Piscina: tercera parte

Hoy hemos ido a clase de piscina. Todo un récord: ¡dos semanas seguidas! No me lo puedo creer ni yo, jeje. Hoy os traigo una buena noticia: ¡Biel no ha llorado en toda la clase! Sí, sí, y eso que yo iba supermega equipada con el chupete y un juguete del baño por si le entraba la llorera, pero no ha hecho falta. 
Hoy por fin hemos podido hacer una clase en condiciones y hemos hecho todos los ejercicios. Y además, hoy Biel iba cual pececillo por la piscina, moviendo las piernas ¡con una gracia! Espero que siga así de contento todos los días porque de esta manera da gusto ir a clase 🙂
Lo único que sigo encontrando que no va tan bien en la piscina, son las equipamientos del centro, ya que sigue con un solo cambiador de bebés, y no lo encuentro lógico habiendo una clase específica con niños pequeños… seguimos haciendo turnos de a ver cuál va antes en el cambiador. Yo ya he desistido de llevar la manduca a la piscina, que aunque me encante y vaya super cómoda con ella, en días como hoy la verdad es que es mucho más práctico el cochecito, así incluso lo puedo dejar sentadito mientras yo me ducho, y con lo cansado que acaba de la clase, se pega una cabezada de campeonato:
Al acabar la clase

La semana que viene hay puertas abiertas, así que con suerte papá nos puede venir a ver, mientras hacemos el pececito 😉

Piscina: segunda parte

Imagen cogida de internet
Este jueves pasado volvimos a la piscina. Sí, hace mucho que escribí sobre la primera vez que fuimos, pero entre las Navidades (que no había clases), la bronquiolitis que pasó el peque, y lo marmotillas que somos, aún no habíamos vuelto a probar la experiencia de la piscina. Así que este jueves me puse el despertador a las cuatro y media de la tarde para empezar a preparar las cosas (esto de tumbarnos los dos a hacer la siesta después de comer es peligrosísimo). Me desperté, me puse el bañador, preparé la bolsa, recordando de no dejarme nada y cogiendo todo lo necesario para luego, que tenía que ir a hacer unos recados. 
Aún con éstas, llegué justa de tiempo a la clase, que empezaba a las cinco y media. No, si al final tendré que salir una hora antes de casa para llegar bien. El caso es que entramos en el vestidor y me dispuse de llevar al peque al cambiador para ponerle el bañador. No sé si es que se acordaba de la vez anterior o qué pero empezó a llorar al verme con el bañador y con el suyo en la mano… 
Una vez estuvimos vestidos, entré en la piscina, donde nos esperaba el monitor. El chico, muy majo, se acordaba de nosotros, y eso que hacía un mes que no nos veía. Biel caló hondo con sus lloros. Y volvió a calarle hondo porque se estuvo 20 MINUTOS llorando sin parar (la clase dura 30 minutos). Queda comprobado que tal cantidad de agua a Biel no le va. Solo le gusta si está bien enganchado a su mami. Esta vez no lo he pasado tan mal como la otra vez, pero vale decir que pobrecito me miraba con una cara de pena impresionante. Sus dos dientecitos de abajo no dejaban de asomarse entre sollozos y lágrimas. Los últimos diez minutos de clase los dedicamos a relajarnos en el agua con las colchonetas, a jugar… así que en ese momento Biel ya era el más feliz del mundo. 
La semana que viene volveremos a probar suerte, a ver si poquito a poco le va gustando.El monitor me sugirió que le traiga algun juguete suyo de bañera o el chupete, para ver si así conseguimos calmarle en los ejercicios. Porque no es que no le guste el agua, ¡al contrario! En la bañera está la mar de bien y no quiere salir. Se lo pasa pipa con sus juguetes y libros y remojándose cual pececito. 

