Semana 12

Semana 12
Hoy me han vuelto a repetir la ecografía que suelen hacer en la semana 12 porque ahora sí que estoy de esta  semana (recordatorio: hace un par de semanas fui ya que debido a que no me anoté la fecha de la última regla y di una orientativa y, partir de ésta, me fueron programando las visitas, y en la ecografía de hace dos semanas descubrieron que en realidad estaba de 10 semanas, o sea que no se podía medir y ver el feto como se debería).
Hoy todo ha ido bien y, de nuevo, ha sido toda una experiencia poder volver a ver a este pequeñín o pequeñina que crece en mí.  He de reconocer que llevo unos días muy nerviosa y no estoy nada tranquila en este embarazo, así que iba con cierto miedo por si algo iba mal (aunque en la eco de hace dos semanas me dijeron que todo iba bien). Oír el latir del corazón del peque y ver como se movía me ha dado tranquilidad de comprobar que iba bien. Todos los parámetros que miran en esta eco estaban dentro de la normalidad. 
Una de las imágenes más curiosas que he visto, y que la ecógrafa me ha dejado ver ya que era en el momento que ella estaba haciendo su faena sola, es decir, mi marido no estaba dentro y yo no podía mirar la pantalla aún, ha sido la del cordón umbilical del peque. Se veía perfectamente, solo el cordón, sin el niño o la niña en la imágen. Me ha dicho la chica que rara vez se deja coger una imágen como esa. También me han hecho toser para ver si se movía y se dejaba calcular el pliegue nucal, y he visto como a causa de la tos el feto se movía bastante. Así que el/la pobre debe estar estos días hasta el moño de mí porque no paro de toser ni estornudar. Luego, ya con mi marido dentro, nos han enseñado todo el feto, los órganos que se podían ver, sus manitas, las piernas que primero tenía cruzadas y luego ha estirado, su nariz… hoy se veía muy bien la imagen. Llegan a perfeccionar más las máquinas estas y dentro de unos años veremos directamente como está el feto en realidad dentro, con su color real.
Al llegar a casa he comparado la eco de Biel y ésta, para ver como eran de diferentes o iguales… Y resulta que con Biel estaba de 11+5 y medía 51mm (5,1cm) y en ésta estoy de 12+5 y mide 66mm (6,6cm), o sea que de momento es un pelín más largo/a aunque se lleven una semana. 😉
Ahora falta la visita con la ginecóloga, que me dará los resultados de la analítica que me hice. Con esto ya estaré más tranquila también. Pero tengo que esperar a después de Semana Santa. 
Y nada, a parte de esta prueba médica pocas novedades tengo respecto al embarazo. Sigo con los mismos malestares. Lo único que noto es que, a pesar de haber perdido cuatro quilos, se me está empezando a poner barriguilla de embarazada (pequeña aún, eh!)… Con Biel no se dejó ver hasta la semana 20 o más.
Y ya está, dentro de poco entro en la semana 13, a ver si mejoran mis malestares y dejo de tener ascos a la comida. Ya os iré contando.
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El poder de una pluma

Hace unos días cambiaron la maestra de yoga con niños y ahora las clases se hacen de otra manera, aunque el objetivo sigue siendo el hacer ejercicio e ir incorporando poco a poco a los niños en los ejercicios que hacemos.

Biel sigue estando un poco out de la clase, en cuanto a realización de posturas se refiere, pero en cuanto a estarse con la mami, darle besitos, mimitos y todo lo que quieras ahí está.

