Revisión 4 meses y más

Aina ya ha cumplido los 4 meses y fuimos al pediatra para su revisión. Va bien de medida y peso, le pusieron sus vacunas y ya nos explicaron qué alimentos le podemos ir introduciendo.

Una de las primeras preguntas que nos hizo la infermera fue que qué marca de leche habíamos comprado para Aina (pues sabía que había empezado ya a trabajar). Cuando le dije que ninguna me miró sorprendida y ella misma me dijo que qué bien que pudiera darle aún de mi propia leche. Cuando llegó el momento de la revisión por parte del pediatra, la infermera le hizo notar que la niña estaba hermosa y perfecta de peso para el tiempo que tiene y va y le dice en tono como “burleta” (hacia él, pues es un poco anti-lactancia materna… o más bien pro-leche de fórmula) que la niña está así de bien alimentada con lactancia materna exclusiva; espero unos segundos para decirle y hacerle notar que “y además, la madre ha empezado a trabajar y han seguido con la lactancia”. Lo dijo en plan logro triunfante para tirarle por tierra sus creencias anti LM. Me hizo gracia la respuesta del pediatra pues no podía negarse a la evidencia y solo acertó a decir que si me sale suficiente leche pues que sigamos así.

Luego fuimos comentando los alimentos que se pueden introducir a partir de los cuatro meses, y hemos empezado con las frutas, tal como hicimos con Biel. La primera con la que hemos empezado ha sido la naranja (en forma de zumo) y al cabo de tres días le introducimos la pera (con Biel fue el plátano, curioso como de pediatra a pediatra cambian el orden de las frutas). De momento va bien, a ver qué tal con la manzana y el plátano que serán las siguientes. Nos dijo que los cereales en todo caso los empecemos a los cinco meses, ya que ve que está bien de peso y aguanta lo suficiente por la noche.

El caso es que desde hace unos días (dos-tres días) que la niña ya no me duerme tan seguido por la noche. Lo máximo que aguanta son cuatro horitas. Y este fin de semana me he pasado la noche levantándome a buscarla a la cuna y pasándomela de teta en teta pues ha tenido despertares frecuentes. No sé que le debe pasar que de repente ya no duerma tanto… ¡ya no puedo presumir de dormilona! 😉

Y nada, el miércoles será un día duro pues tengo cursillo y llegaré hacia las ocho-ocho y media de la noche. Estaré doce horas fuera de casa… doce horas sin mis peques. A ver como paso yo el día, pues por la tarde no podré sacarme leche (al mediodía sí).  En fin. Que parece que los cambios nos van afectando a todos, incluso a la peque. Ya os iré contando.

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Nuestro lunes

Hoy la entrada será diferente… será a partir de los pensamientos de Mamá Bloguera, por lo tanto la primera persona se refiere a ella 🙂

Lunes 17 de octubre

08:50 am. Pereza total para salir de la cama… ¡se está tan bien en este momento! Biel solo hace una hora que está durmiendo. Hace tan solo un ratito estaba moviéndose sin parar en la cama: me cogía, se iba, se volvía a agarrar, se volvía a dar la vuelta… Así media hora. Resulta que tenía hambre. Una vez le hemos dado su bibe, lleva una hora durmiendo con la barriguita llena, bien feliz.

