Niños y televisión

Un estudio reciente decía que no se debía dejar a los niños menores de dos años ver la televisión. Aún así, el estudio también decía que un 90% de los padres habían dejado alguna vez a sus bebés viendo la tele, siendo éstos menores de dos años.
He de reconocer que yo estoy en ese 90%. Pero tampoco creáis que lo tengo todo el tiempo desde que se levanta hasta que se acuesta con la tele puesta… no, ni mucho menos. Pero reconozco que cuando voy a la ducha o cuando me pongo a cocinar, si estoy sola en casa y él está despierto, lo dejo en su hamaca y la tele de fondo. Él la mira, sí. Tampoco dejamos que vea cualquier cosa. En la gran mayoría de tiempo que está la tele puesta tenemos sintonizado un canal de dibujos que se llama BabyTv (Imagenio, canal 60). En este canal emiten dibujos simples, muchos de ellos sin mucho diálogo, con canciones pegadizas y colores vivos.
A mi me encanta este canal porque los personajes de los dibujos son simpáticos, no hay violencia y ofrece contenido educativo.
Os dejo un vídeo de los dibujos Charlie and the Numbers:

De todas formas, opino que deben ver la tele lo mínimo posible ya que ésta no sustituye ni mucho menos la relación que se debe crear con los padres o cuidadores. Somos nosotros, los padres, los que debemos hablarles, jugar con ellos, para así estimular el lenguaje.
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Disfraz de Halloween

Yo siempre he renegado del Halloween frente a la Castañada, mucho más nuestra. Pero este año unos amigos organizan una fiesta de Halloween y nos han invitado. Dicen que les haría gracia ver al peque disfrazado. La verdad es que a mi también me hace gracia verlo disfrazado… Bueno, de hecho me hace gracia verlo de cualquier manera 😉 El caso es que no me quería gastar un dineral en un disfraz que solo se va a poner una noche, así que decidí hacerlo yo en casa.
Os dejo las instrucciones de como hacer una simpática calabaza o pumpkin
Materiales que se necesitan:
bolsa naranja, cartulina negra, lápiz, tijeras y celo.
  • Hacer el agujero para meter la cabeza. Doblar la bolsa por la mitad y cortar tal y como muestra la imagen: 
Agujero para la cabeza

  • Para hacer los agujeros de los brazos, doblar la bolsa en la medida que quieras ponerlos. Cortar según la imagen:
Agujero para los brazos

  • Dibujar en una cartulina la boca, los ojos y la nariz de la pumpkin. Se puede hacer primero un patrón en papel para comprobar que el tamaño es el correcto:
Dibujando boca, ojos y nariz

  • Recortar las imágenes y engancharlas en la bolsa. Nosotros les hemos puesto el celo entre la cartulina y la bolsa.:

Resultado final de la bolsa

Para complementar el disfraz, hemos comprado una camiseta y unos pantalones negros, para ponerlo debajo de la bolsa. A continuación os dejo la imagen de mi niño disfrazado:

Biel de pumpkin
Como ideas, también había pensado que en vez que hacer la cara de la calabaza con cartulina, podríamos cortar directamente la forma de la boca, los ojos y la nariz en la bolsa, ya que debajo va vestido de negro y el efecto sería el mismo. Pero lo hemos desestimado porque no sabiamos si aguantaría la bolsa, y no podíamos probar y que nos saliera mal porque era la única que teníamos. La bolsa que hemos usado es una que nos han dado en una tienda, pero yo tenía pensado en hacer el disfraz sobre una bolsa de basura pequeña (como el tamaño de las orgánicas), pero tampoco hemos encontrado.
Bueno, espero que os guste la idea. Nosotros lo hemos hecho todo en un solo día, ya que nos han avisado hace poquito de la fiesta y entre que nos hemos puesto a buscar las cosas y a hacerlo pues se nos ha ido el santo al cielo. El sábado es la fiesta, a ver que furor causa el pequeñín. Ya os informaré.

Fans de la maternidad

Toda información sobre la maternidad es bienvenida. Muchas veces voy de una página a otra, de un blog a otro, descubriendo cosas nuevas, entendiendo sentimientos de otras personas, porque muchas veces me veo reflejada en ellos.
Pues bien, me han pasado la dirección de esta página en facebook:     
En ella hay información sobre la maternidad, de ser fans de todo lo que significa ser madre/padre, de valorar todo aquello que sea relacionado con el crecimiento de nuestros bebés. Y no solo me refiero al crecimiento físico, si no también al emocional. Así pues, aquí podemos encontrar interesantísimos videos sobre la conciliación laboral, sobre la (im)perfección de las madres, sobre las guarderías y televisión. Todo ello lo podemos encontrar en el apartado La Tribu.
Añado uno de los vídeos que se pueden ver en él: 
Os invito a que entréis en la página, que indaguéis en ella y encontraréis información interesante y preciosos textos, como el manifiesto.

