Relación amor-odio con la lactancia

Sí, sí. Tal vez hoy escribo des del agotamiento y la poca paciencia, pero de verdad, hay días que todo me supera y cosas tan simples y maravillosas pueden volverse pesadas y cansinas.

En concreto os hablo de mi querida hija y nuestra relación con la teta. ¿Hasta cuando seguir con la lactancia materna? Expertos recomiendan lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses (cumplido) y a partir de entonces introducir los alimentos apropiados según la edad del niño y seguir con la lactancia hasta los dos años o más. Ella ya tiene los 19 meses y no me planteo el destetarla, pues fuera de recomendaciones médicas y demás también influye el factor que las dos estemos a gusto con la lactancia.

Y nosotras estamos a gusto con ella, pero entonces ocurre ese momento en que por un segundo te niegas a seguir dándole el pecho. Y a mí me pasa sobre todo por las noches, cuando ya estoy cansada, e imagino que ella también, y va pasando de teta en teta cada pocos segundos. Como aquél que no encuentra la pose para dormir. Me pone frita con esto. Pues se pone en posición de pino-puente, se va de un lado a otro, me escala para pasar al otro lado de la cama, me coge los tirantes de la camiseta y/o del sujetador y me corta la circulación casi con ellos… En fin, que hay momentos en que le digo ¡NO, SE ACABÓ!

Me tengo que levantar y airearme un poco mientras ella me sigue con sus súplicas de teta, teta… Y le doy de nuevo, hasta que se duerme. O incluso algún día, ya agotada le he llegado a dar un biberón para poder descansar yo! Aunque luego me la pida para dormir… pero ya no tiene el movimiento inquieto que me marea y tan nerviosa me pone.

Y por otro lado está el amor, ese momento que nos miramos, que me sonríe, que me acaricia, que la acaricio… que me señala mientras me susurra teta, teta… Esos momentos de complicidad entre las dos.

Mucha gente no lo entiende, y hablo incluso de mi círculo cercano. No entiende como puedo dar el pecho a una niña ya tan crecida. Ha habido comentarios de todo tipo. de los típicos que estamos ya habituadas a escuchar muchas de las que damos el pecho hasta los que más me han podido doler a nivel personal, de los cuáles hago oídos sordos porque sé que lo que le doy es bueno, no le hace ningún mal.

Y en definitiva, que estamos a gusto las dos pero que hay momentos que pediría que por favor las acrobacias las dejara para otro momento y son en esos momentos que me dan ganas de huir y no mirar atrás.

¿No os ha pasado alguna vez?

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