Actividades de esta semana

Este sería mi resumen de actividades de la semana… ¡completita al final! 
El martes fuimos a hacer yoga Aina y yo, pero esta vez por la tarde y con otra profe. Ya os contaré con calma algún día nuestra nueva experiencia con el yoga con bebés. 
Hoy he ido a una charla que ha ofrecido Sant Joan de Déu acerca de cómo educar las emociones a los niños. Tema que últimamente estoy muy interesada, ya no solo como maestra (que justamente hacemos un curso este año del tema) sino sobre todo como madre. Y más desde que nació la pequeña que estoy preocupada de como lo está viviendo mi hijo Biel, ya que está muy irritable, y me gustaría acompañarle y ayudarle lo mejor posible a gestionar sus emociones.Además, han presentado una serie de cuentos protagonizados por Toni y Tina, y ya sabéis que me encantan los cuentos y la literatura, así que prontito os hablaré en el blog de ellos.
El viernes iré a mi primera clase de Mamifit. Había oído hablar de este tipo de actividad, el poder hacer ejercicios de fitness con tu bebé o hijos. El año pasado no me apunté ya que estaba embarazada y éste me he decidido a ir con los dos… no solo con Aina sino también con Biel. A ver qué tal la experiencia. Ya os contaré también. [EDITO: Léase el año pasado a los meses anteriores al mes de septiembre, es decir, el curso pasado… ¡yo es que cambio los años en septiembre!]
Y finalmente, este fin de semana me he animado a ir al Bloggers and Family, tal y como fui el año pasado. Pero esta vez son dos dias. No me atrevía a ir porque con los dos peques lo veía imposible. Pero mi suegra se ofreció a acompañarme y mi marido puede acompañarme el sábado por la mañana, así que ahí vamos. A ver qué tal la experiencia este año.
Y nada, de todos y cada uno de los temas merece un post en concreto, así que prometo que cuando encuentre tiempo e inspiración, me pongo y os escribo sobre mis aventuras.

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Se acabó el yoga

El titular lo dice todo. Esta tarde he recibido una llamada del lugar donde iba a clase de yoga con mi hijo y me han dicho que como el grupo no se llenaba (de hecho ya hace mucho tiempo solo estábamos mi peque y yo) pues que no les salía rentable seguir dando clases y que por lo tanto, aunque con pena, anulaban la clase. La verdad es que me hubiera gustado compartir más esas clases con otras mamás con sus niños, pero no sé que pasa que no se acababan de animar y seguir con las clases (o de empezarlas). 
En cambio, con el grupo de bebés no hubo problema, al contrario. Había días que había overbooking y todo. 
En fin, una pena porque era una hora a la semana que íbamos y hacíamos algo diferente. Además que Biel ha visto practicar este tipo de ejercicio, el yoga, desde que tenía 4 meses. Aunque no hacía ninguna postura en concreto, poco a poco se iba animando a participar en los juegos que proponía la profe, y eso me gustaba porque mi peque se lo pasaba bien. 

Tengo que reconocer que había días que me daba un poco más de palo ir, porque me siento muy cansada con el embarazo, pero una vez estaba ahí pues me obligaba a hacer ejercicio y me iba animando. 
También la pena es que no haya podido despedirme de la profe ya que la semana pasada no coincidí con ella porque mi hijo estaba enfermo y no fuimos a clase. 
Conclusión: se acabó una etapa. Y, a no ser que vuelvan a abrir el grupo porque de repente las mamis quieran hacer yoga con sus peques, ya no creo que vuelva a hacer yoga con mi hijo. Una penita. 

El poder de una pluma

Hace unos días cambiaron la maestra de yoga con niños y ahora las clases se hacen de otra manera, aunque el objetivo sigue siendo el hacer ejercicio e ir incorporando poco a poco a los niños en los ejercicios que hacemos.

Biel sigue estando un poco out de la clase, en cuanto a realización de posturas se refiere, pero en cuanto a estarse con la mami, darle besitos, mimitos y todo lo que quieras ahí está.

