El día del libro y la rosa

Para San Jordi mi pareja y yo hace unos años que salimos un ratito para ver el ambiente por la ciudad, llena de rosas y tenderetes con libros y aprovechamos para regalarnos un libro cada uno (aunque la tradición diga que se lo tiene que regalar la mujer al hombre) y él me regala una rosa. Este año ha sido un pelín diferente. Al llegar yo más tarde a casa por causa del trabajo y estando mi hijo enfermo como estaba estos días, decidimos no ir al centro de la ciudad (que por la tarde está que no cabe un alfiler y es imposible moverse) y quedarnos más cerca de casa y optar por una solución más práctica. Él me compró la rosa antes y me la dejó en casa, así que cuando llegué me la encontré allí: hermosa. Y por la tarde él y mi hijo fueron hasta un centro comercial que hay cerca de mi casa y allí dedicamos la tarde a pasear, merendar, ver el ambiente y comprarnos los libros.
Él se decidió por uno que trata sobre la crisi actual, explicado de forma amena (Simiocràcia. Crònica de la Gran Ressaca Econòmica, d’Aleix Saló) y yo me decanté por uno de Paul Auster (La Trilogía de Nueva York) que tenia pendiente de leer alguna cosa de este autor. Para Biel no sabíamos que tipo de libro comprarle. Dudamos en si comprarle uno blandito para que el pudiera manipular y jugar, además de aprender, o comprarle uno de tapa dura, con sonidos y demás, con el que también podría experimentar, tocar texturas, escuchar y distinguir sonidos. Ante la duda y siendo el primer San Jordi de nuestro hijo, acabamos comprándole dos libros: Els Crits de la Jungla y Un dia d’excursió.
Pero además de éstos, yo tenía el ojo echado a una guía de Barcelona que ha sacado Mammaproof.  Así que ayer, cuando fui a clase de yoga con mi hijo, compré esta guía como autoregalo de San Jordi. Y vale la pena tenerla: hay un montón de espacios recomendados para ir, pasear, disfrutar con tus hijos. Yo, tengo el gusto de conocer y haber visitado algunos de los espacios que recomiendan y puedo dar fe que son lugares preciosos e ideales para vivir con tu hijo. Hacen ver la maternidad de otra manera.
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Mi pequeño gran tesoro

No cabe decir que desde el 3 de junio mi vida ha cambiado totalmente. 
Como a muchas mamás, los primeros días fueron duros, llenos de dudas (aunque quisiera aparentar que no,
que todo estaba controlado). Poco a poco, con la ayuda de familia, amigos y conocidos me he ido creciendo como mamá, aprendiendo cada día un poquito más con mi pequeño tesoro.
Tengo la suerte de poder disfrutar unos días más con mi hijo, porque las 16 semanas de permiso ya pasaron. Estos días que me quedan enteros con él los pienso disfrutar al máximo. Le achucho todo lo que puedo y más, juego con él cada vez que tengo ocasión, le lleno de besos y abrazos… Algunos me dirán que lo puedo estar mal acostumbrando por tenerlo encima gran parte del día, pero es que necesito su contacto, como él me necesita a mí también. 
Estos días, como sabéis, he ido a algunas sesiones de yoga que Fnac La Illa ha ofrecido y también fui a un taller de como explicar cuentos a los más pequeños de la casa, todo dentro del mismo ciclo cultural. Pues bien, esta tarde por fin me he decidido y he ido, junto a mi marido, al barrio de Gracia de Barcelona para informarme sobre las clases de yoga que ofrecían los dos centros que mencioné en la anterior entrada sobre el yoga: La Ludoteka y La Mamavaca. Me he apuntado para disfrutar de las clases de yoga en La Mamavaca, y empezamos este jueves por la mañana. Cada semana estaremos un ratito con otras mamás y con otros bebés. Me hace muchísima ilusión, no sabéis cuánta, de poder disfrutar estos ratitos con él. Aunque me pase todo el día con él, el hecho de hacer algo diferente y en un ambiente relajado hace que este momento juntos sea de calidad y especial. No sé, tal vez el jueves opine totalmente distinto, pero por ahora me da esta impresión.
Como he comenzado diciendo, el día 3 de junio mi vida cambió. Ya dejé de ser solo una mujer, una chica con sus preocupaciones de casa y laborales, para convertirme, además, en mamá: en un ser que ya nunca dejará de sufrir, ya sea para bien o para mal, por su hijo. Un ser en que solo desee lo mejor para su pequeño, que solo desee que no le falte de nada y que todo lo que le suceda sea positivo. Una mamá que solo desea poder disfrutar de él al máximo porque sabe que el día que empiece a trabajar y lo tenga que dejar durante unas horas, no podrá compartir esas risas, palabras o gestos que ahora sí puede.

