Historia de una mastitis

Junio del año 2011: nace Biel y empieza mi aventura de ser mamá. Una de las mayores preocupaciones como mamá primeriza es la lactancia materna. Creí que no me subía la leche, sentía que no estaba alimentando suficiente a mi hijo y le fui dando biberones de fórmula como complemento al pecho. Poquito antes de cumplir los seis meses, Biel decidió que no quería más teta para dormir y así fue como acabó nuestra lactancia. No tuve ni una sola mastitis, ni grietas ni nada parecido… Una lactancia poco informada pero buena.

Septiembre del 2013: nace Aina y con ella empiezo mi aventura como mamá de dos. Más segura y confiada, y con mucha más información, no titubeo en el tema de la lactancia y consigo establecer una lactancia exclusiva los primeros seis meses de la niña y continúo dándole el pecho dos años después. Los primeros 22 meses fueron perfectos, ni una sola mastitis, ni una grieta… nada. Simplemente un poco de molestias durante los días de las colonias por la subida de la leche, pero que pude solventar con el extractor de leche…

Y cuando ya parecía que no podía pasar nada con esta buena experiencia, a finales de agosto, poco antes que la niña cumpliera 23 meses, de repente: grietas en el pecho. ¿Cómo? En mi caso, fue una noche que la niña no durmió en casa y yo, confiada, no me extraje la leche, porque tampoco noté mucho la subida. Pensé que ya sería suficiente verla al día siguiente y que ella me extrajera la leche… Pero no, tenía los pechos muy llenos a la hora que ella vino a casa (al mediodía) y la emoción de verme (a mis tetas, concretamente) hizo que succionara con mucha fuerza provocándome las grietas en los dos pezones. QUÉ DOLOR. Pinchazos en el pecho, escozor cada vez que ella se enganchaba… un calvario.

Y cuando parecía que no podía ir peor: dolor en el brazo derecho (notando una presión desde la axila), pecho enrojecido, fiebre, malestar… MASTITIS.

Para rematar, no solo una mastitis, no: tres en menos de tres meses. La primera a finales de agosto, fastidiándome la última semana de vacaciones; la segunda justo el primer día de curso, con lo que tuve que coger la baja porque me encontraba fatal (ya os podéis imaginar la gracia que me hizo); y la última ahora, hace justo una semana al volver de las colonias.

¿Qué ha provocado mis mastitis?

  • No extraerme la leche cuando era necesario (en el caso de la primera y la tercera mastitis). Se acumuló la leche en el pecho formando una obstrucción en el pecho.

La cura de la mastitis es lenta y al principio es molesta. ¿Qué debes hacer?

  • Primero de todo y muy importante, ir al médico para que controle la mastitis. Según el tratamiento, te enviarán antibiótico y antiinflamatorios que se deberán tomar entre una semana y diez días. También es posible que te recomienden tomar probióticos.
  • El calor local antes de cada toma alivia el dolor que provoca el niño al engancharse al pecho.
  • El frío también ayuda a desinflamar el pecho (aplicarse unos paños fríos u hojas de col congelada).
  • Se debe seguir con la lactancia por mucho que duela. Se debe extraer la leche y siempre se empieza por el pecho malo.

Como llevo tanto tiempo con mastitis, me han ido haciendo diversas pruebas, como una ecografía y una mamografía, además de las visitas succesivas para controlar su evolución. Como he dicho, he sufrido un último rebrote la semana pasada, por el error garrafal de no extraerme la leche durante los dos días de las colonias.

La mastitis ha dado mucho que hablar en mi entorno y muchos ya han sentenciado mi lactancia. Yo, tengo sentimientos encontrados, pues no quiero volver a sufrir de mastitis… pero por otra banda aún me siento a gusto dándole el pecho a la niña… y ella no parece querer destetarse.

En un momento de desesperación me compré unas pastillas que me recetó la ginecóloga para retirar la leche (dostinex). Durante dos días lo vi clarísimo el destetarla… pero ya no. Además, según la doctora que me atienda me dice una cosa u otra… Las que más coinciden es que no me tome nada para destetarla, porque ya se me irá de manera gradual y se irá absorviendo en el pecho… en cambio otra, de manera drástica, me recetó las pastillas. ¿Cómo habéis destetado a vuestros niños siendo éstos ya mayores? Conozco varias historias pero me gustaría saber si a alguna le recetaron las pastillas estas o no…

Y bueno, esta es la historia sin fin de mi mastitis… ¡espero que pronto me recupere!

