2 años como bimadre

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Dos añitos ya. Hace dos años que me convertí en bimadre, cómo últimamente leo que denominan a las madres de dos hijos. Pues eso, mi experiencia como bimadre se podría resumir como feliz a la vez que locura.

Feliz por tener a los dos hijos que tengo, los dos tan distintos y a la vez parecidos. Locura por los momentos en que los dos se confabulan para querer alguna cosa (o atención) al mismo momento… Sobre todo con la protagonista del post de hoy, la terremoto de la casa des del minuto cero.

El día 25 de septiembre de hace dos años la pequeña de la casa decidió nacer a las dos de la madrugada y, ya tan pequeñita, se le veía de gran carácter. Sus primeras fotos hacen gracia porque sale a menudo con la cara gruñona y siempre enganchada a la teta. Ahora, con dos años, es mucho más risueña, aunque no negaré que es de GRAN carácter y a veces se pone de morros ella sola; cosa que nos hace gracia porque se cruza de brazos, cierra ojos y pone morritos y se va cuál indignada a algún rincón hasta que al cabo de dos segundos se le pasa.

También sigue enganchada a la teta, tema que merece un punto y a parte para él sólo, así que pronto os explicaré qué nos pasa con la lactancia… últimas experiencias y dudas sobre este tema.

En estos dos años la hemos visto crecer a pasos agigantados; enseguida empezó a andar, es bastante autónoma comiendo e incluso para vestirse ya muestra interés por hacerlo ella sola. De hecho, su frase estrella estas últimas semanas es “yo sola” cuando ve que quieres ayudarla y ella te niega la ayuda porque lo quiere hacer ella solita. Y a menudo lo consigue.

Este verano hicimos el intento de sacarle el pañal aunque no lo hemos conseguido, pero también dedicaré un post a hablar sobre esto.

Y bueno, en definitiva mi pequeña ya ha cumplido los dos años y cada día nos tiene más enamorados, a todos, aunque a veces nos lleve por el camino de la amargura.

Para acabar, me he puesto a releer la publicación que le dediqué a mi hijo por su segundo aniversario, y acababa así:

2 años de ser mamá. 2 años en que he cambiado, veo las cosas de otra manera, de ver a mi niño como el ser más especial, deseando que no le pase nada malo. Ante todo querer ser una buena madre, aunque a veces me falten las fuerzas, la paciencia y la tranquilidad. Lo que nunca me falta, ni me faltará, es el amor que siento por él.

Suscribo todas y cada una de las palabras que dije, cambiando los años y el singular de “mi niño” por el plural. 2 años como bimadre, 4 años de mamá en total. Y en todo momento deseas lo mejor para ellos, que no les falte nada, que sean felices, que tengan interés por las cosas, que se asombren, que vivan y disfruten de las pequeñas cosas, de la familia, de los amigos…

Estos dos años, como ya he dicho, llenos de experiencias nos han servido para irnos amoldando unos a otros, disfrutar juntos de muchas salidas, de descubrir nuevos sitios, de frustrarnos cuando algo no sale como queremos, pero en definitiva vamos creciendo como familia. Y que siga siendo así.

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Relación amor-odio con la lactancia

Sí, sí. Tal vez hoy escribo des del agotamiento y la poca paciencia, pero de verdad, hay días que todo me supera y cosas tan simples y maravillosas pueden volverse pesadas y cansinas.

En concreto os hablo de mi querida hija y nuestra relación con la teta. ¿Hasta cuando seguir con la lactancia materna? Expertos recomiendan lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses (cumplido) y a partir de entonces introducir los alimentos apropiados según la edad del niño y seguir con la lactancia hasta los dos años o más. Ella ya tiene los 19 meses y no me planteo el destetarla, pues fuera de recomendaciones médicas y demás también influye el factor que las dos estemos a gusto con la lactancia.

Y nosotras estamos a gusto con ella, pero entonces ocurre ese momento en que por un segundo te niegas a seguir dándole el pecho. Y a mí me pasa sobre todo por las noches, cuando ya estoy cansada, e imagino que ella también, y va pasando de teta en teta cada pocos segundos. Como aquél que no encuentra la pose para dormir. Me pone frita con esto. Pues se pone en posición de pino-puente, se va de un lado a otro, me escala para pasar al otro lado de la cama, me coge los tirantes de la camiseta y/o del sujetador y me corta la circulación casi con ellos… En fin, que hay momentos en que le digo ¡NO, SE ACABÓ!

Me tengo que levantar y airearme un poco mientras ella me sigue con sus súplicas de teta, teta… Y le doy de nuevo, hasta que se duerme. O incluso algún día, ya agotada le he llegado a dar un biberón para poder descansar yo! Aunque luego me la pida para dormir… pero ya no tiene el movimiento inquieto que me marea y tan nerviosa me pone.

