De Fallas

Falla del Pilar

Falla del Pilar

El fin de semana pasado pasamos un “finde” genial. Hablando con una buena amiga bloguera, Raquel, decíamos a ver cuando podríamos vernos y me animó a ir por fallas. Como nunca las habíamos visto y además tenía ganas de salir de finde y verla, nos decidimos a ir.
Salimos el viernes por la tarde, después de trabajar, y llegamos a Valencia por la noche. El viaje fue largo y con los niños se hizo un poco pesado ya que estar más de dos horas sentados es cansado. Así que paramos a cenar, estirar piernas y dar teta a la niña. Luego seguimos con el viaje. Una vez en el hotel, bien: habitación amplia, grande… La única pega es la manía de poner dos camas juntas como si fuera una. Así no se puede dormir ampliamente si se da el pecho, pero bueno, dormimos bien.

El sábado fue el día grande. ¡Menudo día! Quedamos con Raquel y familia para ver las fallas. A ella ya la conocíamos del encuentro blogger que fuimos la Semana Santa pasada, pero solo de un café y poco más. Esta vez tuvimos tiempo de conocernos más, de hablar de todo un poco, de estar un día en familia, con maridos y peques. Fue realmente genial. Congeniamos todos y nos lo pasamos estupendamente bien.
Eso sí, caminamos TODO el día. Solo paramos para comer. Las fallas impresionantes. Además teníamos buenos amfitriones que nos contaban historias y anécdotas de ellas. Así que mejor imposible. Por la tarde se sumó el hijo de Raquel a nuestro paseo y daba gusto ver como se relacionaban los dos peques, ¡preciosos!

BB y Biel cogidos de la mano :)

BB y Biel cogidos de la mano 🙂

A medida que iba anocheciendo, empezó a haber más gente y más aglomeraciones por las calles… Ir con cochecito era arriesgado pero al final sobrevivimos. Suerte que también llevábamos el portabebés. Por la noche, ya cansados, nos invitaron a cenar a su casa, así que estuvimos de relax.
Fue un sábado realmente fantástico. Estoy contenta que haya amistades 2.0 que puedan ir pasando al 1.0, de comprobar que tras las palabras de Cuando los sueños despiertan realmente hay una muy buena madre y persona.

Ahora hay que ir planeando la siguiente quedada… ¿Os devolveremos la pateada? jeje

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Mini-aventureros de montaña

Ayer quedamos con unos amigos para vernos y así presentar a las niñas, ya que una de las parejas amigas también ha tenido una niña recientemente (un mes después que Aina). El día ya pintaba genial pues quedábamos tres parejas con nuestros hijos: Biel el mayor, luego otro niño que se lleva nueve meses con él y las dos pequeñas. Ya solo por el hecho de que hubieran niños iba a ser divertido, y más quedando en sitios al aire libre y que puedan campar a sus anchas.

El lugar donde quedamos fue en Les Deus, en un pueblo llamado Sant Quintí de Mediona, cerca de Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona). Nosotros no conocíamos el sitio y fue toda una sorpresa. Llegamos y fuimos a ver un poco el paraje, un recinto para disfrutar en familia de la naturaleza y donde poder realizar diferentes actividades o simplemente relajarse.

Llegamos allí y después de dar una vueltecita decidimos ir a la parte de “Aventuras”. Consiste en toda una serie de circuitos de aventuras para los más peques, niños y adultos. Nosotros pagamos el pack de Mini Aventurers ya que los protagonistas de las aventuras eran menores de tres años. Primero sufrí un poco por si no quería subirse a nada o hacer el circuito, pero me equivocaba. Allí estaba mi hijo y su amiguito con sus cascos de aventureros haciendo el circuito mil veces. Muy divertido pues tenían que bajar en una especie de tobogan, cruzar una piscina de mini corchos de colores, cruzar un puente de red para llegar a una silla de columpio y cruzar como si fuera una tirolina al siguiente puente. Luego llegaban a una casita y por la puerta llegaban a otro puente de troncos verticales. Una vez lo cruzaban iban a un tunel donde bajo tierra tenían que elegir que salida escoger y ya llegaban a fuera y vuelta a empezar. Se lo pasaron muy bien.

Parte del circuito

Parte del circuito

Además, el ver que juega con otro niño de su edad, más o menos, como se cogían de la manita para ir juntos, como compartían juegos, o como “discutían” o se “picaban” y se pedían perdón con un besito… ¡a mí se me caía la baba!