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Lactancia y trabajo: mi experiencia. #SMLM2015

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Empezamos la Semana Mundial de la Lactancia Materna y, como cada año, os hablo de mi experiencia con ella. Este año se han centrado con el tema de la lactancia y el trabajo, de como conciliar ambas cosas.

Dieciséis semanas son las que dan de permiso de maternidad. Cuando la madre se tiene que incorporar al trabajo, el bebé no tiene ni los cuatro meses de vida. Contradictorio con los seis meses que la OMS recomienda de lactancia exclusiva, ¿no? Pues bien, éste es un hecho que provoca cierto temor a muchas madres que hemos tenido que incorporarnos pronto al trabajo. La principal duda que surge es si podremos seguir con la lactancia exclusiva. ¿Cómo lo podremos hacer si tenemos que pasar muchas horas lejos de nuestro bebé?

A medida que se va acercando el momento surgen muchas dudas de si podrás hacerlo o no, de si aguantará el bebé tanto tiempo sin la teta, de si aguantarás tú la subida de la leche y se junta con el bajón y estrés de separarte del bebé después de tantas semanas. Así que puedes llegar a creer que ha llegado el momento del destete o que éste se producirá pronto, pero no tiene porqué ser así. De hecho, no es fácil conciliar lactancia y trabajo al principio de todo, pero es posible.

¿Qué hice yo? Yo opté por la opción más común que es la de extraerse leche en algún momento de descanso durante la jornada laboral. Era engorroso porque tenía que ir equipada cada día con el extractor, bolsitas para almacenar la leche y una neverita para transportarlas luego de camino a casa. Requería paciencia y tiempo, pues extraerse leche no siempre es fácil, y menos cuando vas estresada o agobiada. Yo había días que me desesperaba porque parecía que no sacaba suficiente leche y otros días que estaba más tranquila, la leche fluía más.

A ser posible, es conveniente que antes de que llegue el día hayas practicado de extraerte leche con el extractor y que hayas probado de darle leche en un biberón al bebé. Esto último a mí me costó pues mi niña solo quería teta. Lógicamente yo no podía darle el biberón porque se me negaba en redondo, así que lo hacía mi marido o mi suegra. Tras probar varios biberones y tetinas dimos con el que más le gustaba (más o menos).

Además, se recomienda sacarse la leche en las horas que se tiene más, que suele ser por las mañanas, así puedes reservar esa leche para cuando sea necesario. Esto también es importante de hacer cuando se haya empezado a trabajar. Yo me levantaba un pelín antes para extraerme la leche y guardarla. Si la niña estaba despierta directamente le daba el pecho.

Como he dicho, los primeros días son un poco complicados puesto que la leche sube enseguida y al llenarse los pechos vas incómoda, por eso, si es posible, debes acordar con los compañeros o con el jefe, qué momento tendrás para extraerte la leche y sobre todo, lo debes hacer en un espacio donde te sientas cómoda y estés tranquila.

Yo lo logré, y eso que sufría por la niña, tan enganchada a la teta. También logré superar el engorro de ir con el extractor todo el día e incluso llegó el momento en que la producción se leche se adaptaba a lo que la niña demandaba, así que ya siendo más mayor la niña logré no tener que extraerme la leche durante la jornada laboral y aguantaba hasta llegar a casa. Eso sí, también debes tener en cuenta que al llegar a casa debes colocarte el bebé al pecho para que te lo vacíe, porque sino puede ser doloroso y molesto el tener el pecho tan lleno.

Ahora mi bebé, que ya no es tan bebé, tiene 22 meses y seguimos con lactancia. Dentro de poco cumplirá los dos años y por esas fechas yo suelo ir de colonias y me tengo que ausentar de casa dos días y medio. El año pasado nos sucedió igual, y de hecho hablé de mis miedos sobre el tema de separarme y al final resultó que lo superamos. Tengo que reconocer que durante los días de colonias me era difícil extraerme la leche durante el día, ya que estaba más pendiente del trabajo que tenía que hacer que nada; y por la noche, que era cuando dormían, yo estaba tan cansada que poco quería ponerme con el extractor. Además sacaba muy poca leche aun teniendo los pechos duros como piedras. En ese caso opté por la extracción manual en la ducha, que fue lo que me salvó durante esos días. Así que en unos meses veré cómo irá de nuevo, si será igual que el año pasado o si irá mejor. En este caso, el hecho de separarme de mi niña durante unos días, es el que me produce bajón y tengo sentimientos encontrados: por una parte pienso en el destete y por otra parte me da una pena infinita que esto sucediera porque veo que ella aún no quiere destetarse ni yo tampoco (por mucho que reniegue a veces y tenga momentos de relación amor-odio con ella).

