La máquina de fabricar besos

La máquina de fabricar besos, de Agnès de Lestrade, es uno de los últimos libros que han llegado a nuestra biblioteca, gracias una vez más a Boolino.

Este cuento editado por Tramuntana explica la historia de un viejecito, Cornelio, que no ha conocido el amor y que a menudo se siente solo y triste. Por ello, dedica su tiempo a inventar cosas, entre ellas una máquina de besos. Es una máquina especial que fabrica besos; éstos vuelan por las calles y  las personas los recogen y los regalan a los demás.

El cuento también nos presenta a una viejecita, Gala, que es bastante malcarada. Por su aspecto y su carácter la gente piensa que es una bruja. Un día, la máquina de fabricar besos llega hasta su casa y un montón de besos se acumulan encima de su hogar.

¿Qué sucederá? ¿Habrá algún cambio en ella? ¿Se dejará besar? ¿Se conocerán los dos abuelos?

Es una historia tierna que trata de la importancia de los besos, cómo estos pueden transformar a las personas.

¿Y es que a quién no le gustan que le den besos?

Un buen cuento para hablar del tema del amor, de ser querido y de querer a los demás; a partir de los 3 años es una buena edad para tratar el tema. Además, sus ilustraciones son coloridas y tiernas (el perrito de Cornerlio nos tiene enamorados).

Imagen de la portada

Imagen de la portada

Historia de una mastitis

Junio del año 2011: nace Biel y empieza mi aventura de ser mamá. Una de las mayores preocupaciones como mamá primeriza es la lactancia materna. Creí que no me subía la leche, sentía que no estaba alimentando suficiente a mi hijo y le fui dando biberones de fórmula como complemento al pecho. Poquito antes de cumplir los seis meses, Biel decidió que no quería más teta para dormir y así fue como acabó nuestra lactancia. No tuve ni una sola mastitis, ni grietas ni nada parecido… Una lactancia poco informada pero buena.

Septiembre del 2013: nace Aina y con ella empiezo mi aventura como mamá de dos. Más segura y confiada, y con mucha más información, no titubeo en el tema de la lactancia y consigo establecer una lactancia exclusiva los primeros seis meses de la niña y continúo dándole el pecho dos años después. Los primeros 22 meses fueron perfectos, ni una sola mastitis, ni una grieta… nada. Simplemente un poco de molestias durante los días de las colonias por la subida de la leche, pero que pude solventar con el extractor de leche…

Y cuando ya parecía que no podía pasar nada con esta buena experiencia, a finales de agosto, poco antes que la niña cumpliera 23 meses, de repente: grietas en el pecho. ¿Cómo? En mi caso, fue una noche que la niña no durmió en casa y yo, confiada, no me extraje la leche, porque tampoco noté mucho la subida. Pensé que ya sería suficiente verla al día siguiente y que ella me extrajera la leche… Pero no, tenía los pechos muy llenos a la hora que ella vino a casa (al mediodía) y la emoción de verme (a mis tetas, concretamente) hizo que succionara con mucha fuerza provocándome las grietas en los dos pezones. QUÉ DOLOR. Pinchazos en el pecho, escozor cada vez que ella se enganchaba… un calvario.

Y cuando parecía que no podía ir peor: dolor en el brazo derecho (notando una presión desde la axila), pecho enrojecido, fiebre, malestar… MASTITIS.

Para rematar, no solo una mastitis, no: tres en menos de tres meses. La primera a finales de agosto, fastidiándome la última semana de vacaciones; la segunda justo el primer día de curso, con lo que tuve que coger la baja porque me encontraba fatal (ya os podéis imaginar la gracia que me hizo); y la última ahora, hace justo una semana al volver de las colonias.

¿Qué ha provocado mis mastitis?

  • No extraerme la leche cuando era necesario (en el caso de la primera y la tercera mastitis). Se acumuló la leche en el pecho formando una obstrucción en el pecho.

La cura de la mastitis es lenta y al principio es molesta. ¿Qué debes hacer?

  • Primero de todo y muy importante, ir al médico para que controle la mastitis. Según el tratamiento, te enviarán antibiótico y antiinflamatorios que se deberán tomar entre una semana y diez días. También es posible que te recomienden tomar probióticos.
  • El calor local antes de cada toma alivia el dolor que provoca el niño al engancharse al pecho.
  • El frío también ayuda a desinflamar el pecho (aplicarse unos paños fríos u hojas de col congelada).
  • Se debe seguir con la lactancia por mucho que duela. Se debe extraer la leche y siempre se empieza por el pecho malo.

Como llevo tanto tiempo con mastitis, me han ido haciendo diversas pruebas, como una ecografía y una mamografía, además de las visitas succesivas para controlar su evolución. Como he dicho, he sufrido un último rebrote la semana pasada, por el error garrafal de no extraerme la leche durante los dos días de las colonias.

La mastitis ha dado mucho que hablar en mi entorno y muchos ya han sentenciado mi lactancia. Yo, tengo sentimientos encontrados, pues no quiero volver a sufrir de mastitis… pero por otra banda aún me siento a gusto dándole el pecho a la niña… y ella no parece querer destetarse.

En un momento de desesperación me compré unas pastillas que me recetó la ginecóloga para retirar la leche (dostinex). Durante dos días lo vi clarísimo el destetarla… pero ya no. Además, según la doctora que me atienda me dice una cosa u otra… Las que más coinciden es que no me tome nada para destetarla, porque ya se me irá de manera gradual y se irá absorviendo en el pecho… en cambio otra, de manera drástica, me recetó las pastillas. ¿Cómo habéis destetado a vuestros niños siendo éstos ya mayores? Conozco varias historias pero me gustaría saber si a alguna le recetaron las pastillas estas o no…

Y bueno, esta es la historia sin fin de mi mastitis… ¡espero que pronto me recupere!

