Nuestros manuales: Acordeón de ranas.

Sí, ya sé que últimamente os he recomendado mucho la cajita de My Little Book Box, pero estoy tan encantada con la primera caja que no quepo en mí misma. ¿Y por qué? Las razones son muy sencillas:
  • Me encanta leer (lo sabéis de sobras)
  • Disfruto leyendo los cuentos en voz alta
  • Me gustan los manuales aunque sea un poco (muy) torpe!
  • Con esta primera caja he leído con mi hijo, hemos jugado con el libro y hemos hecho nuestros primeros manuales juntos.
El leer y pasarlo bien con mi hijo junto a un libro no es novedad. La novedad viene en el hecho de hacer nuestras primeras actividades plásticas. De dejarle a él ser partícipe de la actividad. A parte de la postal de Navidad del año pasado, que usamos pinturas y sus pies como molde jeje, no me había atrevido a hacer nada más allá del pintar así que estoy encantada con que me hayan dado diferentes ideas para hacer con mi hijo de dos años y medio. Como dije en el post que hablaba del cuento (¡Todos al tren!) en la caja proponen tres tipos de actividades, algunas de ellas difíciles para que las haga solo un niño pequeño. De hecho con las tres necesita la guía y ayuda del adulto en todo momento. Pero siempre se pueden adaptar las actividades e intentar que el máximo de trabajo lo haga él para que sienta que es su creación y se sienta satisfecho y orgulloso del trabajo realizado. Así lo he vivido yo con mi hijo.
Como expliqué con el tren, antes de empezar la actividad como tal hay que prepararles, captarles la atención, despertarles el interés por aquello que van a hacer. La actividad del tren con tips de almidón nos salió super bien y aún recuerda que juntos hicimos ese tren. Ayer me decidí a hacer el acordeón de ranas (un libro acordeón) pero debía pensar bien cómo lo haría a él más partícipe de la actividad. Y así lo hemos hecho:
ACTIVIDAD:
 
ACORDEÓN DE RANAS
Primero de todo volví a coger el cuento y le dije que no sabía yo si se había fijado que en el tren había ranas. ¡Unas ranas muy curiosas y juguetonas que se escondían y que sabían hacer muchas cosas! A mi hijo que le encanta que estén por él y enseguida siente curiosidad por las novedades y juegos de este tipo: de buscar, observar, encontrar… Buscamos las ranitas, las contamos, etc. Una vez habíamos releído el cuento le dije de hacer una libro muy chulo de ranitas. De nuevo saqué la caja y en cuanto la vió se fue corriendo a la trona (su silla) porque sabía que algo tocaba hacer. Le fui sacando a poco a poco todos los materiales de la actividad y le dije que lo que íbamos a hacer era pintar unas ranitas. Pero teníamos que ser cuidadosos y probar de no salirnos de la raya y pintar cada rana de un color.
Pintando las ranitas
Más o menos lo conseguimos. Con que me haya pintado cuatro ranas me siento satisfecha y ¡es que habían muchas ranas! Así que yo le ayudé un poco. Fue NUESTRO momento. Los dos pintábamos juntos y vi en su cara la alegría de compartir los colores conmigo y que pintaramos las ranitas los dos. Observaba como yo pintaba y él intentaba hacer lo mismo.
Una rana de cada color
Pero como ya he dicho, el pintar ya lo dominamos (más o menos). Hoy he ido más allá. Esta mañana me he iluminado y he dado con la solución para que parte del acordeón lo haga él, y que no solo sea el pintar. Así que me he ido a comprar un punzón y una alfombrilla y hemos hecho nuestro segundo manual. Después de cenar (como ha hecho la siesta no tenía sueño a esa hora) le he vuelto a sacar la caja y le he sacado la hoja que tenía la ilustración de la maleta para que pudiera guardar el cuento acordeón. Le he mostrado los puntos que tenía, los cuáles eran para marcar donde debía recortar. A continuación le he enseñado el punzón y la alfombrilla y le he explicado que poco a poco y con mucho cuidado debía ir pinchando en la línea punteada. Le he empezado una parte para que lo viera ya que es fundamental el ejemplo y que él solo observe. Luego le he dado el punzón y le iba dando instrucciones y dejando que sea él que fuera haciendo los agujeritos. Costaba un poco, no lo niego. Así que ha hecho hasta que se ha cansado y lo he acabado yo. Mientras tanto él estaba jugando a mi lado y pintando algunas ranitas más. Cuando he acabado de agujerear todo he sacado la maletita, la he doblado por la mitad y le he puesto un par de grapas en los laterales.
Agujerito a agujerito…
Maletín recortado y doblado
A continuación le he explicado que tenía que recortar y enganchar las ranas y hacer el pliegue para que fuera un cuento como el del tren. Él ha ido mirando ya que esto lo he hecho yo.
Dibujos preparados para ser enganchados y doblados tipo acordeón
El resultado ha sido este cuento tan mono para ir contando ranitas y este maletín para guardarlo:
Mirando el librito acordeón
Lo guardamos en el maletín

