10 meses

25 de julio. 10 meses hace ya que nació Aina. No hace falta decir que ha pasado el tiempo volando, que cada vez que la miro veo menos a aquella bebé regordita del principio, con su poco pelito. Ahora está más que espabilada, no para quieta ni un segundo. Resumiendo diría que es despierta, curiosa (por no decir cotilla), inquieta, cariñosa y con mucho carácter.

No sé si lo puse ya en su día, pero lleva gateando desde los 7 meses y ahora ya ha empezado a dar sus primeros pasitos. Es bailonga como ella sola, escucha cualquier melodía y empieza a mover el cuerpo como si no hubiera mañana. Últimamente levanta los brazos y todo, imagino que el baile del gorila tiene algo que ver jeje

Dice “hola” y “adiós” con la manita, y “hablando” te dice hola a su manera: olla  o algo así dice.  También dice “gracias” a su manera (xaaa) y empieza a llamarnos a nosotros, todo a su manera, claro. Como ya he dicho antes, tiene un gran carácter, así que si algo no le gusta también lo hace sabe con gritos  y gestos. Es muy expresiva.

Seguimos con la teta, la cual ya busca y se tira a ella. De comer, come de “todo”. Verdura, carnes, frutas básicas y cereales ya son parte de su dieta. Lo único que no toma son lácteos porque tiene APLV. El 2 de septiembre estamos pendientes de su primera prueba de provocación oral en el hospital. ¡A ver qué tal va! Ahora nos andamos con ojo de no darle nada que pudiera llevar leche, y estamos también en la fase de explicarle a Biel que Aina no puede tomar según qué cosas.

Le gusta jugar con muñecos y peluches (entre los suyos y los de su hermano tenemos unos cuantos), con construcciones se entretiene bastante últimamente y con meter y sacar piezas de un sitio a otro. También se entretiene con los libros, y es que la biblioteca de Biel es tan extensa que le encanta. A Biel le pone un poco nervioso según qué libros coja, pero ya hemos elegido unos que ella sí puede y éstos están más a su alcance. Tiene ya uno favorito y todo.

Bueno, así es mi niña y con 10 meses nos ha encandilado a todos ya con su forma de ser.

Con su mirada curiosa

Con su mirada curiosa

6 meses

Así, como quien no quiere la cosa, ya hemos llegado al medio año. 6 meses desde que nació Aina, y con ello su revisión.

En cuanto a talla mide 68cm y pesa 7,340kg. Siempre vamos diciendo que ella abulta más que Biel a su edad, pero mirando la libreta que tengo de él, en la que voy anotando sus cositas, resulta que en el mismo tiempo medía 67cm y pesaba más que ella (7,500kg). Así que más o menos van igual… claro, que teniendo en cuenta que uno es un niño y la otra una niña pues ella de percentil está más alta.

Pero esto es lo de menos, son datos que hacen gracia saber pero luego lo que importa, al fin y al cabo, es que estén bien de salud. Pues bien, con Aina vamos aún un poco a la deriva desde que empecé a trabajar. Hasta los 4 meses hicimos lactancia materna exclusiva. Luego introducimos la fruta, a los cinco meses los cereales sin gluten y también alguna toma de biberón (con leche de fórmula). Con esto último es con lo que estamos un poco dudosos ya que cada vez que hacía una toma de biberón (o cereales) que contenía leche de fórmula, Aina la vomitaba toda. Hemos ido un par de veces al médico por este tema, por miedo a que sea algún tipo de alergia o intolerancia, y de momento solo hemos conseguido que nos digan que vayamos probando diferentes leches hasta dar con la que le siente bien. Ahora, después de haber probado una AR (anti-regurgitación) nos han dicho que probemos la hidrolizada. Tenemos que darle esta leche durante la tomasde los cereales y algun biberón cuando yo no esté y observar qué tal le sienta. Estos dos días parece que bien, no la vomita… pero bueno, espero que el día 2 de abril, que tenemos la visita de seguimiento, le puedan hacer alguna prueba de alergia o algo para salir de dudas.

Y nada, también hemos empezado con la verdura. Así que ya estamos ampliando su alimentación.

