Ya estamos de vuelta

Ya estamos a mediados de enero. Y esto significa que muchos de nosotros ya hemos vuelto a la rutina diaria. En mi casa ha sido así. Me explico. Yo esta semana he vuelto al trabajo, después de estar unos cuantos días de vacaciones de Navidad; y mi marido también ha vuelto al trabajo, después de unos meses de baja por causa de una operación de menisco. Esto significa que esta semana mi suegra ya ha empezado su “trabajo” (por decirlo de alguna manera) de cuidar a Biel a tiempo completo por las mañanas. Ella contenta de estar con él y nosotros más tranquilos de saber que cuando marchamos lo dejamos en buenas manos. 
Dicho esto, podría resumir mi semana así:
1) La vuelta al cole no deja de ser cansada. Vuelta a los deberes, a la preparación de clases, a las reuniones de ciclo, a los clautros de profesores, a los cursillos de la escuela, a las fiestas que nos esperan este trimestre… Un montón de información en tan solo cinco días. Y lo que queda aún.
2) Mi madre el miércoles tuvo que ir de urgencias al hospital, por un ataque de gota. En cuanto me dijeron que estaba de urgencias y que aún no sabían lo que le pasaba (maravillosos whatsapps entre hermanos) yo me empecé a preocupar, y ya estuve todo el resto de la jornada laboral con la cabeza en otro lado: con mi madre. Me dio por reflexionar varios aspectos que llevo tiempo dando vueltas (ya os contaré algun día si es que me atrevo a dejarlo por escrito). Así que en cuanto salí del cole, me dirigí a casa, dejé las cosas del trabajo, y mi marido y yo nos fuimos a buscarla al hospital con el coche para llevarla a casa. Una vez en casa hicimos lo que buenamente pudimos para que ella estuviera lo más cómoda y descansada posible (entre mi marido, mi padre y yo… y más tarde mis hermanos).
Con Biel y el pastel
3) Ayer viernes fue un día especial: fue mi cumpleaños. 29 años ya! Uno más y dejo de ser una veinteañera! Que fuerte me parece jeje A pesar de esto, en el colegio algunos niños lo sabían (se lo habían chivado mis compis) y me cantaron el Happy Birthday. La verdad es que me parece super bonito que los niños te dediquen un ratito a felicitarte, ya sea en inglés o catalán (como fue con mis niños de cuarto de primaria) y te den abrazos y besos. Fue un momento especial y divertido en clase. Y en casa también fue especial, no os penséis que no! Por la tarde llegué de mi jornada laboral y me encuentro a mi marido e hijo en casa (lo normal) pero también estaba mi suegra (a esas horas ya no era normal, pero bueno…). Resulta que mi suegra me había preparado un pastel. Así que me cantaron el cumpleaños feliz y yo, con mi hijo en brazos, pude soplar las velas pidiendo un deseo.
Pero bueno, no os penséis que el día de mi cumpleaños solo me trajo alegrías… nos hemos quedado sin calentador!  Así que imaginaros la gracia que me hace. En fin. 
Ya os iré contando. Saludos a todos!
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¡Bienvenido 2012!

Ayer dejamos atrás el 2011, el año en que, como ya dije, se caracterizaba por ser el año en que nació mi hijo Biel y yo nací como mamá.
Este 2012 estará lleno de nuevas alegrías, de novedades, de dificultades… todo ello lo quiero vivir con ilusión y poder superar cualquier bache que encontremos.
Ayer Biel vivió las doce campanadas, vivió el primer minuto de este nuevo año recibiendo besos de muchos de aquellos que le queremos muchísimo. Biel vive ajeno al paso del tiempo y de lo que significaban esas doce uvas que íbamos comiendo todos, pero espero que tenga claro que aunque haya cambiado el año, lo que no ha cambiado es el amor que necesitamos para ser felices.
Ayer mi marido me preguntó que cuál era mi próposito de este año nuevo, y la verdad es que en estos días anteriores no paré a pensar en qué propósitos queria cumplir…  Yo sólo quiero seguir viviendo con él las nuevas aventuras de ser madre, con sus más y sus menos. Quiero no ser juzgada por mis acciones, quiero poder criarlo con paz y amor, quiero que mi marido y yo hagamos un buen tandem para cumplir este propósito.
Así que mi propósito de este año es tener salud y energía para poder disfrutar al máximo de mi pequeñín. Porque amor hacia él, ya lo tengo desde el minuto cero en que vi las dos rayitas en el test. 

¡Adiós 2011!