Miro el móvil-despertador otra vez. ¡Maldita sea! Me tengo que levantar ya porque a las 10:30 tenemos que estar en otro sitio. Tenía planeado salir de casa a las 09:30 para llegar bien de tiempo. Ya se sabe que entre que cargas las cosas al coche, sales del parquing y llegas al lugar de destino gastas un montón de tiempo. Sobre todo en lo primero. 
Tengo un poco más de media hora para hacer todo lo que quería hacer antes de salir de casa: ducharme, vestirme, desayunar, mirar el mail-facebook, vestir al peque y preparar la bolsa. Buf, no sé si me dará tiempo a todo.
Finalmente, salimos de casa a las 09:50 am.
Montamos en el coche y nos dirigimos al barrio de Gracia. Como cada mañana, el tráfico es loco. Coches que se cruzan, motos que circulan por donde no deben, vehículos mal aparcados y un largo etcétera. Llegamos al parquing y vamos hacia la tienda donde se realiza la clase de danza. Hoy volvemos a hacer danza del vientre. Sí. No pasé suficiente vergüenza el otro día que hoy he decidido repetir. Entramos en la tienda y ya han llegado dos mamás más con sus niñas. Hoy Biel será el más pequeño. Al final son tres niñas de dos años y otro bebé de siete meses. El que mejor se ha portado, Biel. Él ha estado primero en mis brazos haciendo unos pasos de baile y luego en el suelo tumbado observándome bailar… ¡a mí y a las demás! Y es que estos pañuelitos que nos hemos puesto en las caderas para que suenen son lo más. 
11:30 am. La clase acaba. Nos vamos al servicio de bar que hay en el local y yo me tomo un café con leche con unos lukumas rellenos de nocilla. Riquísimos. Vale, sí, mientras me los como pienso que no ayudo para nada a mi figura… pero es que tengo hambre. Biel se traga un bibe entero.
Mientras desayuno voy escuchando la conversación de las demás mamás y de la profesora de danza. Hablan de llevar a sus hijas (lo digo en femenino porque todas ellas tienen niñas) en una escuela libre. Justo el otro día yo estuve mirando esta opción para llevar a Biel cuando sea más mayor… pero me tengo que informar bien antes de dar el paso… El caso, ellas van hablando y hablando de temas varios. Una de ellas no trabaja, pero su marido debe de hacerlo en una embajada o algo porque se están planteando de irse un par de años a vivir en otro país. Para ella el inglés es fundamental, y quiere que su hija lo aprenda desde bien pequeñita. Otra de las mamás debe de haber cogido una excedencia porque desde que nació su hija no trabaja, y vuelve en marzo. Que suerte. Comenta que tiene una amiga que se cogió la baja de maternidad un mes antes de parir, y así tenía que volver antes a trabajar. Es la otra cara de la moneda. Yo vuelvo el mes que viene… solo he podido juntar el mes de vacaciones y los días de lactancia para alargar el permiso de maternidad… Pero bien que he disfrutado este tiempo de más. Ahora tendría que estar dando clase en vez de dedicar este tiempo a mi hijo. Luego me acojo a la reducción de jornada. Sé que me tocan el sueldo, pero con tener unas horas más con mi niño ya me vale la pena.
En fin, dejo de pensar en mi situación laboral. Entro en la zona de juegos del local y me pongo con Biel a jugar en una manta de juegos, con un librito, con muñequitos varios que hay por ahí. A las otras mamis les encanta ver a Biel jugando y se sorprenden de que solo tenga cuatro meses. Yo digo que está tan espabilado porque nació en la época de los indignados. Necesitó más tiempo dentro de la barriga para reflexionar y cuando nació, lo hizo preocupado jeje Después de bromear un poco y de jugar, me voy ya. Biel está cansado. Durante el trayecto hasta el coche se duerme.
14:00 pm. Hemos ido a buscar a papá al trabajo. Nos vamos al IKEA para comprar unas estanterías pero no hay ni tendrán las que queríamos… decidimos volver otro día.

Llegamos a casa y pasa la tarde con absoluta calma. Pero hoy la merienda será especial, porque introducimos el plátano en su papilla de fruta. Así que papá va a la cocina a preparar el zumo de naranja y el plátano. Lo tritura todo junto y queda una papilla buenísima. Se la damos a probar a Biel. Primero se lo mira como diciendo “¿qué me estáis dando hoy?”. Lo saborea a poco a poco, primero hace una mueca pero luego abre bien los ojos y sonríe. ¡Le gusta! Como no. Ya dije en otro post que mi hijo es un tragón. Va comiendo la papilla hasta que se la acaba. Éxito total otra vez. A ver como evoluciona durante la semana.
19:40 pm. Biel se muere de sueño. Lo llevo a la cama y le doy un poco de pecho. El poco de pecho resulta ser todo y dormirse plácidamente. Yo con él.
22:40 pm. Me despierto. Biel sigue durmiendo. Carai, no le hemos bañado ni dado su bibe de la noche… Bueno, con la papilla y la teta ha tenido suficiente.
01:40 am. Biel se despierta con hambre. Le voy a preparar su bibe de la “noche”, se lo toma y esta vez duerme cinco horitas más.

