Shhh… Los manuales de este mes del … silencio

Ya os conté que este mes de enero la caja de My Little Book Box se adelantó unos días para que fuera un bonito detalle de Reyes. El libro de este mes es Libro del Silencio, que ya podéis leer mi opinión de él en la entrada homónima al título del libro y la caja, como cada mes, propone tres manualidades.

Cuento + material para los manuales

Cuento + material para los manuales

Éstas son:

  • Osito de lana: podemos crear nuestro propio osito de lana para abrazarlo en momentos de tranquilidad y quietud. En la caja facilitan la lana, fieltro para hacer las partes del cuerpo del osito, los ojos y un lazo. Es un manual que tengo ganas de hacer, pero no encuentro el momento. Este sí que lo tengo que hacer yo, porque para el peque lo veo complicado. A ver si en breve comparto la foto de como ha quedado nuestro osito.
Instrucciones del osito

Instrucciones del osito

  • Mirando el silencio: consiste en una pequeña botella rellena de purpurina y líquido, que invita a la calma y la relajación. Es un manual sencillo de hacer y realmente transmite mucha calma. El sonido de la purpurina con el agua es muy relajante.

 

  • Un ruido secreto: Esta actividad es la base del juego “El guardián del secreto”, que también propone la guía para padres. Y ,más que un manual, consiste en poner un cascabel dentro de un globo y atarlo. El globo es el ruido secreto. El juego consiste en que el padre o la madre, que es el guardián del silencio, está sentado en el suelo con los ojos cerrados; el niño será el encargado de transportar el “ruido secreto” hasta él sin que se escape ningún sonido.  Si el guardián del silencio percibe un sonido, abrirá los ojos y el niño tendrá que volver a empezar el recorrido. Si llega hasta el guardián sin emitir ningún sonido, hará sonar el cascabel. De este modo él (el niño) se convertirá en el guardián del silencio y será el que tenga que preservarlo y el padre o la madre quien transporte el ruido secreto. Es un juego muy chulo, pero cuesta mucho que los pequeños lo entiendan. Mi hijo se lo pasa bomba haciendo ruido con el globo, así que no conseguimos la calma y la relajación si no¡todo lo contrario!

 

Os muestro cómo hicimos la botellita de Mirando el silencio.

ACTIVIDAD:

MIRANDO EL SILENCIO

BeFunky_AmpollaSilenci.jpg

La actividad es muy sencilla de hacer. La caja te proporciona una botella pequeña, con su tapón. En las instrucciones pone que debes decorar la botella pintándola, poniendo gomets… Nosotros nos decantamos por esto último. Cogí unos que tenía de estrellas plateadas y le pedí a mi hijo que eligiera las que quisiera y las fuera poniendo por la botella.

A continuación, se debe introducir la purpurina dentro de la botella. Esto lo hice yo para que no se desparramara la purpurina por casa y encontrar brillos hasta la Navidad que viene. Él observó maravillado como caía ese color tan brillante.

Una vez puesta la purpurina se debe añadir el agua. Yo usé un jarro pequeño, de los de leche del juego de café, porque así él podía hacer el traspaso de la jarra a la botella. Lo hizo perfectamente bien, no se le cayó ni una gota de agua.

Con sumo cuidado pone el agua

Con sumo cuidado pone el agua

Una vez todo puesto se tapa la botella y ya se puede disfrutar de la botella del silencio, que invita a la calma y relajación.

Nosotros la tenemos como recurso cuando está muy, muy cansado, nervioso… le pedimos que busque la botella (que él ya directamente le llama “silenci”) y la removemos cerquita del oído, para disfrutar del relajante sonido que nos ofrece y tranquilizarnos un poco.

Es una idea bonita para invitar a los niños a la relajación.

¿Qué os parece nuestra botellita? A mí me encanta.