En definitiva, mi experiencia me dice que ES POSIBLE conciliar trabajo y lactancia. Requiere tiempo, paciencia y sobre todo un círculo cercano que te apoye en la decisión que has tomado.

Relación amor-odio con la lactancia

Sí, sí. Tal vez hoy escribo des del agotamiento y la poca paciencia, pero de verdad, hay días que todo me supera y cosas tan simples y maravillosas pueden volverse pesadas y cansinas.

En concreto os hablo de mi querida hija y nuestra relación con la teta. ¿Hasta cuando seguir con la lactancia materna? Expertos recomiendan lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses (cumplido) y a partir de entonces introducir los alimentos apropiados según la edad del niño y seguir con la lactancia hasta los dos años o más. Ella ya tiene los 19 meses y no me planteo el destetarla, pues fuera de recomendaciones médicas y demás también influye el factor que las dos estemos a gusto con la lactancia.

Y nosotras estamos a gusto con ella, pero entonces ocurre ese momento en que por un segundo te niegas a seguir dándole el pecho. Y a mí me pasa sobre todo por las noches, cuando ya estoy cansada, e imagino que ella también, y va pasando de teta en teta cada pocos segundos. Como aquél que no encuentra la pose para dormir. Me pone frita con esto. Pues se pone en posición de pino-puente, se va de un lado a otro, me escala para pasar al otro lado de la cama, me coge los tirantes de la camiseta y/o del sujetador y me corta la circulación casi con ellos… En fin, que hay momentos en que le digo ¡NO, SE ACABÓ!

Me tengo que levantar y airearme un poco mientras ella me sigue con sus súplicas de teta, teta… Y le doy de nuevo, hasta que se duerme. O incluso algún día, ya agotada le he llegado a dar un biberón para poder descansar yo! Aunque luego me la pida para dormir… pero ya no tiene el movimiento inquieto que me marea y tan nerviosa me pone.

Y por otro lado está el amor, ese momento que nos miramos, que me sonríe, que me acaricia, que la acaricio… que me señala mientras me susurra teta, teta… Esos momentos de complicidad entre las dos.

Mucha gente no lo entiende, y hablo incluso de mi círculo cercano. No entiende como puedo dar el pecho a una niña ya tan crecida. Ha habido comentarios de todo tipo. de los típicos que estamos ya habituadas a escuchar muchas de las que damos el pecho hasta los que más me han podido doler a nivel personal, de los cuáles hago oídos sordos porque sé que lo que le doy es bueno, no le hace ningún mal.

Y en definitiva, que estamos a gusto las dos pero que hay momentos que pediría que por favor las acrobacias las dejara para otro momento y son en esos momentos que me dan ganas de huir y no mirar atrás.

¿No os ha pasado alguna vez?

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Preocupaciones de una mamá lactante

Se acerca el otoño y con él las colonias del curso en el que este año, además, soy tutora. Hace un par de años ya hablaba de mi preocupación con este tema porque era la primera vez que me separaba de Biel, que tan solo tenía 16 meses. No sabía cómo lo sobrellevaría él ni cómo lo viviría yo. Pero al final resultó que fue todo bien y no supuso ningún trauma para ninguno. El tema de las colonias debería estar superado… ¡pero no! A dos días de irme vuelvo a compartir con vosotros mis miedos. Miedos, que por otra parte, llevo compartiendo hace días y que muchas de vosotras (esa tribu 2.0) me habéis ayudado y, aún así, siguen ahí.

Esta vez está relacionado con el tema de la lactancia. Cómo ya sabréis, con mi hija hemos conseguido una lactancia satisfactoria, llevamos casi 13 meses y no por ellos significa que vaya a menos, al contrario. El otro día, que tuve la reunión de padres de mi curso (que se hizo a las nueve de la noche), y estuve casi 17 horas sin dar el pecho, que es el tiempo que estuve fuera de casa. No me llevé el extractor, por lo que tampoco me pude sacar la leche durante la tarde (que podría haberlo hecho). El caso es que comprobé mis temores: si paso tanto tiempo sin extraer la leche los pechos se me llenan un montón y se endurecen una cosa bárbara, con dolor y todo, que solo me ocurría al principio del todo de la lactancia, cuando tenía la subida de la leche e incluso los primeros días de trabajo, al llegar la tarde, los tenía así de llenos si no me extraía la leche al mediodía (que sí lo hacía al principio). Ahí está el quid de la cuestión: durante estos días de colonias estaré muchas horas con los niños, A TODAS HORAS, por lo que extraerme la leche será casi misión imposible durante el día y tendré que reservarlo hasta entrada la noche, cuando estén todos durmiendo y reine la paz.