 Para criar un niño hace falta la tribu entera (proverbio africano).

Nuestro lunes

Hoy la entrada será diferente… será a partir de los pensamientos de Mamá Bloguera, por lo tanto la primera persona se refiere a ella 🙂

Lunes 17 de octubre

08:50 am. Pereza total para salir de la cama… ¡se está tan bien en este momento! Biel solo hace una hora que está durmiendo. Hace tan solo un ratito estaba moviéndose sin parar en la cama: me cogía, se iba, se volvía a agarrar, se volvía a dar la vuelta… Así media hora. Resulta que tenía hambre. Una vez le hemos dado su bibe, lleva una hora durmiendo con la barriguita llena, bien feliz.

Miro el móvil-despertador otra vez. ¡Maldita sea! Me tengo que levantar ya porque a las 10:30 tenemos que estar en otro sitio. Tenía planeado salir de casa a las 09:30 para llegar bien de tiempo. Ya se sabe que entre que cargas las cosas al coche, sales del parquing y llegas al lugar de destino gastas un montón de tiempo. Sobre todo en lo primero. 
Tengo un poco más de media hora para hacer todo lo que quería hacer antes de salir de casa: ducharme, vestirme, desayunar, mirar el mail-facebook, vestir al peque y preparar la bolsa. Buf, no sé si me dará tiempo a todo.
Finalmente, salimos de casa a las 09:50 am.
Montamos en el coche y nos dirigimos al barrio de Gracia. Como cada mañana, el tráfico es loco. Coches que se cruzan, motos que circulan por donde no deben, vehículos mal aparcados y un largo etcétera. Llegamos al parquing y vamos hacia la tienda donde se realiza la clase de danza. Hoy volvemos a hacer danza del vientre. Sí. No pasé suficiente vergüenza el otro día que hoy he decidido repetir. Entramos en la tienda y ya han llegado dos mamás más con sus niñas. Hoy Biel será el más pequeño. Al final son tres niñas de dos años y otro bebé de siete meses. El que mejor se ha portado, Biel. Él ha estado primero en mis brazos haciendo unos pasos de baile y luego en el suelo tumbado observándome bailar… ¡a mí y a las demás! Y es que estos pañuelitos que nos hemos puesto en las caderas para que suenen son lo más. 
11:30 am. La clase acaba. Nos vamos al servicio de bar que hay en el local y yo me tomo un café con leche con unos lukumas rellenos de nocilla. Riquísimos. Vale, sí, mientras me los como pienso que no ayudo para nada a mi figura… pero es que tengo hambre. Biel se traga un bibe entero.
Mientras desayuno voy escuchando la conversación de las demás mamás y de la profesora de danza. Hablan de llevar a sus hijas (lo digo en femenino porque todas ellas tienen niñas) en una escuela libre. Justo el otro día yo estuve mirando esta opción para llevar a Biel cuando sea más mayor… pero me tengo que informar bien antes de dar el paso… El caso, ellas van hablando y hablando de temas varios. Una de ellas no trabaja, pero su marido debe de hacerlo en una embajada o algo porque se están planteando de irse un par de años a vivir en otro país. Para ella el inglés es fundamental, y quiere que su hija lo aprenda desde bien pequeñita. Otra de las mamás debe de haber cogido una excedencia porque desde que nació su hija no trabaja, y vuelve en marzo. Que suerte. Comenta que tiene una amiga que se cogió la baja de maternidad un mes antes de parir, y así tenía que volver antes a trabajar. Es la otra cara de la moneda. Yo vuelvo el mes que viene… solo he podido juntar el mes de vacaciones y los días de lactancia para alargar el permiso de maternidad… Pero bien que he disfrutado este tiempo de más. Ahora tendría que estar dando clase en vez de dedicar este tiempo a mi hijo. Luego me acojo a la reducción de jornada. Sé que me tocan el sueldo, pero con tener unas horas más con mi niño ya me vale la pena.
En fin, dejo de pensar en mi situación laboral. Entro en la zona de juegos del local y me pongo con Biel a jugar en una manta de juegos, con un librito, con muñequitos varios que hay por ahí. A las otras mamis les encanta ver a Biel jugando y se sorprenden de que solo tenga cuatro meses. Yo digo que está tan espabilado porque nació en la época de los indignados. Necesitó más tiempo dentro de la barriga para reflexionar y cuando nació, lo hizo preocupado jeje Después de bromear un poco y de jugar, me voy ya. Biel está cansado. Durante el trayecto hasta el coche se duerme.
14:00 pm. Hemos ido a buscar a papá al trabajo. Nos vamos al IKEA para comprar unas estanterías pero no hay ni tendrán las que queríamos… decidimos volver otro día.