De todas formas, me apena que haya pediatras que crean que a partir de los 6 meses ya la lactancia materna tenga que ir dejándose y que de gracias que haya tenido leche como para darle este tiempo. No saben el daño que me hizo ese comentario.

Al igual que decirme que lo natural es ir ya introduciendo más alimentos (que no lo pongo en duda) y que es normal que le den fruta, y verduras y leche de fórmula. Ahí me callé y aguanté las lágrimas hasta que la infermera dio en el clavo de mi silencio. Lo natural dice el pediatra. Cuando se sabe de sobras que se recomienda LME los seis primeros meses, no sé a que viene este pediatra a decirme que si le dan la fruta antes es porque la fibra va bien y que así su estómago se acostumbra ya que le da más nutrientes que con la leche materna sola no se tienen.

La infermera sabe que yo quería una LME y que aunque haya dado pecho no ha sido exclusiva por culpa del trabajo, por horas que estás fuera de casa, por trabajo que tienes y por tiempo que necesitas para hacerlo. Sabía que me aguantaba las lágrimas pues para mí, lo natural hubiera estado estos 6 meses dedicada a mi hija en exclusiva; y más, pero ya con estos seis que recomiendan de exclusiva ya me hubiera conformado. Sabía que estaba cansada y que me preocupaba esta posible intolerancia a la leche de vaca de mi hija. Pero al señor pediatra no le importa lo que la madre pueda sentir pues para él lo natural es otra cosa.

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En fin, que ayer salí de la consulta dolida por el comentario del pediatra, recordando la lactancia fustrada de Biel que me fastidió él al hacer mixta y no guiarme a conseguir una buena lactancia (para qué hacerlo si puede recomendarme una leche de fórmula), preocupada por la salud de la niña ya que se ha estancado de peso, con posible intolerancia a la leche… y cansada de tener siempre esta lucha interna de prioridades.

Revisión 4 meses y más

Aina ya ha cumplido los 4 meses y fuimos al pediatra para su revisión. Va bien de medida y peso, le pusieron sus vacunas y ya nos explicaron qué alimentos le podemos ir introduciendo.

Una de las primeras preguntas que nos hizo la infermera fue que qué marca de leche habíamos comprado para Aina (pues sabía que había empezado ya a trabajar). Cuando le dije que ninguna me miró sorprendida y ella misma me dijo que qué bien que pudiera darle aún de mi propia leche. Cuando llegó el momento de la revisión por parte del pediatra, la infermera le hizo notar que la niña estaba hermosa y perfecta de peso para el tiempo que tiene y va y le dice en tono como “burleta” (hacia él, pues es un poco anti-lactancia materna… o más bien pro-leche de fórmula) que la niña está así de bien alimentada con lactancia materna exclusiva; espero unos segundos para decirle y hacerle notar que “y además, la madre ha empezado a trabajar y han seguido con la lactancia”. Lo dijo en plan logro triunfante para tirarle por tierra sus creencias anti LM. Me hizo gracia la respuesta del pediatra pues no podía negarse a la evidencia y solo acertó a decir que si me sale suficiente leche pues que sigamos así.

Luego fuimos comentando los alimentos que se pueden introducir a partir de los cuatro meses, y hemos empezado con las frutas, tal como hicimos con Biel. La primera con la que hemos empezado ha sido la naranja (en forma de zumo) y al cabo de tres días le introducimos la pera (con Biel fue el plátano, curioso como de pediatra a pediatra cambian el orden de las frutas). De momento va bien, a ver qué tal con la manzana y el plátano que serán las siguientes. Nos dijo que los cereales en todo caso los empecemos a los cinco meses, ya que ve que está bien de peso y aguanta lo suficiente por la noche.

El caso es que desde hace unos días (dos-tres días) que la niña ya no me duerme tan seguido por la noche. Lo máximo que aguanta son cuatro horitas. Y este fin de semana me he pasado la noche levantándome a buscarla a la cuna y pasándomela de teta en teta pues ha tenido despertares frecuentes. No sé que le debe pasar que de repente ya no duerma tanto… ¡ya no puedo presumir de dormilona! 😉

Y nada, el miércoles será un día duro pues tengo cursillo y llegaré hacia las ocho-ocho y media de la noche. Estaré doce horas fuera de casa… doce horas sin mis peques. A ver como paso yo el día, pues por la tarde no podré sacarme leche (al mediodía sí).  En fin. Que parece que los cambios nos van afectando a todos, incluso a la peque. Ya os iré contando.

