Viernes dando la nota (13): Hey, brother (Avicii)

Hoy me apetece compartir con vosotros una canción, así que vuelvo a los Viernes dando la nota.

Hay canciones que te hacen recordar momentos, personas, cursos… y la que comparto me recuerda a este final de curso, a mi grupo de cuarto de primaria, quiénes me han acogido a mitad de curso, en un año lleno de cambios, tanto para ellos como para mí. Y cada vez que escucho esta canción me recuerda a ellos, así que tras esta primera semana “sin niños” en el cole, les dedico un pensamiento y comparto esta canción animada para empezar el fin de semana.

¡Espero que os guste!

Leer en verano

Por fin llega el verano y, con él, un poco más de tiempo libre; pero como bien supondréis, desde hace unos añitos que el tiempo libre ha ido disminuyendo, y des del pasado mes de septiembre es ya casi inexistente.

Aún así, llega esta época del año y mi cabeza piensa en leer, en esos ratitos que te sumerges en otros mundos y en otras vidas. Podría recopilar la lista del año pasado tranquilamente y añadir alguno más, pero soy totalmente consciente de que si me acabo un libro puedo dar gracias, y si acabo dos puedo considerarlo todo un logro.

Así que seremos más o menos realistas y os propongo mis lecturas de verano, a ver que os parecen:

caperucitamanhattan

Caperucita en Manhattan lleva en mi lista ya varios meses. Lo tengo empezado y de momento me gusta, pero como no encuentro el momento de leer y no lo acabo.

cooltureta

Cooltureta seguro que lo acabo, ya que es rápido de leer. ¿Os gusta Moderna de Pueblo? A mí me arranca más de una sonrisa con su visión de la sociedad actual. Y es que acabas reconociendo a más de uno en sus viñetas.

Y bueno, de momento lo dejaremos aquí. Si acabo alguno que tengo pendiente del año pasado os haré la reseña y todo jeje (¡tengo que acabar el tercero de Katherine Pancol ni que sea! — Las ardillas de Central Park están tristes los lunes).

Leed lo que podáis este verano, compartid momentos con vuestros hijos (esto seguro que lo haré… ¡no será por lectura de cuentos!)  y disfrutad del buen tiempo para llevaros un libro allá dónde vayáis.

Jugando a… Batanimo

DSC_2322

 

Biel ya está en una edad que puede aprender juegos que tengan unas reglas sencillas. Para su tercer cumpleaños nos regalaron este juego de cartas de la marca Djeco, es muy sencillo y divertido de jugar con los más pequeños. Batanimo es tan sencillo como poseer una serie de animales, cada jugador tira una carta al mismo tiempo y el que tenga el animal más grande y fuerte es el que gana. Si dos animales tienen el mismo tamaño se produce el que se llama “Batalla” que es volver a desvelar dos cartas de animales y el que posea el más grande es el que gana la pila de cartas que se han lanzado.

<

p style=”text-align:justify;”>Es muy sencillo y rápido de jugar. Además es muy visual por lo que es muy fácil identificar cuál es el animal ganador. ¡Ideal para los más pequeños!

Adiós, chupete

Si había algún objeto con el que no podíamos de salir de casa, éste era el chupete de Biel. Desde bien pequeño le ha acompañado y le ha servido de relajante y calmante en momentos de sueño y estrés.

El otro día os hablaba de la entrada a P3 de Biel y que la escuela aconsejaba despedir ya al chupete, entre otros objetos que lo relacionaban al “bebé”. Pues bien, así, sin más, hemos dicho adiós a tan preciado objeto para mi hijo.

No lo diremos muy alto por si acaso, pero llevamos ya unos tres días enteros sin él. Está siendo todo de manera muy natural, sin ser pensado ni preparado. Un día entero no lo pidió, al dia siguiente tampoco y así hemos ido pasando. Ha habido momentos de estrés total en que me he sentido tentada de dárselo para calmarlo, pero al ver que él no lo pedía me indicaba que íbamos por buen camino y que él ha decidido poner fin a su uso. O eso, o puede que la llaguita que tiene en la boca desde hace un par de días le impida ponerse nada en la boca que le moleste. El caso es que ya no lo pide. Y lo hemos escondido para que no tenga tentaciones de pedirlo de nuevo.

Espero que verdaderamente lo estemos dejando atrás, porque me daba miedo su despedida por ser su objeto de consuelo. Ya os iré informando de más de este nuevo paso para mi hijo (¡y para nosotros!).