Hoy, en la relajación, hemos tenido un momento tan bonito que hubiera querido que durara mucho tiempo. La profesora nos ha propuesto que podíamos hacernos carícias o cosquillas con unas plumas; pero mi niño se iba por patas en cuanto veía la pluma. Luego ha querido ponerse el palo de la pluma en la boca y la profesora se la ha cambiado por una que solo era la pluma en sí (sin palo). Nos ha dado la idea de que podíamos hacer volar la pluma con dejarla encima de la boca y soplarla. Y ahí ha llegado nuestro gran momento: ¡menudas risas! Hemos estado como unos cinco minutos jugando con la pluma y cada vez que yo soplaba y la pluma salía volando Biel se partía de la risa. En la sala solo se oía su risa. Y ya podéis imaginar que la risa de un bebé (un bebé grande, más bien) hace mucha gracia y que es imposible no contagiarse. 

Ha sido nuestro momento feliz del día.
¡Me anoto este juego para hacerlo en casa con él! ¿Y tú? 😉

¡Primer día de yoga y niños!

Hace un año empecé yoga con mi hijo. Por aquél entonces Biel tenía casi cuatro meses y simplemente me acompañaba en los ejercicios que yo iba haciendo y también se beneficiaba de masajes de relajación. Ahora, un año después, hemos vuelto a clase en el mismo centro que el curso pasado. Esta vez, la profesora es diferente y el tipo de clase también. Ya no es yoga de mamás y bebés si no de mamá y niños (de 1 a 3 años) ya que éstos ya andan solitos y a las clases del año pasado les interesaba más investigar que otra cosa (anda que no gateaban por la sala). Así que ahora el grupo ya está pensado para realizar actividades más “movidas” y hacer partícipes a los niños en las diferentes posturas y ejercicios que realizamos.
Postura de la montaña

Hoy solo hemos sido dos mamás con nuestros respectivos hijos (que ya nos conocíamos del grupo de bebés). Hemos hecho una actividad de presentación y luego ha empezado la clase. Ésta se basaba en una historia y a partir de esta historia que se iba explicando íbamos introduciendo distintas posturas de yoga: el gatovaca, la montaña, la barca… Ha sido divertido. Hemos gateado, hecho la croqueta, los niños poco a poco se iban sumando con nosotras en alguna actividad como por ejemplo pasar por debajo de nosotras cuando estábamos en la postura de la montaña (en la que quedamos como si fuera un túnel). Pero en este caso ha sido que solo pasaban por debajo de su respectiva madre, no se atrevían a cruzar todo el túnel. También nos seguían al andar, intentaban imitarnos cuando movíamos los brazos al aire… E incluso el otro peque del grupo ha hecho la postura de la montaña él solito, imitándonos. Súper gracioso. Al final de la clase hemos hecho la relajación, como solíamos hacer el año pasado también. Hoy también nos ha puesto la canción de Ma, que ya colgué en otra entrada cuando hablaba de las clases.

Ha sido una sesión bonita y entretenida. Como ya pasaba el año pasado, este tipo de ejercicio me va muy bien para desconectar de mi día a día, de mis preocupaciones y es un rato en que SOLO estoy pendiente de las posturas, de la respiración y de comunicarme con mi pequeño y con las otras mamás y niños de la sala. Aunque no sea una actividad barata (porque no lo es) para mí en estos momentos me está siendo realmente necesario tener este espacio y que además me sirve para poner a tono mi cuerpo (¡que buena falta le hace!).
Os dejo las entradas que escribí sobre yoga para mamás y bebés:

Resumen de los avances del "petit Biel"

Tomando el solecito en la terraza 

La semana que viene Biel cumplirá 10 meses. Sí. Se dice así de rápido.
En este tiempo ha ido aprendiendo a su ritmo todo lo que debe hacer un niño de su edad. Hay cosas que las hizo antes de tiempo y otras que después, pero el caso es que va haciendo. Y lo más importante es que él parece feliz. Así lo demuestran sus sonrisas, sus mimitos y su tranquilidad.

