Los 2 años ya están aquí… con lo bueno y lo "malo"

Antes de todo, tengo que decir que el tiempo no da para más (como ya habréis podido comprobar por mi gran continuidad de publicación en el blog) y eso que me gustaría compartir cosillas y tengo entradas pendientes de escribir (otra sobre el tema de la “operación pañal”) pero como es tarde y hay tantas cosas por decir y compartir me decido por hablar sobre mi niño…. como no. Él es el protagonista de este blog.
El día 3 de junio mi pequeño mi cumplió 2 años. Así, como si nada, ya han pasado dos años de ese día tan especial, como expliqué el otro día. 2 años llenos de vivencias, dudas, alegrías, penas, ilusiones… 
Hace unas semanas fuimos a la revisión de los dos años, hicieron el control de peso, talla, etc. Está en el percentil 3, así que muy bajito pero la doctora ya no nos dice nada porque ve que el niño está bien y que es pequeñito y ya está. Pesa 10,300kg y mide 83 cm. No va a la guardería, como ya sabéis, y el único comentario que tuvimos al respecto fue el de la infermera que nos dijo lo de siempre: que si le iría bien para socializar, ser más abierto y relacionarse con otros niños y personas que no solo seamos los de casa. Pero nada, comentario y punto. No dijimos nada más ni ella tampoco. Por suerte no nos preguntó sobre como dormíamos porque suficiente tuvimos con lo que nos dijo de que era antihigiénico colechar. Si nos hubiera preguntado tal vez le hubiéramos mentido para no escucharla de nuevo (aunque hoy el peque ha dormido toda la noche entera en su cama — se nota que empieza el calor). Por lo demás todo ok. 
Con dos años ya puede comer de todo, salvo los frutos secos como tal (por riesgo de asfixia), así que ya le estamos empezando a introducir las frutas rojas y también empezaremos con el pescado azul (que somos de comer poco, nosotros, pero ya se sabe que por los hijos uno va adaptando la dieta jeje). De momento las frutas nuevas que le hemos dado le gustan y parece que le han sentado bien, así que descartamos alergias. 
Habitación de Biel 🙂
En cuanto al lenguaje poco a poco va expresándose más. Habla mucho y se le entiende poco (tiene un idioma propio) aunque hay veces que sí que te dice cosas claras e incluso elabora alguna frase cortita (de dos/tres palabras). Sigue instrucciones sencillas de una orden. Me tiene fascinada con su aprendizaje con los números: le llaman mucho la atención y en cuanto ve números los nombra sin parar… ¡y los identifica sin error! Conoce el uno, el dos, el tres y ahora va ampliando al resto. Hay letras que también sabe ya cuáles son: la A, la B (que le llama Bi, imagino que de Biel ya que en la pared de su habitación tiene su nombre dibujado e identifica las letras de su nombre)… No sé, tampoco quisiera hacer un informe exhaustivo del niño pero de momento yo creo que él en entender y hacerse entender no tiene problemas; bien es verdad que está en su mundo idioma, pero imagino que con la mezcla de lenguas que tiene debe ser lo normal. Ya arrancará a hablar con claridad.
Y nada, hasta aquí su parte médico y novedades varias. Ahora viene mi gran preocupación estos días. Hace un año escribí sobre “el terrible 1 año” pero no era nada comparado con ahora. Parece ser que mi pequeño, tranquilo y feliz, va sacando su genio. Ahora sí que son rabietas. Puede que sea también que al hacerse más mayor yo las vea también más exageradas, porque ahora sí que tiene fuerza y hay veces que ya no sabes ni como actuar. Cada día tenemos mínimo un pataleo por algo que le digamos “no” o porque él no pueda salirse con la suya. Hay veces que te estira de los pelos, otras que te da patadas si lo coges en brazos, y gritos los que quieras y más. Claro, en tal estado no puedes razonar con él y por mucho que vayas con buenas maneras del palo “estás haciendo daño a mamá”, “sé que te enfadas por X motivo”… es decir, cuando estás en plan comprensiva, yo veo que mi hijo no reacciona a estas palabras. No escucha. Rehuye de lo que le digas. Y desespera. Mucho. Entonces le das el grito y te sientes la peor madre del mundo por no saber estar tranquila y comprender a tu hijo en esos momentos. 
Es cuando le pegas el grito que te da por pensar qué es lo que puede estar pasando porque Biel esté tan susceptible y tan enrabiado a veces. Puede que sea que note tensión en casa ya que ya os he contado más de una vez que yo ando estresada con mis cosas y muchas veces llegue de mal humor a casa. Puede que sea porque note que algo pasa conmigo y no entienda el qué: mi barriga va creciendo y cada día le hablamos de la hermanita. Pero realmente él aún no es consciente de lo que realmente es (por mucho que miremos cuentos sobre el tema e incluso le encante uno en concreto que ya es el “conte de la mama” — ya os hablaré de él). 
Lo que más me preocupa del tema es que no tenga suficiente calma para entender que hay veces que las cosas son “no” y veo que hay ocasiones que solo hace lo que quiere. Está en fase explorador total. Pero esta fase me tiene agotada porque hay ocasiones que quieres que esté en un sitio por alguna cosa en concreto o explicarle algo y simplemente quieres que te escuche y no lo consigues, porque él en aquél momento tiene otra motivación. Así que me siento a veces un poco desalentada. Porque pienso que es bueno que él tenga sus motivaciones y mil cosas en la cabeza por explorar y aprender (es muy observador y todo lo engancha, de momento) pero hay esta parte que quiero como enseñarle a ser más paciente, a obedecer en ciertas ocasiones, de estarse más calmado y no hay manera. Ya digo que tal vez la culpa es que yo tampoco estoy calmada ni debo transmitir esa paciencia.
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2 comentarios en “Los 2 años ya están aquí… con lo bueno y lo "malo"

  1. Como te entiendo, yo muchas veces me siento la peor madre del mundo, incluso a veces he llegado a pensar si me habré equivocado en esto de la maternidad, si no es para mi…porqeu no tengo paciencia, cuando se pone tozudo y a llorar, a gritar, a pegar y no reacciona, al final le pego un chullido y acabo yo lloraando cuando le veo que llora, tia, esto es muy duro, aveces me desborda, pero bueno…supongo que será normal, también añadido al cansancio de todo el día tanto mio como suyo , hace que explote. Luego el finde por ejemplo está más tranquilo, el probre se pasa todo el dia en la guarde y claro…en fin poco a poco.Me alegro que Biel esté bien, eso es lo importante, que sea bajito, pues mira, no pasa nada, está sanote y bien guapetón.Un beso preciosa

  2. Hola Raquel! Es muy duro cuando la paciencia se agota y la única solución que encuentras es el grito, aunque sepas que es lo que no debes hacer… Lo que una cosa es segura: no nos hemos equivocado en ser mamis! Seguro que estamos hechas para esto: solo hay que ver en lo bien que crecen los dos 😉 Simplemente será que se junta todo (cansancio, poco tiempo…) y la edad de los peques, debemos aceptar que es así y que de alguna manera debemos cargarnos de quilos de paciencia…Un beso guapa!!

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