El lugar tiene zona de picnic y un bar pero fuimos a comer a una brasería en un pueblo cercano de la zona. Comimos bien y era un sitio pensado para ir con peques (tronas, cambiadores, espacio fuera para jugar…), el sitio en cuestión es el restaurante Magust en Sant Pere de Riudebitlles. Lo único que a mí no me gustó del sitio fue el allioli! Pero bueno, la carne de cordero deliciosa 😛

Así que si sois de la zona o tenéis ganas de hacer una salida por Cataluña con los peques, ésta puede ser una buena opción para pasar la mañana o el día si decidís hacer el picnic en Les Deus.

Visita al Centre d’Apropament a la Natura y Cagatió

Hoy ha sido un día muy completo. Hemos visitado el Centre d’Apropament a la Natura y hemos hecho nuestro propio Cagatió gracias a una oferta que vi en la pàgina web de Salir en Familia. La visita consistía en ver y tocar los animales que tienen en una granja del centro, que resulta que no solo era granja, ya os explicaré con detalle, y hacer el  Cagatió. Al comprar la oferta me pensaba que el niño tendría que cagar el tió, pero resulta que no: teníamos que hacer una gimcana y crear nuestro propio tió.

Nos hemos levantado pronto pues teníamos que estar un poco antes de las once en el lugar y desde nuestra casa es una hora y algo de coche. Así que hemos cargado bolsas y niños y allí nos hemos plantado. Es fácil de llegar, lo único que debemos estar atentos a las indicaciones de los cárteles una vez llegamos al pueblo de Navàs. El último tramo para llegar a la granja es un camino de montaña, tal cual; pero el coche ha superado el camino. Al llegar hacía frío, estábamos a cero grados, pero el solecito acompañaba y se estaba bien. Así que el día no podía empezar mejor.

Una vez entregados los tickets, hemos entrado en las instalaciones. Lo primero de todo hemos desayunado un poco en la zona de picnic que tienen. Luego ha venido la monitora y ha empezado a explicarnos en qué consistía el recorrido y las normas que habían. Tengo que decir que tanto esta chica como la monitora del taller que hemos hecho por la tarde han llevado muy bien el grupo de niños (y padres). Han sido dos actividades muy entretenidas para los peques. Biel estaba muy atento a todas las explicaciones que iban dando y lo ha hecho todo muy bien.

La primera faena que hemos hecho ha sido dar de comer a los animales de la granja. En ella habían cabras, ocas, cerdos vietnamitas, ovejas… Algunos los dejaban sueltos fuera de la jaula y a otros teníamos que entrar dentro para dar de comer. Biel ha sido muy aplicado y no se ha asustado para dar de comer a los animalitos. Al acabar esta parte hemos ido a ver las aves: todo tipo de gallos y gallinas, palomas, faisanes, pavos…  Esta sería la parte de granja que todos conocemos y damos por hecho. Pero éste era un centro para acercarnos a la naturaleza y concienciarnos del hábitat natural de los animales, así que habían animales salvajes también y una zona de Tocatoca. En la zona de animales salvajes hemos dado de comer a ciervos y emús. Luego había la sección de animales peligrosos que allí solo entraba la monitora y nos explicaba peculiaridades de los animales: mapaches, coatís, puercos espines… También había otra zona de aves rapaces. En el Tocatoca hemos podido tocar a animales tan diferentes como una cobaya, una boa constrictor y una tarántula, entre otros.

Con diferentes animales del centro

Con diferentes animales del centro

En el TocaToca

En el TocaToca

Esta ha sido la primera parte de la mañana y nos hemos ido a comer a la zona de picnic. Tenían diferentes tipos de mesas y una zona muy amplia para que los niños jugaran. La comida nos la hemos traído nosotros de casa, no entraba en el plan de visita. Además, en el bar solo podían ofrecer bebidas, no tenían de comer, así que si os planteais ir pensad en llevar comida. Hemos aprovechado para descansar al solecito mientras comíamos y hemos jugado un poco antes de empezar la actividad de la tarde: hacer nuestro propio tió.