A partir de aquí ya podría dedicaros otro post de buenos días al martes 😉

¡Biel es un tragón!

Como ya sabéis, esta semana le hemos introducido en su alimentación la fruta, en concreto la naranja. La verdad es que parece que le gusta ya que abre bien la boquita cuando ve que le toca tomar la fruta. La saborea bien y quiere repetir. Incluso cuando acabamos le doy la cuchara con la que ha tomado el zumo y lo relame, que no quede ni una sola gota sin degustar. 😉
Y es que parece que aunque al principio le costó coger peso y la pediatra del hospital nos pusiera en lo peor de que se desnutriría porque no comía lo suficiente al final a mi hijo le encanta comer. Ya sea biberón, teta o zumo todo se lo come… Aún seguimos con la lactancia mixta: se toma unos cuatro bibes de 180cc y en el de la noche le incluimos una cucharadita de cereales. Por la noche se despierta un par o tres de veces y en éstas toma pecho. También toma pecho durante el día si él me lo pide porque está cansado y quiere dormirse enganchado a mí. A media tarde le damos el zumo de media naranja. Como podeis ver, no para de tragar jeje La semana que viene le añadimos ya el plátano con el zumo de naranja. A ver si esto también le gusta.
Os dejo una fotito de Biel en un intento de relamer la cuchara… ¡tan guapo como siempre!

¿Por dónde tomas el zumo, Biel?

¡Empezamos con la fruta!

Vamos a empezar ya a introducirle la fruta. Bueno, de hecho hemos empezado hoy. Durante esta semana le toca tomar zumo de media naranja. De momento parece ser que le ha gustado, aunque no se lo ha acabado… ¡y es que es tan cansado comer con cuchara! Se le iba cayendo por los lados, el babero ha acabado directo a la lavadora… Pero es que claro, que manera más rara de tomar zumo, ¿no? ¿Quién toma zumo en cuchara? Tendremos que ir perfeccionando la técnica de darle así la fruta.
Pues bien, la semana que viene tendremos que añadirle plátano, luego pera y finalmente manzana…
Ahora comenzará una nueva etapa para mi pequeñín ya que empezará a probar nuevos sabores, nuevas texturas, y ahora será cuando tal vez nos encontremos con problemas a la hora de comer porque tal vez no le guste algun alimento. Como ya he dicho antes, parece ser que la naranja le ha gustado… no era ni muy dulce ni ácida, que es lo que me temía que fuera… No es que fuera la mejor naranja del mundo pero era bebible.
Ya seguiré contando las andaduras de mi niño con la fruta.

4 meses y visita al pediatra

Hoy hemos ido al pediatra para la revisión de los cuatro meses más ponerle unas vacunas. Que por cierto, estas vacunas que no entran por la SS son una ruina!! Menudos sablazos me pegan en la farmacia… En fin, a lo que iba. Hoy le han pesado y medido: 6,340kg y 63cm. La infermera dice que está muy bien, que ha engordado mucho y que está muy guapo. Lo único que han pedido es una ecografía craneal porque se ve que tiene una leve braquicefalia: tiene la parte derecha de la cabeza más prominente…  Nos tendrán que llamar para que nos digan que día tenemos que ir a la ecografía… espero que se pueda solucionar bien.
También nos han dicho que ya podemos empezar a introducirle la fruta. ¡Qué bien! Primero tenemos que hacerle un zumo de naranja, durante toda la semana. La siguiente semana tenemos que añadirle plátano. A la siguiente pera, y a la otra manzana. Tengo ganas de ver qué carita pondrá cuando pruebe la naranja… ¡a ver si le gusta!
Y nada, por último nos ha dicho que también podemos ponerle una cucharadita de cereales en su bibe de la noche, para ver si así duerme mejor del tirón. Que ya os digo yo que no le ha hecho mucho efecto porque se ha despertado un par de veces desde que ha cenado…