Nuestro pequeño chef cocina… crema de calabacín y manzana

La verdad es que en casa tenemos un pequeño chef, le gusta mucho acompañar a su padre en la cocina y muchas noches los dos preparan deliciosas cenas. No hacen nada del otro mundo, pero así el peque se va habituando a la cocina del día a día y a familiarizarse con las acciones más comunes como pelar, salar, rebozar, hervir… Él, lógicamente hace lo que le permite su edad, cositas no muy complicadas, pero el hecho que acompañe a su padre en todo el proceso es importante porque así observa y lo va aprendiendo.

Así pues, os dejo con una receta que nos gusta mucho en casa y que los pequeños pueden colaborar bastante en su elaboración.

CREMA DE CALABACÍN Y MANZANA

 

Ingredientes (Para 3 personas)

-1 calabacín y medio

-2 manzanas (nosotros usamos golden pero puede ser cualquiera)

-1/2 de cebolla

-2 quesitos en porciones

-1 vaso de leche

-Sal

-Mantequilla (o aceite de oliva)

-Yogur griego (optativo)

-Picatostes (optativo)

Ingredientes

Ingredientes

Elaboración

Ponemos una nuez de mantequilla a la cazuela (o un poco de aceite). Añadimos la cebolla (cortada a lunas o picada). Cuando empiece a estar dorada, introducimos los calabacines (a rodajas) y las manzanas (también cortadas a rodajas finas) y lo rehogamos a fuego lento durante diez minutos.

Añadiendo los primeros ingredientes

Añadiendo los primeros ingredientes

Añadimos agua y dejamos cocer otros quince minutos. Incorporamos el vaso de leche y los quesitos y dejamos que vuelva a hervir. Una vez esté,  apagamos el fuego y batimos todos los ingredientes hasta que logremos la consistencia deseada.

Seguimos cocinando

Seguimos cocinando

Ponemos la crema en los bols o platos fondos, añadimos los picatostes y ¡a disfrutar de la crema!.

mmm, ¡qué buena!

mmm, ¡qué buena!

Hay otra versión que hace tiempo que no hacemos pero que queda muy buena y da un toque especial a la crema de calabacín; y es que, una vez hemos batido la crema y la hayamos puesto en los platos, añadimos un poco de yogur griego, que quede en el centro y ponemos unos daditos de manzana, que habremos dejado reservados cuando hemos cortado al principio las manzanas. Le da un toque muy colorido al plato y queda buenísimo.

Con el toque de yogur i trocitos de manzana

Con el toque de yogur i trocitos de manzana

 

 

Espero que disfrutéis de la receta, como véis facilita de hacer incluso con los peques de la casa. ¡Buen provecho!

 

La cena Bloggers and Family

Y por fin: el post de la cena. La cena fue el momento culminante del evento, donde poder relajarse y hablar un poco más distendido con los otros blogueros y/o marcas.

Regalitos de las marcas. ¡Muchas gracias!

La primera sorpresa llegó en el momento de “registrarse” de nuevo para la cena ya que nos dieron tres bolsas llenas de productos, así que agradezco a las marcas que dieron muestras de sus productos para las mamás y papá(s) blogueros, como Nestlé, Ariel, Aneto…

También me sorprendió el photocall que había montado con el panel del evento: ¡parecíamos verdaderas estrellas! (Tengo ganas de ver las fotos) Podías elegir hacerte la foto sola (o solo) o bien en grupo… Yo me la hice junto a Yaiza, Papi Súchel, Paris y La Petiua Tina.  De hecho, íbamos con la idea de sentarnos juntos cuando, oh, ¡sorpresa! las mesas estaban preparadas como si fuera una boda. Así que ya nos veis allí buscando nuestros nombres y el número de mesa que nos tocaba… Yo estaba toda “sola”, sin mis bloggers conocidos. Primero ideamos un plan de traslado de platos y todo a la otra mesa pero luego decidimos que no: que nos quedaríamos tal cual. Al final en mi mesa estaba La Petiua Tina.