Ya sabéis que podéis beneficiaros del 5% de descuento durante tres meses introduciendo el código promocional de unamama, solo tenéis que clicar al banner y seguir los pasos para la suscripción mensual. Cada 25 de cada mes os llegará un correo electrónico informando de cuál es el próximo libro que incluye la caja a la que te suscribas, que además hay de diferentes edades (de los 9 meses a los 8 años). Sin ningún tipo de compromiso aceptas la caja o no, según si te va bien ese mes o no.

Yo ya estoy esperando la siguiente, que tengo la sensación que me gustará mucho y a mi peque también. ¡Hasta la próxima!

BannerMyLittleBookBoxWP

“Todo por el bien de la nena”

“Todo por el bien de la nena”, eso es lo que me repito cada vez que me tengo que enchufar el sacaleches… Y es que con la niña hemos conseguido una lactancia satisfactoria, llevaba casi cuatro meses con la lactancia totalmente a demanda, sin darle biberones ni nada. Pero tuve que ir entrenándola para mi vuelta al trabajo y le fuimos dando a probar diferentes tipos de biberones, pues la señorita parecía que las tetinas no las aceptaba.

Llevo una semana y poco trabajando y mañana la niña cumple los cuatro meses. En este tiempo no le hemos podido introducir ningún otro alimento que no fuera la leche y como no quería perder nuestra lactancia me compré un sacaleches para dejarle las tomas al día.

El caso es que es la primera vez que uso un sacaleches y aunque me vaya bien y consiga extraerme leche, no sé siempre qué cantidad va a salir ni si será suficiente para la niña o no. Esto lo resolveremos el próximo martes ya que tenemos revisión de los 4 meses, según como esté de peso. Lo malo es que el pediatra que nos atenderá es el “anti lactancia” que digo yo, el mismo que en una de las primeras visitas a mi hijo me soltó la frase “menos teta y más biberón”. Así que voy un poco temerosa de lo que nos dirá, pero yo estoy convencida que mi leche es lo mejor y no quiero perder para nada esos momentos en que le doy el pecho.

A lo que iba, el uso del sacaleches es práctico para mi caso ya que hay días que plego por la tarde, así que aprovecho el mediodía para extraerme leche, y esa que me extraigo o bien la congelo o la usamos para el día siguiente. También me extraigo de un pecho por la mañana ya que suele coincidir que sobre las cinco de la madrugada la niña se despierta y toma de un pecho ya que se duerme muy plácidamente. Así que un poquito antes de las siete me suena el despertador para recordarme que me levante y prepare todos los cachivaches para la extracción. Os puedo asegurar que ese momento es mortal, con lo dormilona que soy. Pero acabo diciéndome “todo por el bien de la niña”, para así evitar darle leche de fórmula.

Y bueno, así vamos estos días que me reincorporado al trabajo, cada día con el extractor arriba y abajo, con la neverita en el trabajo, con bolsitas de leche tomando posesión de la nevera y del congelador… Todo da como mucha pereza, pero ya dicen que sarna con gusto no pica. Así que haré lo que pueda para seguir disfrutando de nuestra lactancia, de la que tan feliz estoy.

1382463285230

Y seguimos… o empezamos

Llevo unos días, como sabéis, un poco baja de ánimos por la vuelta al trabajo. Pues bien, ya llevo tres días y ya me siento saturada… ¿pero qué me pasa? Además, llego y hay novedades como que se quedan con la sustituta, por lo que hay una maestra más en la escuela, y me cambian algunas asignaturas. Esto implica empezar de cero en algunas cosas. En fin, que se me ha girado mucho trabajo…

La niña parece que el biberón le sigue sin hacer mucha gracia. Aunque han conseguido que beba un poco de él, el resto de la toma se lo tienen que dar a cucharadas. La cuestión es que la niña coma en mi ausencia. Eso sí, en cuanto llego es de mortal necesidad engancharme a ella, porque aunque me extraiga leche al mediodía, al llegar quiero estar un ratito con ella y ella, conmigo. Y es que ya sabemos que dar el pecho es más que alimentación, también es consuelo, unión… así que es nuestra manera de decirnos que nos hemos echado de menos y que ya estamos juntas.

soloteta

Con Biel bien, él ya está acostumbrado a pasar más tiempo con su abuela, así que no hay problema. Esta semana pasada, también hemos empezado la busca y captura de colegio. En septiembre empieza P3 y ya le hemos echado el ojo a uno, pero seguiremos mirando por si no nos dan plaza en el que queremos.