Y por otro lado está el amor, ese momento que nos miramos, que me sonríe, que me acaricia, que la acaricio… que me señala mientras me susurra teta, teta… Esos momentos de complicidad entre las dos.

Mucha gente no lo entiende, y hablo incluso de mi círculo cercano. No entiende como puedo dar el pecho a una niña ya tan crecida. Ha habido comentarios de todo tipo. de los típicos que estamos ya habituadas a escuchar muchas de las que damos el pecho hasta los que más me han podido doler a nivel personal, de los cuáles hago oídos sordos porque sé que lo que le doy es bueno, no le hace ningún mal.

Y en definitiva, que estamos a gusto las dos pero que hay momentos que pediría que por favor las acrobacias las dejara para otro momento y son en esos momentos que me dan ganas de huir y no mirar atrás.

¿No os ha pasado alguna vez?

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Revisión 18 meses y más

Ya hace tiempo que no os cuento nada de los peques en sí, así que hoy toca un poco de entrada “recogida de datos” a modo de diario.

El día 25 de marzo Aina cumplió los 18 meses y fuimos a la revisión del pediatra, como tocaba. Tanto la infermera como la pediatra se quedaron alucinadas de lo espabilada que está mi hija y no paraban de decirme lo grande que está y lo viva que es. Las preguntas sobre el desarrollo casi que las pasamos por alto porque las cumplía todas con creces. En cuanto a medidas, pesa 10,8kg y mide 82 cm. Comparándola con Biel, pesa más que él con dos años y mide igual que él a esa edad. De altura está en el percentil 80… una torre! Así que ahora ella sería el Biel a los dos años.

Dice ya varias palabras. Cada día va ampliando su vocabulario, sorprendiéndonos a todos lo que llega a decir y hacerse entender. Ya desde hace un tiempo dice frases cortitas del estilo: “Vull agua” (Quiero agua), “Vull teta”, “A dormir”, “El tete dormint”… También incorpora sonidos si no sabe decirlo y quiere hacerse entender. Es muy tozuda y tiene mucho genio. Cuando le dices “NO” a algo es capaz de montarte un pollo  en plan pataleta, tirarse al suelo, cruzarse de brazos… enfin, la “dramas” que le digo yo. Aunque por otro lado es super cariñosa y simpática. Es muy abierta a la gente y le encanta decir y que le digan cosas. Hasta me da vergüenza tener que entablar conversaciones con personas del metro o del autobus porque ya está ella en plan relaciones públicas.

Seguimos con la teta, como habréis deducido antes al decir que una de las cosas que pide es teta, aunque ya solo me la pide a modo de relax, para dormirse o cuando está cansada o se ha hecho daño. Come de todo pero en este aspecto Biel es mejor comedor que ella. Con nosotros no quiere comer ningún tipo de triturado, todo tiene que ser a trocitos y según qué. En cambio con la abuela sí que come purés y papillas.

Duerme con nosotros, ya directamente practicamos el colecho con ella desde que nació por el tema de las tomas nocturnas. Hay días que somos cuatro en la cama… ya podréis imaginar lo cómodos que estamos mi marido y yo que somos los que estamos en las puntas.

Al igual que hicimos con su hermano, tampoco va a la guardería pero como habréis deducido no es un tema que nos preocupe especialmente. Espabilada es un rato y no tiene problemas para relacionarse con otros niños. Le gusta mirar cuentos aunque al ser más movida que Biel, su capacidad de atención es menor. Así que le explicamos cuentos a modo exprés. Aunque el otro día recibí unos de una editorial nueva, El Patio, de los que hablaré más adelante, y al ser cortitos han sido los primeros que ha mantenido la atención de principio a fin. ALELUYA.

Por otra banda, el otro día tuve entrevista con la tutora de Biel y me dijo que a rasgos generales va bien en la escuela. A nivel de contenidos es un niño que tira y que tiene una gran memoria. Es un niño inteligente aunque tiene mal genio a veces… Las rabietas le pierden y es un aspecto a ir trabajando. Yo estoy muy contenta con el curso que está haciendo. Ha aprendido muchas cosas y cada día va contento y nos explica lo que va haciendo. Ha hecho amiguitos y parece ser que es querido. No puedo babear más por él porque es imposible.

Y nada, así vamos haciendo. Los dos están en plan ebullición de conocimientos y aprendiendo cada día. Los dos en etapas distintas pero similares. Los dos creciendo juntos, con sus discusiones y sus cariñitos. Pasan del amor al odio y del odio al amor en cuestión de segundos. Dan muchísimo trabajo pero no lo cambio por nada del mundo.