Hoy, en la relajación, hemos tenido un momento tan bonito que hubiera querido que durara mucho tiempo. La profesora nos ha propuesto que podíamos hacernos carícias o cosquillas con unas plumas; pero mi niño se iba por patas en cuanto veía la pluma. Luego ha querido ponerse el palo de la pluma en la boca y la profesora se la ha cambiado por una que solo era la pluma en sí (sin palo). Nos ha dado la idea de que podíamos hacer volar la pluma con dejarla encima de la boca y soplarla. Y ahí ha llegado nuestro gran momento: ¡menudas risas! Hemos estado como unos cinco minutos jugando con la pluma y cada vez que yo soplaba y la pluma salía volando Biel se partía de la risa. En la sala solo se oía su risa. Y ya podéis imaginar que la risa de un bebé (un bebé grande, más bien) hace mucha gracia y que es imposible no contagiarse. 

Ha sido nuestro momento feliz del día.
¡Me anoto este juego para hacerlo en casa con él! ¿Y tú? 😉

Para "el iaio que està al cel"

Hoy no solo pongo una foto para el Miércoles Mudo, sino que además quiero volver a recordar la letra de la canción de Vega, Réquiem, en memoria de mi suegro, que hoy hace tres años que nos dejó.

La foto está hecha hace casi diez años (¡¡10 años!!) en el camping donde solían veranear la familia de mi marido y en ella aparecemos mi suegro, mi marido (novio por aquel entonces jeje) y yo (éramos jóvenes! ;)).

Con mi suegro y marido en la zona de camping donde veraneaban

La verdad es que hace tiempo en que iba pensando en hacer una entrada dedicada a él ya que está muy presente en nuestras vidas aunque desgraciadamente hace tres años que no está entre nosotros. Ver a mi hijo Biel es recordar lo mucho que él nos hablaba de cuando sería abuelo y que llevaría a su nieto o nieta al parque que estaban haciendo nuevo en nuestro barrio. Le encantaban los niños, se podría decir casi que él era como un niño. Era una persona alegre y que por encima de todo amaba a su familia.

Para él esta canción (aunque tal vez le hubiera gustado más Tomeu Peña):

Réquiem

Hoy ya no eres capaz de llorar ni sentir.
Hoy te dejas llevar, no puedes fingir.

Olvidarás tu nombre y tu voz.
Olvidarás cuál es tu temor.
Olvidarás para concluir, que la vida es 
algo más que un recuerdo para tí.

Verás el cielo al revés, estrellas caer.
Creerás que llega tu fin, no debes ceder.

Olvidarás tu nombre y tu voz.
Olvidarás cuál es tu temor.
Olvidarás para concluir que la vida es 
algo más que un recuerdo para tí.

Serás agua.
Serás tierra.
Serás fuego.
Serás aire.
Serás ingrávido e inmortal.
Etéreo y sustancial.
Rotúndamente tú.

Serás alguien, alguien, alguien, alguien en paz.


Serás agua.
Serás tierra.
Serás fuego.
Serás aire.
Serás ingrávido e inmortal.
Etéreo y sustancial.
Rotúndamente tú. 

Serás alguien, alguien, alguien, alguien en paz.

Día al Tibidabo

Primer viaje en avión 😉

Ayer fuimos a pasar parte del día al parque de atracciones del Tibidabo. No se puede comparar ni por asomo a otros parques de atracciones como puede ser Port Aventura pero para pasar una buena mañana con los más peques es una buena opción.
Había bastantes atracciones adaptadas para los pequeños de la casa, en las que podían ir acompañados de sus papás, y en otras podría ir solito acompañado de niños más grandes, pero como no se nos dio el caso no subió en ese tipo de atracción. Hay otras atracciones que son única y exclusivamente de más mayores, pero en general está bien para ir con niños. 
Nosotros pudimos subir al avión (atracción mítica del parque y que no tiene más que ser un avión que da tres vueltas), a un tren que tiene un mini circuito y que si vas a la locomotora puedes tocar la campana, también subimos en los vikingos (un circuito de barcos que dan vueltas y vueltas… y que en teoria se puede manchar agua de la atracción y tirarla a los transeúntes y mirones , pero que nadie mojó a nadie) y luego fuimos a una zona de juegos adptada para peques y grandes, en donde pudimos tirarnos en tobogan, columpiarnos, correr por ahí… 
También está bien porque en los aseos del parque hay dos lavabos pensados para los más pequeños (dos con mini retretes y uno de ellos con un cambiador) y también hay montones de bancos donde poder comer, descansar e incluso en el restaurante que hay tienen tronas (aunque solo sean dos)…
Para Biel fue todo una novedad ya que no habíamos ido nunca a ningún sitio como éste, así que para él fue agotador y novedoso. No lloró en ningún momento y le encantaron las atracciones en las que montó. 
Volveremos seguro ya que nos falta visitar la sala de los espejos, en la que seguro le hubiera gustado ir (pero la cola de ayer era demasiado). 
No falta decir que el lugar donde se encuentra el parque de atracciones es arriba de todo de una montaña y tiene unas vistas espectaculares de la ciudad de Barcelona. 