Bielmebw

 

Cómo lavar a un mamut lanudo

Cómo lavar a un mamut lanudo es el cuento que contenía la caja de 4-5 años de My Little Book Box. Este mes decidimos cambiar la caja que nos tocaba (aunque también me gustaba) por ésta de una edad superior porque el título me llamó mucho la atención; además, leyendo los manuales que contenía la caja me daba la sensación que sería del agrado de Biel, y así ha sido.

Es un libro que fomenta la imaginación, la fantasía y el humor. Es un texto instructivo, que nos enseña como lavar a un mamut lanudo, tarea nada fácil. Con humor nos adentramos en el mundo de la fantasía donde nos permitimos aceptar poder tener este animal (prehistórico y enorme) como animal de compañía. Las instrucciones que nos dan para conseguir lavarlo son divertidas y las ilustraciones tienen detalles que nos hacen sacar una sonrisa.

DSC04337

DSC04341

DSC04343

DSC04345

Después de leer el cuento podremos recordar con el niño los pasos a seguir para lavar el lanudo. Como podréis imaginar, Biel se lo sabía ya de memoria a la segunda de leerlo. Eso sí, no se cansa. Le gusta mucho.

Además, he de decir que es de las cajas más completas que hemos recibido hasta ahora. Los manuales que proponen son divertidos y entretenidos, hemos hecho dos de los tres que proponen y Biel guarda un buen recuerdo de ellos.

Los que proponen son los siguientes:

  • Cuadro de higiene: Es una lámina que nos permite recordar y anotar lo que el pequeño ha ido haciendo durante el día en el baño, a nivel de rutinas: cepillarse los dientes, peinarse, lavarse las manos…

CuadroHigiene

  • Pintando burbujas: Llenaremos la bañera del mamut de burbujas. Para hacerlo debemos hacer unos tampones con goma EVA, corcho y pintura azul.

DSC04281

  • Un mamut colorido: Lámina en la que hay dibujado un mamut y debemos enganchar lana en él, dejándole el pelo largo o corto, según a nuestro gusto. Actividad muy divertida.

Hemos hecho las dos últimas y hemos pasado dos buenas tardes entretenidos y trabajando en equipo. Él ha ido haciendo las actividades adaptadas a su nivel y yo he hecho buena parte del trabajo, pero me han gustado mucho estas actividades. El cuadro de higiene nos vendrá muy bien para ir trabajando las rutinas del baño.

Os muestro cómo hicimos la actividad del mamut colorido.

ACTIVIDAD —

UN MAMUT COLORIDO

DSC_2435

Nuestro mamut lanudo

Me gusta hacer las manualidades de la caja contextualizándolas con el cuento, para que el niño vea la relación de lo que estamos haciendo. Así que después de leer el cuento por primera y segunda vez le dije de mirar que manualidades nos traía la caja. Estuvimos mirando todos los sobres y le pregunté que qué le apetecía hacer. Le llamó muchísimo la atención el ovillo de lana de colores que nos facilitaba el equipo de boolino, así que nos decidimos a pasar por la peluquería prehistórica y peinar a nuestro mamut.

Estuvimos hablando de que aquello que tenía en la mano era lana y que ahora nosotros íbamos a hacer nuestro mamut lanudo cortando esa lana en trocitos y posteriormente enganchándolos al mamut. Biel quiso coger las tijeras y ser el peluquero, así que yo iba extendiendo la lana y él la cortaba. Era la primera vez que Biel usaba tijeras, así que podréis imaginar que le íbamos repitiendo que tenía que ir con cuidado… pero también orgullosa de que lo hiciera.

El ovillo

El ovillo

Cortando lana

Cortando lana

Una vez tuvimos la lana cortada, teníamos que engancharla al mamut. Aquí Biel me dejó casi todo el trabajo, pues ponerla era un poco laborioso, además que él el hecho de mancharse las manos con pegamento como que no le gusta (me ha salido muy fino en este aspecto). Así que estuvimos un buen rato entretenidos: él ponía el pegamento, yo enganchaba trocitos de lana, y a veces él me ayudaba.

Todo preparado

Todo preparado

Poniendo la cola

Poniendo la cola

Enganchando algunos trocitos de lana

Enganchando algunos trocitos de lana

Detallando el mamut

Detallando el mamut

Como véis es muy sencillo de hacer y queda muy vistoso. Nos gusta mucho el resultado final y así lo mostramos al acabar.

Resultado final

Resultado final

 

¡Espero que os haya gustado!