Luego fueron llegando los demás compañeros de mesa y tuve el immenso placer de cenar junto a Ana y Teresa de 5mimitos, junto a Ana y Yara de FamilyBlog, también junto a Jenny y Ferran de Espacio Lactancia y a los chicos de SillaCocheBebé, además de Tania de La Petiua Tina. La cena fue realmente divertida y pudimos hablar un poco todos con todos, contarnos cosas, hablar de nuestros blogs y proyectos… Hubo muchas risas y parecía que nos conocíeramos de toda la vida. Fue genial.

Lo que fue la comida estuvo muy buena; primero hubo un pica-pica de diversos platos: ensalada de higos y queso parmesano, croquetas, tartaleta de tomate con bonito (era bonito, ¿no?), butifarras de tres tipos… y luego en el segundo plato ya nos trajeron la carne o el pescado según se había elegido (yo carne… un pelín cruda a mi gusto pero muy buena) y de postre había tres cositas.

Al acabar de tomar los cafés empezaron el sorteo de los diferentes productos que habían ido dejando las diferentes marcas que participaron en el evento. ¡Había muchísimos regalos! Una auténtica pasada. Y lo mejor es que nos tocó algo a todos los presentes. Yo me llevé para casa una caja preciosísima de la marca Piu et Nau. La ropita que había dentro era una camisetita de primera puesta (talla 0/1), un arrullo, una toalla, un sujeta-chupete y un sonajero. Empezamos a hacer broma que ya podía ponerme a buscar el segundo para que pudiera estrenar la ropita, pero creo que mejor la cambiaré por ropa que pueda usar mi niño. Me tienen que dar el permiso, claro está 🙂

Ropita de Piu et Nau

Después del largo momento de sorteo empezó la “fiesta”, pero la verdad es que ya era muy tarde y muchos de los allí presentes estábamos hechos polvo. Así que me retiré prontito para casa, donde cogí el Nit Bus que me llevó con mis tres bolsas de productos y mi regalo del sorteo… Y una sonrisa de oreja a oreja y miles de sensaciones geniales y buenas experiencias.

Estoy muy contenta de haberme decidido a ir a esta jornada y haber conocido a la gente que conocí. Eso sí, sigo queriendo conoceros mucho más y sobre todo también conocer a gente que no pudo asistir este pasado sábado a Barcelona. Así que espero que “pronto” se organice algo porque fue una experiencia maravillosa y enriquecedora.