Lo importante es el haber pasado este momento juntos y ver su cara de alegría y sorpresa al descubrir que todo el trabajo que hemos hecho en estos dos días se ha convertido en un “conte” (cuento) como dice él. Seguro que disfrutará contando las ranas.

Me he dado cuenta que adaptando estas actividades lo que hacemos es ayudarle a desarrollar sus habilidades manuales y su interés por el hacer bien las cosas. Además de que todo trabajo bien hecho tiene una recompensa, y es la satisfacción personal. Esto les ayuda a coger mayor autoestima y en su defecto les ayuda a ser más autónomos y seguros.
En conclusión, estoy disfrutando mucho de esta etapa de mi hijo, que siempre acabamos pensando en las temidas rabietas y lo cansado que puede ser su cuidado pues tienen mucha energía; pero también es precioso ver que se va convirtiendo en una personita más autónoma, que le gusta aprender y que puede hacer él las cosas. Cada día aprende(mos) algo más.

Entradas relacionadas con el cuento ¡Todos al tren!:

Nuestra experiencia Fisher Price

Este fin de semana pasado fuimos a nuestra primera experiencia con Fisher Price. Contactó conmigo una simpatiquísima Tania que me propuso de compartir esa experiencia con otras mamás blogueras y sus familias para hablar de que el mejor regalo para el bebé es un juguete
Espacio de juego
El sábado por la mañana llegamos al lugar indicado, y nos encontramos con un precioso espacio adecuado para que nuestros pequeños disfrutaran de lo grande jugando con los juguetes de su marca, además de estar muy bien atendidos por los chicos que estaban allí para jugar con ellos, y también habían preparado una mesa para el desayuno que estaba todo buenísimo. 
Conocí a Tania, que nos atendió de manera muy amable durante toda la mañana, a Petra María Alonso (Catedrática de Teroría de la Educación de la Universidad de Valencia y escritora) y tuve ocasión de volver a encontrarme con blogueras como Annabel de La Nave de V, Maria José de Blog Moda Bebé, Marta de Una Mamá Diseñadora y conocer a otras bloggers como Mamá Vitamina, Para el Bebé, Mimitos de Mamá, La Mama Vaca, Walewska de Mamis y Bebés, a Sheila de Blog de una Embarazada.
El desayuno
Fue una mañana agradable, de poder charlar con las demás mamás y de ver como nuestros hijos se lo pasaban bien en aquel paraíso de juguetes. Incluso mi hija estuvo sentadita todo el rato en una de sus hamacas, ¡no se quejó para nada! 
Cuando hubimos desayunado un poco y jugado un rato con nuestros hijos, nos llevaron al showroom para el cuál habían seleccionado una serie de juguetes para cada etapa del bebé o del niño. Allí Petra nos explicó un poco del porqué de la importancia del juguete, aunque hubo algún momento de la charla en que muchas de nosotras no compartimos la opinión que tenía de la crianza de los hijos. A pesar de eso, nos quedamos con ideas básicas de la importancia del juego en la infancia como que éste es la actividad que permite crecer, desarrollarse y apropiarse del mundo.
Mostrándonos algunos de los juguetes
Cada etapa del niño requiere un tipo de juego especial y adecuado para poder desarrollar sus capacidades y destrezas, además de consolidar y automatizar los aprendizajes y poder transferir sus conocimientos y habilidades a otras situaciones. El juguete enriquece estos momentos de juego.
Petra nos mostró algunos de los juguetes de la marca que había seleccionado para la ocasión.
Móvil para la cuna
La granja de los Little People