Ya estamos de vuelta

Ya estamos a mediados de enero. Y esto significa que muchos de nosotros ya hemos vuelto a la rutina diaria. En mi casa ha sido así. Me explico. Yo esta semana he vuelto al trabajo, después de estar unos cuantos días de vacaciones de Navidad; y mi marido también ha vuelto al trabajo, después de unos meses de baja por causa de una operación de menisco. Esto significa que esta semana mi suegra ya ha empezado su “trabajo” (por decirlo de alguna manera) de cuidar a Biel a tiempo completo por las mañanas. Ella contenta de estar con él y nosotros más tranquilos de saber que cuando marchamos lo dejamos en buenas manos. 
Dicho esto, podría resumir mi semana así:
1) La vuelta al cole no deja de ser cansada. Vuelta a los deberes, a la preparación de clases, a las reuniones de ciclo, a los clautros de profesores, a los cursillos de la escuela, a las fiestas que nos esperan este trimestre… Un montón de información en tan solo cinco días. Y lo que queda aún.
2) Mi madre el miércoles tuvo que ir de urgencias al hospital, por un ataque de gota. En cuanto me dijeron que estaba de urgencias y que aún no sabían lo que le pasaba (maravillosos whatsapps entre hermanos) yo me empecé a preocupar, y ya estuve todo el resto de la jornada laboral con la cabeza en otro lado: con mi madre. Me dio por reflexionar varios aspectos que llevo tiempo dando vueltas (ya os contaré algun día si es que me atrevo a dejarlo por escrito). Así que en cuanto salí del cole, me dirigí a casa, dejé las cosas del trabajo, y mi marido y yo nos fuimos a buscarla al hospital con el coche para llevarla a casa. Una vez en casa hicimos lo que buenamente pudimos para que ella estuviera lo más cómoda y descansada posible (entre mi marido, mi padre y yo… y más tarde mis hermanos).
Con Biel y el pastel
3) Ayer viernes fue un día especial: fue mi cumpleaños. 29 años ya! Uno más y dejo de ser una veinteañera! Que fuerte me parece jeje A pesar de esto, en el colegio algunos niños lo sabían (se lo habían chivado mis compis) y me cantaron el Happy Birthday. La verdad es que me parece super bonito que los niños te dediquen un ratito a felicitarte, ya sea en inglés o catalán (como fue con mis niños de cuarto de primaria) y te den abrazos y besos. Fue un momento especial y divertido en clase. Y en casa también fue especial, no os penséis que no! Por la tarde llegué de mi jornada laboral y me encuentro a mi marido e hijo en casa (lo normal) pero también estaba mi suegra (a esas horas ya no era normal, pero bueno…). Resulta que mi suegra me había preparado un pastel. Así que me cantaron el cumpleaños feliz y yo, con mi hijo en brazos, pude soplar las velas pidiendo un deseo.
Pero bueno, no os penséis que el día de mi cumpleaños solo me trajo alegrías… nos hemos quedado sin calentador!  Así que imaginaros la gracia que me hace. En fin. 
Ya os iré contando. Saludos a todos!

Bronquiolitis

Nuestro hijo tiene bronquiolitis, una inflamación de las vías repiratorias pequeñas, los bronquíolos. 
Decidimos ir al pediatra cuando Biel empezó a tener mucha tos y mocos. Además, tenía dificultades para dormir, ya que le costaba respirar y emitía como unos silbidos. También nos dimos cuenta de que algo no iba bien porque comía muy poquito, enseguida se cansaba de comer. Así que esta mañana hemos ido al médico y nos ha dicho esto, que nuestro hijo tiene bronquiolitis y que debemos tratarla. Le han recetado un inhalador, que le tenemos que administrar cada seis horas.
Otro de los cuidados que debemos tener es mantenerle limpias las fosas nasales, ya que tiene muchos moquitos y esto le impide respirar bien. Además, hemos de darle líquido para manetenerlo hidratado.
Cada dos días tendremos que visitar al pediatra para que vea como evoluciona. 
Esperemos que con el inhalador vaya todo bien y pueda respirar mejor. Ya os iré informando de si mejora o no.