Llegamos a casa y pasa la tarde con absoluta calma. Pero hoy la merienda será especial, porque introducimos el plátano en su papilla de fruta. Así que papá va a la cocina a preparar el zumo de naranja y el plátano. Lo tritura todo junto y queda una papilla buenísima. Se la damos a probar a Biel. Primero se lo mira como diciendo “¿qué me estáis dando hoy?”. Lo saborea a poco a poco, primero hace una mueca pero luego abre bien los ojos y sonríe. ¡Le gusta! Como no. Ya dije en otro post que mi hijo es un tragón. Va comiendo la papilla hasta que se la acaba. Éxito total otra vez. A ver como evoluciona durante la semana.
19:40 pm. Biel se muere de sueño. Lo llevo a la cama y le doy un poco de pecho. El poco de pecho resulta ser todo y dormirse plácidamente. Yo con él.
22:40 pm. Me despierto. Biel sigue durmiendo. Carai, no le hemos bañado ni dado su bibe de la noche… Bueno, con la papilla y la teta ha tenido suficiente.
01:40 am. Biel se despierta con hambre. Le voy a preparar su bibe de la “noche”, se lo toma y esta vez duerme cinco horitas más.

A partir de aquí ya podría dedicaros otro post de buenos días al martes 😉

Día de excursión

A mi marido y a mí siempre nos ha gustado salir de excursión y a menudo vamos a la montaña. Pero desde que nació nuestro hijo no habíamos hecho una excursión ni a la montaña ni al bosque… Así que hoy, aprovechando que aún hace buen tiempo (demasiado para estar a 16 de octubre) nos hemos calzado nuestras botas de montaña y hemos ido al bosque donde solemos ir a recoger setas desde hace muchos años (más él que yo). Pero como este año no hay setas por falta de lluvias (estaba todo muy seco) solo hemos ido a desayunar a nuestro rinconcito entre árboles. Esta vez acompañados de la personita más importante en nuestras vidas.
Antes de empezar la caminata.

 Además de calzarnos las botas, nos hemos equipado con nuestra mochilita para llevar al peque. Por supuesto, era la solución más cómoda para adentrarnos entre árboles caídos, ramas y demás. Así que Biel ha ido observando colgado de su mamá y papá la belleza y tranquilidad del monte. 

Para ser el primer día con él, ha ido bastante bien. La lástima es que este bosque al que vamos siempre está cada vez peor debido a los desastres naturales ya que si ha habido ventadas y lluvias torrenciales, ha arrancado un montón de árboles y ha barrado el paso de muchos caminos. Para llegar a nuestro lugar de desayuno nos ha costado Dios y ayuda. Así que no sé si repetiremos el sitio de excursión, pero seguro que volveremos a hacer a alguna caminata por la montaña y a respirar aire puro.
Como ya he dicho al principio, a los dos nos gusta mucho ir a sitios de excursión, ya sea pueblos de mar, montaña, grandes ciudades… Biel solo tiene cuatro meses pero no podrá decir que no le hemos llevado a sitios en todo este tiempo. Con solo un mes y medio ya estábamos de vacaciones en Vinaroz, un “pueblo” costero de Castellón (en realidad es una ciudad, pero para mí siempre ha sido “el pueblo”). También estuvimos un fin de semana en Zaragoza, ¡en un hotel! La verdad es que me daba un poco de reparo siendo él tan pequeño (lo que hace la inexperiencia). Y luego de visitas y demás hemos ido al campo y a la playa también. Aunque hayamos ido a la playa, aún no le hemos bañado en el mar ni le hemos mojado los pies en él. Es una experiencia que nos queda pendiente de vivir con él. 
La que hoy ya hemos vivido es ésta de andar por el bosque, ajenos del ruido de la ciudad, escuchando los pájaros… 
¿Quién no se dormiría así?

Como colofón de la excursión nos hemos ido a comer al pueblo del lado, en un restaurante de comida casera buenísimo, pero no especialmente barato. Esta es otra de nuestras pasiones cuando salimos, ¡descubrir restaurantes de buen comer! 😉 
Para acabar, hemos llegado a casa, nos hemos tumbado en la cama y nos hemos pegado una señora siesta los tres juntos.