#Balancepersonal y #Balancebloguero 2013

Aquí estamos, un año más haciendo el balance de lo que ha dado de sí el año. Este balance esta pensado des del punto de vista personal, pues ha sido un año de cambios, como podréis imaginar. También ha habido cambios en lo que respecta al blog y he vivido más encuentros con diferentes bloggers. Intentaré dejarlo todo aquí escrito.

Este 2013, al igual que pasó en el 2011, ha sido un año especial por el nacimiento de mi hija. Empecé el año sabiendo que estaba embarazada, y que a los nueve meses tendría otro bebé. Muy contenta con la noticia pero también preocupada por como se lo tomaría Biel y cómo lo llevaríamos nosotros.

Aun estando embarazada, este año 2013 no ha sido bueno por lo que se refiere a mi trabajo. El curso 2012-2013 ha sido de los peores que creo que se puedan vivir, con angustia, malestar y muy baja de moral. Llegaba cada día cansada de batallar con mi grupo y sin saber bien bien hacia donde tirar. Así que sinceramente deseo que este 2014 me vaya mejor en este aspecto, aunque cojo el grupo con el curso ya empezado, me he preparado para trabajar más y mejor con ellos. Espero poder poner en práctica lo aprendido y ser fuerte ante las dificultades.

En verano, mi familia y yo hicimos nuestro primer viaje en barco. Fuimos a Menorca donde pasamos muy buenos días. Biel poco a poco ha ido creciendo y haciéndose más niño, mostrando más autonomía y más caracter.  Pasamos un buen verano aprendiendo juntos, disfrutando del embarazo, disfrutando los últimos días como hijo único y como mamá de un solo niño y aprovechando para hacernos una sesión muy bonita en familia, por 123Foto byParis.

Foto tomada por 123byParis

Mi barriga de 36 semanas. Foto tomada por 123FotobyParis

Este ha sido un embarazo distinto al primero, con náuseas durante el primer trimestre, con más dolores y molestias, con más pruebas por si tenía diabetes gestacional (que no tuve), más cansada por no poder descansar al estar al cuidado de un niño de dos años.

Llegó el mes de septiembre, el mes que cambió de nuevo mi vida, como pasó aquel junio de 2011. Salía de cuentas el 19 de septiembre pero mi pequeña se hizo de rogar hasta el 25 a la madrugada (¡por poco y nace el día de mi santo!). Tras un día de mucho dolor llegó mi segundo parto, que lo recuerdo muy doloroso, pero fijaros si es sabio el cuerpo que sé que pasé dolor, pero no lo recuerdo para nada y es que el momento en que te ponen a tu bebé en brazos borran cualquier tipo de sufrimiento.

Foto tomada por 123byParis. Sesión newborn

Foto tomada por 123FotobyParis. Sesión newborn

Aina ya forma parte de nuestra vida. El día 25 de diciembre cumplió los 3 meses y está muy espabilada ya. Biel la quiere con locura, aunque le haya costado unos meses quererse acercar a ella. Desde el día que nació Aina me siento más fuerte como madre, como persona, y aunque haya días que flaquee sé que podré hacerme con el cuidado de los dos. Son lo más importante de mi vida.

Por otra parte, también he tenido el gusto de poder conocer a personas muy valiosas como amigas, compañeras en esta aventura de ser madres, pero también acompañándonos en el día a día. Son la tribu 2.0, que a golpe de tweets y de comentarios de facebook o de blog vamos forjando una bonita relación. Esto también me ha ayudado a creer más en mi y en mis posibilidades como madre, pues escuchar otras experiencias siempre es gratificante.