Hace un tiempo dije que Biel no quería gatear. Pues bien, ya hace unas tres semanas, más o menos, que empezó a gatear. Lo hace de una manera muy graciosa, eso sí: se impulsa con una pierna, como si andara, y la otra pierna la deja doblada cerca de su cuerpo para hacer de apoyo e irse arrastrando. Así gatea des del principio, pero ahora poco a poco va aprendiendo a apoyarse con las dos rodillas. Así que al final ha aprendido a gatear.

Biel en su habitación

Esta semana le hemos trasladado a su habitación. Aún dormía en la nuestra, en su moisés y en nuestra cama. En el moisés ya casi no cabía (lógico), así que tocaba pasarle a la cuna. Sabíamos que el cambio no sería fácil. Él está acostumbrado a dormirse con nosotros, a sentirnos cerca o bien a su padre o a mí. Una vez se dormía, le pasábamos al moisés. Ahora intentamos dormirlo en su habitación, pero de momento solo lo hemos conseguido hacerlo en brazos y entonces tumbarlo. Si lo tumbamos en la cuna directamente, se levanta, nos grita para que lo cojamos. Y claro, ahí vamos nosotros. A media noche se despierta y lo paso a nuestra cama (estoy demasiado grogui a esas horas como para hacerle dormir de nuevo…).

En nuestras actividades deportivas (yoga y piscina) Biel ha avanzado también. En yoga Biel está que no para. Llevamos mucho tiempo yendo (desde finales de Septiembre) y claro, ya se conoce la sala, la profe, las canciones, las madres, los niños… todo. Por eso ha cogido confianzas, y ahora que sabe gatear, va paseándose por la clase visitando a unas y otras (especialmente a la profe y su ipod y/o crono). Ya hace pocos ejercicios conmigo y ¡lo echo de menos! Sé que es una fase y que tiene que experimentar, pero me encantaba tenerle cerquita en nuestros ejercicios y posturas, verle tumbado, sonriendo, relajado… Ahora él se relaja de otra manera, y yo tengo que aprender a hacerlo porque verle dar tantas vueltas y lejos de mí me da algo de reparo aún…
En piscina Biel ha hecho un gran cambio. Lleva unos días que se lo pasa de miedo en el agua. Tampoco se engancha tanto a mí, mueve las piernecitas como si quisiera nadar, hace los ejercicios que se proponen sin resistencia (bajarlo por el tobogan, inmersiones, chapotear con los pies, hacer “el dormidito” ( es “hacer el muerto”, pero al profe le da cosa usar esta expresión y prefiere llamarle “el dormidito” jeje)…). Así que ahora los dos vamos más a gusto. Además que con el buen tiempo que hace últimamente apetece más meterse en el agua y luego dar una vueltecita.

Y nada, así estamos, vamos haciendo. A ver si ahora con la Semana Santa podemos salir algún día y yo puedo acabar de relajarme y sentirme bien (aún sigo un poco baja de ánimos… y además ahora me encuentro floja de salud, para más inri). Pero bueno, intento disfrutar de los pequeños momentos con mi peque, de ver sus progresos, su nueva manera de sociabilizarse… de conocer al pequeño Biel de verdad.

Mi pequeño gran amor

¡Adiós 2011!

Ya viene a ser una tradición que cada final de diciembre haga un balance de como ha ido el año. Este año 2011 es sin duda el que más me ha cambiado la vida. Hasta ahora el 2007 y 2008 fueron los que más me habían marcado, por unos motivos u otros, pero el presente año ha dejado el mejor regalo que podría darme la vida: mi hijo.
Empecé el año sabiendo el sexo de mi hijo. El día cinco de enero de 2011 teníamos la famosa ecografía de las veinte semanas, la que suelen decir si es niño o niña. Ahí estábamos los dos, mi marido y yo, esperando saber qué era. He de confesar que yo quería niña, pero cuando el médico nos preguntó si queríamos conocer el sexo del bebé y dijimos que sí, empezó a buscar y allí ya me imaginé lo que diría a continuación. Efectivamente soltó un “he aquí su pito!” que nos hizo mucha gracia y nos indicaba que venía un Biel en camino.
Foto realizada por Marta Torné de Palacio del Bebé