Y nada, llevo días que quiero escribir, pero no me salen las palabras o me bloqueo a medio post. Me digo: seguiré o empezaré algun carnaval de blogs, que siempre te salvan porque te dan la idea de publicar sobre un tema… pero ni para eso encuentro tiempo ni inspiración. Así que poco a poco iré reencontrándome. Espero no dejar en el olvido el blog, pues me gusta ir explicando cositas y es mi espacio (y el vuestro).

Bueno, por hoy lo dejo aquí ya que tengo que seguir (o más bien empezar) a hacer cosas para el nuevo curso que empiezo.

Y se acabó la baja

10 de julio: empiezan las vacaciones de verano y mi tiempo para dedicarme en cuerpo y alma al final del embarazo.

Empieza septiembre, día 2: voy a la reunión de inicio de curso aunque esté de baja. Me pongo un poco al tanto de las novedades del curso y hablo con la sustituta. Me despido de mis compis hasta la vuelta al trabajo. Ahora sí que es la recta final del embarazo. Suerte que no trabajaba: iba muy cansada y me dolía todo.

25 de septiembre: 02 de la madrugada, nace mi hija. Empieza lo bueno. Empiezan los primeros días con los dos peques, la teta a demanda, la sensación de separación con el niño porque estoy totalmente enganchada a la niña, sentirme bipolar porque tan buen punto estoy contenta como me siento triste por tener la sensación de no poder con los dos.

Pasa el primer mes. Llega la calma. Me afronto a días con los dos solos, me atrevo incluso a salir con los dos aunque sean trayectos cortos.

Noviembre y ya me siento más tranquila aunque aún haya días de desespero. Mi hijo empieza a aceptar del todo a su hermana y a mí se me empieza a caer la baba con los dos.

Diciembre. Locura de mes. Preparación de las fiestas, el niño emocionado con Papá Noel gracias a la experiencia Fisher Price, un mes especial (alargable hasta el 6 de enero con los Reyes) viviendo con la ilusión de un niño de dos años. Eso sí: nervios, nervios y más nervios. La niña ya está muy tranquila, se pasa más ratos despierta y empieza a entretenerse sola. En este mes empiezo a disfrutar más de mi peque mayor. Siento que volvemos a conectar.

tristeza1

Enero. Nuevo año. Y esta vez para mí el año sí que empieza en enero y no en septiembre. Se acaba la baja. Cuento los días para que llegue el día 15. Me siento triste, confusa, temerosa… 16 semanas han pasado desde ese 25 de septiembre. DISFRUTA QUE EL TIEMPO PASA VOLANDO – dicen (y digo) todos los que han tenido ya un niño. Y es verdad. Pero es justo cuando se está acabando la baja que realmente empiezas a disfrutar de la maternidad. Vas con menos miedos, más segura, más tranquila. Y de repente: vuelta al trabajo. Dejar a una niña que aún no tiene los cuatro meses (que aunque esté al cargo de las abuelas me siento como que la dejo…), una niña que solo quiere teta, con el temor de cómo estarán los dos (sé lo que es estar con los dos los primeros días sola)… Pero también con el miedo de empezar, de enfrentarme a un curso ya empezado, con la inseguridad de no saber bien bien por donde empezar, con novedades potentes y yo, en estos momentos, sin fuerzas para tirar adelante. Hoy me siento un poco triste. Triste por haber renunciado a la lactancia, triste por no poder disfrutar más tiempo de los dos, triste por no haberme planteado una excedencia ni que sea hasta el primer año de la niña… triste porque la ley solo da 16 semanas de permiso. Quisiera vivir 6 meses de lactancia materna exclusiva. No podrá ser. De aquí dos días empiezo a trabajar de nuevo, vuelta a la rutina, al ruido, a las prisas, al trabajo en casa, al poco tiempo… Hoy, que me siento un poco triste, espero que, con todo, el día a día me vaya animando y dejar de sentir ese MIEDO  a empezar, ese miedo que me paraliza a día de hoy y me deja bloqueada.