Primera separación en 16 meses

Ya ha llegado octubre. En este mes había un par de cosas importantes, a parte de las ya relacionadas con el curso y festejos varios, como la llegada del otoño y la castañada. Una de las cosas importantes ya ha pasado: la reunión de inicio de curso con los padres de los niños. Reunión hecha, todo bien, una crucecita marcada en el calendario. Ahora bien, falta la siguiente cosa importante: LAS COLONIAS. 
En mi escuela las colonias las intentamos hacer lo más pronto posible (excepto en parvulario y ciclo inicial, que las dejan para el final de curso) y nosotros, en cuarto de primaria, solemos ir sobre estas fechas. Así que ya me veis preparando actividades pre-colonias, hablándoles a los niños de las mil y una activididades que haremos (vamos a un “campo de aprendizaje”) y de verles sus caritas de ilusión porque nos vamos de colonias. 
A mí me suelen gustar las colonias. Al sitio donde vamos estamos muy bien, no está lejos de nuestra ciudad y por lo tanto el viaje no se hace muy pesado. [Anécdota: Una vez fuimos a una casa de colonias a dos horas en autocar y casi me entra un soponcio… además que era una carretera de curvas y tuvimos los típicos percances de este tipo de viaje… (y yo en aquellas colonias iba embarazada de dos meses!! Así que imaginaros!). Pero este año no vamos a ese sitio, nos quedamos más cerca].  Pero el caso es que este año no voy con la misma ilusión de siempre. Este año me voy con una pena enorme. Sí, sí… a lo mejor pensareis que soy un poco pánfila pero es que no puedo dejar de pensar en que pasaré dos días sin mi niño. DOS DÍAS! Una eternidad para mí… 
Hoy ya le he empezado a decir que me iré dos días fuera, que no dormiremos juntos, que tendrá que dormirse con papá… en fin, pasaba un poco de mí pero espero que al menos vea que si de repente no estoy para dormir con él que sepa que es porque me he ido unos días, pero que volveré! A lo mejor ni se entera que me voy, a lo mejor ni me echa de menos… Seré yo la que necesitaré sus manitas acariciando mis orejas para dormirse, seré yo la que echaré en falta su risa, sus abrazos y besitos… CONCLUSIÓN: ¡quiero que sea ya viernes por la tarde! 
Luego el viernes llegaré y explicaré lo bien que han ido las colonias, lo divertido que ha sido vivir esta experiencia con los niños (siempre son especiales las colonias)… pero hasta que no pasen yo solo veo que estaré separada de Biel demasiadas horas.
Así que…
¿No puedo llevarme a mi peque conmigo en la mochila?
Me lo llevaría encantada.
Prometo volver a escribir en cuanto vuelva y explico qué tal la experiencia de mis primeras noches sin Biel, tras 16 meses juntos.

