Momentos que no pueden captar las cámaras

Seguro que muchas de nosotras tenemos miles de fotos de nuestros peques y algún que otro vídeo. El otro día, sin embargo, me pasó una cosa que pensé que era imposible de captar con una cámara fotográfica, e incluso con un video.
Efectivamente, estoy hablando de sentimientos, pequeños momentos de felicidad o bienestar. 

En el momento que deje escritos estos momentos especiales, tal vez no veáis ese elemento mágico, pero os puedo asegurar que en el momento en que lo estaba viviendo me sentía plenamente feliz, no necesitaba nada más.

Voy a compartir dos momentos, que justo los he vivido esta semana, de noche. No sé si la luz lo hacía especial, las miradas, los gestos… pero sé que por mucho que intente reproducirlos, no será posible vivirlos de la misma manera.
Una noche estrellada 😉

1. Jueves noche. Estábamos solos Biel y yo. Mi marido tenía una cena con unos amigos y nos quedamos los dos solos. Nosotros seguimos nuestras rutinas diarias: baño, biberón y dormir. Lo malo de aquél día era que Biel empezaba a estar malito (está con tos y mocos) y durante el día había tenido alguna decimilla. Así que estuve casi todo el día pegada a él, ya que solo quería estar en brazos. Cuando lo dejé en la cama para dormir tuve mi mini momento de “paz” de aquel día. Pensé que podría ver una serie por la tele que me gusta mucho, así que cerré las luces y puse la tele. Pero al cabo de poco tiempo, Biel se despertó llorando. Más bien, gritando. Fui a su cunita, y lo cogí. Intenté que volviera a dormir, pero no quería. Así que me lo llevé al salón conmigo. Me senté en el sofá y me lo puse encima mirándome a mí. Le hacía mucha gracia verme y me sonreía, intentaba coger mi nariz, darme sus besitos babosos… y en un momento me mira y empezamos a tener una conversación: él empieza con un “eh”, al que contesto yo con otro igual. Al ver que le respondo, él me sigue haciendo “ehs, ohs” y todo lo que se le ocurría, cada vez más fuertes y riendo cada vez que le contestaba. No cabe decir que aquél momento, para mí, fue super bonito y especial, ya que tenía a mi pequeñín hablándome, jugando, queriendo estar conmigo… Luego, acabo por dormirse encima mío mientras yo veía trocitos de la serie.

2. Madrugada del 1 de enero. Como ya he dicho, Biel está con moquitos y tos, lo que hace que no pueda dormir bien y se despierte a menudo llorando porque se ahoga o porque le entra un ataque de tos. Ayer llegamos a casa sobre las dos de la madrugada, tras las campanadas y estar un rato en familia. Biel durmió un ratito pero enseguida se despertó. No quería estar tumbado, pero tenía sueño. Se le caía la cabeza hacia mi hombro y me miraba con ojitos medio cerrados. Lo lleve al sofá y puse de fondo la tele, el canal de Babytv, que a esas horas básicamente hay musiquita suave e imágenes relajantes. Me acomodé en el sofá, con él encima, su cabeza en mi pecho. Empezó a dormir relajado, y yo poco a poco con él. Sentir que quiere dormir conmigo, sea de la forma que sea, hace que me sienta feliz también; y notar que poco a poco se iba relajando y respirando mejor, me tranquilizaba.

Han habido muchos otros momentos, y seguro que habrán mil más… por hoy os comparto estos. ¿Y vosotros, también habéis sentido estos momentos que no pueden captar las cámaras?

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