Empecé el año con un encuentro bloguero en Barcelona, hablando sobre el porteo ergonómico a cargo de Nakadi. Allí conocí a varias blogueras, de las cuales algunas he seguido manteniendo contacto en otros encuentros o por otros temas, como son Annabel de la Nave de V, Maria José de Blogmoda Bebé, Marta de Una Mamá Diseñadora… Si queréis saber un poco más de qué fue ese encuentro podéis leerlo en el blog, como no: Charla-taller sobre porteo. Pero éste no fue el único encuentro bloguero del año, ha habido varios más. El siguiente fue en Valencia. Sí, sí. Valencia. Y es que cuando leí de qué iba el tema de la charla y dónde se hacía el encuentro no lo dudé dos veces (¡¡suerte que cayó en semana santa!!). Era mi oportunidad para conocer a la blogger con la que mejor relación tengo en esta tribu 2.0. Así que fuimos para Valencia ese día, a pasar el día y por la tarde fuimos a Canguro Verde Papillas y Café, y allí aprendimos un poco más sobre el Método Montessori y además pude conocer a bloggers de la zona: Raquel de Cuando los Sueños Despiertan, Jenni de Babbupi y la familia de Joan Petit, con ellos pasamos una tarde muy divertida! Si queréis leer un poco más de este encuentro, es el de Montessori para todos.  Luego, ya más adelante fue el encuentro de Bloggers and Family (tan completo como siempre), el encuentro para la experiencia Fisher Price, donde volví a encontrarme con bloggers del taller de porteo y además conocer a otras como Mamá Vitamina, que tuvo el detalle de hacerme la imagen del blog sin pedíserlo. También viví de primera mano el encuentro para darle a Paris nuestra sorpresa del Spidertanga, podéis leer su precioso post aquí: Una sonrisa para Paris #spidertanga. Y además, he asistido a otro tipo de talleres, como el de Lingosworld, que me permitió conocer a más bloggers: la creadora de este carnaval de blogs, a Bea Mama de Dos.

Además de encuentros de bloggers, que ha sido un año bastante completo, el blog ha sufrido algunos cambios, como ha sido su imagen y el cambio de blogspot a wordpress. No sé si esto último ha sido un acierto, pues tengo la sensación de que menos gente me lee desde que lo tengo en wordpress, pero bueno, intentaremos darle vidilla de nuevo al blog. Como ya dije en una de las últimas entradas de este mes de diciembre, intentaré hablar de todo un poco, siempre bajo mi experiencia y con sinceridad sobre lo que pienso. No faltarán entradas que hable de mis queridos hijos, los protas del blog.

Así que resumiendo, mi 2013 lo ha vuelto ha marcar el nacimiento de mi hija, a pesar de haber pasado gran parte del año mal por culpa de no saber gestionar bien un grupo, también lo ha marcado el ver crecer a mi hijo, comprobar que se va haciendo más mayor, que va dejando de ser un bebé, por mucha pena que nos de. Está en una etapa muy bonita que también debemos disfrutar y ¡tomar mucha paciencia!

Espero que este 2014 venga cargado de energía positiva, que deje atrás los malos pensamientos y las malas vibraciones. Espero que sea un año que pueda disfrutar una vez más de ver crecer a mis pequeños, de disfrutar con ellos, de reír, de jugar, de viajar todos juntos.  Quiero que sea un año que me sienta más fuerte aún, aprender a no dejarme pisar. Y sobre todo, seguir teniendo el amor de mi familia y amigos. Muy típico, sí, pero con esto ya seré feliz.

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Al borde de un ataque de nervios