Pero visto lo visto tendré que buscar momentos durante el día para extraerme un poco para que no llegue la noche con los pechos tan endurecidos que sea imposible poder sacar nada (y el dolor añadido), así que tendré que hablar con mi compañera para que en momentos más tranquilos pueda hacerse cargo de los alumnos mientras yo dedico un ratito a tal faena…

Esto por una banda. La otra es cómo llevará la peque nuestra separación y cómo se enganchará luego a la teta, que espero que no sea el fin de nuestra lactancia.

En fin, ¿qué opináis? ¿Alguna de vosotras a pasado por alguna situación similar? Soy toda oídos.

¡La mejor leche! #SMLM2014

 

A finales de agosto ya hará tres años que escribo en este blog y en todo este tiempo he dedicado varias publicaciones a hablar de la lactancia materna, desde mi experiencia. No son entradas científicas ni dan grandes datos acerca de ella, simplemente expongo mi vivencia, al principio como madre primeriza y finalmente como mamá de dos (no diré con experiencia pues cada día voy aprendiendo y sigo teniendo a veces mis dudas con algunas cosillas). Al final de esta publicación os dejaré los enlaces de mis entradas anteriores, que han sido parte de mi maternidad y parte de mis pequeños.

Actualmente llevo 10 meses de lactancia con mi hija, el doble de lo que conseguí con mi hijo. Ésta está siendo una experiencia mucho más satisfactoria y puedo dar gracias de haber dado oportunidad a la teta y confiar más en mí, algo que me falló en mi primer hijo.

Con ella he disfrutado de casi cuatro meses de lactancia materna exclusiva. Luego empecé a trabajar y le introdujimos la fruta y algún biberón de fórmula (cuando se acababa la despensa de leche extraída, que acabé cansándome de sacarla). Al introducir los primeros biberones de fórmula nos dimos cuenta que no le sentaba bien, hicimos prueba de alergia y salió positivo en la APLV. Así que siempre que está conmigo le doy de mi pecho, y la fórmula (que tiene que ser leche hidrolizada) se la dejo para cuando está con la abuela o con mi marido. No hace falta decir que leche prefiere la peque, ¿no? Y es que a parte de ser más buena por todas las razones que sabemos, es su momento de relax con la mami.

Este año sí que puedo decir que he triunfado con nuestra lactancia, y que espero poder dar el pecho el máximo de tiempo que pueda. Para ella es lo mejor y eso es lo que cuenta por encima de todas las cosas. Os dejo una imagen que he encontrado por la red que explica algunos de estos beneficios:

 

A continuación mi os dejo las entradas acerca de mi experiencia con Biel:

¿Lactancia Materna? –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2011/08/30/lactancia-materna/  

Día Mundial de la Lactancia Materna. El fin de nuestra lactancia. –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2012/08/01/dia-mundial-de-la-lactancia-materna-el-fin-de-nuestra-lactancia/

 

Y aquí las de Aina:

El inicio de mi segunda lactancia –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2013/11/24/el-inicio-de-mi-segunda-lactancia/

6 meses –> https://unamamabloguera.wordpress.com/2014/03/27/6-meses/

 

Hay más, si buscáis por Lactancia Materna encontraréis todas las veces que he hablado acerca de este tema.

 

Revisión 4 meses y más

Aina ya ha cumplido los 4 meses y fuimos al pediatra para su revisión. Va bien de medida y peso, le pusieron sus vacunas y ya nos explicaron qué alimentos le podemos ir introduciendo.