Ahora es cuando puedo disfrutar de mi pequeño gran tesoro a jornada completa.

Yoga para bebés

Esta semana el Fnac L’Illa Diagonal de Barcelona ha propuesto unas actividades especiales para compartir con madres, padres y bebés, dentro de la agenda cultural del mes de septiembre. Me interesaron en especial unas sesiones de yoga. Conozco a varias personas que lo practican y, aunque me llame la atención, nunca me he decidido a probar qué tal es.

Así que me he animado y he ido a las dos sesiones dedicadas al yoga: ayer por la tarde y esta mañana. No sabía si me encontraría con unas personas que se dedicarían a vender su centro de yoga, o si me encontraría con una charla sobre los beneficios del yoga, o de todo un poco. Pues bien, la respuesta es que de todo un poco.
Ayer la charla fue a cargo de La Ludoteka, un centro en el que se juntan diferentes espacios: cafetería, tienda, ludoteca y además se ofrecen talleres y cursos. Es un rinconcito en Barcelona dedicado a los padres y niños de 0 a 9 años, donde pueden ir a disfrutar de juegos y espacios amplios adaptados para niños de estas edades, bien diferenciados para los bebés que puedan jugar tranquilos mientras los más mayores corretean, dibujan o dejan volar su imaginación en otro espacio. Además, los padres pueden tomar algo tranquilamente en la cafetería mientras sus hijos están jugando o realizando algún taller.
Pizarra de La Ludoteka

Ayer descubrí mediante imágenes y por las propietarias del local este bonito espacio en Barcelona, que espero poder ir a visitar pronto. Pero en lo que se centró la hora que duró la actividad fue en hacer algunos ejercicios de yoga para conectar tu energía con la de tu hijo. Supongo que al haber niños de diferentes edades (de entre los dos meses a los dos años) ayer no pudieron centrarse en hacer una clase-tipo la que harían en su centro. Así que ayer sólo pude disfrutar un poco del yoga mediante sencillos ejercicios.

Esta mañana, en cambio, la actividad estaba dirigida por La Mamavaca. He llegado justa de tiempo, y cuando he entrado ya habían comenzado la actividad. Me he encontrado a la profesora de yoga encima de la tarima y a cuatro mamás sentadas en posición de relajación con sus bebés tumbados en suelo (apoyados sobre un cojín) haciendo unos ejercicios de calentamiento. 

Esta mañana en clase de yoga

Hoy si que ha sido una clase abierta en toda regla (y yo sin la ropa adecuada). Lo bueno de hoy es que las seis mamás que hemos asistido al final, todas teníamos bebés pequeños, ninguno llegaba a los seis meses. Así que la clase se ha podido centrar en ejercicios específicos para hacer con niños de estas edades. 

La clase ha ido muy bien para relajarme (y darme cuenta de lo oxidada que estoy). Me he quedado con ganas de más. Así que lo más seguro es que me anime y me apunte con mi hijo a hacer yoga. Espero que a Biel le guste, ya que hoy se ha pasado buena parte de la clase durmiendo.