Foto realizada por Marta Torné de Palacio del Bebé

La barriga empezó a crecer y crecer y puedo decir que he vivido un embarazo muy bueno. He podido trabajar hasta casi el último momento (que por motivos de contratación y tal cogí la baja el octavo mes; que mira, me vino bien porque pude descansar y hacer cosas para mí). El embarazo ha sido una experiencia genial, que espero volver a vivir. Sentir sus patadas, como se movía por dentro, sentir cuando tenía hipo… sentir su vida dentro de mí me hacía súmamente feliz. Así que otro aspecto destacable de este 2011 es sin duda la experiencia del embarazo, con sus dudas y miedos, pero con sus alegrías también.
Y ya como sabéis, en junio del 2011 llegó el gran vencedor de experiencias de este año: Biel. Según las cuentas, tenía que nacer el 20 de mayo, pero mi niño no quería salir. Así que el dos de junio por la noche me ingresaron para provocar el parto. Tras veintidós horas nació él: pequeñito y precioso. Era mi pequeño Biel.
A partir de ese día, el 3 de junio, todo gira alrededor de él.
Ha sido un año de experiencias con él. Sus primeros días, las dudas de una mamá primeriza, la angústia de querer hacerlo bien… Vivir sus primeros balbuceos, sus primeras carcajadas, la primera vez que se sienta solo sin apoyarse, la salida de sus primeros dientes, sus primeras papillas, sus primeras fiebres… Todo es nuevo para él y para mí y su papá.
Mi casa poco a poco se va transformando a las necesidades del peque. En la cocina ya hay un espacio para sus biberones, leche de fórmula, cereales, potitos, babycook… todo lo necesario para él. El cuarto de baño está siendo invadido por una serie de animalitos marinos, que le acompañan en la hora del baño. En mi mesita de noche no faltan los chupetes o el babero. La tumbona y la trona ya son asíduas en nuestro comedor. Los juguetes empiezan a hacer acto de presencia por el suelo, a antojo del peque.
En noviembre volví al trabajo, tras seis meses entre la baja y el permiso de maternidad (contando con el último mes de embarazo). Allí sigue todo igual: más y más trabajo. Como bien decimos: nosotros sumamos trabajo, no restamos nunca. Así que intento compaginar el mogollón de trabajo que tengo con mi casa, mi familia…
En conclusión, este 2011 se podría resumir en una palabra: BIEL.
Sólo deseo que el próximo 2012 seamos felices, viviendo nuevas y apasionantes experiencias con nuestro pequeño gran amor. Que sigamos pudiendo compaginar el trabajo con nuestra vida familiar, y si no fuera pedir mucho pudiendo llevar menos faena a casa.
En definitiva: ¡que tengáis una feliz entrada del año 2012 y vuestros deseos se puedan hacer realidad! 
 
 
¡FELIZ AÑO NUEVO!
 
 

Así estamos

No sabía como titular esta entrada… de hecho, no es más que un resumen de cómo va con el niño, cómo ha cambiado en estos cinco meses, y ya no sólo él sino toda la vida que nos rodea a él. 
La lactancia sigue siendo mixta, pero como ya dije en la entrada que escribí sobre la lactancia materna, el bibe le ha ido ganando al pecho. Pero aunque le de poco (por las noches y algún momento durante el día si noto que está irritado y necesita calmarse) aún puedo decir que no ha dejado la teta. No es exclusiva ni me sale una cantidad bárbara, pero allí estamos. Ya dejé de sentirme mal por darle más biberón que pecho, las cosas han ido así, y mientras mi hijo crezca bien y esté feliz, yo seré la madre más feliz del mundo. Además, hace un tiempo leí esta frase que dijo Carlos González (creo que fue él, ahora mismo no podría poner la mano en el fuego) y me encantó: 
He visto dar muchas tetas desde la distancia con frialdad y sensación de obligación y sacrificio e incluso dejadez, y eso resta la parte de alimentación emocional y afectiva que debería ser inherente al acto de alimentar a tu bebé.
Y por otro lado también he visto dar biberones de leche artificial con un amor que desborda, con los ojos enlazados y los cuerpos fusionados, que es como siempre debe alimentarse un bebé, al margen del envase, para que la alimentación sea plena y no solo nutritiva.