La actividad estrella. Aquí ya sufría por si Biel estaba cansado, pero que va… se ha portado aún mejor si cabe, atendiendo a la monitora, se ha dejado ayudar en las diferentes actividades y ha hecho lo que ha podido del tió (actividad básicamente para hacer los adultos pues se tenía que grapar mucho y eso era peligroso para los peques). El taller ha estado muy bien y me ha gustado mucho la forma en que lo ha llevado la monitora, dándole toques de magia al hacer ver que hablaba con los árboles grandes del bosque, exagerando un poco el tono y los movimientos para que los peques estuvieran al 100%. Y lo ha conseguido.

La actividad consistía en una gimcana: los árboles grandes del bosque habían preparado cuatro pruebas. Si las superaban tendrían una sorpresa. Las pruebas eran tan divertidas como buscar bolas del árbol de Navidad, que los gatos habían escondido, buscar la figura del caganer que se había ido del belén, saltar en una especie de xarranca, cantar unos villancicos… como lo hemos hecho todo tan bien, los árboles han dejado pequeños troncos cortados repartidos por el bosque. Cada niño ha cogido uno y con ese tronco hemos montado nuestro tió.

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Primera y segunda prueba

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En la xarranca

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Nuestro tió

Una vez finalizada la actividad ya era la hora de irnos, hemos cogido el coche y para casa, con la sensación de haber pasado un día magnífico en familia.

Día en familia en la Fira JocJoc de Tona

Desde que soy madre he dedicado mi tiempo a mis hijos. Siempre busco la manera de hacer algo con ellos, ya sea en casa, bien leyendo, jugando o simplemente haciendo mimos, o fuera de casa como pueden ser las clases de yoga, matronatación, mamifit… Hay otras veces que decidimos hacer cosas en familia los cuatro y participamos de eventos que nos invitan gracias a este blog, excursiones u otras actividades. 
Hoy hemos ido por primera vez a la Fira del Joc de Tona (Barcelona), aunque ésta era su decimotercera edición. Hemos quedado tan encantados con el día que hemos pasado que hemos decidido que no podemos dejar pasar este tipo de feria para disfrutar del día con los más pequeños de la casa. Decir que mi hijo se lo ha pasado bomba es quedarse corto. Y nosotros, los papás, ya ni os cuento. Hemos disfrutado jugando con él, viendo como descubre cosas nuevas, como poco a poco va haciendo sus primeras creaciones (ya en entradas anteriores os he hablado de sus primeros manuales), además hemos descubierto nuevos juegos y juguetes, de esos tan monos, los cuales los querrías todos para tus hijos.
Imagen de Fira JocJoc de Tona

Imagen de Fira JocJoc de Tona
Imagen de Fira JocJoc de Tona
Habían juegos tradicionales, de madera, artesanales, materiales divertidos como los tips de almidón o la arcilla de Jumping Clay (me ha encantado aunque no haya podido hacer el taller, ¡estaba todo el rato llenísimo de niños!), juegos de tamaño gigante para jugar conjuntamente con otros niños, playmobils, un espacio donde podías decorar tu propio caballo de madera, otro espacio donde había una cesta llena de instrumentos de percusión y un libro de fieltro con un montón de personajes (animales, lunas, trenes…) que era un cancionero con rimas y canciones típicas catalanas e incluso se presentaban juegos de cartas como Guerra de Mitos o Magic. Variedad de juegos sin dudar, para todas las edades, ¡no solo para niños! No solo se jugaba sino que también habían paradas en las que podías conseguir estos juegos y nosotros hemos aprovechado para hacer un pedido para Papá Noel.
Intentando crear algo con Modulmax

Acabando el caballo de madera

Haciendo cositas con tips de almidón

Una cesta llena de instrumentos de percusión
Fijaros si ha acabado rendido el niño que al llegar a casa no ha podido ni cenar del sueño que tenía. Así que hoy hemos hecho una excepción y le hemos dado el bibe de leche y a dormir. Mañana le espera otro día de juegos, ¡pero esta vez en casa! Sin duda hemos pasado un día genial.