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De carnavales y otras historias

Uf, casi un mes sin pasarme por aquí… No sé si habré cumplido el record de no escribir en mucho tiempo. El caso es que no quería tener esto abandonado, y menos con la de cosas que nos van pasando.

Para empezar, esta semana atrás fue carnaval y Biel vivió su primer carnaval en la escuela, con las correspondientes órdenes del “Rei Carnestoltes” y además participamos en la comparsa del AMPA. Toda la semana fue genial y cada día nos salía el niño del colegio con una sorpresa.

  • El primer día salió con la mochila y el abrigo del revés, ¡muy divertido! Biel nos iba diciendo que menudas tonterías hacia el Rei Carnestoltes.
  • El martes tenía que llevar un gorro divertido (él llevó uno que le regalaron sus tíos personalizado) y por la tarde nos salió que el habían pintado en cada mano una cosita diferente y que él podía escoger, en este caso fue un sol y una luna.
  • El miércoles tenía que llevar una corbata, y llevó una muy colorida que es de su abuela. Por la tarde nos salió con toda la cara pintada de Spiderman!!
  • El jueves tenía que llevar unas gafas divertidas y de entre toda la variedad de gafas que conseguimos el mes pasado gracias a McDonalds, eligió las de la Charmmy Kitty, y muy feliz fue con ellas. Por la tarde salió con el pelo de punta y pintado de rojo y azul.
  • El viernes tenía que ir vestido especial para la rua del colegio. Su curso iban de rockeros (aunque en realidad iban de Grease) y ya veréis que él iba GUAPÍSIMO.
Collage de fotos de la semana de Carnaval

Collage de fotos de la semana de Carnaval

El día siguiente, el sábado, participamos en la rua de la escuela, formada por el AMPA, y fue una experiencia muy divertida! Después del curro de preparar los disfraces, valió la pena el resultado. Teníamos coreografía y todo y participamos unos 200 padres e hijos. Ganamos el primer premio de la rua del barrio, ¡y no era para menos! ¡Menuda marcha llevábamos con el Walking like an egiptian. Y en este caso ya no solo era mi hijo el que disfrutaba de la fiesta, sino también mi hija, que es la juerguista number 1.

Dos guapos egipcios

Dos guapos egipcios

Y nada, esa fue nuestra semana de carnaval. Movidita, sumando que yo también celebro el carnaval en mi escuela, por lo que yo también cumplo órdenes del Rei Carnestoltes y participo en la rua correspondiente… así que iba liada con lo mío, con lo de Biel, con lo de la rua y con el marido con la gripe. ¡Semana completa!

Por otra banda, Aina está muy espabilada y nos va regalando momentos para emmarcar y recordar. Su vocabulario va in crescendo y parece mentida que tan pequeñita como es, se haga entender tan claramente. Es muy cariñosa y le encanta dar besitos y abrazos. A su vez tiene mucho genio y es de armas tomar. También es un culo inquieto y no para quieta un segundo. Siempre está trasteando cosas, yendo de un lado a otro… no para, no para.

Bueno, a ver si encuentro otro momento para sentarme y explicar mis peripecias con los peques. ¡Hasta la próxima!

¡Feliz primer añito!

25 de septiembre de 2013. Un año ya de esta fecha. 25 de septiembre aunque en realidad muchos recuerdos giran en torno del día 24, que es cuando realmente me puse de parto: todo el día pendiente de ella, de las señales que daba de querer salir, el dolor de las contracciones, la rabia de sentir que paraba, luego volvían… hasta que a la noche se hicieron regulares. Recuerdo a mi marido y a Biel poniéndome las manos en las lumbares, para calmar el dolor de las contracciones. Mis dos mejores infermeros. Luego fuimos al hospital y ahi fue mucho más rápido comparado con el parto de Biel.

Entré a box ya dilatada de 3cm, al cabo de una hora me pusieron epidural (bajo mi súplica–creía que moría en cada contracción) y enseguida estuve dilatada de 9cm. A las 2 de la madrugada llegó la comadrona, ginecóloga y toda una tropa de gente, empecé a pujar y en cinco minutos había salido mi preciosa niña. Mi fresita gruñona como la bauticé más adelante.

Una niña bonita que enseguida se cogió al pecho, a la segunda noche en el hospital ya me había subido la leche; a día de hoy seguimos con la teta y es super graciosa porque ya entiende perfectamente cuando le digo si quiere teta e incluso ella empieza a buscar cuando le apetece, en plan self-service. Tiene un gran carácter, es bastante refunfuñona, pero a su vez es cariñosa y alegre.

Recién nacida

Recién nacida

12 meses de alegría y trastadas

12 meses de alegría y trastadas

A todos nos tiene enamorados. ¡Felicidades preciosa!