Ya viene a ser una tradición que cada final de diciembre haga un balance de como ha ido el año. Este año 2011 es sin duda el que más me ha cambiado la vida. Hasta ahora el 2007 y 2008 fueron los que más me habían marcado, por unos motivos u otros, pero el presente año ha dejado el mejor regalo que podría darme la vida: mi hijo.
Empecé el año sabiendo el sexo de mi hijo. El día cinco de enero de 2011 teníamos la famosa ecografía de las veinte semanas, la que suelen decir si es niño o niña. Ahí estábamos los dos, mi marido y yo, esperando saber qué era. He de confesar que yo quería niña, pero cuando el médico nos preguntó si queríamos conocer el sexo del bebé y dijimos que sí, empezó a buscar y allí ya me imaginé lo que diría a continuación. Efectivamente soltó un “he aquí su pito!” que nos hizo mucha gracia y nos indicaba que venía un Biel en camino.
Foto realizada por Marta Torné de Palacio del Bebé

Foto realizada por Marta Torné de Palacio del Bebé

La barriga empezó a crecer y crecer y puedo decir que he vivido un embarazo muy bueno. He podido trabajar hasta casi el último momento (que por motivos de contratación y tal cogí la baja el octavo mes; que mira, me vino bien porque pude descansar y hacer cosas para mí). El embarazo ha sido una experiencia genial, que espero volver a vivir. Sentir sus patadas, como se movía por dentro, sentir cuando tenía hipo… sentir su vida dentro de mí me hacía súmamente feliz. Así que otro aspecto destacable de este 2011 es sin duda la experiencia del embarazo, con sus dudas y miedos, pero con sus alegrías también.
Y ya como sabéis, en junio del 2011 llegó el gran vencedor de experiencias de este año: Biel. Según las cuentas, tenía que nacer el 20 de mayo, pero mi niño no quería salir. Así que el dos de junio por la noche me ingresaron para provocar el parto. Tras veintidós horas nació él: pequeñito y precioso. Era mi pequeño Biel.
A partir de ese día, el 3 de junio, todo gira alrededor de él.
Ha sido un año de experiencias con él. Sus primeros días, las dudas de una mamá primeriza, la angústia de querer hacerlo bien… Vivir sus primeros balbuceos, sus primeras carcajadas, la primera vez que se sienta solo sin apoyarse, la salida de sus primeros dientes, sus primeras papillas, sus primeras fiebres… Todo es nuevo para él y para mí y su papá.
Mi casa poco a poco se va transformando a las necesidades del peque. En la cocina ya hay un espacio para sus biberones, leche de fórmula, cereales, potitos, babycook… todo lo necesario para él. El cuarto de baño está siendo invadido por una serie de animalitos marinos, que le acompañan en la hora del baño. En mi mesita de noche no faltan los chupetes o el babero. La tumbona y la trona ya son asíduas en nuestro comedor. Los juguetes empiezan a hacer acto de presencia por el suelo, a antojo del peque.
En noviembre volví al trabajo, tras seis meses entre la baja y el permiso de maternidad (contando con el último mes de embarazo). Allí sigue todo igual: más y más trabajo. Como bien decimos: nosotros sumamos trabajo, no restamos nunca. Así que intento compaginar el mogollón de trabajo que tengo con mi casa, mi familia…
En conclusión, este 2011 se podría resumir en una palabra: BIEL.
Sólo deseo que el próximo 2012 seamos felices, viviendo nuevas y apasionantes experiencias con nuestro pequeño gran amor. Que sigamos pudiendo compaginar el trabajo con nuestra vida familiar, y si no fuera pedir mucho pudiendo llevar menos faena a casa.
En definitiva: ¡que tengáis una feliz entrada del año 2012 y vuestros deseos se puedan hacer realidad! 
 
 
¡FELIZ AÑO NUEVO!
 
 

Las primeras carcajadas

Como ayer dije, Biel acaba de cumplir tres meses. En este tiempo ha ido aprendiendo muchas cosas y cada día nos sorprende con alguna novedad. Hoy ha soltado sus primeras carcajadas y no sabéis lo feliz que he estado de escucharlas. ¡Es la risa más bonita y graciosa que jamás haya escuchado! 😉 Como podréis imaginar este último comentario es totalmente subjetivo pues cada padre encuentra la risa de su hijo o hija como la más bonita. Os dejo con un vídeo de él:

Empezamos de nuevo

No sé cuantas veces habré empezado un blog, pero esta vez es diferente y especial. Visto que por la red hay muchísimas madres que comparten sus experiencias y sabidurías con las demás madres, he decidido hacerlo yo también. 
De siempre me ha gustado expresarme mediante la palabra escrita, para mí es una buena manera de expresar lo que siento: sobre todo cuando me cuesta hacerlo de otra manera. Además de compartir momentos íntimos, también añadiré ideas sobre juegos, canciones, viajes, etc., que vaya experimentando con mi hijo. Espero hacer de este blog un rinconcito de encuentro con otras madres o con mujeres y hombres que quieran opinar sobre los temas que trate. Aquí sois libres de opinar y de decir la vuestra.