P3 a la vuelta de la esquina

ClasseMussols

Biel irá a la clase dels “Mussols” (búhos). El otro día fue la primera reunión de P3 del curso 2014-2015 y nos dieron una explicación de todo lo que irán viviendo el año que viene. Al trabajar en una escuela me es fácil imaginar como serán esos primeros días en el aula, me puedo incluso imaginar como estará mi hijo y lo que hará y dejará de hacer. Pero esto hasta que no llegue el momento no lo sabremos con seguridad.

Como en todos los colegios nos hablaron de los hábitos y de lo que ya no pueden llevar al entrar a P3 (véase pañal diurno, ir en cochecito y llevar chupete). Esto último es lo que tenemos que ir despidiendo este verano, que ya es algo que llevamos pensando de hace tiempo, pero al ser una herramienta de desahogo de mi hijo le hemos ido dejando, pero ahora sí que tocará decirle adiós.

También nos hablaron de las áreas que harán: talleres de lenguaje, matemáticas (con el proyecto EntusiasMAT — que también lo hacemos en mi cole y es genial!! Así que contenta que también lo hagan en la escuela de mi hijo), descubierta de uno mismo y del entorno… y luego las complementarias: una hora de inglés semanal, piscina…

A principios de septiembre tendremos una reunión personalizada con la tutora de los Mussols y tendremos que llevar una bolsita con una muda, toallitas, pañuelos y un cuento que se quedará en la clase. Lo del cuento está bien porque formará parte de la biblioteca de aula… Lo que no me queda claro es si solo será para el presente curso y en junio lo devuelven o se lo quedarán en el cole… Mi marido y yo entendimos cosas diferentes… Porque según si es una cosa u otra les daremos un cuento u otro.

En septiembre empieza una nueva etapa. Biel formará parte de un grupo, aprenderá muchísimas cosas, crecerá… y estoy emocionada por esta nueva etapa.

¡No puedo más!

Esto pienso muchas veces: ¡no puedo más! Me siento agotada, sin recursos… Siento dolor de no poder controlar la situación, de no saber dar toda la atención que merecen. Es así muchas veces.

Escribo esta entrada después de haber leído el último número de la revista digital de Edúkame, que lleva como título “El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad?” Fue leer el título y pensar que lo estaban escribiendo para mí, así que lo leí sin dudar. Expondré algunos de los consejos que dan para conseguir más paciencia y evitar perderla de manera agresiva.

Comenzaré con la definición que da la psicóloga de la revista de la palabra paciencia, contextualizada en materia de educación y crianza:

“paciencia es el comportamiento que utilizamos con nuestros hijos para poder aguantar los trances, problemas o conflictos de su educación y crianza para conseguir su felicidad y su buen desarrollo”.

(Edúkame. El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad?, p.11)

Fácil, ¿verdad? Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, pero alguna que otra vez explotamos y perdemos la paciencia. ¿Dónde comprarla? La respuesta está en nosotros. Dentro de nosotros tenemos la clave para conseguir la paciencia, pero no es fácil, debemos tratar de hacer un cambio en nosotros y nuestra forma de ver las cosas.

¿Qué he sacado en claro?

1. Debo ajustar mis expectativas y ser menos exigente con mis hijos.

Tener expectativas es bueno, pero hay que ser coherente con lo que les exigimos. No sé vosotros, pero yo pierdo la paciencia si no consigo algo que me propongo o si no ocurre alguna cosa tal y como la pienso. Muchas veces espero más de lo que ellos buenamente pueden ofrecerme en esos momentos. Por ejemplo, si tras un día de trabajo en la escuela, debo acabar de hacer algunos trabajos o preparar alguna cosa para las clases, estoy pensando en eso que debo hacer y no presto atención a las necesidades de mis hijos, que requieren mi atención, a su ritmo, ellos no son para nada conscientes de los problemas de “los mayores”; así que si aquel día mi hijo cena más lento de lo habitual y además mi hija no se duerme en la toma de pecho que correspondría a la cena, tal y como yo espero, me voy poniendo nerviosa y puedo acabar gritando por cualquier cosa que hagan. Todo me puede parecer mal y parezco un ogro. En cambio, debería ser consciente de que ellos tienen otras necesidades, ellos quieren la atención de los padres, comer a su ritmo (¿por qué con prisa? Quién tiene prisa, ¿los padres o el niño?), quieren jugar, quieren hacer cosas contigo, aunque sean repetitivas y a nosotros como adultos nos cansen. A veces les llegamos exigir comportamientos que ellos no pueden llevar a cabo por falta de madurez, o por edad. Así pues, debo ser consciente que la responsabilidad de hacer el trabajo es mía, pero no debo descargar mi ira por no poder estar haciendo lo que quiero en aquel momento con mis hijos pues ellos no tienen culpa alguna. Si ajusto mis expectativas al momento o a la situación que me encuentre me ayudará a ser más paciente y no enfadarme tanto.

