Charla-taller sobre porteo

El viernes tuve la suerte de poder asistir a la charla-taller sobre porteo, que impartió Nakadi y que organizó Madresfera, en Barcelona. El encuentro tuvo lugar en una tiendecita muy mammaproof que ya conocía y que más de una vez hemos ido, La Ludoteka.
La charla estuvo muy bien y fue una tarde amena. Se propusieron temas como si el porteo estaba estrictamente ligado con la lactancia o a un tipo de crianza en concreto y yo creo que no tiene nada que ver una cosa con la otra. Lo que sí creo es que hay un beneficio para la lactancia, ya que es cómodo tanto para el bebé como para la madre, pero no tiene porque estar estrictamente relacionado. De hecho nosotros empezamos a portear sin pensar la lactancia (ni tan solo llegué a pensar que me hubiera ido bien). Fue luego al ir leyendo sobre el tema que vi que era uno de los beneficios del porteo.
Luego la chica de Nakadi nos enseñó lo que era una mochila colgona y cuáles eran los portabebés ergonómicos. A parte de enseñárnoslos físicamente, nos explicó el porqué era importante escoger uno ergonómico, y es que ya no solo la salud del porteador está en juego sino la de nuestro bebé, ya que no respeta su postura natural y le puede dañar la espalda. También nos dijo los beneficios del porteo, que más de una vez he comentado:
-Comodidad al tener las manos libres. Poder usarlo en casa también es una opción si el peque reclama brazos y mimitos.
-Mayor autoestima de nuestro bebé. Al tenerlos tan cerca les damos un plus de seguridad y apoyo.
Además de la charla, pudimos probar los diferentes portabebés que trajo. Yo me atreví con el fular elástico, ya que me gustaría comprarme uno para portear al bebé que viene en camino desde el día 1, pero la verdad es que no salí muy airosa de la prueba… Debo practicar más con los nudos. Y desde que lo probé, llevo un par de noches soñando con nuevos portabebés: fulares elásticos, bandoleras de anillas (que quedan monísimas puestas)… Ay, ¡si pudiera tendría más de un portabebés!
Mirad que de fulares elásticos tan monos tienen en su web:
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En definitiva fue una tarde amena, de risas, bromas, merienda y aprender cositas de porteo. Y todo acompañado de mamis blogueras con sus hijos e hijas, que todos se portaron muy bien, y la embajadora por parte de Madresfera, Peineta.
Más sobre la charla de Nakadi:
Si queréis leer más sobre esa tarde, han escrito estos dos posts que son geniales, y veréis las fotos que sacaron de la tarde: preciosas. Solo con ver esas caras de felicidad en los niños ya merece la pena portear:
Una mamá diseñadora: Porteo para todos.
Más sobre mi experiencia en porteo:
Y si queréis leer más sobre mi experiencia en el porteo, en su día escribí estas entradas:
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Nuestro lunes

Hoy la entrada será diferente… será a partir de los pensamientos de Mamá Bloguera, por lo tanto la primera persona se refiere a ella 🙂

Lunes 17 de octubre

08:50 am. Pereza total para salir de la cama… ¡se está tan bien en este momento! Biel solo hace una hora que está durmiendo. Hace tan solo un ratito estaba moviéndose sin parar en la cama: me cogía, se iba, se volvía a agarrar, se volvía a dar la vuelta… Así media hora. Resulta que tenía hambre. Una vez le hemos dado su bibe, lleva una hora durmiendo con la barriguita llena, bien feliz.