Para los bebés se tiene que tener en cuenta la estimulación sensorial, permitiendo a los niños que toquen juguetes de texturas agradables, blandas. Juguetes que tengan luces, música agradable son ideales para irles estimulando los sentidos de la vista y del oído. A medida que van creciendo debemos tener en cuenta la importancia con su interés por el entorno, sobre todo el más próximo, y debemos facilitarles juguetes llamativos, con los que puedan hacer actividades de ver, girar, sentir, coordinar y otros juguetes que permitan estimular brazos y piernas, como pueden ser los gimnasios para bebés. A partir del año, el juego se vuelve muy importante para el desarrollo del bebé. En esta etapa necesitan observar, manipular, experimentar… suele ser una etapa en que juegan bastante solos pues como he dicho les gusta explorar todo lo que tengan a su alcance e ir desarrollando su razonamiento con el juego. A partir de los dos años ya es cuando empieza el juego simbólico, que no es más que traspasar sus experiencias y vivencias al juego y simulan situaciones a través de él. Es importante porque les permite aprender a ponerse en el lugar de otro. Juguetes como los muñequitos de Little People les puede ayudar para crear diferentes situaciones.
Papá Noel repartiendo regalitos
Resumiendo, nos lo pasamos muy bien. Mi hijo en cuanto vio la zona de juegos se fue directo, sin preguntar ni nada. Allí se quedó toda la mañana, probando la mesa de actividades, jugando con el autobús de los Little People, montando en el balancín-jirafa… No paró. Mi hija, de solo dos meses, se pasó el rato en la hamaca, mientras los chicos de Fisher Price, mi hijo y mi marido le divertían tocando las musiquitas y muñecos que colgaban. Estuvo muy entretenida. Y ya para sorpresa de todos, Papá Noel se adelantó a la Navidad y trajo a los niños un regalito para cada uno. Mi hijo se quedó alucinado y encantado de verle. Aún hoy recuerda que vio a Papá Noel (ho-ho-ho como le llama él) y está muy feliz con el bus de Little People y la pelota cantarina (que se la trajeron a la niña). Os dejo con algunas imágenes más del encuentro y desde aquí darles las gracias a Fisher Price y Tania de Blooogers por habernos invitado a vivir esta experiencia! 
Encantada en la hamaca
Siempre tan atento 
Todas con nuestros hijos 🙂

2 meses

La pequeña de la casa hoy cumple dos meses. Poco a poco nos hemos ido amoldando a la nueva situación en casa, tanto nosotros con ella como ella con nosotros. Aún es tan bebé que pasa casi todo el día durmiendo y comiendo (y cagando) pero también es verdad que se mantiene despierta a ratos y podemos interactuar con ella. 
Le encanta que la cojan en brazos y que la paseen por la casa, le gusta mucho que le digan cositas, que le hablen y que jueguen con ella con su pingüino o con su osito. Empieza a sonreir cuando oye que le hablan, sobre todo si lo hago yo o su papá. También le gusta su hermanito Biel, aunque le tiene un poco frita con tanto toqueteo de orejas. Le gusta la leche de su mamá y se pone nerviosa de contenta cuando ve que llega el momento de comer y me acerco para darle la teta. Desde recién nacida que se enganchó bien y no hemos tenido ningún problema con la lactancia, como expliqué en la anterior entrada hablando justamente de nuestra lactancia.
Con dos meses ya ha hecho su primera excursión a la montaña (con tan solo 18 días!), encantada mientras su mamá la porteaba con el fular, también ha ido a clases de yoga y a clases de fitness con mamá, ha asistido a eventos de blogueras… 
Va creciendo bien según parece. El viernes tendremos la visita de los dos meses con la pediatra y tendremos los datos exactos de peso y medida y le pondrán sus primeras vacunas. De momento, solo sabemos que de peso ronda los seis quilos ya. Está grandota y la talla 1 le está empezando a quedar pequeña y ya usa algunas prendas de la talla 3 meses. ¡No vamos a tener para ropa con ella!
Dos meses han pasado ya de aquella madrugada del 25 de septiembre. ¡Muchas felicidades petita!