Poco a poco

Ya empezamos a hacernos a la idea de que los madrugones están a la orden del día, las correcciones ya pronto empezarán, las horas que no veré a mi peque vuelven a ser las más duras. Si he de ser sincera, aún se me hace un nudo en el estómago cuando salgo por la puerta y me voy a mi trabajo, dejándolo en casa, o bien cuando lo dejo en casa mis padres y me voy con el coche sin él ya en la sillita de atrás. Me da mucha pena, pero esto es así. No hay más remedio que aceptar que para ir a trabajar me tengo que separar de él. Al menos puedo cogerme las horas de reducción de jornada, y los días que puedo plegar antes me siento muy feliz!
Empecé a trabajar que Biel casí tenía los 6 meses. En ese tiempo casi ni se daba cuenta si  yo me iba o no, la verdad. Es cierto que cuando volvía a casa me recibía con una super sonrisa, pero también sé que se lo pasa muy bien cuando está con los abuela cuando se queda en casa y también cuando está con sus otros abuelos y su tía. La historia con su tía (mi hermana gemela) tiene gracia, algún día ya contaré que visión puede tener él de nosotras… A lo que iba: cuando era más pequeño casi ni se immutaba cuando salía por la puerta. Ahora, tras el verano, ha habido un pequeño cambio. ¡Y es que sí que se da cuenta de que me voy! Ahora como mínimo me viene a decir adiós (aún no lo dice ni hace el gesto…) a la puerta, protesta un poco (pero muy poco) y cuando llego a casa me llena de besitos y de abrazos. Este momento ME ENCANTA. Es la recompensa del día. ¡No cabe decir que sigue pasándoselo bien con los abuelos! Pero a mi me encanta su felicidad al volverme a ver después de tantas horas. 
En fin, que aún nos tenemos que acostumbrar a los nuevos horarios (sobre todo yo) y no estar tanto tiempo juntos como hemos estado este verano.

Citas literarias (I)

Ya comenté hace unos días que una de mis pasiones era leer y que si me animaba os hablaría de libros también en el blog. Pues bien, más que hablar de un libro en concreto, en cuanto a trama y temas se refiere, os traigo una cita extraída del libro que ocupa ahora mismo mi mesita de noche: Los ojos amarillos de los cocodrilos, de Katherine Pancol. 
Aún no he acabado de leerlo pero de momento me está gustando. No es un novelón en mayúsculas ni tiene muchas pretensiones, pero es ágil de leer y tiene ciertos pasajes que son bonitos y dignos de ser recordados. Además, habla de mujeres, de las relaciones entre ellas, con sus familias y amigos, y de la visión que tienen de ellas mismas. ¿Os lo habéis leído o tenéis intención de hacerlo?
Aquí va la cita:

A Joséphine le hubiese gustado detener el tiempo, quedarse con ese momento de felicidad y guardarlo en una botella. La felicidad, pensó, está hecha de pequeñas cosas. Siempre se la espera con mayúsculas, pero llega a nosotros de puntillas y puede pasar bajo nuestras narices sin darnos cuenta.

¿Qué os parece? Siempre esperamos el gran momento de felicidad pero ésta se encuentra en las pequeñas cosas que vivimos durante el día a día, y tenemos que saber disfrutar de estos pequeños momentos. Por ejemplo, al principio de este verano, en el mes de julio (¡qué lejos queda ya!) fuimos de vacaciones a San Sebastián. Allí vivimos momentos bonitos, momentos especiales, recorrimos la ciudad montones de veces, allí nuestro niño daba sus primeros pasitos por el mundo, empezaba a despuntar sus momentos de independencia. Unas vacaciones geniales, para qué negarlo. Pues bien, en sí no pasó nada del otro mundo pero precisamente por eso, que disfrutábamos de cada pequeño gesto, de cada sonrisa, de cada beso, hizo que la estancia en Donostia fuera excepcional. Y éste sería solo un ejemplo de estas vacaciones fuera, ¡pero hay miles de ejemplos!
Y vosotros, ¿ya buscáis la felicidad en las pequeñas cosas?
Besito en el peine del viento