Miro el móvil-despertador otra vez. ¡Maldita sea! Me tengo que levantar ya porque a las 10:30 tenemos que estar en otro sitio. Tenía planeado salir de casa a las 09:30 para llegar bien de tiempo. Ya se sabe que entre que cargas las cosas al coche, sales del parquing y llegas al lugar de destino gastas un montón de tiempo. Sobre todo en lo primero. 
Tengo un poco más de media hora para hacer todo lo que quería hacer antes de salir de casa: ducharme, vestirme, desayunar, mirar el mail-facebook, vestir al peque y preparar la bolsa. Buf, no sé si me dará tiempo a todo.
Finalmente, salimos de casa a las 09:50 am.
Montamos en el coche y nos dirigimos al barrio de Gracia. Como cada mañana, el tráfico es loco. Coches que se cruzan, motos que circulan por donde no deben, vehículos mal aparcados y un largo etcétera. Llegamos al parquing y vamos hacia la tienda donde se realiza la clase de danza. Hoy volvemos a hacer danza del vientre. Sí. No pasé suficiente vergüenza el otro día que hoy he decidido repetir. Entramos en la tienda y ya han llegado dos mamás más con sus niñas. Hoy Biel será el más pequeño. Al final son tres niñas de dos años y otro bebé de siete meses. El que mejor se ha portado, Biel. Él ha estado primero en mis brazos haciendo unos pasos de baile y luego en el suelo tumbado observándome bailar… ¡a mí y a las demás! Y es que estos pañuelitos que nos hemos puesto en las caderas para que suenen son lo más. 
11:30 am. La clase acaba. Nos vamos al servicio de bar que hay en el local y yo me tomo un café con leche con unos lukumas rellenos de nocilla. Riquísimos. Vale, sí, mientras me los como pienso que no ayudo para nada a mi figura… pero es que tengo hambre. Biel se traga un bibe entero.
Mientras desayuno voy escuchando la conversación de las demás mamás y de la profesora de danza. Hablan de llevar a sus hijas (lo digo en femenino porque todas ellas tienen niñas) en una escuela libre. Justo el otro día yo estuve mirando esta opción para llevar a Biel cuando sea más mayor… pero me tengo que informar bien antes de dar el paso… El caso, ellas van hablando y hablando de temas varios. Una de ellas no trabaja, pero su marido debe de hacerlo en una embajada o algo porque se están planteando de irse un par de años a vivir en otro país. Para ella el inglés es fundamental, y quiere que su hija lo aprenda desde bien pequeñita. Otra de las mamás debe de haber cogido una excedencia porque desde que nació su hija no trabaja, y vuelve en marzo. Que suerte. Comenta que tiene una amiga que se cogió la baja de maternidad un mes antes de parir, y así tenía que volver antes a trabajar. Es la otra cara de la moneda. Yo vuelvo el mes que viene… solo he podido juntar el mes de vacaciones y los días de lactancia para alargar el permiso de maternidad… Pero bien que he disfrutado este tiempo de más. Ahora tendría que estar dando clase en vez de dedicar este tiempo a mi hijo. Luego me acojo a la reducción de jornada. Sé que me tocan el sueldo, pero con tener unas horas más con mi niño ya me vale la pena.
En fin, dejo de pensar en mi situación laboral. Entro en la zona de juegos del local y me pongo con Biel a jugar en una manta de juegos, con un librito, con muñequitos varios que hay por ahí. A las otras mamis les encanta ver a Biel jugando y se sorprenden de que solo tenga cuatro meses. Yo digo que está tan espabilado porque nació en la época de los indignados. Necesitó más tiempo dentro de la barriga para reflexionar y cuando nació, lo hizo preocupado jeje Después de bromear un poco y de jugar, me voy ya. Biel está cansado. Durante el trayecto hasta el coche se duerme.
14:00 pm. Hemos ido a buscar a papá al trabajo. Nos vamos al IKEA para comprar unas estanterías pero no hay ni tendrán las que queríamos… decidimos volver otro día.

Llegamos a casa y pasa la tarde con absoluta calma. Pero hoy la merienda será especial, porque introducimos el plátano en su papilla de fruta. Así que papá va a la cocina a preparar el zumo de naranja y el plátano. Lo tritura todo junto y queda una papilla buenísima. Se la damos a probar a Biel. Primero se lo mira como diciendo “¿qué me estáis dando hoy?”. Lo saborea a poco a poco, primero hace una mueca pero luego abre bien los ojos y sonríe. ¡Le gusta! Como no. Ya dije en otro post que mi hijo es un tragón. Va comiendo la papilla hasta que se la acaba. Éxito total otra vez. A ver como evoluciona durante la semana.
19:40 pm. Biel se muere de sueño. Lo llevo a la cama y le doy un poco de pecho. El poco de pecho resulta ser todo y dormirse plácidamente. Yo con él.
22:40 pm. Me despierto. Biel sigue durmiendo. Carai, no le hemos bañado ni dado su bibe de la noche… Bueno, con la papilla y la teta ha tenido suficiente.
01:40 am. Biel se despierta con hambre. Le voy a preparar su bibe de la “noche”, se lo toma y esta vez duerme cinco horitas más.