Empezamos con la introducción de la fruta, y le está gustando. De las cuatro frutas que ha probado, la naranja, el plátano, la pera y la manzana, la que parece que menos le guste es ésta última, ya que cuando se la pusimos en la papilla aquél día iba poniendo caras raras y no quiso acabársela. Pero bueno, hemos ido jugando a variarle las papillas, que no siempre sean las mismas, sino que dependiendo de si el peque está más o menos estreñido pues le ponemos una fruta u otra, o estamos unos días sin que coma la fruta que le estriña (el plátano).  A parte de darle la fruta en papilla, también le hemos dado a probar la pieza en sí: nosotros se la cogíamos y él succionaba, extrayendo el zumo o néctar. También ha probado la rejilla que es como un chupete, y aunque va bien porque sabes que no se atragantará, la verdad es que es un poco engorroso… ¡y para limpiarlo ya ni os cuento!
Le está saliendo su primer diente, el inferior derecho. Está super gracioso, pero claro, ahora está en la fase de morder todo y de quejarse porque le duele. Además, esta noche me ha pegado su primer bocado al querer comer… ¡qué daño! Pobrecito ha cogido un berrinche porque le he sacado de la teta…
Biel and me
También está empezando a sentarse. Aún no se aguanta mucho tiempo, pero en esas está: poniendo su espaldita recta e intentado aguantar el equilibrio. Lo que aún no ha superado o no le gusta mucho es estar boca abajo, es decir, que lo ponga para gatear. A veces se ha dado la vuelta pero ya ves que intenta volverse a poner como estaba, se agobia y empieza a lloriquear para que le ayudes.
Hemos encontrado el equilibrio para que se sienta tranquilo durante las noches y duerma mejor: empieza durmiendo en su moisés y cuando despierta se queda en nuestra cama. A veces le vuelvo a poner en su cuna, pero está comprobado que duerme mucho mejor cuando está con nosotros. Además, a mi me encanta verle allí cuando despierto. ¿Hay nada más dulce que su sonrisa de buenos días? Así que en el tema de los lloros nocturnos y las pocas horas de sueño también las hemos superado (no quiere decir que duerma del tirón, ni mucho menos, pero lo vivimos de diferente manera, como algo natural que tiene que pasar). 
Un día a la semana vamos a hacer yoga. A mi me encanta haber descubierto esta disciplina, porque, como ya he dicho en algún que otro momento, es un tiempo que estamos tranquilos, trabajando el cuerpo y mente. El niño también parece estar a gusto en la clase, así que los dos felices. 
Aún no he empezado a trabajar, de hecho lo hago la semana que viene, después de que la jefa me postpusiera la vuelta… Respecto a este tema estoy un poco mosca, porque no sé como tomarme ciertos comportamientos… Hay veces que me siento desplazada y otros en que no… Sé que todo son suposiciones mías, porque lógicamente nadie dice lo contrario, pero mi cabeza da vueltas y vueltas… No hay nada peor que montarse historias.
Porque hay días que me da por pensar que qué pasaria si no trabajara donde estoy ahora. ¿Saldríamos adelante? ¿Me atrevería a hacer otra cosa? ¿Lo superaría? Todo son quebraderos de cabeza… hay días que no sé qué pensar.
En definitiva, mi hijo ha hecho grandes avances, propios del tiempo que tiene. Se le ve grande y majo, además de contento y feliz. Apenas llora y ríe mucho. Simplemente le quiero con toda mi alma y es lo más bonito que nos ha podido pasar jamás.