El inicio de mi segunda lactancia

En el 2011 empecé mis andares como mamá. Al ser primeriza pasé todos los miedos y dudas que solemos tener las madres, pues sobre todo y ante todo queremos lo mejor para nuestros hijos. Uno de los temas que más me preocupaba era la lactancia materna. De hecho abrí el blog para desahogarme y explicar mis experiencias con mi bebé, que por aquel entonces tenía casi tres meses. La primera entrada “seria” que escribí fue sobre la lactancia, que la podéis volver a leer clicando al link. Hablaba de mi primera lactancia. De cómo me creía preparada y cómo la viví finalmente. Acabé la entrada diciendo lo siguiente:

“Por lo tanto, ¿lactancia materna? De mi experiencia y de mis errores, sé que la próxima vez intentaré guiarme más por mi misma, y de las convicciones que tenía. Los médicos no se ponen de acuerdo en nada y muchas veces no se dan cuenta que una no nace sabiendo todo, por muchos libros e información que haya.” 

Pues ahí me quejaba de la poca información que recibí por parte de mis médicos y comadronas durante la estancia en el hospital y durante las revisiones. Mi marido me animaba a apuntarme a grupos de soporte a la lactancia, pero no me atrevía, me sentía la bicho raro. Que equivocada iba. Así que con el blog pretendí abrirme y buscar apoyo en la red, conocer a otras madres y saber de su experiencia. Vi que no estaba sola y que muchas nos sentíamos así, y que desgraciadamente éramos muchas las que no teníamos una buena experiencia con la lactancia durante los primeros meses y que algunas, entre ellas yo, tirábamos la toalla y no conseguíamos una lactancia exclusiva (en mi caso hicimos mixta hasta casi los 6 meses y luego ya biberón).
Ahora, con mi segunda hija, sabía de mi experiencia. Sabía mis errores, como decía al final de la entrada, y esta vez sí que me dejé guiar por mi instinto y fui paciente. Ya había nacido como madre hacía dos años y aunque aún considero que no lo sé todo (¡solo faltaría!), de lactancia he ido leyendo y escuchando experiencias de otras mamás y he ido con la total tranquilidad de que esta vez sí que lo conseguiría. Y vaya sí lo he conseguido. Llevamos casi dos meses (el lunes 25 los cumple) de lactancia exclusiva. Y la experiencia es fantástica.  No niego que al principio me sentía “esclava” de la teta, pero verla enganchada a mí me quitaba los males. Y me sentía esclava, más que nada, porque tenía (y tengo) que cuidar de otra personita pequeña y aún me tenía que acoplar a la nueva situación. 
La subida de la leche se dio en el mismo hospital, primera y gran diferencia con mi primer hijo. Aún recuerdo aquella noche. Fue la segunda que pasamos en el hospital, contando que la primera fue la madrugada que nació, y se pasaba todo el rato quejándose y me la iba pasando de una teta a la otra. Recuerdo a mi marido medio tumbado durmiendo en la incómoda butaca de la habitación mientras yo estaba medio incorporada en la cama. Me la iba pasando, como he dicho, de un pecho al otro. Parecía que no salía nada de nada y que la niña estaba hambrienta… Ay, ¡cómo me sonaba eso! Vino una infermera y me dijo que si quería se la podían llevar un ratito para que yo descansara un poco (llevaba casi toda la noche quejándose, no exagero). Así que se la llevaron unos cinco-diez minutos y me la trajeron de nuevo, más calmadita. Me dijeron que tenía sed y que tenía la boquita seca… Imagino que le dieron algo de suero, pero no me preocupó ni me indignó. Cuando me la dieron me la tumbé a mi lado y dormimos un poco. Al cabo de poco despertó de nuevo quejándose y me la puse al pecho. Noté que estaba tragando. Se pasó más de diez minutos enganchada y cuando acabó se quedó dormida. Me sentí feliz pues me había subido la leche. Y todo por ponérmela en el pecho, dejar que lo estimulara aunque “no saliera nada” (solo el calostro), y sobre todo estar yo tranquila. No me puse nerviosa en ningún momento aunque me sentía cansada de irla pasando de lado a lado. Confié y salió bien.
Desde entonces solo toma teta. Soy su alimento y su calma. Sin duda uno de los mejores momentos que tenemos es cuando me tumbo en la cama y la veo con sus ojos medio cerraditos tomando su leche, con su manita paseándose tocando a la mami. He tenido suerte además de que no haya tenido aún ningún dolor importante, y si lo he tenido enseguida he buscado remedio (como me pasó que el sujetador me iba un poco ajustado y parecía que me obstruía un conducto, pues se me puso colorado y duro… Lo arreglé dándole masajes a la zona para bajar el hinchazón, dándole calor, poniéndome la niña al pecho para que vaciara lo que podía y cuando descubrí que podía ser el sujetador, me puse un extendedor y problema arreglado).
Aún así, me queda por aprender algunas cosas, como por ejemplo el maravilloso mundo de extraerse la leche, y es que aunque empiece a trabajar de aquí poco, no quiero perder la lactancia y pienso seguir dándole hasta que las dos dejemos de sentirnos a gusto.
Mi segunda lactancia está siendo más satisfactoria, me siento más mucho más tranquila y segura. Me alegro de haberme informado más y haber escuchado a tantas y tantas mamás, tanto en la vida 2.0 como en la 1.0 y que me hayan aportado tanto. Como muchas dicen, la solución es poner al bebé en la teta. Dar teta y más teta, solo así se consigue una buena lactancia. Ahora yo también seré de las que aconseje de no dejar de dar teta y sobre todo de sentirse tranquila. Si tú estás tranquila, el bebé también lo estará, y aunque al principio pueda ponerse un poco tenso por esa sensación de que “no sale nada” enseguida saldrá, el truco es estimular el pecho y no dejarse llevar por la desesperación.