A partir de aquí ya podría dedicaros otro post de buenos días al martes 😉

Danza del vientre

Ayer fui a una sesión de danza con mi niño. Esta vez la clase la ofrecía el local de La Ludoteka, que otras veces he hablado. Pues bien, enviándome información de sus talleres y charlas de este mes de octubre, vi éste de “danza con bebés”, y como últimamente me ha dado por apuntarme a hacer cosas con mi hijo, si es algo que creo que pueda aportarme a mí y a él, pues me apunté para probar que sería esto de la danza con bebés.
Pues bien, primero hicimos unos ejercicios de calentamiento y aquí de nuevo se pudo comprobar mi oxidación… Necesito despertar mis músculos pero YA! jejeje Como con yoga, ejercicios de calentamiento de piernas, brazos, cuello… Luego nos levantamos y ya íbamos moviendo más el cuerpo, que si caderas, que si torax, brazos… Hicimos algunos pasos de danza del vientre. Que cuando dijo “vamos a hacer danza del vientre”casi me da algo. Pensaba para mis adentros: pero si no sé coordinar un pie con el otro, ¿qué voy a hacer de danza del vientre? 

Bueno, pues no fue tan fatal como pensaba, pero tampoco es que fuera la reina de la coordinación. Aunque viendo que mis compañeras mamás iban igual de perdidas que yo hizo que no pasara tanto corte jeje La pobre profesora se pasó la clase diciendo que no pensáramos, que disfrutáramos, que veía en nuestras caras demasiada “preocupación”…
Lo bueno es que los bebés estaban tumbados en el suelo y Biel, tan animado como siempre, parecía que también estaba haciendo danza del vientre con tanto mover los brazos y las piernas. Si es que ver a su mamá moviéndose de esa manera debería estar pensando que qué me pasaba. En fin. Fue divertido y, como siempre, me relacioné con las otras madres y quieras que no pues te anima hablar con alguien que esté pasando por lo mismo que tu.
Ayer la maestra dijo algo que me llamó la atención y me hizo dar cuenta que cada día descubro algo nuevo respecto a este mundo de la maternidad. Y es que la danza del vientre va bien tanto como para la preparación del parto como para el posparto (que sería mi caso) pues fortalece los músculos de la zona pélvica. Así que bailar es mucho más divertido que hacer los famosos ejercicios de Kegel!

Mi pequeño gran tesoro

No cabe decir que desde el 3 de junio mi vida ha cambiado totalmente. 
Como a muchas mamás, los primeros días fueron duros, llenos de dudas (aunque quisiera aparentar que no,
que todo estaba controlado). Poco a poco, con la ayuda de familia, amigos y conocidos me he ido creciendo como mamá, aprendiendo cada día un poquito más con mi pequeño tesoro.
Tengo la suerte de poder disfrutar unos días más con mi hijo, porque las 16 semanas de permiso ya pasaron. Estos días que me quedan enteros con él los pienso disfrutar al máximo. Le achucho todo lo que puedo y más, juego con él cada vez que tengo ocasión, le lleno de besos y abrazos… Algunos me dirán que lo puedo estar mal acostumbrando por tenerlo encima gran parte del día, pero es que necesito su contacto, como él me necesita a mí también. 
Estos días, como sabéis, he ido a algunas sesiones de yoga que Fnac La Illa ha ofrecido y también fui a un taller de como explicar cuentos a los más pequeños de la casa, todo dentro del mismo ciclo cultural. Pues bien, esta tarde por fin me he decidido y he ido, junto a mi marido, al barrio de Gracia de Barcelona para informarme sobre las clases de yoga que ofrecían los dos centros que mencioné en la anterior entrada sobre el yoga: La Ludoteka y La Mamavaca. Me he apuntado para disfrutar de las clases de yoga en La Mamavaca, y empezamos este jueves por la mañana. Cada semana estaremos un ratito con otras mamás y con otros bebés. Me hace muchísima ilusión, no sabéis cuánta, de poder disfrutar estos ratitos con él. Aunque me pase todo el día con él, el hecho de hacer algo diferente y en un ambiente relajado hace que este momento juntos sea de calidad y especial. No sé, tal vez el jueves opine totalmente distinto, pero por ahora me da esta impresión.
Como he comenzado diciendo, el día 3 de junio mi vida cambió. Ya dejé de ser solo una mujer, una chica con sus preocupaciones de casa y laborales, para convertirme, además, en mamá: en un ser que ya nunca dejará de sufrir, ya sea para bien o para mal, por su hijo. Un ser en que solo desee lo mejor para su pequeño, que solo desee que no le falte de nada y que todo lo que le suceda sea positivo. Una mamá que solo desea poder disfrutar de él al máximo porque sabe que el día que empiece a trabajar y lo tenga que dejar durante unas horas, no podrá compartir esas risas, palabras o gestos que ahora sí puede.