Nuestro pequeño chef cocina… crema de calabacín y manzana

La verdad es que en casa tenemos un pequeño chef, le gusta mucho acompañar a su padre en la cocina y muchas noches los dos preparan deliciosas cenas. No hacen nada del otro mundo, pero así el peque se va habituando a la cocina del día a día y a familiarizarse con las acciones más comunes como pelar, salar, rebozar, hervir… Él, lógicamente hace lo que le permite su edad, cositas no muy complicadas, pero el hecho que acompañe a su padre en todo el proceso es importante porque así observa y lo va aprendiendo.

Así pues, os dejo con una receta que nos gusta mucho en casa y que los pequeños pueden colaborar bastante en su elaboración.

CREMA DE CALABACÍN Y MANZANA

 

Ingredientes (Para 3 personas)

-1 calabacín y medio

-2 manzanas (nosotros usamos golden pero puede ser cualquiera)

-1/2 de cebolla

-2 quesitos en porciones

-1 vaso de leche

-Sal

-Mantequilla (o aceite de oliva)

-Yogur griego (optativo)

-Picatostes (optativo)

Ingredientes

Ingredientes

Elaboración

Ponemos una nuez de mantequilla a la cazuela (o un poco de aceite). Añadimos la cebolla (cortada a lunas o picada). Cuando empiece a estar dorada, introducimos los calabacines (a rodajas) y las manzanas (también cortadas a rodajas finas) y lo rehogamos a fuego lento durante diez minutos.

Añadiendo los primeros ingredientes

Añadiendo los primeros ingredientes

Añadimos agua y dejamos cocer otros quince minutos. Incorporamos el vaso de leche y los quesitos y dejamos que vuelva a hervir. Una vez esté,  apagamos el fuego y batimos todos los ingredientes hasta que logremos la consistencia deseada.

Seguimos cocinando

Seguimos cocinando

Ponemos la crema en los bols o platos fondos, añadimos los picatostes y ¡a disfrutar de la crema!.

mmm, ¡qué buena!

mmm, ¡qué buena!

Hay otra versión que hace tiempo que no hacemos pero que queda muy buena y da un toque especial a la crema de calabacín; y es que, una vez hemos batido la crema y la hayamos puesto en los platos, añadimos un poco de yogur griego, que quede en el centro y ponemos unos daditos de manzana, que habremos dejado reservados cuando hemos cortado al principio las manzanas. Le da un toque muy colorido al plato y queda buenísimo.

Con el toque de yogur i trocitos de manzana

Con el toque de yogur i trocitos de manzana

 

 

Espero que disfrutéis de la receta, como véis facilita de hacer incluso con los peques de la casa. ¡Buen provecho!

 

Viernes dando la nota (12): Treinta y tantos (Vega)

Volvemos con el Viernes dando la nota, después de mucho tiempo sin colgar una sola canción en el blog. Y ¿con quién vuelvo? Como no, con Vega. En octubre sacó su nuevo álbum, Wolverines, con canciones de su estilo, más personales y cada única, como suele ser en ella.

Elijo esta canción para hoy porque el día 13 (lunes) ya cumpliré un añito más, y ya entro en la etapa de los “treinta y tantos”, aunque el tanto aún no es muy alto 😉 Así que me la autodedico, y se la dedico a mi hermanita gemela, que también cumple uno más como yo.

¡Espero que os guste!