Revisión de los 15 meses y demás

Empiezo ya a desaparecer del blog y esto no me gusta nada. Me tengo que organizar para poder encontrar algún momento y escribir en él, pero ya me temía yo que en cuanto empezara a trabajar el ritmo iría decayendo poco a poco. Y es que ya llevamos casi tres semanas de curso y el tema de preavaluaciones, correcciones, reuniones de ciclo de primaria con sus respectivos deberes, todo esto empieza a coger forma y una tiene que ir ocupando sus horas en todas estas cosas porque en horario escolar no se puede. En fin, que la excusa está en el montón de trabajo que tengo y luego los ratitos que tengo libres, lógicamente se los dedico a mi peque.
A lo que iba. Hace una semana fuimos a la revisión de los 15 meses de Biel (que por poco le pilla ya en los 16). Todo fue bien, solo era revisión con la infermera y no nos dijo nada en especial. Su peso es de 9,220kg y su talla de 76 cm. Sigue siendo pequeñito, pero bueno, esta vez no nos ha dicho nada… A ver en la revisión de los 18 meses, en que estará la pediatra, a ver que dice respecto al peso, ya que en los 12 nos dijo que iba subiendo demasiado poco de peso. También se le puso un par de vacunas, entre ellas la de la varicela, que no entra por la seguridad social y se tiene que pagar a parte. ¡Cuestan un riñón! Así que espero que si tiene que pasar la varicela le sea muy flojita porque esto querrá decir que la vacuna ha hecho su efecto jeje. La infermera nos dijo que esta vacuna en realidad no hacía falta ponérsela a los niños que no van a la guardería (ya que no tienen riesgo de contagio) pero como su mami (o sea yo) trabaja en un cole con niños pequeños y que suele contagiarle de varios virus que corren por ahi, pues no estaba de más ponérsela. Era decisión nuestra. 
En cuanto a la comida sigue comiendo a trocitos pero también purés y cremas. Le chiflan las patatas fritas: ¡una pasada! Está comiendo tan tranquilo y ve una patata frita y ya puedes olvidarte de lo que estaba comiendo él… Hasta que no ha devorado como mínimo un par de ellas. 
Sigue siendo súper cariñoso y nos colma de besos y abrazos. Sinceramente: el mejor regalo que hay. También tiene su carácter y se sigue fustrando en cuando le dices que “no” a alguna cosa o cuando tiene que dejar de hacer algo en que está muy entretenido. Suele montar pollos bastante importantes, pero en cuanto le distraes con algo se le pasa. De su carácter también cabe destacar que es bastante tímido. Le cuesta abrirse a los desconocidos y se esconde entre nuestras piernas para no tener que enfrentarse al desconocido en cuestión (esto me pasaba a mí también de pequeña… ¡siempre entre las piernas de mi madre!)
En el tema del dormir hemos avanzado bastante ya que muchas noches ya se las pasa en su cuna, pero aún así hay noches que las pasa con nosotros. Yo sigo encantada de dormir con él aunque también es verdad que ahora ocupa mucho más en la cama y se mueve muchísimo! No es estraño verle enganchadísimo a uno de nosotros dos y de repente separarse y tirarse de cabeza hacia el otro. Se pega unos golpes con el cabezal de la cama que sufro en que pueda quedarse tonto jeje.
Por lo que se refiere al habla, no dice muchas palabras con significado. Solo se le entiende papa, mama, yaya… ni tan siquiera dice agua. Debe tener un cacao en la cabeza entre el catalán, el castellano y el inglés…  Un día repitiéndo lo que yo decía llegó a decir bye bye, pero ya nunca más lo dijo. En fin, espero que en estos meses su lengua se vaya desenvolviendo y diga alguna palabra más!
Y ahora quería compartiros la angustía que estoy pasando estos días de pensar en que queda tan poco para irme de colonias con mi curso. Pasaré dos noches fuera y solo de pensarlo me entra una pena tremenda. Serán las dos primeras noches en 16 meses que no duerma con mi niño. Siempre surgen los miedos (y tonterías) de pensar si se olvidará de mí durante esos días, si me echará de menos, si se alegrará en cuanto me vea al volver… En fin, ¡tengo una gran pena!
Y nada, por hoy creo que ya es bastante. ¡Muchas gracias por leerme todos los que estáis por aquí! Hasta la próxima.

Imprescindible (II): La BabyCook

Hoy toca hablaros de otro imprescindible en nuestro hogar, aunque todo sea dicho: más que imprescindible, práctico. Se trata de la Baby Cook. 
La utilizamos básicamente para cocer las verduras del peque. En unos veinte minutos, aproximadamente, las tienes cocidas y blanditas, listas para comer. A parte de la cesta de cocción, tiene unas cuchillas que sirven para triturar la comida, por lo que queda una papilla uniforme. 
Es práctica porque se pueden cocer todas las verduras a la vez, en poco tiempo y sin apenas manchar. Lógicamente, si se usa el triturador sí que mancha el recipiente, pero si lo que se quiere es usarlo para cocer las verduras queda bastante limpio.
En las instrucciones pone que también se pueden cocer las frutas, como la manzana, pero no lo hemos probado. Por lo tanto no puedo deciros que tal queda la fruta. Lo que es la verdura, queda buenísima.
Lo único malo que le encuentro es que el recipiente de plástico se quebró y tuve que pedir otro. No sé si es por el vapor que crea o porque salió defecto de fábrica. No lo sé. ¿Si la tenéis, os ha pasado alguna vez?

Dia Mundial de la Lactancia Materna. El fin de nuestra lactancia.