De vuelta a casa

Ya han pasado las “temidas” colonias. Vuestros mensajes de apoyo y ánimos me ayudaron, todo sea dicho, así que muchas gracias por estar ahí. Pues bien, como muchas de vosotras dijisteis, los días se me iban a pasar rápido al estar tan ocupada con los otros niños. Y así ha sido. 
Llegamos el miércoles por la mañana al albergue donde íbamos a dormir, y una vez estuvimos empezamos las diferentes actividades que tenian preparadas los monitores de la casa de colonias. Todas ellas muy interesantes dicho sea de paso, aprenden tanto los niños como los propios profesores! El primer día hicimos un recorrido por una zona de la ciudad de Manresa, siguiendo las instrucciones de un plano y completando unas fichas que debían responder a partir de la observación de elementos de edificios, esculturas, etc. Por la tarde aprendimos como realizaban vino hace muchos años en la casa de colonias que fuimos y para acabar la actividad los niños hicieron mosto. ¡Quedó muy bueno! El segundo dia fuimos a pasear por la sequia que hay cerca de la ciudad y estudiaron sobre la salinidad del agua. Por la tarde hicieron un experimento para hacer agua potable. El tercer y último día fuimos a visitar la Montaña de sal de Cardona y el castillo de este pueblo. En conjunto unas actividades interesantes como he dicho. En los tiempos de ocio nos dedicábamos a jugar a basquet, futbol, hablar… Y por las noches a hacer juegos con las linternas o escribir un diario personal sobre el día que habían vivido.
Da gusto trabajar y estudiar en un espacio así, ¿no?
Hubo momentos más buenos y otros en los que se hicieron más difíciles, ya se sabe como son los niños. Tantas horas juntos podían surgir roces y allí teníamos que estar los maestros para hablar con unos, con otros, para limar asperezas. 
Haciendo tantas cosas y estando tan ocupada los minutos y horas pasaron muy deprisa, y en cuanto me di cuenta ya estaba en el autocar de vuelta a casa.
Cabe decir que mi marido me iba enviando fotos del peque y mensajes diciendo como había pasado la noche, si estaba comiendo bien o no, e incluso en un momento que les llamé pude oir la vocecita de mi niño hablándome a través del teléfono. Según mi marido con una sonrisa de oreja a oreja. 
El viernes por la tarde llegué y cuando ya quedaban pocos niños para entregar a sus padres, llegó mi marido con el niño (que vinieron a buscarme en coche). La cara que puso al verme era de felicidad absoluta. Una sonrisa enorme me recibió y un abrazo muy, muy largo. No quiso separarse de mí en un buen rato. Luego, a lo largo de la tarde, me iba mirando y sonriendo y dándome sus besitos tan tiernos.
Esta noche he vuelto a dormirle en mis brazos mientras se tomaba su biberón de la noche y no sabéis la felicidad que tenía de volver a notar sus manitas, su respiración, darle besitos, verle cerrar sus ojitos… en fin, ¡le echaba mucho de menos! Esta mañana no me ha despertado el despertador sino sus quejidos para que le cogiéramos y lo lleváramos a nuestra cama. Al verme se ha abrazado a mí y hemos seguido durmiendo un ratito más juntos.
Así que sí, se puede superar esta pequeña separación y el niño no solo no se ha olvidado de su madre sino que en cuanto me ha visto se ha puesto muy feliz y me va regalando besitos y mimitos a lo largo del día.

Primera separación en 16 meses

Ya ha llegado octubre. En este mes había un par de cosas importantes, a parte de las ya relacionadas con el curso y festejos varios, como la llegada del otoño y la castañada. Una de las cosas importantes ya ha pasado: la reunión de inicio de curso con los padres de los niños. Reunión hecha, todo bien, una crucecita marcada en el calendario. Ahora bien, falta la siguiente cosa importante: LAS COLONIAS. 
En mi escuela las colonias las intentamos hacer lo más pronto posible (excepto en parvulario y ciclo inicial, que las dejan para el final de curso) y nosotros, en cuarto de primaria, solemos ir sobre estas fechas. Así que ya me veis preparando actividades pre-colonias, hablándoles a los niños de las mil y una activididades que haremos (vamos a un “campo de aprendizaje”) y de verles sus caritas de ilusión porque nos vamos de colonias. 
A mí me suelen gustar las colonias. Al sitio donde vamos estamos muy bien, no está lejos de nuestra ciudad y por lo tanto el viaje no se hace muy pesado. [Anécdota: Una vez fuimos a una casa de colonias a dos horas en autocar y casi me entra un soponcio… además que era una carretera de curvas y tuvimos los típicos percances de este tipo de viaje… (y yo en aquellas colonias iba embarazada de dos meses!! Así que imaginaros!). Pero este año no vamos a ese sitio, nos quedamos más cerca].  Pero el caso es que este año no voy con la misma ilusión de siempre. Este año me voy con una pena enorme. Sí, sí… a lo mejor pensareis que soy un poco pánfila pero es que no puedo dejar de pensar en que pasaré dos días sin mi niño. DOS DÍAS! Una eternidad para mí… 
Hoy ya le he empezado a decir que me iré dos días fuera, que no dormiremos juntos, que tendrá que dormirse con papá… en fin, pasaba un poco de mí pero espero que al menos vea que si de repente no estoy para dormir con él que sepa que es porque me he ido unos días, pero que volveré! A lo mejor ni se entera que me voy, a lo mejor ni me echa de menos… Seré yo la que necesitaré sus manitas acariciando mis orejas para dormirse, seré yo la que echaré en falta su risa, sus abrazos y besitos… CONCLUSIÓN: ¡quiero que sea ya viernes por la tarde! 
Luego el viernes llegaré y explicaré lo bien que han ido las colonias, lo divertido que ha sido vivir esta experiencia con los niños (siempre son especiales las colonias)… pero hasta que no pasen yo solo veo que estaré separada de Biel demasiadas horas.
Así que…
¿No puedo llevarme a mi peque conmigo en la mochila?
Me lo llevaría encantada.
Prometo volver a escribir en cuanto vuelva y explico qué tal la experiencia de mis primeras noches sin Biel, tras 16 meses juntos.

