Toni y Tina. Cómo trabajar las emociones de los niños

Toni y Tina. Ilustración de Xavier Salomó

¿Qué emoción creéis que experiementa Tina? ¿La reconocéis? Seguro que si tenéis hijos que rondan los dos años para arriba conoceréis de primera mano esta emoción. La RABIA. 
El mundo de las emociones es complejo y no siempre es fácil saber gestionarlas bien. Incluso pienso que nos cuesta a los propios adultos buscar soluciones adecuadas para gestionar una emoción negativa. Por eso es muy importante empezar a enseñar a los niños cómo buscar soluciones cuando estan viviendo una emoción negativa y como potenciar las positivas. 
La rabia es una emoción negativa, crea malestar, tanto al que la sufre como el que le acompaña. Las emociones, tal y como dice Bisquerra (2005), se generan como respuesta a un acontecimiento externo o interno. Por lo tanto, la rabia se genera a partir de experimentar que algo o alguien ha invadido nuestro terreno o nos están negando nuestros derechos. Nuestros niños a menudo experimentan la rabia cuando se les niega algo y entonces tenemos las famosas rabietas, que no es más que el descontrol que sufren de la emoción. Ayer mismo mi hijo tenía un día malo, lleno de rabietas, alterado y gritando “No” sin parar. A menudo los adultos nos sentimos impotentes ante tal momento, no sabemos como actuar o, mejor dicho, no sabemos cuál es la mejor manera de actuar. Leyendo y escuchando sobre el tema siempre vamos a parar a los mismos consejos: debemos mantener la calma y, sobre todo, escuchar al niño. Dejarle que se exprese. No hay que negarle la emoción (lo más fácil es decirle: no llores, no pasa nada…) sino que hay que acompañarles en ese proceso, dejarles que se expresen y nosotros debemos ayudarles a poner nombre a la emoción (decirles qué es lo que les pasa, en este caso tienes rabia, sientes enfado…), y juntos pensar qué podemos hacer para que controle la emoción cuando otro día vuelva a sentir ese enfado. Siempre es importante que sea un trabajo de los dos, no solo que el padre imponga lo que deba hacer el niño. Si el niño se implica es cuando mejor aprende y entonces antes aprenderá a manejar sus emociones. 
He de decir que yo intento mantener la calma en todos estos momentos e incluso si veo que se desborda demasiado el tema lo cambio de ambiente para intentar cortar de raíz el momento de la rabieta. Ahora yo debería buscar la forma de explicarle a mi hijo qué es lo que siente y cómo debe actuar cuando se sienta enfadado cuando tenga que dejar de jugar en el agua cuando sea el momento de salir de bañera, por ejemplo. 
¿Y por qué os explico todo esto? Además de la importancia de saber qué es una emoción, ayer fui a la charla sobre cómo educar las emociones (impartida por el Observatorio FAROS de Sant Joan de Déu) y además presentaban dos cuentos editados por Castellnou. Estos cuentos, escritos por Meritxell Martí e ilustrados por Xavier Salomó, son protagonizados por dos simpáticos conejitos: el Toni y la Tina y ellos viven diferentes situaciones que les hacen experimentar ciertas emociones. De momento solo han publicado cuatro libros, en el que cada uno trata una emoción, y estos son: Una tempesta… de POR, Quina RÀBIA de joc!, Adéu, TRISTESA! i La GELOSIA ve… i se’n va (también los podéis encontrar en castellano). Estos cuatro cuentos nos ayudarán para poder enseñar a los niños gestionar sus emociones, como puede ser la tan dificil mencionada en esta entrada, la rabia.
Fragmento de Una tempesta… de POR

Me compré los cuatro y tengo que decir que son una auténtica maravilla. Además de explicar de manera sencilla y entendedora una situación que causa una emoción, las ilustraciones que le acompañan son muy vistosas y preciosas, a lo que ayuda a que los niños se enganchen durante la lectura observando sus dibujos y las expresiones faciales y corporales de los personajes que permiten entender la emoción en concreto. Si no fuera poco, que como texto narrativo y visual ya permite trabajar la emoción que trata el cuento, han ido introduciendo pequeñas preguntas en algunas páginas, para que los padres (o educadores) puedan interactuar con los niños y hablar sobre aquello que les pasa a los personajes y reflexionar sobre ellos mismos. Y para ya hacerlo más completo, al final del cuento incluye propuestas de juegos para seguir hablando e identificando emociones (para afianzar lo que se ha ido explicando durante el cuento) y también hay una serie de orientaciones que explican qué es la emoción en concreto de la que trata el cuento, cómo se puede manifestar y cómo podemos ayudar y superar esa emoción negativa. Me han parecido perfectos para poder empezar a trabajar las emociones con los niños, ya que a partir de las historias les es mucho más fácil entender las situaciones. Han sido todo un descubrimiento y no podía dejar la ocasión de compartirlos con vosotros.

¿Qué os parecen este tipo de cuentos?

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