El capitán Hugo y los piratas

Hoy os recomiendo otro libro más de nuestra biblioteca. En esta ocasión se trata de El capitán Hugo y los piratas, de Peter Bently e ilustrado por Helen Oxenbury. No es la primera vez que os recomiendo una historia de este autor; en su día ya os hablé de El rey Hugo y el dragón, que justamente son los mismos personajes en otra situación.

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En su versión en catalán: El capità Jan i els pirates

Esta es la historia de unos niños que disfrutan de un día de verano en la playa, imaginándose que son unos marineros que se enrolan a la mar en su barco y viven una aventura, incluso se enfrentan a unos piratas.

Lo importante de este cuento, y lo que me gusta, es que explora el universo del niño, cómo de importante es el juego en la infancia. En este caso se trata del juego simbólico, que al igual que en El rey Hugo y el dragón, los tres protagonistas se montan una historia a partir de unos elementos de su realidad. Con unos palos, una camisa y un babero son capaces de hacer una vela y bandera para su barco. Con las palas y los cubos montan su barco hecho de arena. Cerca de la orilla se imaginan mil historias y los pequeños van participando según su capacidad de interacción. Por ejemplo, se ve claramente que al más pequeño de los tres siempre le dejan las faenas más fáciles de hacer porque se adaptan a sus capacidades (en este caso, el pequeño no puede trepar las rocas como ellos que son más mayores y por eso lo dejan de vigilante).

Es un libro bonito de leer porque les ayudará a vivir aventuras, a ampliar su imaginación, a observar cada imagen y poder hablar de ellas… Las ilustraciones son suaves y detalladas: dan juego a hablar de ellas. Además, podemos observar que hay unas páginas en blanco y negro, que no están en color… ¿por qué podrá ser? Hablemos con ellos a ver qué piensan.

Imágenes en blanco y negro...  Su realidad (mezclada con el juego)

Imágenes en blanco y negro… Su realidad (mezclada con el juego)

El vocabulario es elevado, al menos en la versión catalana. Usa léxico específico del mundo de los piratas, por lo que nos puede ir muy bien para los más mayores para enseñarles este nuevo vocabulario y la manera que tienen los piratas de hablar.

Cómo se imaginan ellos su encuentro con el barco pirata

Cómo se imaginan ellos su encuentro con el barco pirata

Este libro lo descubrimos gracias a una de las cajas de Boolino Book Box, que además venía con las actividades para complementar la historia. En la caja podemos encontrar material para crear un disfraz de pirata; material para hacer unas monedas del tesoro y por último, material para fabricar un barco de corcho.

A  nosotros nos han triunfado las actividades de las monedas del tesoro, que las escondemos por la casa y jugamos al “frío-caliente” y el barco de corcho, con el que se montan sus historias durante la hora del baño.

Unas olas atemorizan al barco pirata, a Peppa y Mamá Pig... ;)

Unas olas atemorizan al barco pirata, a Peppa y Mamá Pig… 😉

Hace tiempo que no os lo recuerdo, pero sigue activo el link para conseguir un descuento en estas cajas de fomento a la lectura, por si aún no las conocéis y os apetece descubrirlas. Con que pongáis el código unamama es suficiente para disfrutar de este descuento.

Anécdota personal: El protagonista de la historia, en la versión catalana, se llama Jan; uno de sus compañeros de juegos se llama Biel y el otro Marc. A parte de que la historia les gusta porque es una aventura de piratas, a mis hijos les hace gracia que dos de sus protagonistas tengan nombres conocidos por ellos: el de mi hijo (Biel) y el del bebé de nuestra colla de amigos (Jan). Es como si ellos fueran realmente los protagonistas de la historia.

¿Dónde está Spot?

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Hoy os traigo la segunda novedad de Patio Editorial, ¿Dónde está Spot?, el clásico de la literatura infantil del autor Eric Hill.

No conocía a este personaje pero resulta que es muy conocido en la literatura infantil por su uso del lenguaje y por sus simpáticas ilustraciones. Así que no me pude negar a recibir tal libro para reseñar.

Está recomendado para niños para niños a partir de 18 meses, que ya pueden empezar a interactuar con el libro y responder a las preguntas de dónde está Spot, un perrito travieso que se ha escondido a la hora de cenar y que su mamá está buscando. Para poder encontrarlo, su mamá va recorriendo la casa dónde irá preguntándose si se encuentra debajo de la cama, dentro de un reloj o detrás de una puerta, entre otros lugares. Los niños interactuaran con el libro levantando las solapas y descubriendo qué animales hay detrás de cada lugar.

Los animales que se encuentran detrás de las solapas sorprenderan a los más pequeños y les encantará descubrir dónde se esconde el perrito Spot.

En cuanto al lenguaje usado, tiene un vocabulario y estructuras claras; además, es un buen libro para ir trabajando con los niños las preposiciones de lugar y los diferentes muebles que podemos encontrar en una casa; con los más mayores podremos ir trabajando las distintas dependencias de la casa: habitación, salón…

Mi hija ha disfrutado mucho con el libro y lo hemos leído muchas veces seguidas; además, el hecho de que tenga solapas es muy atractivo para los niños. Su encuadernación es cosida, de tapa dura y redondeada, hojas de papel grueso e imágenes sencillas sobre fondo blanco, que capta la atención de los lectores.

¡Lo recomendamos mucho, mucho!

¿Está dentro del reloj?

¿Está dentro del reloj?

Dándole un besito a la mamá de Spot porque se ha cogido el morro con el baúl

Dándole un besito a la mamá de Spot porque se ha cogido el morro con el baúl

¡¡Aquí está Spot!!

¡¡Aquí está Spot!!