¡Todos al tren!

Descubriendo el cuento al abrir la caja

Ya os hablé de qué trataba la cajita de My Little Book Box, y ahora os voy a contar nuestra experiencia con la primera caja. El cuento que nos han enviado es ¡Todos al tren! de Gilles Eduar (Editoral Juventud), un cuento acordeón en que unos hipopótamos se casan y les acompañan una serie de animales que van en un largo y colorido tren. Éstos realizan distintas acciones relacionadas con el evento. Cuando acaba la boda y vuelven a casa, ya de noche, debemos de fijarnos que estén todos subidos al tren, descansando.

Recomiendo “estudiarse” la guía que proporcionan antes de disfrutar del cuento con nuestros hijos, pues nos pueden dar muchas ideas de como leerlo de manera más apropiada o enriquecedora. En nuestro caso, yo nunca había leído un cuento acordeón y me gustó la idea que daban en la guía de desplegarlo por el suelo. Así que cuidadosamente lo fuimos abriendo y explicando qué había en cada página y qué hacían en cada vagón del tren. Al ser un libro destinado a niños de 1-3 años, tiene poco texto y mucha imagen, para facilitar la lectura visual, cosa que me gusta mucho. Describimos las imágenes y, si ya están familiarizados con los números, vamos señalando el número de cada página, nombrándolo y contando los animales que hay, para que así relacione el número con la cantidad. Mi hijo, de 2 años (29 meses), está en la fase en que le encantan los números y se pasó un buen rato buscando los números que le pedíamos, contando los animales de los vagones… en fin, que el cuento no solo se limitó a la historia sino que fuimos jugando con lo que veíamos en las imágenes.

