Un viaje a San Sebastián

Vista de La Concha
Esta semana hemos ido a pasar unos días a Donostia-San Sebastián. Para nosotros ya era la quinta vez que íbamos, aunque con Biel era la primera. Y como es una ciudad que no nos cansamos de visitar ni de admirar, decidimos volver este año con él.
Al ser una ciudad cara, para que negarlo, siempre habíamos ido de pensiones (exceptuando la última vez) que salían más económicas y, además, suelen estar más céntricas. Pero esta vez, yendo con el niño, teníamos claro que debíamos ir a un hotel para más comodidad. Elegimos el hotel Barceló Costa Vasca. Lo bueno de este hotel es la tranquilidad de la zona, la amplitud de las habitaciones y los servicios que tienen. Aún así, al estar en plena cuesta de una calle, el acceso se hacía un poco pesado, sobre todo si volvías de cenar del Casco Viejo, que está a la otra punta de la ciudad. Pero bueno, lo compensaba todo lo demás.

La ciudad sigue siendo preciosa. A mí me tiene enamorada. La bahía de La Concha es espectacular tanto de día como de noche. Las callejuelas del Casco Viejo y sus bares de pinchos, siempre llenos, dan vida a esta ciudad. Además, estos días habían unas jornadas de Jazz en San Sebastián, y justo pillamos un concierto una noche en el Palacio de Miramar. Simplemente único. Además de las playas y del Casco Antiguo, también se puede visitar el Peine del Viento, impresionante escultura al pie del Monte Igeldo. También se puede pasear y perderse entre los bosques y caminos que llevan al castillo del Monte Urgull.

Mi hijo, que ya tiene 13 meses y que hace justo unas tres semanas empezó a andar, no ha parado quieto en todo el día. A menudo ya no quería sentarse en el cochecito ni ir colgado de la Manduca porque lo que él quería era andar y andar. Y sobre todo andar solo. Nada de cogerse de la manita de la mami o del papi. Menudo carácter está sacando el niño… Tozudo como él solo. Pero bueno, a ratos lo dejábamos que andara por las calles, o por los jardines del Palacio Miramar, o por el Paseo de La Concha… Un verdadero terremoto. Llamaba la atención a todos con los que se cruzaba ya que al ser tan pequeñín y con esa gracia andando más de uno se le paraba a decir cositas, ¡tanto en castellano como en vasco! Él simplemente les sonreía. Eso sí, tiene muy aprendido no irse con nadie… a tímido tampoco le gana nadie. Pero eso ya me gusta. No se deja coger ni se va con cualquiera. Ante la mínima duda viene corriendo a nosotros.
En el hotel, que tenía piscina, también fuimos para relajarnos y bañarnos un poquito. El agua de la piscina estaba helada pero aún así no pudimos resistirnos a pegarnos un baño. Al salir, él corría por todos lados, arrancando la hierba del jardín o jugando con las hamacas. Se lo ha pasado genial. 


En la playa, pero, no se lo ha pasado tan bien. Era la primera vez que íbamos con intención de bañarnos. Y no sé si es que estaba cansado o qué, pero fue llegar a la orilla del mar y ponerse a temblar y a llorar. No quería para nada acercarse al mar. Le mojamos los pies pero no quería que lo soltaramos para nada. En fin, lo dejaremos para otro día. 


En definitiva, que aunque la crisi nos ataca sin parar y que los recortes son más que notables en nuestra casa, decidimos disfrutar de estas vacaciones para desconectar. Y ahora podíamos permitirnos este viaje, otro año quién sabe… Nos lo hemos pasado muy bien y hemos estado muy a gusto. Yo, la verdad, ya lo hecho de menos.

Correteando

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2 comentarios en “Un viaje a San Sebastián

  1. Me alegro que fuera tan bien y desconectar es necesario. De los recortes mejor no hablamos ….Donisti,es uno de mis sitios pendientes hace tiempo,pero entre lo caro que es y lo de no encontrar nunca unos cuantos dias y la pereza…todo junto hace que siga pendiente.Bien por biel y sus primeros andares…peluchin hizo lo mismo la primera vez de playa con 1 año y mi sobrina lo mismo y ahora les encanta…tanto que el pirata el sabado se iba el solo al agua!bicos

  2. Hola Yaiza!Sí, mejor que no toquemos el tema de los recortes porque es deprimente!Pues aunque sea caro (no lo niego) hay que encontrar el momento de ir, ni que sea un par de días. Para mí la vista del paseo de La Concha es lo más espectacular que he visto, de lo bonito que es. A parte que se come de maravilla, y los pinchos, dependiendo de que bar vayas no son caros (rondan el euro y medio-dos…).Y estos días hemos vuelto a ir a la playa (en otro sitio) pero nada… A Biel el agua del mar se la mira de lejos. Es acercarle y ponerse a temblar y sollozar, pobret. Tu pirata si que es valiente, no? ;)Un beso 🙂

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