Hoy es el día mundial de la lactancia materna y, yo, en estos momentos no tengo nada nuevo a aportar sobre esto. Me gustaría poder decir que a los (casi) catorce meses de mi hijo sigo dándole el pecho, pero no es así.

Como comenté hace un año, la lactancia con mi hijo no ha sido un éxito. Más bien un fracaso. Hicimos lactancia mixta, pero tomaba poco pecho. Recuerdo que me pedía cada hora/hora y media. Llegaba un punto en que me daba la sensación de no tener más leche y que el niño tomaba tan poco rato en cada toma porque no encontraba nada. Y que, por lo tanto, se quedaba con hambre. Siempre acabábamos compleméntandole con bibe. Había tomas que ya directamente le dábamos biberón. Por las noches nos daba igual el número de veces que pedía teta, porque acababa durmiendo con nosotros en la cama, enganchado a mí.

Cerca de los seis meses del niño yo empecé a trabajar. En aquél entonces ya solo le daba por la tarde si pedía, le dábamos un biberón a la hora de dormir, y a las dos/tres horas, cuando se despertaba, yo le daba el pecho. Como he dicho antes, el número de veces era igual porque dormía con nosotros una vez se despertaba. Pero llegó un momento en que ya no pedía pecho ni por la noche ni por la tarde. Por cansancio mío del trabajo, porque coincidía en que empezamos a darle papilla de fruta, y también porque coincidió que le empezaron a salir los dientes y que más de un mordisco me pegó, el caso es que ya no le ofrecía el pecho y el tampoco parecía él que lo reclamara… Así que allí acabó nuestra lactancia materna con más pena que gloria. 
Mirando atrás, pienso que debí ofrecerle más el pecho aunque no me lo pidiera, simplemente para poder pasar ese tiempo con él y para irlo estimulando y que no se “perdiera” la lactancia. Pero, como he dicho, entre todo lo que estaba viviendo en aquel momento y el caos emocional que me suponía el dejarle unas horas para ir a trabajar, de tener que ocupar mis horas en casa también con correcciones y preparación de clases… En fin, que no me vi con fuerza de seguir con la lactancia. Lo más cómodo para mí en ese momento era poder darle biberón, que además lo podíamos compaginar mi marido y yo, y no tener que “sufrir” en si comía suficiente o no, o tener que darle teta cada hora y media…
Aunque no haya sido satisfactoria, esto me ha servido como experiencia para el próximo o los próximos bebés que vengan. Ahora en frío pienso ponerle más empeño en el tema de la lactancia para conseguir que sea un éxito y poder ofrecerle todos los beneficios de ésta a mi próximo bebé.

Revisión del año

El otro día fuimos a la pediatra para que le hicieran la revisión del año. Para empezar, hemos cambiado de pediatra, ya que el anterior no nos acababa de gustar su forma de mirarse al peque cuando le tocaban las revisiones, ni cuando se ponía malito y tenía que ir al médico. Le echaba una mirada rápida, casi sin tocarlo y ala, revisión hecha. Además de su ya famosa frase en su primera revisión, de “más biberón y menos teta” para que el niño engordara más… En fin. Hemos cambiado de pediatra y de momento muy bien. Ya la conocíamos de algún día que lo habíamos llevado de urgencia y nuestro médico no estaba. Al verla tan atenta y pendiente de cada uno de los detalles del niño, decidimos cambiarla por esta doctora.
La revisión fue bien, aunque el niño no paró de llorar… Vestirle y desvestirle es un drama. Y ahora que estamos en la época en que no quiere irse con desconocidos, cada vez que le cogía la infermera o la pediatra era otro drama. 
Comiendo tortilla
En cuanto a él, está un poco estancado de peso. Dice que no nos preocupemos porque a esta edad, que es cuando empiezan a andar y a moverse mucho más, es normal que no engorden tanto, ya que todo lo queman. En el momento en que su cuerpo se acostumbre a tanto movimiento, empezará a engordar lo que toque. Ahora mismo pesa 8.680gr y mide 72cm.
Así que dice que sigamos dándole de comer como hasta ahora y que le introduzcamos los alimentos que a partir de ahora puede comer (legumbres, tomate, huevo…) y que a partir de ahora no le trituremos la comida si no que probemos de dársela  a trocitos pequeños…
Nosotros ya hace un tiempo que vamos introduciéndole la comida tal cual, pero la verdad es que aún le cuesta comer a él solito… Todo será tener que irse acostumbrando 🙂

¡Adiós 2011!