2. Debo deshacerme de los pensamientos negativos relacionados con mi hijo y su mal comportamiento.

Este artículo básicamente lo leía pensando en mi hijo mayor, pues es con él a menudo con quién pagamos nuestro mal humor, quién nos hace enfadar más últimamente. ¿Por qué? Lleva una temporada, que achacamos a los celos, que da golpes a su hermana, también nos desafía en la hora del baño, en la hora de la cena, en la hora de vestirse, a la hora de salir… cualquier situación de cambio es un drama (no siempre, por suerte, pero muy a menudo).  ¿Qué debo pensar entonces en estos momentos en que grita, llora, patalea, se niega…? ¿Debo conceder sus deseos? Por supuesto deben existir unos límites para los niños, así que marcaremos esos límites pero debemos intentar no enfadarnos y sacar la rabia cuando nos está desafiando. Tengo que pensar que es una etapa normal en mi hijo, está creciendo y probando sus propios límites; los padres debemos ofrecerles pautas claras con seguridad, amor y constancia.

Así pues, aunque llore, patalee y marranee, debemos guiarles y cumplir con nuestro papel de padres sin importarnos si la imagen que damos es de “malos padres” porque en aquél momento nos esté llorando o negando lo que pedimos. Debemos ser coherentes con lo que les pedimos y cumplir con ello. Así les damos seguridad y les ayudamos a crecer sintiéndose protegidos. Si no me fijo en la imagen que doy a los demás de estos desafíos y del qué dirán, me daré cuenta que lo que hace es cosa de niños y que no lo hace ni para ofenderme ni para molestarme.

Con el tema del pegar a su hermana es más peliagudo, pues claramente aquí hay una parte que mi hijo no controla ya quiere atención hacia él y siente que ella se la está quitando. Nosotros debemos hacerle entender con amor y paciencia que le queremos igual, y que le dedicamos tiempo para él también. Necesitamos esta paciencia para hacerle entender que no debe pegar a su hermana. Y no tenemos que perderla pronto pues no será de efecto immediato que entienda que le damos la misma atención que a su hermana. Pero bueno, los celos merece un capítulo a parte.

pataletas_1_1_1297712

3. La agresividad directa (gritos, insultos, amenazas, golpes) y la agresividad desplazada (ironía, sarcasmo, pulla, rintintín…) se debe evitar a toda costa.  

Les estamos haciendo mucho daño con estos tipos de agresividad. Dañamos su autoestima, los hacemos vulnerables y a la larga también violentos. En el artículo nos propone la catarsis que nos ayuda a disminuir el impulso de agredir (de cualquiera de las maneras anteriormente nombradas), esto es, descargar emocionalmente nuestra rabia sin dañar al otro, como por ejemplo cantar fuerte, saltar y patalear, gritar al aire, irse a correr, nadar, romper papeles, etc… Para esto, se debe buscar un espacio donde no estén los niños, liberar la rabia, y luego, en todo caso, hablarlo con ellos. Explicarles que te has enfadado, el porqué… No debemos esconder la emoción de la rabia. Se debe expresar de alguna manera porque sino es cuando aparece en forma de explosión cuando nos enfadamos. Si sentimos que estamos perdiendo la paciencia debemos buscar un espacio donde liberar la rabia, nunca delante de los pequeños pues ellos no tienen la culpa y les estamos dañando.

Conclusiones, debemos aceptar que tenemos este lado oscuro, que hay veces que perdemos la paciencia. Esto no quiere decir que debamos dañar a nuestros pequeños, al contrario, tenemos que buscar la manera de comprender la situación, ajustarnos a la realidad, bajar expectativas y si aún así perdemos la paciencia buscar un espacio para poder liberar la ira sin dañar a nuestros hijos. Si acepto que tengo una nueva realidad, nuevas necesidades y relajo mi día a día, conseguiré vivir más tranquila, ser más serena, atender mejor a los dos pequeños, acompañarles en sus necesidades. Tengo deberes para este verano, y no solo son referentes a mi profesión, lo son para lo más importante: ellos. Mis deberes son ganar confianza, aplicar estos pequeños (grandes) consejos, ver a mis hijos como lo que son, niños, pensar más en sus necesidades y no exigir por encima de sus posibilidades.

 


Bibliografía:

Edúkame, El método de la paciencia con hijos. ¿Qué hacer si se pierde con agresividad? (Junio 2014)