Dia Mundial de la Lactancia Materna. El fin de nuestra lactancia.

Hoy es el día mundial de la lactancia materna y, yo, en estos momentos no tengo nada nuevo a aportar sobre esto. Me gustaría poder decir que a los (casi) catorce meses de mi hijo sigo dándole el pecho, pero no es así.

Como comenté hace un año, la lactancia con mi hijo no ha sido un éxito. Más bien un fracaso. Hicimos lactancia mixta, pero tomaba poco pecho. Recuerdo que me pedía cada hora/hora y media. Llegaba un punto en que me daba la sensación de no tener más leche y que el niño tomaba tan poco rato en cada toma porque no encontraba nada. Y que, por lo tanto, se quedaba con hambre. Siempre acabábamos compleméntandole con bibe. Había tomas que ya directamente le dábamos biberón. Por las noches nos daba igual el número de veces que pedía teta, porque acababa durmiendo con nosotros en la cama, enganchado a mí.

Cerca de los seis meses del niño yo empecé a trabajar. En aquél entonces ya solo le daba por la tarde si pedía, le dábamos un biberón a la hora de dormir, y a las dos/tres horas, cuando se despertaba, yo le daba el pecho. Como he dicho antes, el número de veces era igual porque dormía con nosotros una vez se despertaba. Pero llegó un momento en que ya no pedía pecho ni por la noche ni por la tarde. Por cansancio mío del trabajo, porque coincidía en que empezamos a darle papilla de fruta, y también porque coincidió que le empezaron a salir los dientes y que más de un mordisco me pegó, el caso es que ya no le ofrecía el pecho y el tampoco parecía él que lo reclamara… Así que allí acabó nuestra lactancia materna con más pena que gloria. 
Mirando atrás, pienso que debí ofrecerle más el pecho aunque no me lo pidiera, simplemente para poder pasar ese tiempo con él y para irlo estimulando y que no se “perdiera” la lactancia. Pero, como he dicho, entre todo lo que estaba viviendo en aquel momento y el caos emocional que me suponía el dejarle unas horas para ir a trabajar, de tener que ocupar mis horas en casa también con correcciones y preparación de clases… En fin, que no me vi con fuerza de seguir con la lactancia. Lo más cómodo para mí en ese momento era poder darle biberón, que además lo podíamos compaginar mi marido y yo, y no tener que “sufrir” en si comía suficiente o no, o tener que darle teta cada hora y media…
Aunque no haya sido satisfactoria, esto me ha servido como experiencia para el próximo o los próximos bebés que vengan. Ahora en frío pienso ponerle más empeño en el tema de la lactancia para conseguir que sea un éxito y poder ofrecerle todos los beneficios de ésta a mi próximo bebé.
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3 comentarios en “Dia Mundial de la Lactancia Materna. El fin de nuestra lactancia.

  1. Tienes razón. En mi caso, aunque tenía información antes de que naciera el niño de como se tenía que dar el pecho y todas esas cosas, hasta que no te encuentras en ello, no te das cuenta de lo complicado que es o de lo desesperante que puede llegar a ser sentir dolor físico y ver que tu hijo se queda con hambre y que no se produzca una subida de leche como dios manda (eso de que salga disparada, como dicen muchas, a mí no me pasó ni por asomo…). Además, el pediatra que teníamos entonces (que hemos cambiado) no era pro-lactancia materna y no nos ayudaba en nada, al contrario. Y como novata, pues caes en las trampas.Ahora habiendo leído tantas experiencias, más libros y habiendo vivido mi propia experiencia, espero que para el siguiente sea más fácil, como me dices :)Un saludo y gracias por pasarte 🙂

  2. Pingback: ¡La mejor leche! #SMLM2014 | Una Mamá Bloguera

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