Y se acabó la baja

10 de julio: empiezan las vacaciones de verano y mi tiempo para dedicarme en cuerpo y alma al final del embarazo.

Empieza septiembre, día 2: voy a la reunión de inicio de curso aunque esté de baja. Me pongo un poco al tanto de las novedades del curso y hablo con la sustituta. Me despido de mis compis hasta la vuelta al trabajo. Ahora sí que es la recta final del embarazo. Suerte que no trabajaba: iba muy cansada y me dolía todo.

25 de septiembre: 02 de la madrugada, nace mi hija. Empieza lo bueno. Empiezan los primeros días con los dos peques, la teta a demanda, la sensación de separación con el niño porque estoy totalmente enganchada a la niña, sentirme bipolar porque tan buen punto estoy contenta como me siento triste por tener la sensación de no poder con los dos.

Pasa el primer mes. Llega la calma. Me afronto a días con los dos solos, me atrevo incluso a salir con los dos aunque sean trayectos cortos.

Noviembre y ya me siento más tranquila aunque aún haya días de desespero. Mi hijo empieza a aceptar del todo a su hermana y a mí se me empieza a caer la baba con los dos.

Diciembre. Locura de mes. Preparación de las fiestas, el niño emocionado con Papá Noel gracias a la experiencia Fisher Price, un mes especial (alargable hasta el 6 de enero con los Reyes) viviendo con la ilusión de un niño de dos años. Eso sí: nervios, nervios y más nervios. La niña ya está muy tranquila, se pasa más ratos despierta y empieza a entretenerse sola. En este mes empiezo a disfrutar más de mi peque mayor. Siento que volvemos a conectar.

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Enero. Nuevo año. Y esta vez para mí el año sí que empieza en enero y no en septiembre. Se acaba la baja. Cuento los días para que llegue el día 15. Me siento triste, confusa, temerosa… 16 semanas han pasado desde ese 25 de septiembre. DISFRUTA QUE EL TIEMPO PASA VOLANDO – dicen (y digo) todos los que han tenido ya un niño. Y es verdad. Pero es justo cuando se está acabando la baja que realmente empiezas a disfrutar de la maternidad. Vas con menos miedos, más segura, más tranquila. Y de repente: vuelta al trabajo. Dejar a una niña que aún no tiene los cuatro meses (que aunque esté al cargo de las abuelas me siento como que la dejo…), una niña que solo quiere teta, con el temor de cómo estarán los dos (sé lo que es estar con los dos los primeros días sola)… Pero también con el miedo de empezar, de enfrentarme a un curso ya empezado, con la inseguridad de no saber bien bien por donde empezar, con novedades potentes y yo, en estos momentos, sin fuerzas para tirar adelante. Hoy me siento un poco triste. Triste por haber renunciado a la lactancia, triste por no poder disfrutar más tiempo de los dos, triste por no haberme planteado una excedencia ni que sea hasta el primer año de la niña… triste porque la ley solo da 16 semanas de permiso. Quisiera vivir 6 meses de lactancia materna exclusiva. No podrá ser. De aquí dos días empiezo a trabajar de nuevo, vuelta a la rutina, al ruido, a las prisas, al trabajo en casa, al poco tiempo… Hoy, que me siento un poco triste, espero que, con todo, el día a día me vaya animando y dejar de sentir ese MIEDO  a empezar, ese miedo que me paraliza a día de hoy y me deja bloqueada.

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5 comentarios en “Y se acabó la baja

  1. Cariñinnnnnnn, que te entiendo perfectamente como te sientes…no te fustres ( se que no es fácil) pero fustrándote no vas a arreglar nada….vas a comenzar a trabajar igual, vas a tener que dejar a la peque con la abuela ( y no en la guarde, punto positivo), tienes jornada reducida ( punto positivo) ….por lo que disfruta de este día, porque para que malgastarlo estando triste…solo van a ser unas horitas, que también te van a venir bien para desconecatr un poquito, establecer relaciones sociales, y luego cuando llegues a casa, vas a disfrutar, porqeu vas a coger a tus niños con muchísimas ganas, no todo es malo Mercé, no te arrepientas de lo que has hecho si no de lo que no haces, porqeu no va a volver a haber un dia 14 de enero de 2014, así que disfruta de ese día, eres una mamá estupenda, y todas tus decisiones las tomas como las adecuadas, asíq ue de verdad, no te quiero ver triste, se que es duro, pero piensa también que en los tiempos en los que andamos eres afortunada por poder decir…vuelvo al trabajo.
    Un besito preciosa mía y animate ok?

    • Tienes toda la razón, Raquel… pero no puedo evitar sentir esa tristeza… Imagino que se me junta todo: el no sentirme preparada para afrontarme al curso, llegar cuando todos estan a tope y yo me siento torpe… y ya, la penita de dejar los peques ni te cuento, sobre todo a la niña que es tan pequeñita aún…
      Intentaré irme animando día a día… imagino que en cuanto coja el ritmo ya estará… 🙂
      Gracias por tus palabras!
      Un besito!

  2. Es muy duro, sé perfectamente cómo te sientes. Yo dejé a mi hija con 4 meses para volverme a trabajar, ni siquiera la dejé con sus abuelos, sino en una guardería. Y el día que la dejé por primera vez, salí de allí llorando. Ánimo! Ojalá las cosas en este país fueran diferentes.

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