Madre de un niño de 28 meses y de una niña de 22 días. Me encuentro en pleno postparto, y es que pensándolo fríamente no hace ni un mes que di a luz por segunda vez. No hace ni un mes que somos cuatro en casa. Hace un mes no me imaginaba como sería tener dos niños en casa. 
Son lo más valioso que tengo, son lo que más quiero en el mundo… pero hay momentos en que te desbordas. El niño, que ya de por sí era nervioso y acostumbrado a que bailasen a su son, se ha encontrado de repente con una niña en casa que acapara la atención de mamá y papá, y de todo aquél que venga a visitarnos a casa. Y eso que no está desatendido. Para nada. Pero se han producido muchos cambios para él en este último mes:
La retirada del pañal. Empezamos el mes de septiembre, en vistas de que en verano fue un fracaso, y enseguida dejó de tener escapes y estábamos muy contentos con el tema. Llegó la niña y empezó de nuevo a tener escapes y mearse por todos lados… pero por suerte este tema está de nuevo encarrilado y lo llevamos bastante bien! Incluso nos atrevemos ya a salir a la calle sin pañal.
La bebé. Así es como la llama. Bueno, de hecho dice “la be” y eso que estamos fomentando que la llame por su nombre o que le diga al menos “la nena”… pero no, aún no tiene “confi” con ella y se refiere a ella así. De todas formas, tiene interés por ella: cuando llora nos lo hace saber (dificil no darse cuenta, por eso); quiere venir a “ayudar” cuando le ponemos el pijama, para ponerle crema en la pierna, aunque acabe lavándose en tu pijama el poquito de crema que le has puesto en el dedo porque no soporta tener las manos “sucias”; cuando llora le muestra todo lo que tenga a mano para que se distraiga, aunque la pobre no vea nada de lo que le enseña; le da besitos amorosos, incluso ahora sin que le pidamos que se los de. Eso sí, le dices de hacerse una foto con ella, a su lado, y huye como si se tratara de la peste.
Las literas. En el blog ya he hablado alguna vez del tema del colecho y de las veces que hemos probado que duerma en su habitación. En julio compramos unas literas para la habitación, ya que pasamos la cuna a la nuestra para tener a la niña con nosotros. Entre unas cosas y otras no tuvimos las literas hasta principios de octubre, así que pasamos la primera semana en casa durmiendo los cuatro en la misma cama gran parte de la noche. Luego, en cuanto las tuvimos hicimos el cambio de habitación a saco. Cada noche lo llevamos a su habitación y ya tiene que dormir ahí, aunque nosotros le acompañamos hasta que se duerme (no sin un drama porque quiere ir primero a nuestra cama — la suya durante mucho tiempo) y a media noche, cuando se despierta, mi marido va con él. 
Y así, con todo esto tenemos al pobre niño atacado de los nervios. Está fuera de órbita y de todo hace un drama. Juega nervioso, se le cae todo con frecuencia, haciendo ruido sin parar, la hora de la siesta está histérico y muchas veces no quiere dormir, grita… Y tú, como buena madre, que entiendes y sabes que está así por todos los cambios que ha tenido que pasar en tan poco tiempo (y que si a un adulto ya le cuesta asimilar los cambios imagina a un niño de dos años, que apenas sabe expresarse) hay veces que te desesperas porque no sabes como calmarle. Sí, me refiero a mí. Yo que no sé como calmarle. Bueno sí, miento. Debería empezar por calmarme yo, para transmitir tranquilidad. Pero, ¿cómo hacerlo? Me siento agotada, aunque no lo parezca. Quisiera poder tener tiempo y calma para dedicarme a él, pero de momento lo único que siento es que la niña me ha salido de alta demanda, que estamos casi todo el día enganchadas (suerte de haber descubierto el mundo del porteo ergonómico, los fulares y bandoleras) y que por mucho que quiera, en estos momentos no puedo dar más de mí y me cuesta calmarme (imagino que las hormonas tendrán algo que ver).

Y, como he dicho al principio del post, ellos son lo que más quiero en el mundo: los dos, a mi niño y a mi niña, pero hay momentos del día en que me desbordan y pienso que quién me ordenó meterme en estos líos. 

Nervioso él, nerviosa la niña, nervioso el marido y nerviosa la madre… ¿quién da más? 

