Sobre el control de esfínteres

Hace unos días os hablé de nuestra intención de empezar la operación pañal con mi hijo este verano. Bien es cierto que tal vez aún no esté preparado, así que dejaremos pasar unos meses (cuando volvamos de vacaciones) a ver si en agosto nos podemos poner a ello. 
Pues bien, como yo sigo con mis múltiples temas en mente y este es uno de ellos, vi que la tienda La Mamavaca ofrecía una charla sobre el tema del control de esfínteres, a cargo de la madre y doula Vanessa Brocard. No lo dudé dos veces y me apunté a la charla, invitando a mi marido a asistir conmigo para así estar los dos bien enterados del tema. La pena es que Biel en la charla se cansó y quiso salir fuera, tras un gran episodio de rabietas suyas… en fin. La suerte es que mi marido estuvo en toda la charla y se enteró muy bien del tema, escuchando tanto las recomendaciones y consejos de la doula como de los demás padres que fueron a la charla. 
Así que recogiendo un poco las ideas que se dijeron os diré qué otras cosas aprendí en la charla además de lo que ya había leído del tema. Cosa que, una vez más, muestra cuántas vertientes diferentes hay sobre el mismo tema. 
Lo que queda claro es que el control de esfínteres es un proceso madurativo, tanto fisiológico como neurológico. ¿Qué quiere decir esto? Que el niño debe estar preparado físicamente y neurológicamente para empezar lo que nosotros llamamos “operación pañal” o “la retirada del pañal”. Este tema suele surgir cuando el niño cumple dos año, y más cuando se acerca el buen tiempo. Entonces es cuando los padres sentimos esa presión social de quitar ya el pañal al niño, de empezar a usar el orinal, muchas veces sin tener en cuenta si realmente está preparado o no. Vanesa nos comentó que según unos estudios se considera normal que haya escapes de caca hasta los cuatro años y de pipí hasta los cinco, pues el niño estará suficiente maduro hasta los 3-4 años. Así que es muy normal que antes de esa edad se produzcan los famosos escapes. Muchas veces la presión social viene desde las escuelas pues la gran mayoría de ellas no aceptan a los niños en P3 con pañal. Así que nos dijo que si no tenemos esa presión (véase nuestro caso porque el niño no va a la guardería y no empezará el cole hasta el curso 2014) mejor que dejemos que el niño siga su proceso madurativo, sin avergonzarnos de si usa pañal o no. Es lo normal.
Nos dijo que no teníamos que confundir el tema de retirar el pañal con que el niño haya adquirido esa maduración. Se podían dar dos casos:
  • Sacar el pañal y que el niño no controle ni identifique cuando tiene que hacer pipí o caca, por lo tanto tenemos los constantes escapes.
  • Sacar el pañal y que el niño sí que controle los esfínteres pero no quiera hacer sus necesidades en el orinal o en el retrete porque se siente más seguro haciéndolas en el pañal, por lo tanto no quiere hacer nada fuera de éste. Observó que el uso del pañal no deja de ser una prenda impuesta, por comodidad nuestra, y que los niños relacionan como una parte más de su cuerpo. 
Si de todas maneras decidimos por el motivo que sea que queremos sacar el pañal, podemos probar de retirárselo (tal cuál, sin más) y estar preparados con la fregona y la lavadora porque habrán numerosos escapes. Ella, a diferencia de lo que dije el otro día, recomienda no forzar al niño ha hacer pipí en determinadas horas, porque no sería seguir un proceso natural. Al igual que nosotros vamos cuando queremos, ellos también deberían hacerlo. 
¿Cuándo saber si el niño está realmente preparado, es decir, es consciente de la necesidad de hacer sus necesidades? Primero avisará una vez se haya hecho el pipí encima, después cuando ya lo esté haciendo y luego será capaz de anticiparse pero sin llegar a tiempo al orinal y finalmente sí que llegará a tiempo. Otra diferencia de lo que nos dijo a lo que ya había leído es que ella dice que podemos tener más de un orinal por casa, no necesariamente en el lavabo. 
Dice que también podemos decidir volver a ponerle el pañal si vemos que hay algún día que no hay manera de que controle las necesidades. Siempre explicándole al niño el porque se lo vuelves a poner, y siempre y cuando él quiera. Dice que no hay ningún tipo de retroceso ni nos debemos sentir mal o sentir que hemos fracasado. No deja de ser un proceso madurativo.
Nunca, bajo ninún concepto, se debe reñir al niño por hacer pipí encima. No lo hace por voluntad propia. De la misma manera dice que no tiene sentido recompensar el que haya hecho un pipí en el orinal ya que para él simplemente ha sido una necesidad fisiológica. No lo ha hecho a propósito. 
En definitiva, nos dio muchos conceptos que ya nos sonaban pero bajo otro punto de vista. Ahora es cuando nosotros, como padres, debemos buscar la forma de recoger estas ideas, estos consejos y acompañar a nuestro hijo en el proceso de la retirada del pañal. Si vemos que no está maduro para ello esperaremos, además que se acerca un gran cambio para él y debemos ser conscientes de que tal vez necesite su tiempo para entender estos cambios.
De nuevo, ya os iré contando como y cuando decidiremos empezar con el tema. De momento tenemos un par de meses antes no volvamos de las vacaciones y tengamos tiempo para observar a Biel por si muestra señales de madurez. Como he dicho antes, creo que hoy por hoy aún no lo está.
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Un comentario en “Sobre el control de esfínteres

  1. Pingback: Retirada del pañal | Una Mamá Bloguera

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