Desplegando el cuento y leyendo las imágenes
Como ya he dicho, se trata de disfrutar del momento con nuestro hijo. Nosotros tenemos la suerte de que a nuestro peque le encantan los cuentos (¿por qué será?) y éste al ser nuevo y con un formato tan llamativo le captó totalmente la atención. Debemos aprovechar esta atención para explicarle la historia, tratando de incluir vocabulario nuevo para ellos, y describirles con el máximo de detalle que podamos las imágenes que acompañan el texto. Por supuesto debemos dejar que nos interrumpan si les surge alguna duda o si quieren que les vuelvas a leer una imagen. Hemos de procurar ser claros y concisos con el lenguaje que usamos, pues les estamos ayudando a construir estructuras y vocabulario: les estamos estimulando su habilidad lingüística.
Observando qué ocurre a la vuelta
El cuento, al ser tipo acordeón, tiene imágenes en un lado y en el otro. Por una banda tenemos a los animales que van camino a la celebración, de día y realizando cada uno una acción diferente. En el reverso, tenemos a nuestros protagonistas en el tren de noche, descansando. La lectura de las ilustraciones será totalmente diferente: en ellas se refleja la calma, el ambiente que se vive por la noche, en el momento de ir a dormir. Incluso si nos fijamos, no hay ni texto: hay silencio. El niño se llevará una sorpresa al ver tal diferencia y querrá comparar los vagones de la ida y de la vuelta. Nuestro hijo se pasó el rato tratando de dar la vuelta al libro para observar un lado y otro (momento en que también les podemos enseñar como tratar adecuadamente un libro: con cuidado).
Pero disfrutar de la lectura no solo se limita al cuento. Podemos seguir divirtiéndonos con la historia inventando manualidades y juegos acerca de las historias que leemos. My Little Book Box nos da estas ideas y además nos incluye el material que necesitamos en la caja. Las ideas que nos dan en la guía son las siguientes:
  • Un acordeón de ranas: tenemos que crear nuestro propio libro acordeón. Esta actividad aún no la hemos hecho pues creo que debemos esperar a que mi hijo esté más calmado. Un día volveremos a leer el cuento, nos fijaremos en las ranitas que hay a lo largo del libro (y de ahí la relación con el manual) y si está tranquilo le daré las fichas para que pinte las ranas y yo le ayudaré a recortarlas y engancharlas. Pues aquí si que creo que es una actividad un poco difícil para que el niño la haga solo.
  • Todos al circo:  Esta actividad pretende crear un circo y el material estrella es la caja de my little book box, así que imaginad lo grande que quedará! Como también la he visto complicada y el tiempo estimado de hacerla era de una hora he decidido dejarla para otro día.
  • Un tren con tips de almidón: Aquí debemos fabricar nuestro propio tren. Esta actividad sí que la hemos hecho pues es la que he visto más adecuada a su edad y que no tenía que adaptarla mucho. Así que esta mañana me he decido hacerla y nos lo hemos pasado muy bien!
ACTIVIDAD

TREN CON TIPS DE ALMIDÓN 

Nuestro tren
¿Cómo he presentado la actividad a un niño de 29 meses? Pues muy sencillo. Primero he tratado de crear un ambiente relajado (en mi casa últimamente parece imposible con él y una niña de casi 2 meses), así que cuando la niña se ha dormido tras una toma de pecho, he sacado el cuento y le he dicho que si le apetecía leer el cuento del tren. Rápidamente me ha dicho que sí. He sacado toda la caja de My Little Book Box, por lo que le ha llamado también la atención, y la he puesto encima de la mesa (dentro tenía el material preparado para el tren). El niño se ha sentado en su trona y hemos abierto el libro y empezado a leerlo, esta vez sin desplegarlo. De nuevo hemos contado los animales, nos hemos fijado cómo dormían, etc. Cuando ya lo habíamos leído le he preguntado que qué le parecía si hacíamos nosotros nuestro propio tren. Él me ha mirado con su carita de ilusión y sin saber muy bien a qué me refería y me dice: “sí, el chú-chú”, por lo que yo me estaba asegurando que tenía toda su atención pues quería que la actividad la disfrutara y la hiciera él, por supuesto. He abierto la caja y he sacado el sobre con los tips de almidón, la chuleta las instrucciones de como se hacía el tren (era también la primera vez que yo usaba este material — ¡lo que hemos aprendido los dos con esta caja!) y he cogido unas toallitas para humedecer los tips de almidón.
Tips de almidón
Se ha quedado sorprendido de los colores y rápidamente ha empezado a nombrarlos todos (entre números, tamaños y colores nos pasamos el día). Le he dicho que íbamos a hacer un tren como el de la imagen y que debía fijarse en como se enganchaban las piezas. Le he mostrado que con la toallita humedecía con cuidado la zona que quería que se enganchara e iba juntando los tips. Cuando he enganchado unos cuatro o cinco bajo su atenta mirada, le he dado a él un tip de almidón y lo ha enganchado perfectamente al lugar que tocaba.
Humedeciendo los tips
Enganchando las piezas
Concentrado
Disfrutando del tren
Realmente ha sido una actividad enriquecedora. Él ha experimentado con este nuevo material y ha creado su primer tren. La cara de satisfacción lo dice todo. Todo sea dicho… el primer tren no ha durado más de media hora, pues también ha experimentado que si lo aprieta mucho e intenta recolocar los tips (él los arrancaba) se quedaba sin tren. Así que con los tips que nos habían sobrado hemos construído nuestro segundo tren… Y ahora sí, ¡a disfrurar del tren! ¡Chú-chú!
Más cuidadoso con el segundo tren…
Realmente el cuento da mucho de sí y me encanta pasar estos momentos con el peque. Muchas veces nos limitamos a contar el cuento y frenamos o no estimulamos suficiente la creatividad que se puede trabajar a partir de ellos… Así que gracias por las ideas que nos ha aportado!
¡Yo personalmente ya estoy deseando saber qué cuento vendrá en nuestra próxima cajita de My Little Book Box!