Y ya somos cuatro

Tras semanas y semanas deseando tener a mi niña en brazos y ser cuatro en casa, ya puedo decir que des del 25 de setiembre ya es una realidad. Ya pasada de cuentas, para variar, pero sin llegar a la semana 41, me puse de parto el día de mi santo. Todo el mundo hacía bromas de que pariría ese día, que se esperaría para es fecha, pues así fue, aunque nació la madrugada del 25 finalmente.
El día 24 me levanté con dolores de parto y además sangraba más abundante de lo que iba haciendo durante esa semana, des del tacto que me hicieron en monitores, y decidimos ir de urgencias. Nerviosa. Histérica. Sabía lo que me esperaba, pero aún así me llené otra vez de miedos y de “no podré” y “no sabré”. Llegamos a urgencias y me pasaron a un box. Me pusieron los monitores y me tactaron. Me dijeron que no estaba aún para quedarme, que faltaba un tiempo para acabar de dilatar y que me enviaban a casa. En el momento que me lo dijeron me volví a hundir… pero ¿cuando iba a ponerme yo de parto? Luego vino otra comadrona y me dijo que me enviaban a casa pero con la seguridad de que volvería a lo largo del día porque había empezado el parto. A cuadros me quedé. Me enviaban a casa porque era verdad que faltaba por dilatar y que estaría mucho mejor en casa, pudiendo darme duchas calientes o dando paseos para facilitar la dilatación. Así que volvimos a casa pero con el nervio en el cuerpo de que el parto ya estaba cerca.
Me pasé todo el día de mi santo pendiente de si tenía contracciones regulares (que iban y venían y me iba desanimando cada vez que paraban), dimos paseos, me duché, descansé… hasta que a las nueve de la noche volvieron los dolores. Estuve dos horas contando contracciones cada cinco minutos, y las últimas ya eran muy dolorosas. No podía ni aguantarme de pie. Dije a mi marido que llevara al niño a casa mi suegra (vivimos cerca) y que fuéramos corriendo al hospital. 
Llegamos y me volvieron a poner en el box. Me tactaron y me dijeron que estaba dilatada de 3cm. Yo estaba que me retorcía de dolor y me preguntaron si quería epidural a lo que casi la supliqué… Definitivamente soporto muy mal el dolor. La anestesista tardó una hora en llegar y yo pensaba que moría cada vez que tenía una contracción. Se nota que con Biel me pusieron la anestesia pronto y no tuve esos dolores. A las doce de la noche me pasaron a quirófano, ya que todas las salas de parto estaban ocupadas (¡¡menuda noche de partos aquella!!) y allí estuve esperando a la anestesista. A y media me la pusieron por fin… me tumbaron en la camilla y estuve esperando con mi marido. Vino la ginecóloga que llevaría el parto, me tactó y ya estaba de 9. En una hora había dilatado casi todo. Me dijo que en media horita volvería porque al ser el segundo salen más deprisa. Y así fue. A las 2 de la madrugada volvió, con una marabunta de gente (¿qué hacía tanta gente a esa hora?) y empezamos a ponernos a la faena. Cuatro empujones y ya tenía a mi niña fuera. Solo cinco minutos para expulsarla. Que diferencia con el parto de Biel que tardé tres cuartos de hora!! A las 02:05 llegó al mundo, con tres vueltas de cordón, la más preciosa de las niñas. Allí estaba mi niña. Me la pusieron enseguida encima, como hicieron con Biel. Y estuve con ella todo el rato que estuvieron para poder expulsar la placenta (una cosa más rara que pasó… se ve que se cerró el canal de parto y se quedó dentro…). Luego se la llevaron para pesar y vestir y me volvieron a poner en el box (en una cama esta vez) para ponérmela al pecho y estar una horita piel con piel. Después me pasaron a la habitación y a “descansar”.
Tengo que decir que el equipo médico de esta vez ha sido mucho mejor que en mi primer parto. Imagino que al ir ya de parto y al ser más rápido facilitó la faena. Aunque también es verdad que todas han sido infinitamente más amables y delicadas. La ginecóloga, comadronas e infermeras del parto geniales, intentando en todo momento que me sintiera a gusto y que sonriera, para disfrutar del momento. 
A punto de salir del hospital… enganchada, como no 😉

En casa ya
Y nada, más adelante ya os contaré qué tal lo llevamos en casa, qué tal Biel y qué tal nosotros. Y aunque me note un poco mejor que con Biel, la verdad es que no deja de ser un posparto y hay algún momento en que flojeo de ánimos, pero son muy pocos por suerte. En fin, ya os contaré. 

Mitad de vacaciones

Como dije en la entrada de inicio de vacaciones, Biel está malito con moquitos y tos… y ahora puedo añadir  con fiebre. Fuimos el martes al médico y resulta que tiene una bronquitis leve. Y llevamos desde ese día con el pequeñín de la casa enfermito. A ratos le baja la fiebre pero se pasa casi todo el día protestando y queriendo estar en brazos y dormir. 
Hoy ha pasado mejor día, de hecho la fiebre le ha subido ahora hace un ratito, y solo estaba a 37.4, así que poquito (en consideración de los pediatras). Mañana queríamos hacer una excursión (que la postpusimos del martes, que es cuando le empezó a subir la fiebre), a ver si la podemos hacer!
Además, esta madrugada ha nacido el primer hijo de unos amigos, Roc. Y aunque el parto fuera provocado unas semanas antes de lo previsto, el niño ha nacido bien. Tenemos muchas ganas de conocerle y ver a los papás.Cuando ayer me dijeron que le provocaban el parto y que ya estaba con el goteo puesto, me vino a la memoria un montón de recuerdos del día de mi parto, que justo expliqué el otro día. No pude evitar emocionarme y darme cuenta que las dificultades y dolores de los primeros días enseguida pasan e incluso llegan a borrarse con el tiempo. 
Así que si me lee por aquí la recién estrenada mamá, le deseo que disfrute de su bebé todo lo que pueda. Los primeros días (e incluso diría que el primer mes entero) serán los más difíciles y a veces se le hará todo montaña arriba. Pero lo más bonito es darse cuenta que este pequeñín que tiene poco tiempo de vida te reconoce, te busca, te reclama y que eres lo más importante para él, y esto hará que los dolores sean menores. A mí al menos esto es lo que me daba fuerzas: tumbarme con mi hijo, acariciarle, besarle… simplemente observarle y mimarle. 

