Nuestro lunes

Hoy la entrada será diferente… será a partir de los pensamientos de Mamá Bloguera, por lo tanto la primera persona se refiere a ella 🙂

Lunes 17 de octubre

08:50 am. Pereza total para salir de la cama… ¡se está tan bien en este momento! Biel solo hace una hora que está durmiendo. Hace tan solo un ratito estaba moviéndose sin parar en la cama: me cogía, se iba, se volvía a agarrar, se volvía a dar la vuelta… Así media hora. Resulta que tenía hambre. Una vez le hemos dado su bibe, lleva una hora durmiendo con la barriguita llena, bien feliz.

Miro el móvil-despertador otra vez. ¡Maldita sea! Me tengo que levantar ya porque a las 10:30 tenemos que estar en otro sitio. Tenía planeado salir de casa a las 09:30 para llegar bien de tiempo. Ya se sabe que entre que cargas las cosas al coche, sales del parquing y llegas al lugar de destino gastas un montón de tiempo. Sobre todo en lo primero. 
Tengo un poco más de media hora para hacer todo lo que quería hacer antes de salir de casa: ducharme, vestirme, desayunar, mirar el mail-facebook, vestir al peque y preparar la bolsa. Buf, no sé si me dará tiempo a todo.
Finalmente, salimos de casa a las 09:50 am.
Montamos en el coche y nos dirigimos al barrio de Gracia. Como cada mañana, el tráfico es loco. Coches que se cruzan, motos que circulan por donde no deben, vehículos mal aparcados y un largo etcétera. Llegamos al parquing y vamos hacia la tienda donde se realiza la clase de danza. Hoy volvemos a hacer danza del vientre. Sí. No pasé suficiente vergüenza el otro día que hoy he decidido repetir. Entramos en la tienda y ya han llegado dos mamás más con sus niñas. Hoy Biel será el más pequeño. Al final son tres niñas de dos años y otro bebé de siete meses. El que mejor se ha portado, Biel. Él ha estado primero en mis brazos haciendo unos pasos de baile y luego en el suelo tumbado observándome bailar… ¡a mí y a las demás! Y es que estos pañuelitos que nos hemos puesto en las caderas para que suenen son lo más. 
11:30 am. La clase acaba. Nos vamos al servicio de bar que hay en el local y yo me tomo un café con leche con unos lukumas rellenos de nocilla. Riquísimos. Vale, sí, mientras me los como pienso que no ayudo para nada a mi figura… pero es que tengo hambre. Biel se traga un bibe entero.
Mientras desayuno voy escuchando la conversación de las demás mamás y de la profesora de danza. Hablan de llevar a sus hijas (lo digo en femenino porque todas ellas tienen niñas) en una escuela libre. Justo el otro día yo estuve mirando esta opción para llevar a Biel cuando sea más mayor… pero me tengo que informar bien antes de dar el paso… El caso, ellas van hablando y hablando de temas varios. Una de ellas no trabaja, pero su marido debe de hacerlo en una embajada o algo porque se están planteando de irse un par de años a vivir en otro país. Para ella el inglés es fundamental, y quiere que su hija lo aprenda desde bien pequeñita. Otra de las mamás debe de haber cogido una excedencia porque desde que nació su hija no trabaja, y vuelve en marzo. Que suerte. Comenta que tiene una amiga que se cogió la baja de maternidad un mes antes de parir, y así tenía que volver antes a trabajar. Es la otra cara de la moneda. Yo vuelvo el mes que viene… solo he podido juntar el mes de vacaciones y los días de lactancia para alargar el permiso de maternidad… Pero bien que he disfrutado este tiempo de más. Ahora tendría que estar dando clase en vez de dedicar este tiempo a mi hijo. Luego me acojo a la reducción de jornada. Sé que me tocan el sueldo, pero con tener unas horas más con mi niño ya me vale la pena.
En fin, dejo de pensar en mi situación laboral. Entro en la zona de juegos del local y me pongo con Biel a jugar en una manta de juegos, con un librito, con muñequitos varios que hay por ahí. A las otras mamis les encanta ver a Biel jugando y se sorprenden de que solo tenga cuatro meses. Yo digo que está tan espabilado porque nació en la época de los indignados. Necesitó más tiempo dentro de la barriga para reflexionar y cuando nació, lo hizo preocupado jeje Después de bromear un poco y de jugar, me voy ya. Biel está cansado. Durante el trayecto hasta el coche se duerme.
14:00 pm. Hemos ido a buscar a papá al trabajo. Nos vamos al IKEA para comprar unas estanterías pero no hay ni tendrán las que queríamos… decidimos volver otro día.

Llegamos a casa y pasa la tarde con absoluta calma. Pero hoy la merienda será especial, porque introducimos el plátano en su papilla de fruta. Así que papá va a la cocina a preparar el zumo de naranja y el plátano. Lo tritura todo junto y queda una papilla buenísima. Se la damos a probar a Biel. Primero se lo mira como diciendo “¿qué me estáis dando hoy?”. Lo saborea a poco a poco, primero hace una mueca pero luego abre bien los ojos y sonríe. ¡Le gusta! Como no. Ya dije en otro post que mi hijo es un tragón. Va comiendo la papilla hasta que se la acaba. Éxito total otra vez. A ver como evoluciona durante la semana.
19:40 pm. Biel se muere de sueño. Lo llevo a la cama y le doy un poco de pecho. El poco de pecho resulta ser todo y dormirse plácidamente. Yo con él.
22:40 pm. Me despierto. Biel sigue durmiendo. Carai, no le hemos bañado ni dado su bibe de la noche… Bueno, con la papilla y la teta ha tenido suficiente.
01:40 am. Biel se despierta con hambre. Le voy a preparar su bibe de la “noche”, se lo toma y esta vez duerme cinco horitas más.

A partir de aquí ya podría dedicaros otro post de buenos días al martes 😉

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