Puntos fuertes y débiles en la comunicación

Si no tuviera suficientes cosas que hacer, me apunté a un curso online para este mes de diciembre. El curso trata acerca de la comunicación y de cómo podemos gestionarla para que ésta sea efectiva. No puedo decir aún qué opino del curso en general ni si me ha sido de provecho o no (aún quedan unos días para acabarlo) pero sí que puedo explicaros un poco mis primeras reflexiones.

comunicacion

El primer módulo del curso se titula “La comunicación” y en un apartado del tema habla del análisis que debemos hacer de nuestros puntos débiles y nuestros puntos fuertes en el momento de comunicarnos. Muchas veces pueden aparecer miedos, incertidumbres o dudas que pueden dificultar una comunicación fluida y es cuando tenemos que analizarnos. Es lo que se conoce como “Análisi DAFO”, donde se cuestionan los siguientes aspectos:

-Debilidades (nivel interno)

-Amenazas (nivel externo)

-Fortalezas (o puntos fuertes-nivel interno)

-Oportunidades (nivel externo)

El primer aspecto consiste en las inseguridades, debilidades que tenemos en el momento de comunicarnos; las amenazas serían los aspectos externos a nosotros que pueden provocar consecuencias negativas para la comunicación; las fortalezas serían aquellas áreas en las que destacamos y la oportunidades serían las situaciones externas que nos ayudan a mejorar en el proceso de la comunicación.

En la comunicación también es importante ser un oidor activo: prestar atención al que habla, controlar el impulso de hablar y cortar a los que en aquél momento estan hablando, y ayudar a la comunicación mostrando interés en el que hablando ya bien sea formulando algunas preguntas, haciendo algun gesto de aprobación, etc…

Pues bien, un ejercicio del módulo era hacer un análisi de nuestra forma de comunicarnos en el aspecto docente, que para eso es el curso; pero yo también he pensado que podríamos hacerlo extensible y analizar nuestros puntos fuertes y débiles en el momento de querer expresarnos, y ahora lo relaciono con la maternidad.

¿Cuántas veces nos quejamos de que nuestros hijos no nos escuchan? Yo la primera. Debemos pensar en si el mensaje que queremos hacerles llegar es claro, si el tono de voz que usamos es el adecuado, si hablamos a su altura (muy importante ponerse a su altura)… También debemos tener en cuenta que la comunicación no solo se limita al plano verbal, también es importante la comunicación no verbal, como pueden ser los gestos, la mirada… Así que para que nuestra comunicación sea un éxito debemos tener en cuenta todos estos factores.

En cuanto al plano verbal, algunos de nuestros niños son muy pequeños aún como para mantener una conversación fluida. En mi caso, me paso buena parte del día intentando descifrar lo que me está contando mi hijo, pues habla mucho pero sus estructuras aún no están del todo formadas y aún le cuesta explicarse. Esto impide que tengamos una comunicación del todo satisfactoria. Además estamos en la fase de reafirmación del yo y se pasa el día negando cualquier cosa, por lo que debemos buscar mil y una estrategias y recursos para reconducir nuestra comunicación y que no solo se limite en gritos.

Dicho esto, voy a hacer una reflexión acerca de como me comunico yo como madre, qué miedos tengo, qué puntos fuertes, y qué aspectos me ayudan a comunicarme mejor con mi hijo.

Debilidades: Pienso que soy una persona insegura. Me cuesta mucho expresarme oralmente pues temo a cometer errores, temo a que me juzguen… ¿Esto en qué me afecta como madre? Pues que en algunas situaciones me sienta incómoda para dar toques de atención a mi hijo o de decirle ciertas cosas si no estoy 100% segura. Esto es malo pues hay momentos en que no digo lo que debería decir o muchas veces callo sobre juicios que hacen sobre mí o mi hijo.

Amenazas: Las amenazas que impiden una buena comunicación pueden ser los gritos, las pataletas… esto me pone nerviosa y son momentos en que la gente te mira, observa y juzga. El hecho de que ocurran hacen que yo me sienta más débil y no sepa reaccionar y dar un mensaje claro a mi hijo (o en su defecto a las personas que pertuban a mi hijo o a mí misma).

Fortalezas: A su vez, por contradictorio que parezca, tengo momentos de asertividad con mi hijo. Puedo calmarle y hacerle llegar mensajes con el tono de voz adecuado a la situación que estemos. Hay veces que lo elevo para marcar algún aspecto, hay otras veces que mi voz se vuelve suave para tranquilizarle, hay veces que modulo la voz en divertidos tonos para atraerle y llamarle la atención (y en su defecto, me escuche)… Pienso que suele hacerme bastante caso (¡No siempre! No soy perfecta…)

También creo que soy una persona que me gusta escuchar a los demás, así que intento mejorar nuestra comunicación “escuchando” lo que no dice: leyendo entre líneas lo que me dice con sus frases cortas, con sus sintagmas… Sé entenderle con lo “poco” que me dice.

Oportunidades: Las situaciones externas que pueden ayudarme en el proceso de comunicación con mi hijo es tener un ambiente tranquilo y calmado para que así pueda comunicarme mejor con él.

Como habréis visto, me he centrado en mi hijo, de dos años y medio, pero también es muy importante la comunicación con los más pequeños, los bebés, que estos lógicamente tienen otros recursos para expresarse. Y este post pretende ser una reflexión de nuestros actos, de como escuchamos, de como hablamos… Y vosotras, ¿os habéis planteado alguna vez qué es lo que se os da bien en cuanto a la comunicación y qué debéis mejorar?

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