, pero por motivos varios ha habido días que he asistido al trabajo o a reuniones sobre lo que me interesa para este curso. El caso es que hoy ha sido un día de estos en que me he levantado muy, muy pronto. Y no ha sido para coger al niño de la cuna, ponerle en mi cama y disfrutar de la lactancia los dos mientras volvemos a quedarnos dormidos. No. Ha sido para ir a trabajar. 
A las seis y media de la mañana ya estaba en la ducha, mientras mi hijo y marido seguían en la cama. Al salir, me he vestido y arreglado, preparado algo de desayunar (mi coffee mañanero que no me lo quite nadie, por favor) y he acabado de preparar las cosas para lo que deparaba el día: comprobar que en la bolsa de mi hijo haya todo lo suficiente para que las personas que se queden a su cargo (sus abuelos y tía, hoy) no se tengan que preocupar. Luego comprobar que yo lleve todo lo necesario al trabajo… ¡hace tanto que mi cabeza está medio desconectada!
Comprobado todo he cogido a mi hijo, lo hemos vestido y arreglado y hemos ido a casa de mis padres, en coche. Media hora de trayecto: básicamente cruzar media ciudad. Darle su biberón de la mañana, dormirle en mis brazos (me encanta que se duerma pegado a mí) e irme… No sé vosotras, pero a mi me da pena tener que dejarle. Sé que se queda en buenas manos siempre que me he tenido que separar de él, pero me voy con una cosita en el estómago que no sé como explicar… es como si me faltara una parte de mí. En fin, a lo que iba.
Vuelvo al coche y salgo de la ciudad. Aunque sea hora punta tengo la suerte que yo soy de las que salgo de la ciudad para ir a mi lugar de trabajo, así que no encuentro mucha retención. Al contrario, llego bien de tiempo. Me reúno con las personas del departamento virtual que se ha creado nuevo y que, como tan nuevo que es, tenemos que proponer objetivos del curso y hablar sobre el proyecto que hay entre manos. Parece interesante. Me animo y todo sobre lo que me espera. Aunque me asusten en un principio, me gustan los retos. Creo que éste irá bien. Tengo buen feeling. 
Pasadas dos horas, se acaba la reunión y yo vuelvo volando a ver mi niño, a volverlo a achuchar. 
El resto del día pasa volviendo a cruzar la ciudad para volver a mi casa, ir a hacer unos recados y llegar por fin al hogar. No son más que las seis de la tarde pero mi cuerpo me ha dicho BASTA.

Lo dicho, aún no he empezado a tiempo “completo” al trabajo pero no quiero ni imaginar como será el día que me incorpore del todo. Si hoy he acabado para el arrastre, el día que trabaje de nueve a cinco no quiero ni pensar como llegaré a casa. Imagino que con ilusión por ver a mi pequeño pero no sé si aguantaré mucho el ritmo del curso.
¿Cómo fue la reincorporación al trabajo después del tiempo de maternidad? ¿Disfrutasteis (o disfrutáis) de reducción de jornada para poder disfrutar más de vuestros hijos?
Yo seguiré disfrutando lo que pueda de las mañanas que paso con mi hijo. Luego las echaré de menos.

Twinkle Twinkle Little Star

Hoy os dejo una canción para niños, en inglés, que me gusta muchísimo: Twinkle, Twinkle Little Star. Fue la primera canción que le canté a mi hijo, y ahora la uso cuando está cansado y no puede dormirse para tranquilizarle.
La animación del vídeo es, además, preciosa. Así que os animo a verla y a ¡cantarla!

Twinkle, twinkle little star
How I wonder what you are.
Up above the world so high
Like a diamond in the sky.
Twinkle, twinkle little star
How I wonder what you are.