My Little Book Box by Boolino

My Little Book Box by Boolino

Los que me leéis asiduamente sabéis que me encanta leer. Mi casa está llena de libros y poco a poco está empezando a llenarse de cuentos. Encuentro fundamental que los niños lean, pero no siempre es fácil conseguir que nuestros hijos sientan pasión por la lectura. Algunos pensarán que abrir un libro es aburrido, y que ¿por qué tiene que hacerlo? ¿Por qué es importante leer? Los más pequeños no se lo cuestionan, pero los que son más mayorcitos sí que empiezan a poner más problemas si les pedimos que lean. Así que se puede hacer algo muy simple para motivar a nuestros niños a leer: hacerlo nosotros. Y que mejor que hacerlo juntos.

En la lectura de un cuento podemos encontrar momentos de afinidad, de diversión, de sorpresa, de curiosidad… nosotros los adultos los podemos acompañar, sobre todo y especialmente cuando son más pequeños, y ayudarles a leer y comprender la lectura que hacen. Nosotros en casa ya lo hacemos aunque siempre voy buscando nuevas ideas para fomentar la lectura (y ya no solo como madre sino por mi profesión) y descubrí la cajita de My Little Book Box, de Boolino. De hecho la conocía ya, había leído sobre ella en diferentes blogs, pero fue verla en persona y hablar sobre el proyecto en sí que hizo que me gustara aún más. Es mucho más que una caja que contiene un libro o un cuento. En ella encontramos información necesaria para hacer una lectura constructiva y atractiva del cuento en cuestión, acompañada de diferentes manualidades para hacer con los niños. Me ha sorprendido lo completa y bien estructurada que viene la caja: incluye el cuento, la guía de lectura que nos da ideas de qué manera lo podemos leer, qué podemos aprender con él, qué manualidades podemos crear con nuestros hijos y a qué podemos jugar que esté relacionado con el cuento. Además, te envian todo el material necesario para poder crear las manualidades que proponen.

Lo mejor es que cuando te suscribes, tú te creas un usuario y allí añades los hijos que tienes y sus edades, por lo que el cuento que venga en la caja será perfecto para la edad que tenga tu hijo o hija. Por lo que he visto en su web, el primer grupo es de 9 a 23 meses, el segundo de 2 a 3 años, el tercero de 4-5 años y el último de 6-8 años.  Así que las cajas estan totalmente personalizadas en función de la edad que tengan nuestros peques, por lo que no nos tenemos que preocupar en si el libro será apto o no. Además me explicaron que las manualidades también las piensan para que los peques puedan disfrutar de ellas, por lo que también estan adaptados a sus habilidades. Aún así, a los más pequeños los tendremos que ayudar y guiar en la mayoría de actividades, por lo que nos aseguramos un momento divertido y distendido con nuestros pequeños.