De excursión a Rupit

Nueva entrada acerca de la última excursión que hemos hecho; se nota que nos gusta ir de excursión, ¿no? Aunque no salimos tan a menudo como nos gustaría, siempre que podemos vamos un día fuera, a la montaña o a la playa, y así cambiamos un poco de aires. Ayer fuimos a Rupit, un pueblo de montaña a dos horas de Barcelona. Sí, no es un pueblo que esté cerca, pero el tiempo de demora se debe, básicamente, a la carretera de curvas que hay para acceder al municipio. Así que si os mareáis con el coche aconsejo que os toméis algo contra el mareo porque las curvas son considerables. 
Pues bien, una vez sabiendo el tiempo que se tarda y el camino que nos espera (hemos ido ya unas cuantas veces antes de que naciera Biel), nos levantamos pronto por la mañana, desayunamos bien, y esperamos un poco antes de salir (no sea que Biel nos devuelva la leche en el coche). Luego, fuimos poco a poco hacia nuestro destino. Llegamos a Rupit y nos dispusimos a pasar una buena mañana paseando por el pueblo y sobre todo, que nuestro peque se lo pasara bien por allí. Así que le dejamos andar casi todo el trayecto, investigando todo aquello que quisiera, y en los únicos momentos que nos lo colgábamos a la Manduca era cuando recorríamos un camino difícil: escalones, subidas de montaña…
Cruzamos el puente colgante cogidos de la mano (y soportando a una marabunta de gente que pasó sin fijarse que el máximo de gente que puede cruzar A LA VEZ el puente son de diez personas), tocó las rocas de las paredes y suelo (al no ser un pueblo asfaltado tropezó unas cuantas veces, sin daño alguno porque tiene un gran control cayendo jeje), oímos los patos y ocas que nadaban en el río… y colgado de mamá y papá llegamos a visitar una ermita que hay (¡que nosotros aún no habíamos visto!).

Una vez llegó la hora de comer decidimos ir a un restaurante que hay un poco más adelante, saliendo del pueblo. Fuimos al Santuari del Far. Allí se puede disfrutar de unas vistas espectaculares de la zona, como por ejemplo el pantano de Susqueda. Además, el restaurante de allí ofrece comida buenísima y típica de Cataluña (secas con botifarra, cualquier carne acompañada con allioli,…). Lo malo del restaurante es que no está adaptado para ir con bebés o niños pequeños. Básicamente por el tema de tronas, ya que solo tienen sillas altas. Pero bueno, nosotros lo solucionamos ya que llevábamos la trona del peque en el coche, ya que nos temíamos que nos podría pasar eso. Tampoco hay cambiador para los pañales, pero lo solucionan dejando el espacio del alféizar de unas ventanas que tienen en el pasillo de los lavabos.

Vistas des del Santuario de Santa María del Far

Nos lo pasamos muy bien pero acabamos muy cansados. ¡El peque tuvo suerte de poder dormir casi las dos horas de vuelta a casa!
Os dejo con las vistas de nuestro día de ayer:

Corriendo por la zona de la Ermita de Santa Magdalena

Por las calles del pueblo

Cruzando el puente