Ahora es cuando puedo disfrutar de mi pequeño gran tesoro a jornada completa.

Yoga para bebés

Esta semana el Fnac L’Illa Diagonal de Barcelona ha propuesto unas actividades especiales para compartir con madres, padres y bebés, dentro de la agenda cultural del mes de septiembre. Me interesaron en especial unas sesiones de yoga. Conozco a varias personas que lo practican y, aunque me llame la atención, nunca me he decidido a probar qué tal es.

Así que me he animado y he ido a las dos sesiones dedicadas al yoga: ayer por la tarde y esta mañana. No sabía si me encontraría con unas personas que se dedicarían a vender su centro de yoga, o si me encontraría con una charla sobre los beneficios del yoga, o de todo un poco. Pues bien, la respuesta es que de todo un poco.
Ayer la charla fue a cargo de La Ludoteka, un centro en el que se juntan diferentes espacios: cafetería, tienda, ludoteca y además se ofrecen talleres y cursos. Es un rinconcito en Barcelona dedicado a los padres y niños de 0 a 9 años, donde pueden ir a disfrutar de juegos y espacios amplios adaptados para niños de estas edades, bien diferenciados para los bebés que puedan jugar tranquilos mientras los más mayores corretean, dibujan o dejan volar su imaginación en otro espacio. Además, los padres pueden tomar algo tranquilamente en la cafetería mientras sus hijos están jugando o realizando algún taller.
Pizarra de La Ludoteka

Ayer descubrí mediante imágenes y por las propietarias del local este bonito espacio en Barcelona, que espero poder ir a visitar pronto. Pero en lo que se centró la hora que duró la actividad fue en hacer algunos ejercicios de yoga para conectar tu energía con la de tu hijo. Supongo que al haber niños de diferentes edades (de entre los dos meses a los dos años) ayer no pudieron centrarse en hacer una clase-tipo la que harían en su centro. Así que ayer sólo pude disfrutar un poco del yoga mediante sencillos ejercicios.

Esta mañana, en cambio, la actividad estaba dirigida por La Mamavaca. He llegado justa de tiempo, y cuando he entrado ya habían comenzado la actividad. Me he encontrado a la profesora de yoga encima de la tarima y a cuatro mamás sentadas en posición de relajación con sus bebés tumbados en suelo (apoyados sobre un cojín) haciendo unos ejercicios de calentamiento. 

Esta mañana en clase de yoga

Hoy si que ha sido una clase abierta en toda regla (y yo sin la ropa adecuada). Lo bueno de hoy es que las seis mamás que hemos asistido al final, todas teníamos bebés pequeños, ninguno llegaba a los seis meses. Así que la clase se ha podido centrar en ejercicios específicos para hacer con niños de estas edades. 

La clase ha ido muy bien para relajarme (y darme cuenta de lo oxidada que estoy). Me he quedado con ganas de más. Así que lo más seguro es que me anime y me apunte con mi hijo a hacer yoga. Espero que a Biel le guste, ya que hoy se ha pasado buena parte de la clase durmiendo.