Miedo del parto

Este post está inspirado como respuesta a la entrada del blog Mamirami “Que sea una horita corta”.

Yo también he tenido que escuchar decenas y decenas de veces la frase que sea una horita corta, que pase rápido, que no duela, etc, etc. En los dos partos. La ventaja del segundo es que ya sabía a lo que me enfrentaba. Aún así, ese día tuve MIEDO.

Cuando empecé a sentir que mi cuerpo se estaba poniendo de parto tuve miedo. Miedo de no poder parir, miedo de los tactos, miedo del dolor, miedo de que no saliera bien… A su vez, era totalmente consciente de que ese dolor desaparecería en menos de un segundo de haber parido. Sabía que yo era capaz de parir aun con mil y un estimulantes de parto, oxitocinas, epidurales y cosas varias que te enchufan o administran para facilitar el parto.

El segundo parto fue diferente pues se desarrolló de forma natural, a diferencia del primero que fue inducido. Tuve la GRAN SUERTE de poder vivir las primeras horas de parto en casa, sin estar tumbada en una camilla sufriendo tactos cada dos horas como pasó con mi hijo. En este segundo parto pude darme paseos, darme duchas de agua caliente, descansar, gritar de dolor estirada en mi cama… recibir besitos curadores de mi hijo cada vez que me oía, tener calor local gracias a las manos de mi marido… Tuve esa gran suerte. Aún así tenía miedo. Miedo al dolor, miedo a no saber pujar…

Creo que cuando una llega al tramo final del embarazo, da igual que sea el primero, el tercero, que te hayan dicho mil frases arcaicas como que te animen a disfrutar del parto, cuando llega ese día tan especial tu miedo sale de forma natural. Pero ese mismo miedo también te permite crecer y saber que eres capaz de parir (con dolor, ¡no lo neguemos!).

Yo solo recuerdo que una vez en el hospital lloraba cada vez que tenía una contracción, pensaba que me iba a partir en dos y maldecía lo sabia que era la naturaleza como para permitir borrar de tu mente el dolor que se vive. Pero lo superé. Superé al dolor y vuelvo a recordar un parto bonito, doloroso pero bonito. Me acuerdo del dolor pero volvería a cometer la locura de parir de forma vaginal y sufrir los dolores de las contracciones. Eso sí: disfruta del parto, que aunque duela es lo más maravilloso que hay.

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4 comentarios en “Miedo del parto

  1. me gusta eso de “lo sabia que era la naturaleza como para permitir borrar de tu mente el dolor que se vive”… es cierto… con el mayor sufrí horrores y en cuanto llegamos a la habitación ni me acordaba de lo que había pasado momentos antes… y con la pequeña empecé llorando con las contracciones porque sentí que se volvía a repetir todo lo malo del primero.. por suerte no fue así y al segundo de nacer ya se había borrado todo lo malo, otra vez 😉 Pero el miedo siempre estará ahí, al principio por lo desconocido, y después por lo ya vivido, por si algo se tuerce.. por todo, para mantenernos alerta

  2. ¡Hola!

    Lo primero, gracias por hacerte eco y plasmar tu experiencia 🙂 Lo segundo, estoy muy de acuerdo a que el miedo es inherente al parto, lo típico y lógicamente normal de ¿saldrá todo bien?, ¿cómo será?, pero eso es inevitable, yo creo, ante cualquier circunstancia importante y decisiva en la vida como es un parto. Lo que ya no es tan normal, es que una madre vaya con miedo (e incluso total convencimiento) de que no van a ser capaces de parir, de que serán momentos horribles y angustioso… ese es el verdadero problema, hacer creer a la madre que es un simple objeto pasivo antes su propio parto y eso es lo que se consigue con “que sea una horita corta”, por ejemplo.

    Como tú bien dices, disfruta tu parto, que aunque duela y es uno de los mejores momentos de nuestra vida (si nos dejan), y no sólo podemos parir, si no que sabemos hacerlo 🙂 ¡Un abrazo!

    Por cierto, he tenido que resubir esta entrada en mi blog porque por problemas técnicos se había evaporado, te lo digo porque tiene una url y pro si queires actualizarla 🙂 http://www.mamirami.es/2014/02/13/que-sea-una-horita-corta/

    ¡Besos!

    • Ya está actualizada la URL 🙂
      Lo que quería decir con este post, también, es que yo sabiendo lo que era un parto fui con miedo al hospital, con un dolor de contracciones horroroso… Y eso que sabía que yo podría parir y que no iba a ser tan malo como parecía… pero llegó la hora de la verdad y le dije a la ginecóloga (que estaba en el quirófano) que no sabía pujar, que se me había olvidado jeje Estaba bloqueada… lógicamente sí que sabía y en un plis plas tuve a mi niña en brazos (ventajas del segundo que salen volando casi).
      Un besote!

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