Ya viene a ser una tradición que cada final de diciembre haga un balance de como ha ido el año. Este año 2011 es sin duda el que más me ha cambiado la vida. Hasta ahora el 2007 y 2008 fueron los que más me habían marcado, por unos motivos u otros, pero el presente año ha dejado el mejor regalo que podría darme la vida: mi hijo.
Empecé el año sabiendo el sexo de mi hijo. El día cinco de enero de 2011 teníamos la famosa ecografía de las veinte semanas, la que suelen decir si es niño o niña. Ahí estábamos los dos, mi marido y yo, esperando saber qué era. He de confesar que yo quería niña, pero cuando el médico nos preguntó si queríamos conocer el sexo del bebé y dijimos que sí, empezó a buscar y allí ya me imaginé lo que diría a continuación. Efectivamente soltó un “he aquí su pito!” que nos hizo mucha gracia y nos indicaba que venía un Biel en camino.
Foto realizada por Marta Torné de Palacio del Bebé

Foto realizada por Marta Torné de Palacio del Bebé

La barriga empezó a crecer y crecer y puedo decir que he vivido un embarazo muy bueno. He podido trabajar hasta casi el último momento (que por motivos de contratación y tal cogí la baja el octavo mes; que mira, me vino bien porque pude descansar y hacer cosas para mí). El embarazo ha sido una experiencia genial, que espero volver a vivir. Sentir sus patadas, como se movía por dentro, sentir cuando tenía hipo… sentir su vida dentro de mí me hacía súmamente feliz. Así que otro aspecto destacable de este 2011 es sin duda la experiencia del embarazo, con sus dudas y miedos, pero con sus alegrías también.
Y ya como sabéis, en junio del 2011 llegó el gran vencedor de experiencias de este año: Biel. Según las cuentas, tenía que nacer el 20 de mayo, pero mi niño no quería salir. Así que el dos de junio por la noche me ingresaron para provocar el parto. Tras veintidós horas nació él: pequeñito y precioso. Era mi pequeño Biel.
A partir de ese día, el 3 de junio, todo gira alrededor de él.
Ha sido un año de experiencias con él. Sus primeros días, las dudas de una mamá primeriza, la angústia de querer hacerlo bien… Vivir sus primeros balbuceos, sus primeras carcajadas, la primera vez que se sienta solo sin apoyarse, la salida de sus primeros dientes, sus primeras papillas, sus primeras fiebres… Todo es nuevo para él y para mí y su papá.
Mi casa poco a poco se va transformando a las necesidades del peque. En la cocina ya hay un espacio para sus biberones, leche de fórmula, cereales, potitos, babycook… todo lo necesario para él. El cuarto de baño está siendo invadido por una serie de animalitos marinos, que le acompañan en la hora del baño. En mi mesita de noche no faltan los chupetes o el babero. La tumbona y la trona ya son asíduas en nuestro comedor. Los juguetes empiezan a hacer acto de presencia por el suelo, a antojo del peque.
En noviembre volví al trabajo, tras seis meses entre la baja y el permiso de maternidad (contando con el último mes de embarazo). Allí sigue todo igual: más y más trabajo. Como bien decimos: nosotros sumamos trabajo, no restamos nunca. Así que intento compaginar el mogollón de trabajo que tengo con mi casa, mi familia…
En conclusión, este 2011 se podría resumir en una palabra: BIEL.
Sólo deseo que el próximo 2012 seamos felices, viviendo nuevas y apasionantes experiencias con nuestro pequeño gran amor. Que sigamos pudiendo compaginar el trabajo con nuestra vida familiar, y si no fuera pedir mucho pudiendo llevar menos faena a casa.
En definitiva: ¡que tengáis una feliz entrada del año 2012 y vuestros deseos se puedan hacer realidad! 
 
 
¡FELIZ AÑO NUEVO!