Pienso que es una idea fantástica para vivir momentos únicos y mágicos con nuestros hijos, y es que verles razonar y pasárselo bien no tiene precio! En el próximo post os hablo de nuestro libro del mes: ¡Todos al tren! Con el título ya enganché a mi peque y lo estamos disfrutando mucho!

Espero que os guste esta recomendación de la cajita, ¡yo probaría sin dudar!

Fuimos al #BAF13

Este fin de semana pasado en Barcelona se celebró la segunda edición del Bloggers and Family. Ya muchos han hablado de lo que significó y fue este evento y yo poco más puedo añadir, pues estoy totalmente de acuerdo con lo que se ha dicho.

La diferencia de este año al año pasado es que han montado el evento para los dos días del fin de semana, y no concentrar un montón de charlas y actividades en un solo día. Esto ha permitido que podamos ir con más tranquilidad y sin la presión de “estarse perdiendo algo”. La pena es que solo pude ir por las mañanas, así que me perdí las actividades que se hicieron por la tarde y la cena.

Aún así, el sábado pude disfrutar de reencontrarme y hablar con blogueras como Yaiza, de Peluchín y sus papis, Paris, de Diario de mi embarazo y mi maternidad, Annabel de La nave de V, Núria de La invasión twin, y también hablar un buen rato con Majka de Nakadi. Conocí a Alejandra de Brazos y Abrazos, la cual fui a saludar nada más la vi pero ya luego la perdí de vista! También pude hablar un poquitín con las Mónicas (La Reina Bruja y Madresfera), las grandes protagonistas por el currazo que se han dado para conseguir llevar a cabo este encuentro y que pudiéramos disfrutar de las charlas y talleres que ofrecían.
De las charlas, solo pudimos asistir a la que hizo la chica de Desarrollo-Continuo sobre el comportamiento nuestros hijos (muy interesante y con cosas a anotar e intentar llevar a cabo –uf, no siempre es fácil!). Y es que teníamos ganas de verlo todo, así que dejamos las charlas (que por suerte se grabaron y las podemos ver en casa) y fuimos a hacer un taller que montaron los chicos de Nestlé, además de hacernos una foto como si fuéramos granjeros. Nos fuimos a casa con un montón de regalitos de esta marca! Tengo que decir que el juego de los animales en las tapas de los potitos ha sido todo un acierto, a mi peque le gusta mucho (y gracias a ello se enganchó al taller…).
¡Se nos hizo muy corta la mañana!

En el taller de Nestlé
En la actividad de YoguiKids

El domingo volvimos, bueno, en este caso repetíamos los niños y yo y en esta ocasión nos acompañó mi suegra. Nos pasamos la mañana en la zona Co-Baby, donde La Casetta tenía preparado todo un espacio lleno de actividades y materiales para que los peques se lo pasaran muy bien. Mi hijo se lo pasó en grande. También estaban allí los chicos de Espacio Lactancia, que conocí el año pasado en la cena, y pude hablar de nuevo un poco con ellos, además que me dejaron sentar en uno de sus sillones que tenían preparados para poder dar el pecho tranquilamente a mi hija, (me dejaron probar un cojín super cómodo, la verdad). Un poquito más tarde, pero en la misma sala, hicieron una actividad de yoga con niños, llevada a cabo por Yoguikids. Mi hijo no quiso engancharse a la actividad, prefería estar jugando o dibujando en la pizarra… Solo colaboró en la actividad en que tenía que pasar una campana. En cuanto la oyó ahi estaba en primera fila, sin ninguna vegüenza para pedir la campana a la chica.
Yo aproveché que mi hijo estaba tan entretenido con su abuela en la zona Co-Baby para ir a hablar con Cristina de Boolino sobre la cajita de My Little Book Box, de la cual os hablaré mucho más detalladamente a partir de ahora en el blog.
Y, nuevamente, la mañana pasó volando.

Agradecer a las marcas que se han marcado detalles, como fueron los de Nestlé, Tutete (me encantaron los chupetes pero me quedé sin la chapa!), Homeopatía Boiron, SingulaDerm… Y a las organizadoras un 10 por el trabajo hecho.