¡Adiós 2011!

Ya viene a ser una tradición que cada final de diciembre haga un balance de como ha ido el año. Este año 2011 es sin duda el que más me ha cambiado la vida. Hasta ahora el 2007 y 2008 fueron los que más me habían marcado, por unos motivos u otros, pero el presente año ha dejado el mejor regalo que podría darme la vida: mi hijo.
Empecé el año sabiendo el sexo de mi hijo. El día cinco de enero de 2011 teníamos la famosa ecografía de las veinte semanas, la que suelen decir si es niño o niña. Ahí estábamos los dos, mi marido y yo, esperando saber qué era. He de confesar que yo quería niña, pero cuando el médico nos preguntó si queríamos conocer el sexo del bebé y dijimos que sí, empezó a buscar y allí ya me imaginé lo que diría a continuación. Efectivamente soltó un “he aquí su pito!” que nos hizo mucha gracia y nos indicaba que venía un Biel en camino.
Foto realizada por Marta Torné de Palacio del Bebé

Foto realizada por Marta Torné de Palacio del Bebé

La barriga empezó a crecer y crecer y puedo decir que he vivido un embarazo muy bueno. He podido trabajar hasta casi el último momento (que por motivos de contratación y tal cogí la baja el octavo mes; que mira, me vino bien porque pude descansar y hacer cosas para mí). El embarazo ha sido una experiencia genial, que espero volver a vivir. Sentir sus patadas, como se movía por dentro, sentir cuando tenía hipo… sentir su vida dentro de mí me hacía súmamente feliz. Así que otro aspecto destacable de este 2011 es sin duda la experiencia del embarazo, con sus dudas y miedos, pero con sus alegrías también.
Y ya como sabéis, en junio del 2011 llegó el gran vencedor de experiencias de este año: Biel. Según las cuentas, tenía que nacer el 20 de mayo, pero mi niño no quería salir. Así que el dos de junio por la noche me ingresaron para provocar el parto. Tras veintidós horas nació él: pequeñito y precioso. Era mi pequeño Biel.
A partir de ese día, el 3 de junio, todo gira alrededor de él.
Ha sido un año de experiencias con él. Sus primeros días, las dudas de una mamá primeriza, la angústia de querer hacerlo bien… Vivir sus primeros balbuceos, sus primeras carcajadas, la primera vez que se sienta solo sin apoyarse, la salida de sus primeros dientes, sus primeras papillas, sus primeras fiebres… Todo es nuevo para él y para mí y su papá.
Mi casa poco a poco se va transformando a las necesidades del peque. En la cocina ya hay un espacio para sus biberones, leche de fórmula, cereales, potitos, babycook… todo lo necesario para él. El cuarto de baño está siendo invadido por una serie de animalitos marinos, que le acompañan en la hora del baño. En mi mesita de noche no faltan los chupetes o el babero. La tumbona y la trona ya son asíduas en nuestro comedor. Los juguetes empiezan a hacer acto de presencia por el suelo, a antojo del peque.
En noviembre volví al trabajo, tras seis meses entre la baja y el permiso de maternidad (contando con el último mes de embarazo). Allí sigue todo igual: más y más trabajo. Como bien decimos: nosotros sumamos trabajo, no restamos nunca. Así que intento compaginar el mogollón de trabajo que tengo con mi casa, mi familia…
En conclusión, este 2011 se podría resumir en una palabra: BIEL.
Sólo deseo que el próximo 2012 seamos felices, viviendo nuevas y apasionantes experiencias con nuestro pequeño gran amor. Que sigamos pudiendo compaginar el trabajo con nuestra vida familiar, y si no fuera pedir mucho pudiendo llevar menos faena a casa.
En definitiva: ¡que tengáis una feliz entrada del año 2012 y vuestros deseos se puedan hacer realidad! 
 
 
¡FELIZ AÑO NUEVO!
 