Una de las primeras preguntas que nos hizo la infermera fue que qué marca de leche habíamos comprado para Aina (pues sabía que había empezado ya a trabajar). Cuando le dije que ninguna me miró sorprendida y ella misma me dijo que qué bien que pudiera darle aún de mi propia leche. Cuando llegó el momento de la revisión por parte del pediatra, la infermera le hizo notar que la niña estaba hermosa y perfecta de peso para el tiempo que tiene y va y le dice en tono como “burleta” (hacia él, pues es un poco anti-lactancia materna… o más bien pro-leche de fórmula) que la niña está así de bien alimentada con lactancia materna exclusiva; espero unos segundos para decirle y hacerle notar que “y además, la madre ha empezado a trabajar y han seguido con la lactancia”. Lo dijo en plan logro triunfante para tirarle por tierra sus creencias anti LM. Me hizo gracia la respuesta del pediatra pues no podía negarse a la evidencia y solo acertó a decir que si me sale suficiente leche pues que sigamos así.

Luego fuimos comentando los alimentos que se pueden introducir a partir de los cuatro meses, y hemos empezado con las frutas, tal como hicimos con Biel. La primera con la que hemos empezado ha sido la naranja (en forma de zumo) y al cabo de tres días le introducimos la pera (con Biel fue el plátano, curioso como de pediatra a pediatra cambian el orden de las frutas). De momento va bien, a ver qué tal con la manzana y el plátano que serán las siguientes. Nos dijo que los cereales en todo caso los empecemos a los cinco meses, ya que ve que está bien de peso y aguanta lo suficiente por la noche.

El caso es que desde hace unos días (dos-tres días) que la niña ya no me duerme tan seguido por la noche. Lo máximo que aguanta son cuatro horitas. Y este fin de semana me he pasado la noche levantándome a buscarla a la cuna y pasándomela de teta en teta pues ha tenido despertares frecuentes. No sé que le debe pasar que de repente ya no duerma tanto… ¡ya no puedo presumir de dormilona! 😉

Y nada, el miércoles será un día duro pues tengo cursillo y llegaré hacia las ocho-ocho y media de la noche. Estaré doce horas fuera de casa… doce horas sin mis peques. A ver como paso yo el día, pues por la tarde no podré sacarme leche (al mediodía sí).  En fin. Que parece que los cambios nos van afectando a todos, incluso a la peque. Ya os iré contando.

“Todo por el bien de la nena”

“Todo por el bien de la nena”, eso es lo que me repito cada vez que me tengo que enchufar el sacaleches… Y es que con la niña hemos conseguido una lactancia satisfactoria, llevaba casi cuatro meses con la lactancia totalmente a demanda, sin darle biberones ni nada. Pero tuve que ir entrenándola para mi vuelta al trabajo y le fuimos dando a probar diferentes tipos de biberones, pues la señorita parecía que las tetinas no las aceptaba.

Llevo una semana y poco trabajando y mañana la niña cumple los cuatro meses. En este tiempo no le hemos podido introducir ningún otro alimento que no fuera la leche y como no quería perder nuestra lactancia me compré un sacaleches para dejarle las tomas al día.

El caso es que es la primera vez que uso un sacaleches y aunque me vaya bien y consiga extraerme leche, no sé siempre qué cantidad va a salir ni si será suficiente para la niña o no. Esto lo resolveremos el próximo martes ya que tenemos revisión de los 4 meses, según como esté de peso. Lo malo es que el pediatra que nos atenderá es el “anti lactancia” que digo yo, el mismo que en una de las primeras visitas a mi hijo me soltó la frase “menos teta y más biberón”. Así que voy un poco temerosa de lo que nos dirá, pero yo estoy convencida que mi leche es lo mejor y no quiero perder para nada esos momentos en que le doy el pecho.

A lo que iba, el uso del sacaleches es práctico para mi caso ya que hay días que plego por la tarde, así que aprovecho el mediodía para extraerme leche, y esa que me extraigo o bien la congelo o la usamos para el día siguiente. También me extraigo de un pecho por la mañana ya que suele coincidir que sobre las cinco de la madrugada la niña se despierta y toma de un pecho ya que se duerme muy plácidamente. Así que un poquito antes de las siete me suena el despertador para recordarme que me levante y prepare todos los cachivaches para la extracción. Os puedo asegurar que ese momento es mortal, con lo dormilona que soy. Pero acabo diciéndome “todo por el bien de la niña”, para así evitar darle leche de fórmula.

Y bueno, así vamos estos días que me reincorporado al trabajo, cada día con el extractor arriba y abajo, con la neverita en el trabajo, con bolsitas de leche tomando posesión de la nevera y del congelador… Todo da como mucha pereza, pero ya dicen que sarna con gusto no pica. Así que haré lo que pueda para seguir disfrutando de nuestra lactancia, de la que tan feliz estoy.

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