 

Recordando 5 meses atrás

Noviembre ya está aquí. Se supone que el frío tendría que estar a la orden del día, que tendría que utilizar todo ese montón de ropita que me regalaron (y que compré), pero no. 25 grados hoy, ¡qué calor! Eso sí, esta noche ha llovido, como sucedió hace cinco meses.
Pasa tan rápido el tiempo que no te das ni cuenta. Aún recuerdo cuando estaba ansiosa porque estaba pasadísima de cuentas y el peque no quería salir. Recuerdo esas noches en que me levantaba cada dos horas para ir al baño o simplemente me levantaba porque me dolía mucho estar tumbada. Recuerdo ese pollo al horno, preparado con cariño por mi marido, la cena antes de ir a ingresar para que me inducieran el parto. Sí, mi hijo no quería salir y tuvieron que provocar el parto. 
Recuerdo esas horas y horas en un box de urgencias de ginecología, enchufada a un monitor que controlaba los latidos de mi bebé y las contracciones que tenía. Recuerdo llorar: de nervios, de impotencia. Recuerdo a comadronas que no quiero recordar, pero también a alguna que me hizo sonreir y olvidar el dolor que sufría.
Recuerdo cuando rompí aguas, ya estaba más cerca de ver a mi bebé. Recuerdo querer empujar. Recuerdo cerrar los ojos e ir a quirófano. Recuerdo estar a solas con mi marido. Recuerdo querer parir sentada y recuerdo no poder porque tenía las piernas medio dormidas. Recuerdo gritar. Recuerdo gritar. Recuerdo a mi marido emocionado porque ve la cabecita de Biel. Ya quiere salir. Recuerdo no poder abrir los ojos. Gracias a Dios lo hice y pude ver la cabecita de mi niño antes de salir. Recuerdo el empujón final. Recuerdo un estornudo. Recuerdo reír con mi marido porque nuestro peque ha estornudado nada más salir. Recuerdo su cuerpo en mi pecho, sus manos arrugadas y sucias, sus ojitos mirándome. Recuerdo sentir que es el ser al que más quiero en este mundo. 
Junio quedó atrás. No sé a cuantos grados estábamos pero yo sentía frío, mucho frío al salir de aquél quirófano. Solo una personita pudo devolverme el calor. 
Junio quedó atrás, pero esas veintidós horas que viví entre el box de urgencias, la sala de partos y el quirófano no las olvidaré nunca. 
Mañana hará cinco meses que mi pequeño tesoro está con nosotros por fin.

Danza del vientre

Ayer fui a una sesión de danza con mi niño. Esta vez la clase la ofrecía el local de La Ludoteka, que otras veces he hablado. Pues bien, enviándome información de sus talleres y charlas de este mes de octubre, vi éste de “danza con bebés”, y como últimamente me ha dado por apuntarme a hacer cosas con mi hijo, si es algo que creo que pueda aportarme a mí y a él, pues me apunté para probar que sería esto de la danza con bebés.
Pues bien, primero hicimos unos ejercicios de calentamiento y aquí de nuevo se pudo comprobar mi oxidación… Necesito despertar mis músculos pero YA! jejeje Como con yoga, ejercicios de calentamiento de piernas, brazos, cuello… Luego nos levantamos y ya íbamos moviendo más el cuerpo, que si caderas, que si torax, brazos… Hicimos algunos pasos de danza del vientre. Que cuando dijo “vamos a hacer danza del vientre”casi me da algo. Pensaba para mis adentros: pero si no sé coordinar un pie con el otro, ¿qué voy a hacer de danza del vientre? 

Bueno, pues no fue tan fatal como pensaba, pero tampoco es que fuera la reina de la coordinación. Aunque viendo que mis compañeras mamás iban igual de perdidas que yo hizo que no pasara tanto corte jeje La pobre profesora se pasó la clase diciendo que no pensáramos, que disfrutáramos, que veía en nuestras caras demasiada “preocupación”…
Lo bueno es que los bebés estaban tumbados en el suelo y Biel, tan animado como siempre, parecía que también estaba haciendo danza del vientre con tanto mover los brazos y las piernas. Si es que ver a su mamá moviéndose de esa manera debería estar pensando que qué me pasaba. En fin. Fue divertido y, como siempre, me relacioné con las otras madres y quieras que no pues te anima hablar con alguien que esté pasando por lo mismo que tu.
Ayer la maestra dijo algo que me llamó la atención y me hizo dar cuenta que cada día descubro algo nuevo respecto a este mundo de la maternidad. Y es que la danza del vientre va bien tanto como para la preparación del parto como para el posparto (que sería mi caso) pues fortalece los músculos de la zona pélvica. Así que bailar es mucho más divertido que hacer los famosos ejercicios de Kegel!